¿Qué es un coche de punto?

Coches Simón y de Punto: El Taxi del Siglo XIX

03/09/2020

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Madrid, una ciudad en constante crecimiento a lo largo de los siglos, siempre ha necesitado soluciones de transporte para sus habitantes. Mucho antes de que los vehículos a motor dominaran las calles, e incluso antes de que el concepto moderno de taxi se consolidara, existieron medios de transporte público que facilitaban la movilidad diaria. Entre ellos, dos nombres resuenan en la historia madrileña del siglo XIX: el coche simón y el coche de punto. Aunque hoy puedan sonar a reliquias del pasado, en su momento fueron elementos vitales de la vida urbana, adaptándose a las necesidades de una sociedad en transformación.

¿Qué era un coche simón?
El coche simón era un carruaje que, por regla general, se alquilaba. En Madrid se denominaba en el siglo XIX así a cualquier coche de caballos susceptible de ser alquilado para transporte de personas por espacio de medio día. Comenzó siendo un medio de transporte sencillo, para el pueblo medio.
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¿Qué Era un Coche Simón?

En el vibrante Madrid del siglo XIX, la denominación de coche simón se aplicaba a un tipo específico de coche de caballos. No era un carruaje privado para la nobleza, sino un vehículo diseñado con un propósito muy claro: ser alquilado para el transporte de personas. Inicialmente, estos coches se ofrecían para ser alquilados por un periodo de medio día. Esta modalidad de alquiler los hacía accesibles y se presentaban como un medio de transporte sencillo, dirigido principalmente al pueblo medio y a una floreciente clase media que necesitaba desplazarse por la ciudad de forma más eficiente y cómoda que a pie o en los antiguos medios.

Con el tiempo, los simones se ganaron un lugar en la sociedad madrileña, convirtiéndose en el transporte preferido no solo por la clase media, sino también por los hombres de negocios que necesitaban moverse ágilmente por la ciudad para sus asuntos, y, curiosamente, también por los amantes, que encontraban en ellos un espacio de discreción y movilidad.

Estos carruajes de tracción animal, a menudo descritos como vehículos de colleras, solían ofrecer dos plazas para los pasajeros. Su introducción en la ciudad, particularmente durante el reinado de Fernando VI según algunas fuentes, representó un avance significativo en el transporte público, dotando a Madrid de un servicio de alquiler asequible para diversas clases sociales. La prosperidad de este negocio permitió a sus promotores obtener considerables ganancias.

Los Misterios del Origen del Simón

La historia de los coches simón está envuelta en cierto misterio en cuanto a su origen exacto y el de su nombre. Existen diversas teorías al respecto, y no todas están exentas de errores históricos.

La Teoría de Simón González: Un Error Histórico

Una de las atribuciones, aunque errónea según la investigación histórica, apareció publicada en la edición de febrero de 1876 de La Ilustración Española y Americana. En ella, se atribuía el invento de estos carruajes a un tal Simón González. Sin embargo, esta versión ha sido desacreditada por estudios posteriores.

La Versión del Constructor Francés: Simón Garrau

Otra teoría, aceptada por filólogos como Corominas en su Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico, sugiere que la denominación «simón» proviene de un constructor francés de carruajes. Este constructor, de nombre Simón Garrau, se sabe que residía y trabajaba en Madrid en el año 1772.

La Hipótesis de Simón Tomé Santos: El Visionario Madrileño

Una perspectiva más arraigada en la necesidad local madrileña apunta a Simón Tomé Santos como el verdadero inventor o, al menos, el impulsor clave de este servicio. La idea fundamental detrás de su iniciativa era ofrecer una alternativa más asequible a los costosos medios de transporte existentes en la época, como las denominadas galeras (carrozas grandes y lentas) o las literas de mano (especie de camillas cubiertas portadas por hombres), que habían sido los vehículos de transporte de personas en Madrid desde tiempos de Felipe II. Simón Tomé Santos intuyó la necesidad de dotar a una ciudad en expansión de coches de alquiler que hicieran el transporte más accesible y eficiente para sus habitantes.

Independientemente de la exactitud de cada atribución, lo cierto es que la figura de un «Simón» parece estar ligada de forma indisoluble al origen de estos carruajes de alquiler que transformarían el transporte urbano en Madrid.

La Evolución: Del Simón al Coche de Punto o de Plaza

A medida que avanzaba el siglo XIX, la denominación original de «simón» comenzó a mezclarse y a fusionarse con otras formas de llamar a estos vehículos de alquiler. A mediados de siglo, se hizo común referirse a ellos también como coches de plaza o coches de punto. Esta nueva nomenclatura no era casual y describía una característica fundamental de cómo funcionaba el servicio.

El Concepto de «Punto» y «Plaza»

Los coches de punto o de plaza recibían este nombre porque no se alquilaban en cualquier lugar, sino que estaban disponibles para ser contratados en «puntos» o zonas determinadas de la ciudad, así como en plazas o calles que eran bien conocidas y concurridas por todos los madrileños. Estos lugares actuaban, en esencia, como las modernas paradas de taxi, donde los carruajes esperaban a sus clientes.

Además del cambio en la denominación y la aparición de los puntos de espera, la modalidad de alquiler también evolucionó. Si bien al principio el alquiler era típicamente por medio día, con el tiempo se pasó a un sistema de alquiler por carreras (viajes específicos de un punto a otro) o por horas. Finalmente, la forma de pago se estandarizó y se realizaba por pesetas, la moneda de la época.

¿Qué es un coche de punto?
Popular carruaje familiar, con cuatro ruedas, tirado por uno o más caballos o ponis, y que tenía, por lo general, un techo. Desarrollado en Estados Unidos en variados estilos a finales del siglo XIX.

Esta evolución en la forma de operar y en la nomenclatura refleja la creciente profesionalización y adaptación del servicio de transporte de alquiler para satisfacer las demandas de una ciudad cada vez más dinámica y con mayor movilidad interna.

El Declive y la Llegada del Taxi

El servicio de los coches simón, o coches de punto/plaza, se mantuvo activo y relevante en Madrid durante décadas, siendo un pilar del transporte urbano. Sin embargo, el avance tecnológico del siglo XX trajo consigo un competidor que acabaría por desplazarlos: el automóvil.

A comienzos del siglo XX, con la llegada de los primeros vehículos de motor, se empezó a popularizar un nuevo medio de transporte de alquiler: el taxi. Estos nuevos vehículos ofrecían ventajas significativas en términos de velocidad, comodidad y, eventualmente, coste por kilómetro recorrido, frente a los tradicionales carruajes de caballos.

La aparición y rápida expansión del taxi marcó el inicio del declive para los simones madrileños. Poco a poco, los vehículos a motor fueron reemplazando a los de tracción animal en las calles y en los puntos de alquiler. El servicio de coches de punto se mantuvo, aunque en menor medida, hasta poco antes del estallido de la Guerra Civil Española. Con la guerra y los cambios sociales y tecnológicos que la siguieron, los coches de punto desaparecieron por completo, dejando su legado en la historia del transporte madrileño y abriendo paso definitivo a la era del automóvil y el taxi moderno.

Comparativa Simplificada: Simón/Punto vs. Taxi (Histórico)

Basándonos en la información proporcionada, podemos establecer una sencilla comparación entre los coches simón/punto y los primeros taxis que los reemplazaron:

CaracterísticaCoche Simón / Coche de PuntoTaxi (Principios S. XX)
TracciónAnimal (caballos)Motor
Época PredominanteSiglo XIX - Principios S. XXPrincipios S. XX en adelante
Origen del ServicioMadrid (posiblemente S. XVIII/XIX)Global (basado en automóvil)
Modalidad de Alquiler InicialMedio díaGeneralmente por carrera/distancia
Modalidad de Alquiler PosteriorCarreras, horas, pesetasCarreras, taxímetro
Ubicación para ContratarPuntos o plazas específicasInicialmente puntos, luego libre por la calle
Causa de DesapariciónLlegada del automóvil (taxi)Evolución continua

Es importante recordar que esta tabla se basa estrictamente en la información del texto proporcionado y no pretende ser un análisis exhaustivo de la evolución del taxi.

Preguntas Frecuentes sobre los Coches Simón y de Punto

  • ¿Son lo mismo un coche simón y un coche de punto?

    Según el texto, sí. La denominación de simón se fue mezclando y uniendo a la de coches de punto o coches de plaza a mediados del siglo XIX. Eran esencialmente el mismo tipo de servicio de transporte de alquiler en Madrid, aunque el nombre evolucionó.

  • ¿Por qué se llamaban coches de punto o de plaza?

    Se llamaban así porque estaban disponibles para ser alquilados en puntos o zonas específicas y en plazas o calles conocidas de Madrid, donde esperaban a los clientes.

  • ¿Quién inventó el coche simón?

    El texto menciona varias teorías: un error lo atribuyó a Simón González. Otras posibilidades son el constructor francés Simón Garrau (que vivió en Madrid en 1772) o Simón Tomé Santos, quien buscaba ofrecer una alternativa asequible a los transportes caros de la época.

  • ¿Cómo se alquilaban estos coches?

    Inicialmente, se alquilaban por medio día. Con el tiempo, la modalidad cambió a alquiler por carreras (viajes) o por horas, y el pago se realizaba en pesetas.

  • ¿Cuándo desaparecieron los coches simón/de punto?

    El servicio entró en declive con la llegada de los automóviles (taxis) a principios del siglo XX y desapareció por completo poco antes de la Guerra Civil Española.

En conclusión, los coches simón y coches de punto representan una fase crucial en la historia del transporte público madrileño. Fueron la respuesta a la necesidad de movilidad de una ciudad en crecimiento, adaptándose en sus formas de alquiler y denominación, hasta que la imparable llegada del motor marcó el fin de su era. Son un recordatorio fascinante de cómo se movía la gente en Madrid hace más de un siglo.

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