Who sells more vehicles, GM or Ford?

GM Lidera Ventas en EE.UU. sobre Ford

14/12/2022

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El mercado de vehículos nuevos en Estados Unidos ha mostrado una notable recuperación en los últimos años, repuntando desde los mínimos históricos provocados por la pandemia de coronavirus y las subsiguientes interrupciones en la cadena de suministro. Este resurgimiento ha traído consigo buenas noticias para los fabricantes de automóviles tradicionales, especialmente General Motors y Ford Motor.

Ambos gigantes de Detroit reportaron recientemente sus mejores cifras anuales de ventas de vehículos nuevos en EE.UU. desde 2019, un hito que subraya la fortaleza renovada del sector. Este crecimiento ha sido impulsado, en gran medida, por el auge de los vehículos electrificados, incluyendo modelos totalmente eléctricos e híbridos, que captan cada vez más interés de los consumidores.

Why did the U.S. bail out GM?
Klier and James Rubenstein, the automakers were headed for insolvency as auto sales plummeted. The government authorized emergency loans so the companies could continue paying bills and making payroll, then go through a structured bankruptcy process and quickly return to production.Nov 14, 2018
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GM vs Ford: El Pulso por el Liderazgo en Ventas

En la eterna rivalidad entre General Motors y Ford, las cifras recientes hablan por sí solas. Según los informes, General Motors mantuvo su posición como el fabricante de automóviles más vendido en Estados Unidos el año pasado. Le siguió de cerca Toyota Motor, consolidándose en el segundo puesto, y luego Ford Motor en la tercera posición.

Este ranking de ventas destaca la hegemonía continua de GM en el mercado estadounidense, aunque Ford sigue siendo un competidor formidable y parte integral del panorama automotriz del país. Otros actores importantes en el mercado incluyen a Hyundai Motor (junto con su filial Kia), que ocupó el cuarto lugar, seguido por Honda Motor. Stellantis, la empresa matriz de Chrysler, se ubicó más abajo en la lista, habiendo experimentado importantes disminuciones en sus ventas en los últimos años.

Los resultados de ventas de GM y Ford están en línea con las expectativas generales de la industria. Las firmas de investigación de mercado anticipaban que los fabricantes de automóviles en EE.UU. reportarían ventas totales cercanas a los 16 millones de vehículos en 2024. Esta cifra, aunque no alcanza los aproximadamente 17 millones de unidades vendidas en 2019, representa el mejor año para la industria desde entonces.

Según Stephanie Brinley, directora asociada de AutoIntelligence en S&P Global Mobility, alcanzar casi 16 millones de unidades en 2024, con un fortalecimiento en el último trimestre, es un resultado decente considerando los desafíos como la asequibilidad y la inflación. Es un movimiento en la dirección correcta para el mercado.

Perspectivas para 2025

Las proyecciones para 2025 sugieren que las ventas de automóviles continuarán creciendo, aunque se espera que aún queden por debajo de los volúmenes de 2019. S&P Global Mobility y Edmunds pronostican ventas de aproximadamente 16.2 millones de vehículos para este año, lo que indicaría una recuperación gradual pero constante del mercado.

Un Vistazo al Pasado: El Rescate de Detroit

Para comprender completamente la resiliencia de fabricantes como GM y Ford, es crucial recordar uno de los momentos más desafiantes de su historia reciente: la crisis financiera de 2008-2009 y el subsiguiente rescate gubernamental.

A finales de 2008, los mercados financieros globales estaban sumidos en pánico, el desempleo se disparaba y el gasto del consumidor se desplomaba. En este contexto de crisis, el Congreso de EE.UU. autorizó el Programa de Alivio para Activos con Problemas (TARP, por sus siglas en inglés). Este programa destinó miles de millones de dólares de los contribuyentes a bancos y corporaciones para estabilizar el sistema financiero y evitar una pérdida de empleos aún mayor.

Aproximadamente el 20% de los fondos totales del TARP, unos 80 mil millones de dólares, se destinaron al rescate de General Motors y Chrysler. Según expertos, ambos fabricantes se dirigían a la insolvencia debido al desplome de las ventas de automóviles. El gobierno autorizó préstamos de emergencia para permitirles seguir operando, pagar nóminas y someterse a un proceso de bancarrota estructurada para regresar rápidamente a la producción. Chrysler emergió de este proceso como una nueva empresa fusionada con la italiana Fiat. Ford, a diferencia de GM y Chrysler, no solicitó un rescate gubernamental directo, aunque sí recibió otra asistencia financiera y apoyó activamente los rescates de sus competidores para proteger su propia cadena de suministro y red de concesionarios.

Consecuencias y Concesiones

A cambio del rescate del TARP, las empresas y el sindicato United Autoworkers (UAW) se vieron obligados a aceptar importantes concesiones y reestructuraciones. Las compañías redujeron sus estructuras gerenciales y salarios ejecutivos, cerraron más de una docena de plantas de ensamblaje, recortaron la capacidad de producción y descontinuaron marcas. Además, se redujeron los costos laborales para los trabajadores actuales y jubilados, implementando un sistema salarial de dos niveles que afectó a los nuevos empleados.

¿Fue un Éxito el Rescate Automotriz?

La decisión de arriesgar 80 mil millones de dólares de los contribuyentes para dar una oportunidad de supervivencia a los 'Tres Grandes' fabricantes nacionales generó y sigue generando debate. Mark Zandi, economista jefe de Moody's, es inequívoco al afirmar que el rescate fue crucial para revivir la industria automotriz estadounidense. Lo califica como un “éxito rotundo”, señalando que, tras el rescate, el empleo en la industria automotriz se estabilizó y luego repuntó, y las empresas volvieron a ser rentables. Además, EE.UU. recuperó la mayor parte del dinero del rescate automotriz, perdiendo solo alrededor de 9 mil millones de dólares.

Zandi argumenta que la preocupación real era que las compañías entraran en bancarrota y nunca se recuperaran, siendo liquidadas por completo, lo que habría significado el cierre de fábricas, despidos masivos y la liquidación de proveedores y concesionarios, dejando sin industria automotriz estadounidense.

Sin embargo, Zandi también reconoce que, “en teoría, esto no parecía una buena política. No quieres rescatar a personas que cometen errores, y claramente los fabricantes tuvieron su cuota de errores. Pero, prácticamente hablando, no había elección. Estaban en juego los empleos de la gente, estaba en juego nuestra economía”.

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Por otro lado, economistas de libre mercado como Daniel Ikenson del Cato Institute fueron voces críticas contra los rescates. Argumentan que al proteger a GM y Chrysler de la quiebra, el rescate castigó a sus competidores, incluyendo a Ford y las plantas de fabricantes extranjeros operando en EE.UU. Ikenson cree que este precedente de “demasiado grandes para quebrar” podría llevar a los fabricantes a tomar decisiones de negocio más arriesgadas en el futuro.

Austan Goolsbee, quien fue asesor económico del presidente Obama durante la crisis, inicialmente se opuso al rescate por dudar de su éxito. Sin embargo, finalmente lo apoyó por temor a que una parte significativa de la manufactura estadounidense no sobreviviera sin la intervención. Para él, la pregunta en ese momento no era si el gobierno siempre debe rescatar empresas en problemas, sino si debía hacerlo en la recesión más profunda en décadas, donde el colapso de estas compañías podría tener un efecto espiral catastrófico.

El Impacto en los Empleos y los Trabajadores

El rescate automotriz tuvo un impacto complejo en los empleos y los trabajadores del sector. Sin la intervención, se proyectaba la pérdida de 3 millones de empleos, incluyendo ensamblaje, suministro de piezas y concesionarios.

Durante la Gran Recesión, el empleo en la manufactura automotriz cayó en más de un tercio, una pérdida de 334,000 empleos. La membresía del UAW también disminuyó significativamente. Sin embargo, en la década siguiente, a medida que las ventas de vehículos repuntaron y la producción se incrementó, estas pérdidas de empleo se revirtieron gradualmente, superando los niveles previos a la recesión en 2016.

Kristin Dziczek, directora de trabajo e industria en el Center for Automotive Research, señala que, aunque el rescate salvó a los fabricantes nacionales y evitó un declive económico catastrófico en comunidades dependientes de la industria, muchos trabajadores sindicalizados se encuentran en peor situación en términos de ingresos que antes de la Gran Recesión. Los rescates llevaron a una congelación salarial de una década para los trabajadores contratados antes de 2007 y a la implementación de un sistema de dos niveles con salarios iniciales significativamente más bajos para los contratados después de 2007. Aunque este sistema se está eliminando gradualmente, la pérdida de membresía y poder de negociación significó que el UAW pasó de ser un “fijador de salarios” a un “tomador de salarios” para ser competitivo con los productores internacionales.

Comparativa de Posición en Ventas (2024)

Posición en EE.UU.Fabricante
1General Motors (GM)
2Toyota Motor
3Ford Motor
4Hyundai Motor (incl. Kia)
5Honda Motor
6Stellantis (Chrysler, etc.)

Preguntas Frecuentes sobre GM, Ford y el Rescate

¿Quién vendió más vehículos en EE.UU. en 2024, GM o Ford?

Según la información disponible, General Motors (GM) fue el fabricante de automóviles más vendido en Estados Unidos en 2024, superando a Ford, que se ubicó en el tercer lugar después de Toyota.

¿Por qué el gobierno de EE.UU. rescató a GM y Chrysler en 2008?

El rescate se llevó a cabo para evitar la posible insolvencia y quiebra de ambas compañías, lo que se temía que causaría una pérdida masiva de millones de empleos y un colapso aún mayor de la economía estadounidense durante la Gran Recesión.

¿Ford también recibió un rescate gubernamental directo como GM y Chrysler?

No, Ford no solicitó ni recibió un rescate directo a través del programa TARP como GM y Chrysler. Sin embargo, sí recibió otra asistencia financiera y apoyó los rescates de sus competidores por el bien de la cadena de suministro y la industria en general.

¿Fue exitoso el rescate automotriz de 2008-2009?

Existe debate al respecto. Algunos economistas lo consideran un éxito porque salvó la industria, evitó la pérdida masiva de empleos y la mayor parte del dinero fue recuperado. Otros critican la intervención gubernamental por distorsionar el mercado y establecer un precedente de "demasiado grande para quebrar".

¿Cómo afectó el rescate a los trabajadores automotrices?

El rescate llevó a concesiones por parte del sindicato UAW, incluyendo congelaciones salariales y la implementación de un sistema salarial de dos niveles, lo que afectó negativamente los ingresos de muchos trabajadores. Sin embargo, el rescate también ayudó a salvar cientos de miles de empleos que de otra manera se habrían perdido si las empresas hubieran colapsado.

Conclusión

General Motors mantiene su liderazgo en ventas en el mercado estadounidense frente a Ford, en un momento en que la industria automotriz sigue recuperándose y evolucionando, especialmente con el crecimiento de los vehículos electrificados. La historia reciente de ambos fabricantes está marcada no solo por su competencia en el mercado, sino también por su papel en un momento crítico de la economía del país, donde decisiones audaces como el rescate gubernamental jugaron un papel fundamental en la supervivencia y reestructuración de los gigantes de Detroit.

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