03/02/2021
La historia de la fabricación de camiones y autocares Pegaso es fundamental para entender el origen y el desarrollo de la industrialización en España. Fue una empresa nacida en un momento crucial, justo después de la Guerra Civil, con la misión de contribuir a la reconstrucción de un país necesitado de transporte y movilidad. Su legado perdura hasta nuestros días, aunque la marca haya evolucionado y se integre hoy en una estructura internacional.
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La Empresa Nacional de Autocamiones (ENASA) fue la compañía detrás de la creación de la marca Pegaso. Fundada en 1946, ENASA dio vida a la enseña Pegaso en 1947. Esta elección de nombre, inspirada en el caballo alado de la mitología griega, buscaba evocar potencia y ligereza, cualidades que deseaban imprimir en sus vehículos. La idea provino del brillante Wifredo Ricart, quien no solo dirigió ENASA y el Centro Tecnológico CETA, sino que también había sido jefe de proyectos en la prestigiosa Alfa Romeo en Italia. Ricart concibió un caballo volador que simbolizara la superación, un guiño quizás a la competencia italiana. El diseño final del icónico logo fue obra del escultor Gabino Amaya en 1956.

Los Primeros Pasos en Barcelona: Los 'Mofletes'
Antes de establecer su gran fábrica en Madrid, ENASA inició su producción en Barcelona, aprovechando las instalaciones y los proyectos adquiridos de Hispano Suiza, una de las pocas empresas automovilísticas españolas que sobrevivió a la Guerra Civil. De estas instalaciones catalanas surgieron los primeros modelos que sentaron las bases de la marca: el Pegaso I y el Pegaso II. Estos camiones, ya equipados con el motor diésel Z-202, heredaron la distintiva cabina chata del Hispano-Suiza 66-D.
El diseño peculiar de esta cabina les valió el cariñoso apodo de 'mofletes'. Tal fue su impacto y reconocimiento que, durante muchos años en España, cualquier camión con la cabina adelantada era popularmente conocido como "de tipo Pegaso". Las prestaciones de estos primeros modelos eran notables para su época. Un Pegaso II, por ejemplo, tenía un peso máximo autorizado, con remolque, de 26.500 kilos y era capaz de ascender pendientes de hasta el 14%. Destacaban también por su bajo consumo, en parte gracias a la inyección directa Bosch. Curiosamente, llevaban el volante a la derecha, una medida pensada para mejorar la visibilidad de la cuneta en una época donde los camiones tenían prohibido adelantar. En 1951, la marca lanzó su primera cabeza tractora y, poco después, el primer autocar monocasco, así como autobuses con motor delantero diésel.
Un Vistazo al Futuro: El Prototipo Eléctrico de 1952
La capacidad de innovación de Pegaso se manifestó tempranamente. En 1952, la empresa desarrolló un prototipo eléctrico basado en el Pegaso II. Este vehículo experimental contaba con un paquete de acumuladores de plomo que ofrecía una autonomía de 75 kilómetros y se cargaba en solo cinco horas. Los folletos promocionales de la época destacaban ventajas que hoy resuenan con fuerza en la era de la movilidad eléctrica: "Gran aceleración con un gasto de energía equilibrado", "ausencia de gasto en las paradas", "no produce ruidos ni olores", "averías escasísimas y poco importantes", "gastos totales entre un 30 y un 50% inferiores a los de un gasolina", "menores impuestos y mayor duración de los neumáticos". Aunque este prototipo no llegó a la producción en serie, sentó las bases técnicas para el desarrollo posterior de trolebuses por parte de la marca.
La Gran Fábrica de Madrid y la Evolución de la Gama
Paralelamente a la producción en Barcelona, ENASA proyectó y construyó una gran fábrica en Madrid. La primera fase de esta planta se completó en 1955. Un año antes, las naves aún vacías sirvieron de escenario para una gran exposición que mostraba toda la gama de vehículos Pegaso, incluyendo coches, camiones, autobuses y trolebuses. Esta planta madrileña ha sido un pilar fundamental para la marca y, tras su integración en IVECO, ha continuado su evolución, convirtiéndose en una de las más avanzadas a nivel mundial. Fue la primera fábrica de CNH Industrial en obtener el nivel Oro del programa World Class Manufacturing (WCM) en 2017. Actualmente, alberga líneas de producción y un centro de I+D para vehículos pesados.
Desde 1946 hasta 1990, la fábrica de Madrid produjo un total de 405.000 unidades Pegaso. En 2008, bajo el nombre de IVECO Pegaso, se alcanzó el hito del millón de unidades producidas en estas instalaciones.

El Primer Camión 100% Pegaso: El Z-207 'Barajas'
Aunque el motor diésel inicial basado en el bloque Hispano-Suiza 66 fue exitoso, Pegaso buscó desarrollar un propulsor propio, más moderno y eficiente. Este esfuerzo culminó con un nuevo motor diésel que sería el corazón del Z-207, conocido popularmente como el 'Barajas' por fabricarse íntegramente en la nueva planta madrileña. Este modelo, con un peso máximo autorizado de 11.000 kilos y capaz de superar los 90 km/h, fue un camión muy avanzado para su tiempo. Destacaba por su motor diésel de aluminio con inyección directa y, sobre todo, por su suspensión delantera independiente, una característica poco común en camiones de la época que mejoraba significativamente el confort y la estabilidad. Se vendieron 4.412 unidades de este innovador modelo.
Del Comet al Troner: La Modernización Continua
A pesar del avance que supuso el Z-207, en 1960 se tomó la decisión de reemplazarlo por un modelo más sencillo y económico de fabricar: el Comet. Este camión ya probado a nivel mundial ofrecía una producción más coste-efectiva. Su lanzamiento fue memorable: 180 unidades del Pegaso Comet salieron simultáneamente de la fábrica para ser distribuidas por toda España. Tanto el Z-207 como el Comet jugaron un papel crucial en la transformación del transporte de mercancías en el país.
La evolución continuó con la introducción de la gama 1080 en 1972, que presentaba la distintiva 'cabina cuadrada' y supuso un salto tecnológico importante. En configuraciones de cuatro ejes, podía alcanzar las 36 toneladas de peso total. Equipado con el motor Pegaso de 12 litros y 352 CV, llegó a ser el camión más potente de Europa en su momento. El último modelo de la marca Pegaso como tal fue el Troner, presentado en el Salón Internacional del Automóvil de Barcelona de 1987.
Más Allá de los Camiones Pesados
Pegaso no se limitó a los camiones de gran tonelaje. En 1957, la empresa adquirió el control de SAVA, una compañía vallisoletana especializada en vehículos comerciales ligeros y medianos. Esta adquisición permitió a Pegaso ampliar su oferta a segmentos del mercado. Con el tiempo, las instalaciones de SAVA en Valladolid se modernizaron y, a partir de 1990, comenzaron a producir el modelo Daily, ya bajo la integración con IVECO. Hoy, esta planta es una referencia en la industria 4.0 y produce versiones clave del Daily, además de fabricar cabinas para la planta de Madrid.
El Auge del Transporte de Pasajeros
El sector de autobuses y autocares fue de suma importancia para Pegaso. Inicialmente, estos vehículos se basaban en chasis de camión, como el Pegaso II (gama Z). Sin embargo, Pegaso fue pionera en España con el Z-403 "Monocasco" en 1951, un vehículo sin chasis tradicional que utilizaba una estructura autoportante. Este diseño innovador reducía el peso, aumentaba la rigidez y permitía configuraciones de dos niveles en el salón de pasajeros, haciéndolo muy popular, especialmente para el turismo. El concepto monocasco sentó las bases para la posterior gama 6000, que incluyó modelos muy numerosos y conocidos como el 6035, 6038 y 6420. Paralelamente, la gama 5000 agrupaba los chasis destinados a ser carrozados por terceros.
Vehículos Militares y de Bomberos
La capacidad de ingeniería de Pegaso también se aplicó a vehículos especializados. A mediados de los 70, desarrollaron vehículos blindados como el BMR para uso militar. Un hito importante fue el enorme pedido del camión 3046 por parte del gobierno egipcio en los años 80, que supuso el contrato de exportación más grande en la historia de la marca, con más de 10.000 unidades entregadas. Un remanente de 2.500 unidades no entregadas a Egipto fueron posteriormente carrozadas como autobombas forestales y distribuidas a numerosos parques de bomberos en España y exportadas a otros países.

Innovación y Competición
Aunque la producción de turismos fue limitada, Pegaso demostró una capacidad tecnológica excepcional. Entre 1951 y 1957 fabricaron solo 86 unidades de los deportivos Z-102 y Z-103, pero estos coches eran increíblemente avanzados y rápidos para su tiempo, alcanzando récords de velocidad. Un Pegaso Z-102 de 250 CV se convirtió en 1953 en el automóvil de producción más rápido del mundo, logrando 243 km/h. La experiencia adquirida en su diseño y fabricación elevó el nivel tecnológico de toda la empresa. Pegaso también mantuvo un departamento de aviación en sus primeros años, fabricando motores potentes.
La visión de futuro de Pegaso se plasmó en el SOLO 500, presentado en el Salón de Barcelona de 1989. Este fue el primer *concept truck* de la industria europea, anticipando tecnologías que hoy son comunes, como GPS, cámaras de visión trasera, radares de proximidad y sistemas de ayuda a la conducción.
La marca también tuvo una destacada presencia en la competición. Con sus coches deportivos, participó en eventos legendarios como el GP de Mónaco (1952), las 24 Horas de Le Mans (1953) y la Carrera Panamericana (1954). En el mundo de los camiones, Pegaso compitió en el Campeonato Europeo de Camiones en 1989 y 1990, logrando victorias en el Circuito del Jarama, lo que dio lugar a una serie especial Troner Jarama. También participaron en el exigente Rally Paris-Dakar.
El Legado y la Transición a IVECO
La Empresa Nacional de Autocamiones (ENASA), inicialmente una empresa pública bajo el Instituto Nacional de Industria (INI), fue eventualmente privatizada. Este proceso llevó a su integración dentro del grupo italiano IVECO (Industrial Vehicles Corporation). Aunque la producción de motores Pegaso de diseño español cesó en 1995, la marca Pegaso no desapareció por completo de la historia. Las fábricas que una vez produjeron los icónicos camiones y autobuses Pegaso, como las de Madrid y Valladolid, ahora fabrican vehículos IVECO, manteniendo una conexión histórica y productiva.
IVECO ha reconocido la importancia del legado de Pegaso en la historia del transporte español. Con motivo del 75 aniversario de la marca (en relación a la creación de ENASA o la marca misma, dependiendo de la interpretación), IVECO ha rendido homenaje a su antecesor español, incluso incorporando el logo del caballo alado en algunos de sus modelos más recientes, como el S-Way, simbolizando la continuidad y el respeto por la rica historia de ingeniería y fabricación que comenzó con Pegaso.

Preguntas Frecuentes sobre Pegaso
¿Quién fabricaba la marca Pegaso?
La marca Pegaso fue fabricada inicialmente por la Empresa Nacional de Autocamiones (ENASA), una empresa pública española fundada en 1946. Con el tiempo, ENASA fue privatizada e integrada en el grupo italiano IVECO.
¿Qué le pasó a la marca Pegaso?
La marca Pegaso, fabricada por ENASA, fue integrada en el grupo italiano IVECO tras la privatización de ENASA. Aunque la producción de modelos puramente Pegaso cesó y las fábricas pasaron a producir vehículos IVECO, el legado y la historia de Pegaso son reconocidos por IVECO, que mantiene viva la conexión histórica.
¿Qué tipo de vehículos fabricaba Pegaso?
Pegaso fabricó una amplia gama de vehículos. Fue principalmente conocida por sus camiones y autobuses, que fueron fundamentales para el transporte y la reconstrucción de España. También produjo vehículos militares, de bomberos, y aunque en menor número, deportivos de alta gama (Z-102/Z-103) y vehículos comerciales ligeros a través de la adquisición de SAVA.
¿Dónde se fabricaban los vehículos Pegaso?
Inicialmente, la producción comenzó en Barcelona, en las antiguas instalaciones de Hispano Suiza. Posteriormente, la fabricación principal se trasladó a la gran fábrica de Madrid. Tras la adquisición de SAVA, también tuvieron instalaciones en Valladolid para vehículos comerciales ligeros. Hoy, estas fábricas producen vehículos IVECO.
¿El logo de Pegaso tiene alas?
Aunque Pegaso en la mitología es un caballo alado, el logo de la marca automovilística Pegaso diseñado por Wifredo Ricart representa un caballo saltando sin alas. Esto se debió, según la información proporcionada, a que la figura del caballo alado ya era una marca registrada de la petrolera estadounidense Mobil. Ricart, sin embargo, bromeaba con que su caballo sin alas podía volar más rápido que el de Ferrari.
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