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La Evolución de la Transmisión Automática

13/07/2021

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La transmisión automática es una característica común y apreciada en los vehículos modernos, ofreciendo una comodidad inigualable al eliminar la necesidad de cambiar de marcha manualmente. Para muchos conductores, es simplemente la forma en que funciona su coche. Sin embargo, detrás de esta tecnología aparentemente sencilla hay una rica historia de innovación y evolución que se extiende por más de un siglo. ¿Alguna vez te has preguntado quién fue el genio detrás de la primera "caja de cambios" que no requería intervención constante del conductor? Conocer esta historia no solo satisface la curiosidad, sino que también nos permite apreciar la complejidad y el ingenio que hay bajo el capó de nuestros automóviles. Acompáñanos en este viaje por el tiempo para descubrir los hitos clave en el desarrollo de la transmisión automática, desde sus humildes comienzos hasta las sofisticadas unidades controladas por computadora que vemos hoy.

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El camino hacia la transmisión automática que conocemos hoy fue largo y lleno de desafíos técnicos. Diferentes ingenieros y fabricantes contribuyeron con ideas y componentes cruciales que, combinados, formaron el sistema complejo y eficiente que impulsa a millones de vehículos en todo el mundo. Es una historia de cómo una idea nacida de la búsqueda de la comodidad se convirtió en un pilar de la ingeniería automotriz, adaptándose continuamente a las demandas cambiantes de rendimiento, eficiencia y control.

Who is the inventor of automatic?
Alfred Horner MunroThe inventor of the first automatic transmission (AT) was: Alfred Horner Munro. Alfred Horner Munro was Born in Regina, Saskatchewan's, Canada.
Índice de Contenido

El Primer Intento: Aire a Presión

El crédito por la invención de la primera transmisión automática, al menos en el concepto de un sistema que cambiaba de marcha sin un pedal de embrague, recae en el ingeniero canadiense Alfred Horner Munro. Nacido en Regina, Saskatchewan, Munro era un ingeniero de vapor de profesión, lo que quizás explique su enfoque inicial en sistemas de presión. En 1921, presentó su diseño innovador, al que llamó "Transmisión Automática de Seguridad" (AST por sus siglas en inglés). La patente para esta invención fue concedida en 1923.

La particularidad más notable del diseño de Munro era que utilizaba presión de aire para operar en lugar de fluido hidráulico, que es el medio común en las transmisiones automáticas modernas. Aunque fue un paso monumental en el concepto de automatización de cambios, esta elección de medio tuvo una limitación significativa e inherente a la tecnología de la época: generaba una gran falta de potencia al transmitir el par del motor a las ruedas. El aire, al ser compresible, no es tan eficiente para transferir fuerza como un líquido incompresible como el aceite.

A pesar de esta desventaja de rendimiento, la AST de Munro contaba con cuatro relaciones de marcha hacia adelante, lo que era razonable para la época y ofrecía una cierta versatilidad. Sin embargo, carecía de características que hoy consideramos esenciales para la usabilidad diaria: no tenía marcha atrás ni una posición de estacionamiento (parking). Esto limitaba su practicidad en maniobras y al dejar el vehículo inmovilizado.

A pesar de sus limitaciones técnicas y de funcionalidad, el concepto captó la atención de la incipiente industria automotriz. General Motors, uno de los gigantes del sector que ya buscaba formas de mejorar la experiencia de conducción, llegó a vender la AST como una opción de mejora en tres de sus modelos entre 1937 y 1938: el Oldsmobile, el Cadillac y el Buick. Esto demuestra el interés temprano en ofrecer una alternativa a la transmisión manual, a pesar de que la tecnología aún no estaba completamente madura o eficiente para un rendimiento óptimo.

El Nacimiento de la Transmisión Hidráulica

Si bien Munro fue el pionero del concepto automático, la verdadera revolución y la base de las transmisiones automáticas modernas llegó con la adopción de un medio de transmisión de potencia más efectivo y práctico: el fluido hidráulico. La invención de la primera transmisión automática que utilizó un sistema basado en líquido, es decir, la primera transmisión hidráulica, se atribuye a dos ingenieros brasileños: José Braz Araripe y Fernando Lehly Lemos. Su trabajo fue fundamental porque sentó las bases para un sistema que podía transmitir y multiplicar el par motor de manera mucho más eficiente y suave que el diseño basado en presión de aire de Munro.

El uso de fluido hidráulico, que es prácticamente incompresible, permite una transferencia de fuerza mucho más directa y controlable. Esto solucionaba el problema principal de la transmisión de Munro y abría la puerta a sistemas más robustos y potentes. La invención de Araripe y Lemos representó un salto tecnológico crucial, alejándose de los sistemas mecánicos o neumáticos limitados para adoptar un enfoque que sería el estándar para las décadas siguientes.

General Motors, siempre a la vanguardia de la innovación y habiendo experimentado con el diseño de Munro, reconoció el potencial superior de la tecnología hidráulica. Compraron el prototipo y los planos de Araripe y Lemos, y a partir de esta base, invirtieron en el desarrollo y la ingeniería necesarios para convertir el concepto en un producto viable para el mercado masivo. El resultado de esta inversión y desarrollo fue lo que se convertiría en un hito indeleble en la historia automotriz: la transmisión Hydra-Matic.

La Era de la Producción en Masa: La Hydra-Matic

La transmisión Hydra-Matic, desarrollada por General Motors basándose en el trabajo de los ingenieros brasileños, no fue solo la primera transmisión automática hidráulica práctica, sino que también fue la primera en ser producida masivamente. General Motors comenzó la producción de la Hydra-Matic en 1940, ofreciéndola inicialmente como una opción en la línea Oldsmobile. Su llegada al mercado marcó un antes y un después en la industria automotriz. Por primera vez en la historia, los consumidores podían adquirir un vehículo con una transmisión automática fiable, eficiente (para la época) y producida a gran escala, eliminando la necesidad de operar un embrague y cambiar de marcha manualmente en el uso diario. La conveniencia que ofrecía la Hydra-Matic era inmensa y rápidamente ganó popularidad entre los compradores.

La Hydra-Matic de 1940 era una transmisión de cuatro velocidades totalmente automática. Utilizaba un acoplamiento hidráulico (fluid coupling) en lugar de un convertidor de par en sus primeras versiones, combinado con un sistema de engranajes planetarios y control hidráulico para realizar los cambios de marcha automáticamente. Aunque aún no era tan suave como las transmisiones posteriores con convertidor de par, representaba una mejora drástica en comparación con las transmisiones manuales en términos de facilidad de conducción, especialmente en el tráfico urbano.

El Impacto de la Guerra

El desarrollo y la producción inicial de la Hydra-Matic coincidieron con un período crucial de la historia mundial: la Segunda Guerra Mundial. A partir de 1942, la industria automotriz en Estados Unidos experimentó una transformación radical. Las plantas dejaron en gran medida la producción de vehículos civiles para concentrarse en el esfuerzo bélico, fabricando tanques, aviones, camiones militares y otros equipos esenciales. La tecnología de transmisión automática, y en particular la Hydra-Matic, demostró ser increíblemente valiosa para aplicaciones militares.

Tanques como el M5 Stuart y otros vehículos de combate y transporte fueron equipados con la transmisión Hydra-Matic. La automatización de los cambios facilitaba la operación de estos vehículos pesados en condiciones difíciles y permitía a las tripulaciones concentrarse en tareas de combate en lugar de operar un embrague y una palanca de cambios manuales complejos en medio del caos. La robustez y fiabilidad del diseño hidráulico se pusieron a prueba en el campo de batalla y demostraron ser adecuadas para el riguroso uso militar. Se vendieron más de 200,000 unidades de la Hydra-Matic durante la guerra específicamente para uso militar, lo que da una idea de su importancia estratégica y de la escala de su producción en este período. Esta experiencia en el campo de batalla no solo probó la durabilidad del diseño, sino que también familiarizó a una gran cantidad de personal militar con la tecnología automática.

La Postguerra y el Boom Automático

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, el mundo entró en un período de crecimiento económico y optimismo, especialmente en Estados Unidos. Hubo una enorme demanda acumulada de bienes de consumo, incluyendo automóviles. Los soldados que regresaban y el público en general, muchos de los cuales habían sido expuestos a la tecnología automática durante la guerra o habían oído hablar de su conveniencia, anhelaban la facilidad de conducción que ofrecía. La Hydra-Matic de General Motors estaba en una posición perfecta para satisfacer esta demanda creciente.

La popularidad de la transmisión automática creció exponencialmente en la década de 1950. La conveniencia que ofrecía en el tráfico y para conductores menos experimentados superó con creces cualquier reticencia inicial. En poco tiempo, aproximadamente tres cuartas partes de los automóviles vendidos por General Motors venían equipados con la opción Hydra-Matic. Esto consolidó firmemente la transmisión automática como una alternativa viable, deseable y, cada vez más, el estándar en el mercado de consumo masivo, sentando las bases para su dominio futuro.

La Llegada del Convertidor de Par

Aunque la Hydra-Matic fue un éxito rotundo, la evolución no se detuvo. Se buscaban formas de mejorar aún más la suavidad de la operación y la eficiencia. Un componente clave que revolucionaría el rendimiento y la sensación de las transmisiones automáticas fue el convertidor de par. Este dispositivo, que en esencia reemplaza el acoplamiento hidráulico o el embrague mecánico de las transmisiones manuales, permite que el motor gire a diferentes velocidades que la transmisión (lo que se conoce como deslizamiento o "slip"), especialmente útil al arrancar desde parado o a bajas velocidades. Más importante aún, el convertidor de par puede multiplicar el par motor que llega a la transmisión cuando hay una gran diferencia de velocidad entre la entrada (motor) y la salida (transmisión), proporcionando una mayor fuerza de arranque y una transición más suave.

La primera transmisión hidráulica en incorporar un convertidor de par fue la Dynaflow, introducida por Buick (otra división de General Motors) en 1948. La Dynaflow era una transmisión de dos velocidades hacia adelante más marcha atrás. A pesar de tener menos marchas que la Hydra-Matic de cuatro velocidades, la inclusión del convertidor de par le permitía multiplicar el par de manera efectiva, lo que la hacía sorprendentemente potente al arrancar y ofrecía una experiencia de conducción notablemente suave y continua, sin los "saltos" perceptibles de los cambios de la Hydra-Matic. Esta suavidad fue muy apreciada por los consumidores y demostró el valor del convertidor de par como componente esencial.

Otros Pioneros y la Era del Power Glide

La década de 1940 y principios de 1950 vieron a otros fabricantes unirse a la carrera de la transmisión automática, buscando sus propias soluciones o mejorando las existentes. Packard, por ejemplo, diseñó la transmisión Ultramatic en 1949, una transmisión completamente automática de dos velocidades que también utilizaba un convertidor de par.

Pero quizás el "rey de la colina" en esta era temprana, particularmente en términos de longevidad e impacto cultural, fue otra transmisión de General Motors: la Power Glide, introducida en 1950. Similar a la Dynaflow, la Power Glide era inicialmente una transmisión de dos velocidades con convertidor de par. Su diseño fue tan robusto, relativamente simple y efectivo que, con modificaciones y mejoras a lo largo de los años (incluyendo una versión de tres velocidades posterior), todavía se utiliza hoy en día en ciertas aplicaciones de carreras de aceleración (drag racing), siendo considerada una de las mejores transmisiones automáticas para este propósito debido a su capacidad para manejar grandes cantidades de potencia y su diseño que minimiza la pérdida de energía en comparación con cajas manuales en arranques violentos. Esto subraya la solidez del concepto de convertidor de par combinado con una transmisión planetaria simple para ciertas aplicaciones de alto rendimiento.

Más Velocidades y el Convertidor con Bloqueo

A medida que la tecnología automotriz avanzaba y la demanda de eficiencia de combustible aumentaba (especialmente con el aumento de las velocidades de autopista), las transmisiones automáticas comenzaron a necesitar más marchas para permitir que el motor operara en su rango más eficiente a diversas velocidades del vehículo. Borg Warner, un importante proveedor de componentes automotrices, fue un actor clave en esta evolución, introduciendo la primera transmisión automática con tres velocidades y, de manera crucial, el uso de un convertidor de par con bloqueo a mediados de la década de 1950.

El concepto de bloqueo del convertidor de par fue un avance significativo para la eficiencia de combustible. Un convertidor de par tradicional sufre un pequeño deslizamiento (slip) a velocidades de crucero, lo que genera calor y desperdicia energía que no se transmite completamente a las ruedas. Un convertidor con bloqueo permite que el convertidor se "bloquee" o se conecte directamente a la transmisión a velocidades de crucero o bajo ciertas condiciones (como aceleración suave o pendiente descendente), eliminando el deslizamiento y mejorando significativamente el consumo de combustible en carretera. Esto hizo que las transmisiones automáticas de tres velocidades con bloqueo fueran mucho más competitivas en eficiencia con respecto a las transmisiones manuales.

La superioridad de los diseños de tres velocidades con convertidor de par se hizo evidente rápidamente. Para mediados de la década de 1950 y durante gran parte de las décadas siguientes, las transmisiones automáticas de tres velocidades se convirtieron en el estándar de la industria. La fiabilidad y el rendimiento mejorados de estos diseños llevaron a que casi todos los principales fabricantes de automóviles, incluyendo marcas de prestigio como Bentley, así como Lincoln, Ford, Chrysler y Studebaker, estuvieran comprando transmisiones automáticas hidráulicas de tres velocidades (o licenciando la tecnología) a General Motors o a proveedores especializados como Borg Warner. Esto demuestra el dominio de esta configuración en la era pre-electrónica.

Una Anecdota Peculiar: Aceite de Ballena

Como nota curiosa en la historia de la lubricación automotriz, es interesante saber que durante muchos años, especialmente desde los primeros fluidos hidráulicos hasta bien entrada la década de 1960, los fluidos para transmisiones automáticas (ATF) utilizaban aceite de esperma de ballena como un componente esencial. Este aceite tenía excelentes propiedades lubricantes, de resistencia a la cizalladura y estabilidad a altas temperaturas, lo que lo hacía ideal para las exigentes condiciones dentro de una transmisión automática. Este uso se mantuvo hasta alrededor de 1960, cuando las crecientes preocupaciones ambientales, la protección de las especies de ballenas y el desarrollo de fluidos sintéticos y a base de petróleo con un rendimiento comparable o superior llevaron a su completa eliminación de las fórmulas de ATF. Este detalle subraya cuánto han cambiado no solo las transmisiones en sí, sino también los materiales y fluidos necesarios para su correcto funcionamiento y mantenimiento, impulsados tanto por avances técnicos como por cambios sociales y ambientales.

Hacia la Eficiencia: El Overdrive

La búsqueda continua de una mayor eficiencia de combustible, impulsada en parte por las crisis energéticas de la década de 1970, llevó a otra innovación importante que se generalizó: la transmisión con Overdrive. Introducidas a finales de los años 70 y principios de los 80, estas transmisiones típicamente contaban con cuatro velocidades (o más en modelos posteriores) y a menudo incorporaban un convertidor de par con bloqueo. La característica definitoria del overdrive es que incluye una relación de engranajes donde el eje de salida de la transmisión gira más rápido que el eje de entrada (una relación menor a 1:1). Esto permite que el motor funcione a revoluciones significativamente más bajas a velocidades de autopista o crucero, reduciendo drásticamente el consumo de combustible y el desgaste del motor en viajes largos, sin sacrificar la capacidad de aceleración en marchas más bajas. La transmisión automática con overdrive se convirtió rápidamente en el estándar para los vehículos de pasajeros, ofreciendo una combinación mejorada de rendimiento, suavidad y eficiencia en comparación con las unidades de tres velocidades anteriores. Modelos como la General Motors 4L60 (y sus posteriores versiones electrónicas, como la 4L60E) se convirtieron en caballos de batalla en esta categoría, demostrando la superioridad de tener una marcha adicional orientada a la economía.

Las Transmisiones Automáticas de Hoy: Electrónica y Sofisticación

La evolución de la transmisión automática ha continuado a un ritmo acelerado desde la llegada del overdrive, impulsada principalmente por los avances en electrónica, la creciente potencia de procesamiento de las computadoras a bordo de los vehículos y la demanda constante de mejor rendimiento, eficiencia y suavidad, así como una mayor capacidad de respuesta y control.

Las transmisiones automáticas modernas son sistemas increíblemente sofisticados y complejos. Hoy en día, no es raro encontrar transmisiones con hasta 11 velocidades. Este aumento en el número de marchas permite que la unidad de control de la transmisión (TCU) mantenga el motor en su rango de operación más eficiente o potente durante una gama mucho más amplia de velocidades del vehículo y condiciones de carga. Más marchas significan saltos más pequeños entre relaciones, lo que resulta en aceleraciones más suaves y la capacidad de seleccionar la relación óptima para casi cualquier situación de conducción.

La mayor diferencia con las generaciones anteriores, sin embargo, es el nivel de control electrónico. Las transmisiones modernas incorporan una vasta red de componentes electrónicos: solenoides de control electrónico que regulan con precisión el flujo de fluido hidráulico a los embragues y frenos internos, sensores de velocidad de entrada y salida para monitorear la velocidad de rotación de los ejes, sensores de temperatura, presión del fluido, y están completamente controladas por computadora. La unidad de control de la transmisión (TCU), a menudo integrada con la unidad de control del motor (ECU), recibe información en tiempo real de múltiples sensores (velocidad del vehículo, posición del pedal del acelerador, carga del motor, temperatura del fluido, señal del control de tracción/estabilidad, etc.) y utiliza algoritmos complejos para determinar el momento óptimo para cambiar de marcha, la firmeza del cambio, la presión del fluido necesaria y el estado del bloqueo del convertidor de par. Este control preciso no solo mejora la suavidad y la velocidad de los cambios, sino que también optimiza la eficiencia, el rendimiento y la durabilidad de la transmisión en tiempo real, adaptándose al estilo de conducción y a las condiciones del camino.

Además de las transmisiones automáticas tradicionales con engranajes planetarios controlados hidráulica y electrónicamente, hemos visto la popularización de las transmisiones de variación continua (CVT). Las CVT, como su nombre indica, no tienen marchas fijas, sino que utilizan poleas de diámetro variable y una correa o, en algunos casos, una cadena (como la descrita en la información proporcionada como "hydraulic chain driven AT"), para ofrecer un número infinito de relaciones de transmisión dentro de un rango. Esto permite que el motor funcione a sus RPM óptimas (ya sea para máxima eficiencia o potencia) de manera casi constante, lo que puede mejorar significativamente la eficiencia de combustible, aunque a veces a costa de la sensación de aceleración tradicional con puntos de cambio definidos.

La complejidad también se ha extendido a la variedad de configuraciones de vehículos. Hoy en día, las transmisiones automáticas deben adaptarse sin problemas a vehículos con tracción delantera (FWD), tracción trasera (RWD), tracción integral (AWD), y se integran con otros componentes esenciales como los transejes (que combinan la transmisión, el diferencial y los ejes motrices en una sola unidad, comúnmente en vehículos FWD) y las cajas de transferencia (esenciales para vehículos 4x4 y AWD, distribuyendo la potencia entre los ejes delantero y trasero). La integración de la transmisión con sistemas de tracción total y control electrónico avanzado ha transformado por completo la dinámica de conducción y las capacidades de los vehículos modernos, permitiendo sistemas de control de tracción y estabilidad mucho más sofisticados que dependen de la comunicación precisa entre el motor, la transmisión y los sistemas de frenado.

Esta sofisticación actual, desde el control preciso de la presión del fluido mediante solenoides hasta la gestión compleja de los cambios por la computadora y la integración con sistemas de tracción avanzados, es un testimonio de la increíble evolución que ha experimentado la transmisión automática desde el simple diseño basado en aire de Alfred Horner Munro. Lo que comenzó como un intento rudimentario de eliminar el embrague manual se ha convertido en un sistema altamente complejo, eficiente y esencial para la comodidad, el rendimiento y la seguridad de los automóviles del siglo XXI.

Hitos Clave en la Historia de la Transmisión Automática

EventoInventor/FabricanteAño Aprox.Tecnología ClaveSignificado
Primera Transmisión AutomáticaAlfred Horner Munro1921Presión de aireConcepto inicial de cambio automático sin embrague.
Primera Transmisión HidráulicaJosé Braz Araripe y Fernando Lehly Lemos1932 (Prototipo)Hidráulica (Fluido)Base para la transmisión de potencia eficiente.
Primera Transmisión Automática de Producción MasivaGeneral Motors (basada en diseño hidráulico)1940Hydra-MaticDisponibilidad comercial a gran escala, usada en WWII.
Introducción del Convertidor de ParBuick (GM)1948Convertidor de parMejora significativa en suavidad y multiplicación de par.
Transmisión de 3 Velocidades con Convertidor de Par con BloqueoBorg WarnerMediados 1950sConvertidor de par con bloqueoMejora importante en eficiencia a velocidad de crucero.
Generalización del OverdriveVarios FabricantesFinales 1970sOverdrive (4+ velocidades)Mayor eficiencia de combustible en carretera.
Control Electrónico GeneralizadoIndustria AutomotrizDesde 1980s en adelanteControl electrónico (ECU/TCU, solenoides, sensores)Optimización precisa de cambios, rendimiento y eficiencia.
Popularización de las CVTVarios FabricantesDesde 1990s/2000sVariación ContinuaEficiencia de combustible continua, sin saltos de marcha.

Conclusión

La historia de la transmisión automática es una saga fascinante de ingenio, perseverancia y adaptación a las necesidades cambiantes de los conductores y las exigencias de la ingeniería automotriz. Desde el concepto pionero de Alfred Horner Munro y su transmisión de aire, pasando por la revolución hidráulica de Araripe y Lemos y la producción masiva de la Hydra-Matic por General Motors, hasta la integración del convertidor de par, el desarrollo de más velocidades, el bloqueo del convertidor y finalmente la era del control electrónico avanzado y las CVT, cada paso ha construido sobre el anterior, superando limitaciones y abriendo nuevas posibilidades.

Esta evolución constante ha transformado por completo la experiencia de conducir, haciendo los vehículos más accesibles, cómodos, eficientes y capaces. La caja automática, una vez una rareza y luego un lujo reservado para pocos, es hoy una parte integral del paisaje automotriz global, presente en la mayoría de los vehículos nuevos en muchas partes del mundo. Es un testimonio de la continua búsqueda de mejora en la ingeniería de vehículos, una tecnología que ha evolucionado desde un dispositivo mecánico simple hasta un complejo sistema controlado por computadora que trabaja en armonía con el motor y otros sistemas del vehículo para ofrecer el mejor equilibrio posible entre rendimiento, eficiencia y comodidad para el conductor moderno.

Preguntas Frecuentes sobre la Historia de la Transmisión Automática

¿Quién fue el inventor de la primera transmisión automática?

El inventor de la primera transmisión automática, concebida como un sistema que cambiaba de marcha sin un embrague operado por el conductor, fue el ingeniero canadiense Alfred Horner Munro. La inventó en 1921.

¿Cuándo se inventó la primera transmisión automática?

La primera transmisión automática diseñada por Alfred Horner Munro fue inventada en 1921 y patentada en 1923.

¿Cuál fue la primera transmisión automática hidráulica?

La primera transmisión automática que utilizó un sistema hidráulico como medio de transmisión de potencia fue inventada por los ingenieros brasileños José Braz Araripe y Fernando Lehly Lemos. General Motors compró su diseño y lo desarrolló en la Hydra-Matic, introducida en 1940, que fue la primera transmisión automática hidráulica en ser producida masivamente.

¿Cuándo se produjo masivamente la transmisión automática?

La producción en masa de transmisiones automáticas comenzó en 1940 con la introducción de la General Motors Hydra-Matic como opción en los vehículos Oldsmobile.

¿Qué papel jugó la transmisión automática en la Segunda Guerra Mundial?

Durante la Segunda Guerra Mundial (a partir de 1942), la General Motors Hydra-Matic fue adaptada y producida en gran escala para equipar tanques y vehículos militares del ejército estadounidense, demostrando su robustez y fiabilidad en condiciones de combate. Se fabricaron más de 200,000 unidades para este fin.

¿Qué es un convertidor de par y cuándo apareció por primera vez en una transmisión automática?

Un convertidor de par es un componente hidráulico que, entre otras funciones, permite que el motor y la transmisión giren a diferentes velocidades y puede multiplicar el par motor. Reemplaza el embrague mecánico en las transmisiones automáticas hidráulicas. Apareció por primera vez en una transmisión automática de producción en la Buick Dynaflow de 1948.

¿Qué es una transmisión Overdrive?

Una transmisión Overdrive es una transmisión (que se popularizó a finales de los años 70) que incluye una marcha o más donde el eje de salida gira a una velocidad mayor que el eje de entrada. Esto permite que el motor funcione a revoluciones más bajas a velocidades de autopista, resultando en una mejora significativa en la eficiencia de combustible.

¿Cómo son las transmisiones automáticas modernas en comparación con las antiguas?

Las transmisiones automáticas modernas son mucho más sofisticadas. Tienen más velocidades (hasta 11), están controladas con precisión por computadoras electrónicas mediante solenoides y una multitud de sensores, y a menudo incluyen convertidores de par con bloqueo avanzado. También existen variantes como las CVT y están diseñadas para integrarse perfectamente con sistemas de control de motor y tracción (FWD, AWD, 4x4).

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