¿Qué tipo de energía utiliza el ferrocarril?

La Energía que Impulsa los Trenes del Mundo

11/09/2021

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Cuando pensamos en trenes, a menudo nos viene a la mente la imagen de un vehículo moviéndose silenciosamente impulsado por electricidad. Sin embargo, la realidad es que el mundo del transporte ferroviario es mucho más diverso en cuanto a sus fuentes de energía. A lo largo de la historia y hasta el día de hoy, una variedad de tecnologías ha sido utilizada para mover estas colosales máquinas sobre los rieles, adaptándose a las necesidades de potencia, infraestructura y, cada vez más, a la sostenibilidad ambiental.

Actualmente, las fuentes de energía más comunes para las locomotoras son el diésel, el diésel-eléctrico y la electricidad directa o alterna. Cada una tiene sus particularidades, ventajas y desafíos, y su elección depende de factores como la longitud de las rutas, la carga a transportar, la orografía del terreno y, fundamentalmente, la infraestructura disponible.

¿Cómo funciona un tren eléctrico?
El funcionamiento de este tipo de trenes es relativamente sencillo: basta con que la corriente eléctrica se suministre desde las baterías en lugar del motor diésel. Al tratarse de una adaptación de locomotoras antiguas se podría mantener el motor diésel para situaciones de emergencia.
Índice de Contenido

Las Fuentes de Energía Predominantes en la Actualidad

Históricamente, el ferrocarril comenzó con la fuerza del vapor, alimentado principalmente por carbón. Con el tiempo, esta tecnología fue dando paso a opciones más eficientes y potentes. Hoy, las locomotoras a diésel y las diésel-eléctricas dominan muchas redes ferroviarias, especialmente en rutas de larga distancia o donde la electrificación es costosa o inviable.

Las locomotoras a diésel utilizan un motor de combustión interna tradicional similar al de un camión grande, que genera directamente la potencia mecánica para mover las ruedas. Son muy flexibles ya que no requieren infraestructura externa más allá de las vías y puntos de reabastecimiento.

Las locomotoras diésel-eléctricas, que son muy comunes, especialmente en países como México, operan de manera diferente. Tienen un motor diésel, pero este no impulsa directamente las ruedas. En su lugar, el motor diésel acciona un generador que produce electricidad. Esta electricidad alimenta motores eléctricos de tracción, que son los que finalmente mueven el tren. La ventaja de este sistema es que los motores eléctricos son muy eficientes a bajas velocidades y ofrecen un alto par motor, ideal para arrancar y mover cargas pesadas. Además, permiten una gestión más eficiente de la potencia generada por el motor diésel. La gran potencia requerida para el funcionamiento de estos equipos, a menudo superior a 2000 HP, justifica el uso de este tipo de configuración.

Por otro lado, los trenes eléctricos puros obtienen su energía de una fuente externa. Esto generalmente se logra a través de una línea aérea (catenaria) o, en algunos casos, de un tercer riel electrificado. La electrificación de las vías requiere una inversión significativa en infraestructura, pero una vez implementada, ofrece varias ventajas: los trenes eléctricos son más potentes, más eficientes energéticamente, más silenciosos y no producen emisiones locales en el punto de uso. La electricidad fluye desde la fuente externa (alta fuerza eléctrica) a través del tren y regresa a través de las vías (baja fuerza eléctrica).

El Funcionamiento de un Tren con Electricidad Externa

Entender cómo funciona un tren eléctrico tradicional es relativamente sencillo. Piensa en las vías como un circuito eléctrico gigante. Las líneas eléctricas suspendidas sobre el tren (la catenaria) o el tercer riel energizado actúan como un conductor positivo, suministrando una alta tensión eléctrica. El tren recoge esta energía a través de un pantógrafo (en el caso de la catenaria) o un contacto en el tercer riel.

Una vez que la electricidad entra al tren, pasa por transformadores y convertidores para adaptar el voltaje y la frecuencia a las necesidades de los motores de tracción. Estos motores eléctricos son los encargados de hacer girar los ejes de las ruedas. La electricidad completa su circuito regresando a la fuente a través de las ruedas del tren y las vías, que actúan como el conductor negativo o de retorno.

Este sistema es altamente eficiente y permite alcanzar altas velocidades y mover cargas pesadas con relativa facilidad, siempre y cuando la infraestructura de electrificación esté presente.

¿Qué país tiene el ferrocarril más electrificado?
En general, China ocupa el primer lugar, con alrededor de 100.000 km (62.000 millas) de ferrocarril electrificado, seguida por India, con más de 60.000 km (37.000 millas) de ferrocarril electrificado, y continuando con Rusia, con más de 54.000 km (34.000 millas) de ferrocarril electrificado.

La Promesa de las Baterías: Hacia una Movilidad Ferroviaria Sostenible

Aunque la electrificación es el camino más directo hacia la reducción de emisiones en el ferrocarril, la necesidad de costosas infraestructuras ha limitado su expansión global. Aquí es donde entran en juego las nuevas tecnologías, especialmente los avances en baterías eléctricas.

Los trenes diésel han sido una opción dominante en rutas sin electrificar desde principios del siglo XX, reemplazando gradualmente a las locomotoras de vapor. La electrificación existía desde el siglo XIX, pero su implementación requería una gran inversión inicial. El diésel ofrecía flexibilidad y autonomía sin necesidad de una red eléctrica externa.

Sin embargo, la creciente urgencia de abordar el cambio climático está impulsando la búsqueda de alternativas. Un primer paso lógico y viable es adaptar las numerosas locomotoras diésel-eléctricas existentes. Los avances en la densidad energética y la potencia de las baterías eléctricas están haciendo posible la transformación de estas máquinas en vehículos eléctricos o híbridos de manera coste-efectiva.

El funcionamiento de un tren diésel-eléctrico convertido a batería sería similar al de un vehículo eléctrico puro: la electricidad se suministraría directamente desde las baterías en lugar del generador accionado por el motor diésel. En configuraciones híbridas, el motor diésel podría mantenerse como respaldo para extender la autonomía o para situaciones de emergencia.

Un estudio del Berkeley Lab publicado en Nature Energy sugiere que esta transición podría generar ahorros económicos sustanciales (estimados en noventa y cuatro mil millones de dólares) al reducir la contaminación ambiental y las emisiones de dióxido de carbono. Se proyecta una reducción de cuatrocientos millones de toneladas de CO2 en veinte años solo con la adaptación de locomotoras.

El Concepto del Tren Eléctrico de Baterías Autónomo

Más allá de la adaptación de locomotoras existentes, nuevas empresas están explorando conceptos completamente revolucionarios. Un ejemplo es Parallel Systems, una iniciativa de ingenieros de SpaceX que propone un tren eléctrico de baterías diseñado desde cero para ser autónomo y modular.

Este enfoque elimina la locomotora tradicional de gran tamaño. En su lugar, se plantean unidades tractoras más pequeñas, cada una equipada con su propio motor eléctrico y un sistema de baterías de alta autonomía. Estas unidades pueden acoplarse entre sí para formar trenes de cualquier longitud, adaptándose a la carga.

¿Cómo funciona un tren con electricidad?
En un tren eléctrico, las vías actúan como dos líneas eléctricas . En otras palabras, las líneas eléctricas sobre el techo tienen una fuerza eléctrica mayor, mientras que las vías tienen una fuerza eléctrica menor. Por lo tanto, la electricidad fluye desde las líneas eléctricas hasta las vías a través de las ruedas y otras partes del tren.

Las características clave de este concepto modular incluyen:

  • Modularidad: Posibilidad de añadir un número ilimitado de unidades tractoras según la necesidad.
  • Inteligencia: Cada unidad cuenta con su propio centro de procesamiento de datos para operar de forma autónoma.
  • Flexibilidad: Las unidades pueden separarse y desviarse en medio de una ruta, agilizando la logística.
  • Carga Rápida: Tiempo de carga de las baterías de aproximadamente una hora.
  • Autonomía: Rango operativo de hasta ochocientos kilómetros.
  • Frenado Mejorado: Capacidad de frenado diez veces mayor que un tren convencional, lo que aumenta la seguridad.

Este tipo de tren no solo promete una operación más limpia y eficiente, sino también una mayor flexibilidad operativa al poder reconfigurar los trenes sobre la marcha.

Trenes: Más Allá del Transporte, Potenciales Centrales Eléctricas Móviles

Inspirados por el concepto de vehículos eléctricos que pueden devolver energía a la red (V2G - Vehicle-to-Grid), los trenes eléctricos de batería de nueva generación podrían tener una aplicación adicional fascinante: servir como fuentes de energía móviles.

Dada la naturaleza modular de algunos de estos nuevos diseños y la gran capacidad de almacenamiento de energía que albergarían sus baterías, teóricamente sería posible desplegar un conjunto de unidades tractoras a un punto donde la red eléctrica haya fallado. Una vez allí, podrían conectarse a la red local y suministrar electricidad, actuando como una central eléctrica de emergencia o respaldo.

Esto podría ser invaluable en situaciones de catástrofe natural o interrupciones masivas del suministro eléctrico. Un tren eléctrico de baterías podría desplazarse rápidamente (incluso de forma autónoma) a la zona afectada para proporcionar energía vital a hogares, hospitales o equipos de rescate.

Aunque la idea pueda parecer futurista, ya existen precedentes. En 1998, tras una serie de granizadas que dejaron a millones de personas sin electricidad en EE. UU. y Canadá, se utilizaron trenes diésel-eléctricos para suministrar energía de emergencia a los equipos de rescate en Montreal. Los futuros trenes de batería podrían desempeñar un papel similar, pero de manera más limpia y posiblemente con mayor eficiencia.

Otras Vías Sostenibles: El Hidrógeno como Alternativa

Además de las baterías, otra tecnología prometedora para descarbonizar el transporte ferroviario son las pilas de combustible de hidrógeno. Al igual que ocurre con los aviones, donde la gran demanda de energía hace que las baterías sean menos prácticas para vuelos de larga distancia, el hidrógeno se presenta como una alternativa de alta densidad energética para locomotoras que requieren gran potencia y autonomía.

Las locomotoras de hidrógeno funcionan mediante una pila de combustible que combina hidrógeno y oxígeno para producir electricidad, agua y calor. La electricidad generada alimenta los motores de tracción del tren. La única emisión en el punto de uso es vapor de agua, lo que las convierte en una opción muy limpia, especialmente si el hidrógeno utilizado es "verde" (producido a partir de fuentes de energía renovables).

¿Qué tipo de energía utiliza el ferrocarril?
En la actualidad, son tres las más utilizadas: locomotoras a diésel, diésel-eléctricas y eléctricas. En su mayoría, las locomotoras en México son del tipo diésel-eléctricas.

Ya existen iniciativas para adaptar locomotoras diésel existentes para funcionar con pilas de combustible de hidrógeno. Un proyecto notable en el Reino Unido, llamado "Breeze", busca convertir locomotoras diésel para operar con hidrógeno, como parte del objetivo del país de eliminar la tecnología diésel ferroviaria para 2040. Estas locomotoras de hidrógeno, curiosamente, emitirán vapor, al igual que sus antepasados de vapor del siglo XIX.

Comparativa Conceptual de Fuentes de Energía Ferroviaria

Fuente de EnergíaInfraestructura RequeridaFlexibilidad/AutonomíaEmisiones LocalesPotencial de Sostenibilidad Futura
DiéselMínima (vías, reabastecimiento)Alta (rutas no electrificadas)Altas (NOx, partículas, CO2)Bajo (combustión fósil)
Diésel-EléctricoMínima (vías, reabastecimiento)Alta (rutas no electrificadas)Altas (NOx, partículas, CO2)Medio (posibilidad de conversión a híbrido/eléctrico)
Eléctrico (Catenaria/3er riel)Alta (red de electrificación)Limitada a rutas electrificadasNulas en el punto de usoAlto (depende de la fuente de generación eléctrica)
Eléctrico (Baterías)Moderada (puntos de carga)Moderada a Alta (en mejora constante)Nulas en el punto de usoAlto (depende de la fuente de carga, potencial V2G)
HidrógenoModerada (infraestructura de producción/reabastecimiento de H2)Alta (similar a diésel en autonomía)Nulas en el punto de uso (vapor de agua)Alto (si se usa hidrógeno verde)

Preguntas Frecuentes sobre la Energía de los Trenes

¿Qué tipos de energía usan los trenes actualmente?
Los trenes utilizan principalmente energía diésel, diésel-eléctrica y eléctrica (a través de catenaria o tercer riel). Tecnologías emergentes como las baterías y las pilas de combustible de hidrógeno también están empezando a ser implementadas.

¿Cómo funciona un tren eléctrico que toma la energía de arriba?
Un tren eléctrico con catenaria toma la electricidad de una línea aérea suspendida (catenaria) a través de un pantógrafo. La electricidad fluye desde la catenaria, alimenta los motores del tren y regresa a la fuente a través de las ruedas y las vías, completando el circuito.

¿Por qué todavía se usan muchos trenes diésel o diésel-eléctricos si los eléctricos son más limpios?
El uso de trenes diésel o diésel-eléctricos se debe a su flexibilidad y autonomía, especialmente en rutas largas o con baja densidad de tráfico donde la inversión en infraestructura de electrificación sería prohibitiva. Además, ofrecen la alta potencia necesaria para mover grandes cargas sin depender de una red eléctrica externa a lo largo de toda la vía.

¿Pueden los trenes eléctricos de batería generar electricidad para hogares o ciudades?
Teóricamente, sí. Los avances en tecnología de baterías y diseños modulares como los propuestos por Parallel Systems podrían permitir que los trenes eléctricos de batería actúen como fuentes de energía móviles, volcando electricidad a la red en situaciones de emergencia o en áreas sin suministro.

¿Qué otras alternativas sostenibles al diésel existen para los trenes?
Además de los trenes eléctricos (tradicionales o de batería), las locomotoras propulsadas por pilas de combustible de hidrógeno son una alternativa prometedora y sostenible, con emisiones nulas en el punto de uso (solo vapor de agua).

El panorama energético del ferrocarril está en constante evolución, impulsado tanto por la necesidad de potencia y eficiencia como por el imperativo de reducir el impacto ambiental. La transición hacia fuentes de energía más limpias como la electricidad (ya sea de la red o almacenada en baterías) y el hidrógeno marca el camino hacia un futuro ferroviario más sostenible.

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