¿Quién tuvo el primer automóvil en México?

El Primer Automóvil en México: Un Viaje Histórico

11/11/2019

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La llegada del automóvil transformó radicalmente la movilidad global, y México no fue la excepción. Este invento, que hoy consideramos cotidiano, tuvo un inicio lleno de misterio y exclusividad en el país.

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La historia del automóvil en México comenzó formalmente en el año 1895. Fue entonces cuando arribó el primer vehículo procedente de Francia, traído por Fernando de Teresa. Este pionero importó el vehículo a través de la Agencia de Ingenieros Basave, Robles Gil, Zozaya y Compañía.

¿Qué marca de automóviles se originó en México?
Si bien México cuenta con una industria automotriz próspera, no cuenta con marcas originales de autos . El país alberga principalmente plantas de fabricación de fabricantes de automóviles globales, como Nissan, General Motors y Volkswagen, que producen vehículos tanto para el mercado nacional como para el internacional.

El coche en cuestión, un vehículo francés cuya denominación específica no se precisa en los registros históricos disponibles, era capaz de alcanzar una velocidad máxima de 16 km/h, una cifra que, aunque modesta para los estándares actuales, representaba una proeza tecnológica en su época.

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La Noche Misteriosa y el "Carruaje Misterioso"

La primera salida pública de este novedoso artefacto estuvo rodeada de cautela. Fernando de Teresa decidió probar el automóvil la noche del 6 de enero de 1895. Su intención era pasar desapercibido en un entorno donde el sonido y la presencia de caballos eran la norma.

Sin embargo, la aparición de este vehículo autopropulsado no pasó completamente inadvertida. El historiador Héctor de Mauleón recuperó una nota publicada en el periódico “El Siglo Diez y Nueve” que describía el suceso bajo el intrigante título “Carruaje misterioso”.

La descripción periodística capturó el asombro y la perplejidad que causó entre los habitantes de la Ciudad de México: “El sábado último, a las altas horas de la noche, cruzó por las principales avenidas de la ciudad un coche misterioso que hizo santiguar a más de una vieja timorata e ignorante de los prodigios de la industria moderna”. La nota continuaba describiendo su movimiento: “Se deslizaba como una saeta, anunciando su paso por medio de una bocina semejante a la de la bicicleta y obedeciendo con admirable precisión a la mano que lo guiaba”. Esta crónica evidencia el impacto de lo desconocido y la fascinación por la tecnología emergente.

Los Primeros Pasos: De la Importación a la Fabricación Artesanal

Tras la llegada del primer ejemplar importado, el interés por los automóviles comenzó a crecer, aunque lentamente. En 1896, apenas un año después, Byron Mohler y William P. de Gress dieron un paso significativo al construir el primer automóvil de carácter artesanal en México. Esto demostró la capacidad local, aunque incipiente, para incursionar en esta nueva industria.

La importación continuó siendo la principal vía de acceso a los automóviles. A partir de 1898, comenzaron a llegar al país más vehículos de diversas marcas internacionales. Entre ellas destacaban fabricantes europeos de renombre como Delaunay Belleville de Francia, la alemana Benz y la italiana Fiat. Las compañías estadounidenses también empezaron a tener presencia, importando modelos de Packard y Pope-Toledo.

El incipiente mercado automotriz llevó a la apertura de la primera concesionaria en 1901, un hito que formalizó la venta de estos vehículos. Para 1903, la comercialización de automóviles se hizo más notoria, anunciándose en la prensa la venta de modelos Oldsmobile en la Ciudad de México.

Un Lujo Exclusivo para la Élite

A pesar de la creciente disponibilidad y el interés, poseer un automóvil en los albores del siglo XX en México era un privilegio reservado para una pequeña y adinerada élite. El costo de estos vehículos era considerablemente elevado. Este precio se veía incrementado de manera significativa por varios factores: los altos costos de envío desde Europa o Estados Unidos, los impuestos de importación aplicados por el gobierno y las comisiones de los intermediarios. Además, la forma de pago habitual era de contado, lo que limitaba aún más el acceso a personas con gran liquidez.

Curiosamente, a pesar de la llegada de automóviles estadounidenses de menor precio, los compradores de la élite mexicana tendían a preferir los vehículos europeos de rango medio y lujo. Esto sugiere que el automóvil no solo era un medio de transporte, sino también un símbolo de estatus y distinción social.

La posesión de un automóvil permitió a esta élite explorar los alrededores de la capital de una manera inédita. Comenzaron a organizar excursiones a destinos cada vez más alejados de los límites de la Ciudad de México, aprovechando la velocidad y autonomía que ofrecían estos nuevos vehículos.

Las Primeras Rutas y la "Fiebre del Automóvil"

Conforme aumentaba el número de automóviles en circulación, aunque limitado a unos cuantos, también lo hacían los trayectos y las actividades relacionadas con ellos. Los destinos de las primeras excursiones automovilísticas se centraban en poblaciones cercanas a la capital, como Coyoacán, Tlalpan, San Ángel, Xochimilco y Chalco. Con el tiempo, las rutas se expandieron para incluir viajes más largos a lugares emblemáticos como las Pirámides de Teotihuacán, Cuernavaca o Puebla.

El automóvil no solo se utilizaba para el transporte y la recreación, sino que rápidamente se convirtió en parte de eventos sociales y deportivos. Para hacer su uso aún más exclusivo y visible, desde 1903 se organizaron actividades pioneras en el automovilismo mexicano. Una de ellas fue la primera carrera automovilística, que tuvo lugar en el Hipódromo de Peralvillo. Asimismo, los automóviles adornados se convirtieron en una atracción en eventos sociales como la Fiesta Floral celebrada en la Alameda.

Estos eventos, junto con la fundación de organizaciones dedicadas al automovilismo, impulsaron lo que se conoció como la fiebre del automóvil. La creación del Automóvil Club México y el lanzamiento de la revista especializada “El Automóvil en México” fueron indicativos del creciente interés y la formalización de la comunidad automovilística en el país. Estas iniciativas contribuyeron a difundir la cultura del automóvil entre los sectores pudientes de la sociedad.

El Presidente y el Automóvil: Un Símbolo de Modernidad

La consolidación del automóvil como símbolo de modernidad y estatus alcanzó su punto álgido cuando el propio Presidente de la República, Porfirio Díaz, adoptó este medio de transporte. Don Porfirio adquirió un automóvil Panhard 35 H.P. de origen francés, una marca sinónimo de lujo y tecnología en la época.

El primer viaje oficial del presidente en su automóvil fue a Tlalpan, con el fin de asistir a una fiesta organizada por el gobernador del Distrito Federal, Guillermo de Landa y Escandón. Este hecho tuvo una gran resonancia social y política. La imagen del presidente utilizando un automóvil legitimó su uso y lo elevó a un nivel de prestigio aún mayor.

La adopción del automóvil por parte de la máxima autoridad del país marcó un punto de inflexión en la historia del transporte en México. Significó el paso de un invento curioso y misterioso, utilizado discretamente, a un medio de transporte visible y aceptado, aunque inicialmente restringido a las clases altas. Si bien su uso recreativo y como símbolo de riqueza se mantuvo, la presencia presidencial en un automóvil ayudó a normalizar su existencia y a perfilar el futuro del transporte en el país.

Preguntas Frecuentes sobre el Primer Automóvil en México

A continuación, respondemos algunas de las preguntas más comunes basadas en la información histórica disponible:

¿Quién trajo el primer automóvil a México?

El primer automóvil fue traído a México por Fernando de Teresa en 1895.

¿Cuándo llegó el primer automóvil a México?

El primer automóvil llegó a México en el año 1895.

¿De dónde procedía el primer automóvil llegado a México?

El primer automóvil importado a México provenía de Francia.

¿Cuál era la velocidad máxima del primer automóvil en México?

El primer automóvil en México tenía una velocidad máxima de 16 km/h.

¿Fue el primer automóvil construido en México?

No, el primer automóvil en 1895 fue importado. La construcción del primer automóvil de carácter artesanal en México ocurrió posteriormente, en 1896, por Byron Mohler y William P. de Gress.

¿Por qué los primeros automóviles solo eran para gente rica en México?

El alto precio de los primeros automóviles se debía a los costos de importación (envío, impuestos, comisiones) y a que se debían pagar de contado, lo que los hacía accesibles únicamente para la población con mayor poder adquisitivo, es decir, la élite.

Tabla Comparativa de Primeras Marcas Importadas (Posteriores a 1898)

MarcaPaís de OrigenNotas
Delaunay BellevilleFrancia
BenzAlemaniaFabricante pionero
FiatItalia
PackardEstados Unidos
Pope-ToledoEstados Unidos
OldsmobileEstados UnidosAnunciada su venta en 1903
PanhardFranciaModelo 35 H.P. usado por Porfirio Díaz

La historia del automóvil en México es un reflejo de la evolución tecnológica y social del país. Desde aquel misterioso “carruaje” nocturno que asombró a los transeúntes, hasta convertirse en un símbolo de poder y modernidad utilizado por el propio presidente, el automóvil forjó su camino en la sociedad mexicana, marcando el inicio de una nueva era en el transporte y la cultura.

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