07/07/2026
La tierra conocida como Dacia fue una región de gran importancia en la antigüedad, habitada por pueblos que demostraron una notable resiliencia y una rica cultura. Situada al norte del río Danubio, esta vasta área geográfica fue el hogar principal de los getas y, posteriormente, de los dacios, dos grupos tribales estrechamente relacionados, que dejaron una huella indeleble en la historia de Europa Oriental.

Desde tiempos remotos, los getas o dacios, junto con las tribus Tyra y tauriscos, se asentaron en este territorio. Tucídides ya los menciona a mediados del siglo VI a. C., participando en eventos de la época como la expedición de Darío I de Persia y siguiendo a Sitalces, el líder de la confederación tribal tracia de los odrisios. Pertenecientes a la gran familia iliriotracia, estos pueblos interactuaron de diversas formas con sus vecinos: celtas, antiguos germanos, sármatas y escitas. Sin embargo, fueron las culturas griega y romana las que ejercieron una influencia más profunda sobre ellos. Los romanos, en particular, no solo los conquistarían militarmente, sino que también los asimilarían lingüística y culturalmente a lo largo del tiempo. Se estima que la población de Dacia rondaba los 2.000.000 de habitantes, basándose en cálculos contemporáneos sobre el tamaño de su ejército movilizado, que se creía representaba aproximadamente un décimo de la población total.
Creencias y el Panteón Dacio
La vida espiritual de los dacios estaba marcada por una religión politeísta que mostraba ciertas influencias de la religión helénica. Poseían un panteón de dioses asociados a elementos del mundo natural. La figura central era Zamolxys, considerado el dios supremo, señor de la tierra, la divinidad de los vivos y los muertos, del mundo subterráneo y de la vida después de la muerte. Otro dios importante era Gebeleizis, asociado al fuego, la guerra y la lluvia, y a quien algunos historiadores comparan con el dios nórdico Thor. Derzis era la divinidad de la salud, mientras que Bendis era la diosa del campo, vinculada a la magia, el amor y la maternidad. Finalmente, la diosa Kotys era reverenciada como la reina madre de la mitología dacia.
Primeros Contactos y Conflictos
La historia temprana de Dacia está salpicada de encuentros con las grandes potencias de la antigüedad. Durante la expansión macedonia, Filipo II encontró tribus que ocupaban las regiones entre el Danubio y los Balcanes. Estas tribus habían sido desplazadas por los kelt (probablemente celtas), quienes a su vez habían empujado a los getas al otro lado del río Ister (Danubio). Alejandro Magno, en el 335 a. C., se enfrentó a los getas al otro lado del Ister, logrando derrotarlos y conquistar su capital tras cruzar el río de noche y por sorpresa.
Posteriormente, en el 292 a. C., Lisímaco de Tracia emprendió una campaña contra los getas. Sin embargo, su expedición agresiva lo llevó al corazón del país, donde su retirada fue cortada en las llanuras de Besarabia. Lisímaco tuvo que rendirse, aunque conservó la vida y la libertad gracias a la generosidad del rey Dromíketes. Este evento proporcionó un importante botín a los dacios, proveniente del saqueo del campamento griego y del rescate de los prisioneros.
Durante la invasión de los galos (celtas), los getas se vieron envueltos en guerras con ellos, sufriendo una derrota que resultó en la venta de miles de getas como esclavos en Atenas. Es en esta época cuando se documentan muchos esclavos con nombres como Geta, Dacus o Davus. Tras estos eventos, los getas parecen desaparecer de la prominencia, dando paso al surgimiento de los dacios como la principal fuerza en la región.
El Reinado de Burebista y la Era de los Conflictos con Roma
No está completamente claro el motivo por el que la denominación pasó de getas a dacios. Estrabón sugirió que eran dos pueblos distintos, con los getas habitando las orillas del Euxino (Mar Negro) y los dacios la parte occidental, cerca de las fuentes del Ister. Sin embargo, en el siglo I a. C., los romanos se referían a toda la región como Dacia, lo que sugiere que se trataba de un solo pueblo donde la tribu dacia había alcanzado la hegemonía. A pesar de esto, el príncipe nativo Berebistas, contemporáneo de Julio César, es mencionado como rey de los getas. Bajo su liderazgo, Dacia se convirtió en un poder formidable. Burebista cruzó el Ister, atacó y exterminó a los boyos y tauriscos, infundiendo temor incluso en los romanos. Tras su muerte, el reino se fragmentó.
Las tensiones con Roma continuaron. En el 10 a. C., Augusto envió a Léntulo contra los dacios, que entonces estaban dirigidos por Cotis o Cotiso. Aunque los romanos avanzaron por el valle del Mureș, la expedición no tuvo resultados decisivos. Durante este período, los dacios y los romanos se enfrentaron con frecuencia, sin que ninguna de las partes lograra una ventaja definitiva, hasta que apareció un líder dacio excepcional.
Decébalo el Valiente y las Guerras Dacias
El rey Decébalo marcó un punto de inflexión en la relación entre Dacia y Roma. Bajo su mando, los dacios lograron una victoria significativa sobre el emperador Domiciano, obligándolo a negociar una paz en condiciones desfavorables para Roma, que incluía el pago de un tributo anual a Dacia. Este revés humillante preparó el escenario para la posterior venganza romana, liderada por el emperador Trajano.
Trajano, decidido a conquistar Dacia, lanzó su primera campaña en el año 101 d. C. Partió de Roma, cruzó Panonia, atravesó el Tisa y siguió el curso del río Mureș hacia Transilvania. La primera gran confrontación tuvo lugar cerca de Turda, en un sitio que aún hoy se conoce como Prado de Trajano (Pratum Trajano). El ejército de Decébalo fue derrotado en la Batalla de Tapae, lo que llevó a su rendición al año siguiente. Decébalo logró renegociar las condiciones de paz en 104, pero Dacia se convirtió en tributaria de Roma y una guarnición romana se estableció en su capital, Sarmizegetusa, bajo el mando de Longinus. Trajano, victorioso, adoptó el título de "Dácico".
Sin embargo, Decébalo utilizó la paz para rearmarse y fortalecer su posición. Atacó a los yacigios, aliados de Roma, acogió a desertores romanos y, en un movimiento audaz, arrestó a Longinus, exigiendo la evacuación romana del país y compensaciones económicas a cambio de su liberación. Longinus se suicidó, y el senado romano declaró la guerra a Decébalo. Durante esta segunda guerra dacia (105 d. C.), Trajano emprendió una nueva y decisiva invasión. Cruzó el Danubio por el estratégico punto conocido como Puertas de Hierro, donde había ordenado construir un célebre puente flotante. Dirigió parte de su ejército hacia el valle del Aluta, mientras él mismo avanzaba desde Dierna directamente hacia Sarmizegetusa. La capital dacia cayó después de que los romanos cortaran su suministro de agua. Decébalo y muchos nobles se suicidaron para evitar caer en manos romanas, aunque existen versiones que sugieren su captura o un intento fallido de escape. Trajano entró en la capital en 106 d. C., consolidando la conquista romana.
Dacia Bajo el Dominio Romano
Tras la conquista, Dacia se convirtió en provincia romana en el año 107 d. C., conocida como Dacia Trajana o simplemente Dacia. Sus límites quedaron definidos: al oeste, el río Tysia (Tisa); al norte, los Cárpatos; al este, el Hierasus hasta su confluencia con el Ister; y al sur, separada de Moesia por el Danubio. El puente de las Puertas de Hierro, crucial para la comunicación con el sur, fue posteriormente destruido por Aureliano para proteger las provincias balcánicas de las incursiones bárbaras. Se construyeron calzadas, conectando la provincia con la red imperial.
La nueva capital provincial, Ulpia Traiana Augusta Dacica Sarmizegetusa, se fundó en 108 d. C. cerca de la antigua capital dacia. La provincia fue poblada con romanos provenientes de diversas partes del Imperio. Aunque la leyenda dice que Trajano eliminó a toda la población masculina dacia, se sabe que muchos dacios continuaron viviendo en la región bajo la ocupación romana.
Dacia fue inicialmente una provincia consular administrada por legados, con dos legiones estacionadas. En el 129 d. C., se dividió en dos partes: Dacia Inferior y Dacia Superior. Marco Aurelio (161-180) la subdividió aún más en tres provincias: Dacia Porolissensis (con capital en Porolissum), Dacia Apulensis (con capital en Apulum) y Dacia Malvensis (cuya capital, Malva, es desconocida). Estas tres provincias compartían una capital y una asamblea, pero cada una tenía su propio procurador, subordinado a un gobernador de rango consular.
Un hecho notable ocurrió entre 180 y 190 d. C., cuando el gobernador Sabinianus logró la libertad de doce mil esclavos dacios dispersos por todo el Imperio Romano y los reinstaló en sus tierras ancestrales, de donde sus antepasados habían sido llevados cien años antes. Dacia permaneció bajo control romano hasta el reinado de Aureliano (270-275), quien en 271 d. C. ordenó la retirada militar y administrativa al sur del Danubio, cediendo Dacia a los godos. Los colonos romanos fueron reubicados en un distrito al sur del río, entre la alta y la baja Mesia, conocido como Dacia Aureliana, que más tarde se dividió en Dacia Ripensis y Dacia Mediterránea.
El Destino de Dacia Tras Roma
Después de la retirada romana, Dacia fue ocupada sucesivamente por diversas tribus. Los victufales, taifalos y tervingios son mencionados como poseedores de la provincia abandonada alrededor del 350 d. C. La evidencia arqueológica sugiere que los gépidos disputaron Transilvania con los taifalos y tervingios. Los taifalos, independizados de Gothia, se convirtieron en federati de los romanos, obteniendo permiso para asentarse en Oltenia.
En 376 d. C., la región fue conquistada por los hunos, quienes la mantuvieron hasta la muerte de Atila en 453 d. C. Posteriormente, el pueblo de los gépidos, liderado por Ardarico, estableció allí su reino, que duró hasta que fue destruido por los lombardos en 566 d. C. Los lombardos abandonaron el país, dando paso a los ávaros en la segunda mitad del siglo VI. Estos dominaron la región durante unos 230 años, hasta que su reino fue destruido por Carlomagno en 791 d. C.
Paralelamente a estas invasiones, comenzaron a llegar eslavos, quienes se asentaron pacíficamente. Inicialmente considerados una clase baja y servil, se les permitió establecerse para favorecer la producción agrícola. Poco a poco, se establecieron en todo el territorio y se fusionaron con otros grupos que habitaban la región, como los celtas, los getas y los propios romanos que pudieron haber quedado. Tras la destrucción del reino ávaro, los magiares (húngaros) ocuparon la región en el siglo IX. Encontraron campesinos organizados en clanes y sin un poder central: los valacos o vlakhs, que se autodenominaban rumunii. Este grupo constituía una mezcla de eslavos, celtas, getas, romanos y otros, que habían sobrevivido en las montañas o en lugares apartados.
En 976 d. C., el príncipe búlgaro David fue asesinado por un vlakh. Bulgaria cayó bajo el poder bizantino en 1019 d. C., y los valacos se convirtieron en aliados de Bizancio. Sin embargo, las incursiones de los pechenegos y los uzès en los siglos XI y XII provocaron la emigración de muchos valacos, especialmente los dacoromanos del sur del Danubio. Estos emigrantes se dispersaron, originando diversas comunidades: los arumanos de Dalmacia (morlaco o Mavrovlakhs) e Istria (Istroromanos), los arumanos de Grecia, Bulgaria, Macedonia y Albania (kutzovalacs, wolohs, vlakhs, chobanos, farseroti, meglenorumanos) y las comunidades en Serbia (timok vlakh, torlacos, tribales). Los que emigraron al norte originaron a los dacoromanos, es decir, los rumanos actuales.
Reyes de Dacia (Lista Parcial)
La historia de Dacia antes de la conquista romana está marcada por varios líderes y reyes:
- Moskon (Siglo IV a. C.)
- Dromiketes (hacia 300 a. C.)
- Rubobostes (Siglo III a. C.)
- Oroles (Siglo III a. C.)
- Rhemaxos (hacia 200 a. C.)
- Dicomes? (Siglo II a. C.)
- Rholes? (Siglo II a. C.)
- Dapyx? (Siglo II a. C.)
- Tymarcus (hacia 100 a. C.)
- Guichthlac (hacia 100 a. C. - 82 a. C.)
- Burebista (82 a. C. - 44 a. C.)
- Comosicus (44 a. C. - 28 a. C.)
- No registrados (28 a. C. - 68 d. C.)
- Duras (68 - 87 d. C.)
- Decébalo el Valiente (87 - 106 d. C.)
La anexión a Roma ocurrió en 106 d. C., con la provincia organizada en 107 d. C.
Preguntas Frecuentes sobre Dacia
- ¿Dónde estaba ubicada la antigua Dacia?
- Según la información proporcionada, Dacia estaba ubicada principalmente al norte del río Danubio. Sus límites incluían el río Tysia (Tisa) al oeste, las montañas de los Cárpatos al norte, el río Hierasus al este (hasta el Ister/Danubio) y el Danubio al sur.
- ¿Quiénes eran los dacios?
- Los dacios, también conocidos como getas, eran tribus que habitaban Dacia. Pertenecían a la familia iliriotracia y tuvieron interacciones con celtas, germanos, sármatas y escitas, siendo fuertemente influenciados por griegos y romanos.
- ¿Quién fue Burebista?
- Burebista fue un príncipe o rey nativo de Dacia (mencionado como rey de los getas) contemporáneo de Julio César. Bajo su liderazgo, Dacia se expandió y se convirtió en una amenaza para los pueblos vecinos y para Roma.
- ¿Quién fue Decébalo?
- Decébalo fue un rey dacio que se enfrentó al Imperio Romano. Logró una victoria sobre el emperador Domiciano, pero finalmente fue derrotado y muerto por Trajano durante las Guerras Dacias.
- ¿Qué pasó con Dacia después de la retirada romana?
- Después de la retirada romana ordenada por Aureliano en 271 d. C., Dacia fue ocupada sucesivamente por varios pueblos, incluyendo godos, hunos, ávaros y magiares. La población romanizada y los eslavos que se asentaron dieron origen gradualmente a los valacos o rumunii, los ancestros de los rumanos modernos.
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