¿Cuáles son los ajustes para rociar champán?

¿Por qué se tira champán en la F1?

25/11/2025

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La imagen es una de las más icónicas del deporte mundial: el podio de la Fórmula 1 bañado en un rocío de champán. Los pilotos, empapados y exultantes, celebran la victoria o un lugar de honor en el Gran Premio. Esta tradición, que parece intrínseca a la máxima categoría del automovilismo, tiene un origen mucho más curioso y accidental de lo que muchos imaginan, y ha evolucionado significativamente a lo largo de los años, adaptándose a cuestiones comerciales y culturales.

Ver a los tres primeros clasificados descorchar y agitar las botellas de esta espumosa bebida para rociar a sus equipos, a los fotógrafos y entre ellos mismos es un ritual esperado en cada carrera. Sin embargo, esta 'ducha de champán' no siempre fue así. De hecho, comenzó de una manera completamente inesperada y tardó años en convertirse en el símbolo de celebración que conocemos hoy.

¿Por qué se tira champán en las carreras?
Es una tradición de años ver a los pilotos de la Fórmula 1 en el podio, luego de las carreras, rociarse con champagne. El ganador y los que terminaron en el segundo y tercer lugar, reciben una botella de esta bebida para festejar haber quedado en lo más alto del Gran Premio.
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Los Primeros Pasos: Un Regalo en la Tierra del Champán

Para rastrear el origen de esta costumbre en la Fórmula 1, debemos viajar en el tiempo hasta el año 1950. Aquella temporada fue la primera del campeonato mundial de F1, y la penúltima carrera del calendario se celebró en Francia, específicamente en el circuito de Reims-Gueux. Este trazado, un rápido circuito urbano, tenía una particularidad geográfica muy relevante: estaba situado a solo unos pocos kilómetros de Reims, la capital de la región de Champaña, mundialmente famosa por producir el vino espumoso que lleva su nombre.

El ganador de aquel Gran Premio de Francia de 1950 fue el legendario piloto argentino Juan Manuel Fangio, quien a la postre se convertiría en cinco veces campeón del mundo. Como gesto de hospitalidad y en honor a la región, la casa Moët & Chandon, uno de los productores de champán más reconocidos del mundo, decidió obsequiar una botella al ganador. Era un detalle local, un souvenir de la zona, no un elemento ceremonial del podio como lo entendemos hoy.

Esta práctica continuó durante las siguientes temporadas en las que la F1 visitó Reims-Gueux (que fueron diez en total). Los ganadores seguían recibiendo una botella de champán de Moët & Chandon. ¿Qué hacían los pilotos con ella? Simplemente la bebían. La botella era un premio, un regalo para disfrutar, no una herramienta para un espectáculo visual.

El Accidente que lo Cambió Todo: Le Mans 1966

La transición de beber a rociar no ocurrió en la Fórmula 1, sino en otra mítica carrera: las 24 Horas de Le Mans. Debemos situarnos en la edición de 1966 de esta extenuante prueba de resistencia.

En aquella ocasión, los pilotos suizos Jo Siffert y Colin Davis, al volante de un Porsche, ganaron la categoría 'Index of Performance'. Como parte de la celebración en el podio, se les entregó una botella de champán, en este caso, un formato Magnum (más grande de lo habitual).

La botella, probablemente expuesta al sol durante un tiempo considerable, había acumulado una gran presión en su interior. Cuando se la entregaron a Jo Siffert, el corcho saltó de forma inesperada y con gran fuerza, rociando a todos los que se encontraban cerca del podio. Fue un evento completamente accidental, una anécdota divertida en el momento, un imprevisto causado por las condiciones.

Lo que parecía un hecho aislado y fortuito se convirtió en la chispa de una nueva tradición al año siguiente, en 1967. El piloto estadounidense Dan Gurney, quien junto a A.J. Foyt ganó las 24 Horas de Le Mans con un Ford GT40, recordó el incidente del año anterior. Tras recibir su botella de champán (también un Magnum), Gurney, deliberadamente, la agitó y apuntó hacia la multitud y los dignatarios presentes en el podio. Empapó, entre otros, a sus jefes Henry Ford II y Carroll Shelby. Este gesto intencionado, esta 'ducha' voluntaria, fue el nacimiento oficial de la tradición de rociar champán en el podio.

El espectáculo de la celebración de Gurney fue tan contagioso y visualmente potente que la práctica comenzó a replicarse. La Fórmula 1, siempre atenta a los elementos que añaden drama y espectáculo, no tardó en adoptar esta vibrante forma de festejar la victoria en el podio de sus Grandes Premios.

La Evolución Comercial y los Proveedores Oficiales

Una vez que la 'ducha de champán' se estableció como un ritual en el podio de la F1, las casas productoras de esta bebida vieron una oportunidad de marketing inigualable. Estar asociado con la victoria y el glamour de la Fórmula 1 se convirtió en un activo comercial muy valioso.

Moët & Chandon, la misma marca que había regalado la primera botella a Fangio, se convirtió en el primer proveedor oficial de champán para la F1, aunque el acuerdo formal llegó en 1966 (curiosamente, el mismo año del accidente en Le Mans que inspiró la tradición). Esta asociación fue notablemente longeva, durando 33 años y estableciendo un precedente para futuros acuerdos de patrocinio.

A lo largo de los años, diferentes marcas de vino espumoso han ostentado el título de proveedor oficial, reflejando los cambios en los acuerdos comerciales del campeonato:

  • Moët & Chandon: El pionero, con una larga asociación.
  • G.H. Mumm: Tomó el relevo en el año 2000 y continuó suministrando las botellas hasta 2015.
  • Chandon: Una marca argentina, parte del mismo grupo LVMH que Moët & Chandon, fue proveedor brevemente en 2016 y parte de 2017.
  • Champagne Carbon: Tras la adquisición de la F1 por Liberty Media, hubo un acuerdo con esta empresa naciente de la región de Champaña.
  • Ferrari Trento: Desde 2021, esta casa italiana productora de 'vino espumoso de calidad' (técnicamente no es champán, ya que solo la bebida de la región francesa de Champaña puede llevar ese nombre) se convirtió en el proveedor oficial. El acuerdo inicial era por tres años y se extendió hasta 2025.
  • Moët & Chandon (Regreso en 2025): Según la información más reciente, Moët & Chandon ha regresado como proveedor en la temporada 2025, lo que demuestra la naturaleza cambiante de estos patrocinios.

Estos cambios de marca en el podio subrayan que, más allá de la tradición, la elección de la bebida y el proveedor responden a acuerdos comerciales y patrocinios millonarios. El podio de la F1 es una plataforma global de visibilidad, y las marcas de bebidas espumosas compiten por asociar su imagen con el éxito.

Adaptaciones Culturales: No Siempre es Alcohol

Aunque la imagen del champán es casi sinónimo del podio de la F1, la tradición no es universal en todos los Grandes Premios. La Fórmula 1 es un deporte global que visita países con diversas culturas y regulaciones. En las naciones donde el consumo o la exhibición de alcohol están prohibidos o restringidos por motivos religiosos o legales, la F1 realiza una adaptación.

¿Cuánto cuesta la champaña de la F1?
El costo de una botella sorprendió a más de uno, pues esta oscila entre los mil 500 pesos y los 2 mil 100 pesos. Es importante mencionar que el costo de cada botella, dependerá del lugar donde se compre.

Específicamente, en los Grandes Premios que se celebran en países islámicos, como Arabia Saudí, Bahréin, Qatar y Emiratos Árabes Unidos, la celebración en el podio no incluye bebidas alcohólicas. En su lugar, se utiliza una bebida espumosa a base de jugo de frutas, a menudo identificada como 'agua de rosas' y que, curiosamente, en algunas ocasiones ha sido proporcionada por la marca Ferrari Trento (la misma que suministra el espumoso en otras carreras), manteniendo así un vínculo comercial y visual, pero respetando las normativas locales.

Esta adaptación demuestra la capacidad del deporte para mantener la esencia de la celebración (la 'ducha' espumosa) al mismo tiempo que es sensible a los contextos culturales y legales de los países anfitriones.

¿Cuánto Cuesta la Celebración? El Valor de la Botella

La botella que los pilotos agitan con tanto entusiasmo en el podio no es una botella cualquiera. Si bien el proveedor oficial ha variado, la calidad suele ser alta, acorde con la imagen de lujo y élite que la F1 busca proyectar. Según la información proporcionada, en la temporada 2025, con el regreso de Moët & Chandon, la botella que se utiliza es el Moët Imperial. Esta es una de las expresiones más icónicas de la casa.

El costo al público de una botella de Moët Imperial puede variar significativamente dependiendo del lugar de compra y el tamaño, pero se menciona que oscila entre los 1500 y los 2100 pesos (presumiblemente, pesos mexicanos, dado el contexto de la fuente, aunque el valor exacto puede variar). Esto nos da una idea de que cada podio implica el uso de botellas con un valor considerable, un pequeño detalle dentro del presupuesto multimillonario de la Fórmula 1, pero significativo como símbolo de la celebración.

¿Por Qué Se Mantiene la Tradición de Rociar?

A pesar de su origen accidental y su evolución comercial, la tradición de rociar champán en el podio de la F1 perdura por varias razones clave:

  • Símbolo de Victoria: Se ha convertido en un símbolo universal e instantáneamente reconocible de la victoria y el éxito en el automovilismo.
  • Espectáculo y Emoción: La ducha de champán añade un elemento visual de espectáculo, alegría desenfrenada y liberación de tensión tras una carrera intensa. Es un momento de júbilo puro que conecta con los aficionados.
  • Tradición Establecida: Una vez que una práctica se arraiga y se asocia tan fuertemente a un evento, se convierte en parte de su identidad. La ausencia de la ducha de champán en un podio (salvo por las adaptaciones culturales) se sentiría extraña para muchos seguidores.
  • Valor Comercial: Para las marcas patrocinadoras, es una oportunidad de visibilidad global incomparable, asociando su producto directamente con el éxito y la celebración en un escenario de alcance mundial.

Preguntas Frecuentes Sobre el Champán en la F1

Aquí respondemos algunas dudas comunes sobre esta efervescente tradición:

¿El champán del podio siempre fue para rociar?

No, al principio era un regalo para que el piloto ganador lo bebiera. La costumbre de rociar comenzó por accidente en Le Mans en 1966 y fue popularizada por Dan Gurney en 1967, siendo luego adoptada por la F1.

¿Por qué se usa champán y no otro tipo de bebida?

La tradición nació en la región de Champaña, Francia, donde se produce este vino espumoso. Aunque a veces se han usado otros vinos espumosos por acuerdos comerciales (como Ferrari Trento), la asociación cultural y el nombre 'champán' se mantuvieron como el símbolo de la celebración.

¿Se utiliza la misma bebida en todos los países?

No. En países con restricciones al alcohol, como Arabia Saudí, Bahréin, Qatar y Emiratos Árabes Unidos, se utiliza una bebida espumosa sin alcohol, como jugo de frutas o 'agua de rosas', para respetar las leyes y costumbres locales.

¿Cuál es la marca de champán oficial de la F1 actualmente?

El proveedor oficial ha cambiado con el tiempo. Recientemente fue Ferrari Trento, pero para la temporada 2025, Moët & Chandon ha regresado como proveedor, utilizando su Moët Imperial.

¿Cuánto cuesta una botella del champán que usan en el podio?

El costo al público de una botella de Moët Imperial (la que se usa en 2025) puede variar, pero se estima entre 1500 y 2100 pesos.

¿Quién fue el primer piloto en rociar champán intencionadamente?

Aunque el primer rocío fue accidental con Jo Siffert en Le Mans 1966, el primer piloto en hacerlo de forma intencionada, estableciendo la tradición, fue Dan Gurney en las 24 Horas de Le Mans de 1967.

Conclusión

La icónica imagen de los héroes de la Fórmula 1 rociándose con champán en el podio es un fascinante ejemplo de cómo un accidente fortuito en una carrera de resistencia pudo dar origen a una de las tradiciones más reconocibles del deporte mundial. Evolucionando de un simple regalo a un espectáculo premeditado y, finalmente, a una valiosa plataforma de marketing, la 'ducha de champán' encapsula la emoción, el espectáculo y el dinamismo de la F1. A pesar de las adaptaciones necesarias en ciertas partes del mundo, la esencia de la celebración espumosa permanece como un vibrante símbolo de la victoria y el logro en la cima del automovilismo.

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