30/07/2022
Cuando pensamos en los coches de Cuba, una imagen icónica viene a la mente: los desvencijados pero coloridos autos americanos de los años cincuenta. Estos vehículos, verdaderas cápsulas del tiempo rodantes, tienen un nombre muy particular entre los cubanos: se les llama almendrones. Este término evoca la forma peculiar de algunos modelos de esa época o, quizás, los múltiples cambios de material y color que sufren estas máquinas para seguir operativas.

La supervivencia de estos automóviles es una historia fascinante, marcada por el ingenio y la necesidad. Tras el bloqueo comercial impuesto por Estados Unidos en 1962, la isla quedó aislada de la posibilidad de adquirir repuestos para las marcas americanas que ya circulaban: Dodge, Ford, Chevrolet, Plymouth, Packard y otras. Ante esta situación, los propietarios cubanos se vieron forzados a recurrir a la imaginación y a cualquier recurso disponible para mantener sus vehículos en funcionamiento. No era raro ver adaptaciones inverosímiles, desde la incorporación de motores de tractor soviético hasta el uso de piezas de refrigeradores, todo con tal de que el coche siguiera rodando. Para muchos cubanos, estos almendrones eran, y en muchos casos siguen siendo, la única opción viable de transporte personal a un precio asequible, a pesar de las deficiencias en seguridad y comodidad que implican.

Los Almendrones: Más que Coches Viejos, un Símbolo Nacional
Aunque no existe un censo oficial exacto, se estima que miles de almendrones circulan diariamente por las principales ciudades cubanas como La Habana y Santiago, y el número total en el país podría rondar los 75.000. Lo que durante décadas fue visto como un símbolo de atraso tecnológico y pobreza, paradójicamente, se ha transformado en una de las imágenes más reconocibles de Cuba y un importante reclamo turístico. El gobierno cubano ha pasado de avergonzarse de estas "reliquias prerrevolucionarias" a considerarlas parte del patrimonio nacional.
El valor de estos coches ha aumentado exponencialmente en los últimos años, especialmente con la flexibilización de las relaciones y la posibilidad (aunque todavía limitada) de compraventa de vehículos. Desde la numerosa comunidad cubana en Miami, hay un interés creciente por importar estos almendrones originales al continente una vez que las barreras comerciales se eliminen por completo. Esto ha impulsado un mercado de restauraciones, pasando de las ingeniosas "chapuzas artesanales" a servicios de restauración profesional, muchos de ellos orientados a ofrecer paseos turísticos en coches clásicos como Cadillac, Buick o Studebaker, permitiendo a los visitantes "viajar en el tiempo" por un precio.
Un Contraste Caribeño: El Dinámico Mercado de República Dominicana
En marcado contraste con la realidad cubana, la República Dominicana presenta un panorama automotriz vibrante y en crecimiento, con una notable tendencia hacia los modelos de lujo. Con una población de alrededor de 11 millones de habitantes, el país se ha convertido en un mercado clave para la importación de automóviles.
Al cierre de 2023, el parque vehicular dominicano alcanzó las 5.810.888 unidades, un aumento significativo respecto al año anterior. Si bien este número puede parecer menor comparado con gigantes regionales como México o Argentina, el índice de motorización -vehículos por cada 1.000 habitantes- coloca a República Dominicana en una posición destacada. Con 507 vehículos por cada mil personas, el país se ubica segundo en América Latina, solo superado por Brasil. Esto significa que hay aproximadamente un vehículo por cada seis personas, un indicador de la alta penetración automotriz en la sociedad dominicana.
El Lujo sobre Ruedas en RD
Un segmento particularmente interesante en República Dominicana es el de los vehículos clasificados como lujo o premium, que representan entre el 15% y el 18% del parque total. La diferencia clave entre ambos radica en la exclusividad y el nivel de personalización. Los vehículos de lujo, como un Rolls-Royce o un Ferrari, ofrecen una experiencia altamente exclusiva, mientras que los premium, como un Mercedes-Benz o un Infiniti, brindan alta calidad y sofisticación a un mercado más amplio.
A pesar de que el 91% de los vehículos en el país fueron fabricados antes de 2014, evidenciando una flota con considerable antigüedad en general, la importación de vehículos de lujo ha mostrado un crecimiento notable. Incluso en 2023, un año en el que el índice mensual de actividad económica general descendió, las importaciones de vehículos de lujo crecieron un 16.14%. Es cada vez más común ver marcas de alta gama como Ferrari, Lamborghini, Land Rover, Lotus y Aston Martin circulando por las avenidas de la capital.
Datos de la Dirección General de Impuestos Internos (DGII) revelan que en República Dominicana circulan más de 130.795 vehículos de "alta gama". De estos, unos 92.684 son premium (Lincoln, Tesla, Porsche, Volvo, etc.) y 740 son catalogados estrictamente como de lujo, destacando marcas como Maserati (381 unidades), Ferrari (138), Bentley (64) y Lamborghini (64). Algunos ejemplares de altísimo valor incluyen modelos como el Bentley Bentayga Speed 4WD (superando los US$320.000), el Lamborghini Huracán LP 640-4 STO AWD 2023 (entre US$330.000 y US$350.000) o el Ferrari SF90 Spider AWD (que puede alcanzar los US$670.000).
El perfil del comprador de vehículos de lujo suele ser empresarios, ejecutivos y profesionales de alto nivel. Sin embargo, se observa una diversificación, con un interés creciente de consumidores jóvenes atraídos por la innovación y el diseño. Este mercado enfrenta desafíos como una posible reforma fiscal y la creciente competencia de nuevas marcas, especialmente asiáticas.
Estructura y Regulación del Mercado Dominicano
El mercado automotriz dominicano es complejo. Existe una notable desigualdad entre el mercado formal y el informal, con este último teniendo un gran impulso. Más del 60% de los vehículos en circulación tienen más de 15 años de antigüedad, y un 80% de los vehículos importados son usados. A pesar de esto, el sector contribuye significativamente a la economía, aportando anualmente alrededor de 430 millones de dólares y representando el 14% de los ingresos de la Dirección General de Aduanas. La recaudación total por vehículos de motor superó los RD$23.500 millones en 2023.

La falta de normativas estrictas ha permitido la importación masiva de vehículos, tanto nuevos como usados, sin filtros eficientes, según expertos del sector. Esto ha llevado a una proliferación de miles de entidades no autorizadas para la importación y comercialización. Para abordar esto, el gobierno ha promulgado el Decreto 420-23 para regular el Registro Nacional de Vehículos. Se recomienda a los compradores adquirir vehículos a través de concesionarios y dealers formalmente organizados, que garantizan calidad y seguridad.
El mercado también ha visto la llegada de nuevas marcas, muchas con un atractivo tecnológico y menor costo, respaldadas por opciones de financiamiento flexibles. Esto ha impactado a las marcas tradicionales y subraya la necesidad de adaptación para las empresas establecidas.
Diversidad del Parque Vehicular por Categoría y Origen (RD 2023)
El parque vehicular dominicano se distribuye en varias categorías:
- Motocicletas: 56.5% (principal segmento, con 217.314 nuevos registros en 2023)
- Automóviles: 19.3% (1.122.336 unidades totales)
- Jeeps: 11.7% (678.470 unidades totales)
- Vehículos de carga: 9.0%
- Otros: 3.6% (autobuses, maquinaria pesada, volteos, etc.)
Analizando la antigüedad de los automóviles, casi la mitad (48.4%) fueron fabricados en el año 2000 o antes, y otro 51.3% entre 2001 y 2022. Solo un pequeño porcentaje (0.3%) corresponde a modelos de 2023-2024.
En cuanto al origen, excluyendo motocicletas, la mayoría de los vehículos registrados en 2023 provinieron de Japón (61.0%), seguido por Corea del Sur (14.0%), Estados Unidos (11.7%) y Europa (6.5%).
Para los automóviles específicamente:
| Origen | % del Total de Automóviles | Marcas Predominantes y % |
|---|---|---|
| Japón | 65.1% | Toyota (29.6%), Honda (16.7%) |
| Corea del Sur | 17.7% | Hyundai (11.7%), Kia (5.7%) |
| Europa | 8.7% | Volkswagen (1.9%), Mercedes-Benz (1.4%) |
| Estados Unidos y Otros | 8.5% | - |
Un Ejemplo Clásico: El Packard Caribbean
Dentro de la era de los coches americanos que llegaron a Cuba antes de la revolución, modelos como el Packard Caribbean representaban el pináculo del lujo y el estilo deportivo. Fabricado por Packard en la década de 1950, el Caribbean fue concebido como un coche "halo" para modernizar la imagen de la marca. Basado inicialmente en el convertible Cavalier, se le añadieron toques personalizados que lo convirtieron en un modelo tope de gama.
El modelo de 1953, con su distintivo recorte completo en el guardabarros trasero y su rueda de repuesto continental de acero estándar, fue especialmente notable. Se produjeron 750 unidades ese año. En 1954, el Caribbean se elevó a la categoría de "Senior Packard", aunque se eliminaron los recortes traseros completos en favor de más cromo y combinaciones de pintura bitono. La producción se redujo a solo 400 unidades, haciendo de 1954 el año más raro para este modelo. Los modelos de 1955 y 1956 adoptaron un diseño más moderno con un nuevo motor V8 y la innovadora suspensión de barra de torsión Torsion-Level. El modelo de 1956 introdujo una versión hardtop y características únicas como cojines de asiento reversibles y una transmisión automática de botón. Con un motor V8 de 374 pulgadas cúbicas, el Packard Caribbean de 1956 fue uno de los coches más potentes de su época. La producción finalizó en 1956. Hoy en día, los convertibles Caribbean son muy buscados por coleccionistas, alcanzando altos precios en subastas.
Este vistazo al Packard Caribbean nos recuerda la calidad y el diseño de los vehículos que, irónicamente, terminarían siendo transformados por la necesidad en los emblemáticos almendrones cubanos, mientras que en otras partes del Caribe, el mercado evoluciona hacia la modernidad y el lujo.
Preguntas Frecuentes sobre Coches en el Caribe
¿Cómo se les llama a los coches antiguos en Cuba?
Se les llama comúnmente "almendrones".
¿Por qué hay tantos coches antiguos en Cuba?
Principalmente debido al bloqueo comercial estadounidense impuesto en 1962, que impidió la importación de vehículos y repuestos modernos, forzando a los cubanos a mantener operativos los coches existentes de la época pre-revolucionaria.

¿Los almendrones cubanos son todos originales?
No, para mantenerlos funcionando se han realizado adaptaciones y "chapuzas" ingeniosas, a menudo utilizando piezas y motores de otros vehículos o maquinaria, como tractores soviéticos.
¿Cuántos almendrones quedan en Cuba?
No hay un censo oficial, pero se estima que circulan alrededor de 10.000 diariamente en La Habana y Santiago, y podría haber unos 75.000 en todo el país.
¿Son seguros los almendrones?
Generalmente, la seguridad y la comodidad no son sus puntos fuertes, dadas las adaptaciones y la antigüedad de los vehículos.
¿Qué porcentaje de vehículos en República Dominicana son de lujo?
Se estima que entre el 15% y el 18% del parque vehicular dominicano está compuesto por vehículos clasificados como lujo o premium.
¿Cuántos vehículos de lujo circulan en República Dominicana?
Según datos de la DGII, circulan más de 130.795 vehículos "alta gama", de los cuales 740 son catalogados estrictamente como de lujo.
¿De dónde provienen la mayoría de los automóviles en República Dominicana?
El 65.1% de los automóviles registrados son de origen japonés, con Toyota y Honda como marcas principales.
¿Por qué ha crecido la importación de vehículos de lujo en República Dominicana?
El crecimiento se atribuye a la demanda de empresarios y profesionales de alto nivel, la llegada de nuevas marcas con tecnología avanzada, opciones de financiamiento favorables y una diversificación en el perfil de compradores, incluyendo segmentos más jóvenes.
¿Qué desafíos enfrenta el mercado automotriz en República Dominicana?
Entre los desafíos se encuentran una posible reforma fiscal, la alta competitividad, la necesidad de mejorar la regulación y control de importaciones (especialmente de vehículos usados), y la operación de entidades no autorizadas.
En resumen, el panorama automotriz caribeño es uno de contrastes fascinantes. En Cuba, los icónicos almendrones son testimonio de la historia, el ingenio y la resiliencia, transformados por la necesidad en piezas de museo rodantes que ahora atraen al turismo. Mientras tanto, en República Dominicana, el mercado bulle con una mezcla de vehículos de diversas edades y orígenes, destacando un segmento de lujo en notable expansión, impulsado por una economía en crecimiento y la demanda de modernidad y estatus. Dos realidades sobre ruedas que definen parte de la identidad y la evolución de la región.
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