¿Quién compró Citroën?

La Adquisición de Citroën por Peugeot

12/03/2021

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El mundo del automóvil es un entorno en constante evolución, marcado por alianzas estratégicas, fusiones y adquisiciones que buscan consolidar posiciones en el mercado global. Actualmente, el foco está puesto en las negociaciones entre Peugeot, a través de su Grupo PSA, y General Motors, explorando la posibilidad de adquirir las operaciones europeas de esta última, es decir, Opel/Vauxhall. Este movimiento podría traer consigo numerosas ventajas, como una mayor capacidad de producción o la posibilidad de compartir inversiones en investigación y desarrollo. Sin embargo, también plantea desafíos significativos, especialmente en lo referente a la capacidad productiva, un tema recurrente en la historia del grupo francés.

¿Quién compró Citroën?
Antes que otra marca le haga la competencia en sus tierras, se la queda Peugeot. Aun así, Peugeot finaliza la compra de Citroën en 1976. Así, el volumen de producción de Peugeot y Citroën combinados es equivalente al de Renault y de paso la familia Michelin se convierte en el segundo accionista de Peugeot.

La historia de Peugeot está plagada de ejemplos de cómo la empresa, nacida de un molino familiar a principios del Siglo XIX, ha crecido y diversificado a través de alianzas y, sobre todo, adquisiciones. Algunas de las marcas que compró en el pasado ya no existen, lo que inevitablemente genera preguntas sobre el destino de las nuevas incorporaciones. Uno de los capítulos más importantes y definitorios en esta saga de compras fue, sin duda, la adquisición de Citroën.

A mediados de la década de 1970, tras la primera crisis del petróleo de 1973, muchas marcas automovilísticas europeas atravesaron serias dificultades financieras. En Francia, mientras Renault, entonces una empresa estatal, mantenía su posición, y Peugeot lograba mantenerse a flote y ser rentable, Citroën se encontraba en una situación crítica. La marca pagaba el precio de decisiones estratégicas arriesgadas. Modelos como el Citroën GS birotor y la tecnología de motor Wankel, en general, no alcanzaron el éxito esperado. La inversión en Maserati y el costoso cupé SM representaban una carga financiera importante. Además, la gama de modelos icónicos de Citroën, como el legendario 2 CV o el vanguardista DS, empezaba a mostrar los signos del tiempo.

Con Citroën al borde de la bancarrota y Michelin, su propietario desde 1935, reacio a seguir invirtiendo, Peugeot vio una oportunidad estratégica. El principal objetivo de Peugeot al comprar Citroën no era simplemente expandirse, sino, de forma crucial, evitar que una marca francesa tan importante cayera en manos del estado francés a través de Renault, o peor aún, en manos extranjeras. Para Peugeot, la adquisición de Citroën era una cuestión de garantizar su propia supervivencia y consolidar su posición en el mercado doméstico. Era preferible absorber a un competidor potencial en su propio terreno antes de que otro lo hiciera. La compra de Citroën por parte de Peugeot se finalizó en 1976.

Esta operación fue un hito. La combinación del volumen de producción de Peugeot y Citroën permitió al recién formado Grupo PSA alcanzar una escala comparable a la de Renault, posicionándose como un gigante automovilístico en Francia y Europa. Como parte del acuerdo, la familia Michelin se convirtió en el segundo mayor accionista del Grupo Peugeot, cimentando aún más la relación entre las dos entidades.

Desde esa adquisición, Citroën ha permanecido dentro del Grupo PSA, aunque su camino no ha estado exento de desafíos y transformaciones. Durante muchos años, especialmente en los segmentos de gama baja, los modelos de Citroën eran a menudo poco más que clones de sus equivalentes de Peugeot. Ejemplos notables incluyen la estrecha relación entre el Peugeot 104 y el Citroën LN, o posteriormente entre el Peugeot 106 y el Citroën Saxo, donde las diferencias se reducían a detalles estéticos mínimos. En la gama media, las diferencias tendían a ser más perceptibles, tanto en diseño como, tímidamente, a nivel técnico, como se veía en el dúo Peugeot 306 y Citroën ZX. Sin embargo, en la gama alta, Citroën a menudo lograba mantener una identidad más original con modelos distintivos como el Citroën Xm, el C6 o el C5.

Con los avances tecnológicos y la creciente importancia de las plataformas modulares compartidas, la situación ha evolucionado. Si bien las diferencias estéticas entre los modelos de Peugeot y Citroën son ahora mucho más marcadas, la superposición de gamas sigue siendo un desafío. Casi cada modelo de Peugeot tiene un rival directo dentro de la propia gama de Citroën, y viceversa. El Peugeot 308, por ejemplo, compite directamente con el Citroën C4.

En un intento por diferenciar y revitalizar la marca, el Grupo PSA pareció encontrar una solución con el sello DS. Sin embargo, esta estrategia tuvo un doble filo. DS se ha convertido en una marca independiente, y al hacerlo, se ha llevado consigo una parte importante de la historia y la imagen de marca de Citroën, particularmente en lo relativo al diseño vanguardista y ciertos aspectos técnicos distintivos que antes eran sinónimos de Citroën.

A pesar de estos desafíos, Citroën ha estado trabajando en una reinvención, apostando por modelos con un diseño más lúdico, atrevido y estéticamente original, como se vio con el C4 Cactus o el nuevo C3. Si bien es cierto que en segmentos más tradicionales, como el de las berlinas, Citroën mantiene una presencia más discreta con el C5 frente al Peugeot 508, la marca ha tenido una posición dominante en el segmento de los monovolúmenes con los C4 Picasso y Grand C4 Picasso, donde su 'clon' Peugeot 5008 tenía un papel secundario (aunque esto podría cambiar ahora que el 5008 se ha transformado en un crossover).

El papel de la originalidad técnica, especialmente en innovaciones como las suspensiones, y el aspecto premium, valores que antaño eran indisociables de Citroën, parece haber recaído ahora en gran medida sobre la marca DS. Esto sugiere que, aunque dentro del mismo grupo, a Citroën no siempre se le ha puesto el camino fácil para mantener su identidad única frente a su 'hermana mayor', Peugeot.

La historia de adquisiciones del Grupo PSA no se detiene en Citroën. Otro episodio significativo, y que resuena con la actual negociación por Opel/Vauxhall, es la compra de las operaciones europeas de Chrysler a finales de la década de 1970. Las operaciones europeas de GM no solo incluyen Opel en Alemania, sino también Vauxhall en el Reino Unido. Vauxhall es una marca histórica británica que GM compró en 1925. Durante décadas, Vauxhall desarrolló sus propios modelos para el mercado británico e irlandés, pero a partir de mediados de los 70, los modelos Vauxhall se convirtieron esencialmente en Opels con el volante a la derecha.

Los británicos observan con cierta aprensión la posible compra de Opel/Vauxhall por PSA, recordando lo que sucedió con las marcas del grupo Rootes tras ser adquiridas por Peugeot a Chrysler. A mediados de los años 70, Chrysler Corporation se enfrentaba de nuevo a dificultades financieras y decidió vender sus operaciones europeas para obtener fondos. En 1978, Chrysler Corp. vendió Chrysler Europe, que incluía al grupo Rootes en el Reino Unido, Simca en Francia y Chrysler España (la antigua Barreiros), a Peugeot.

Inicialmente, esta adquisición, realizada apenas dos años después de finalizar la compra de Citroën, pareció una jugada arriesgada para Peugeot, que ya había aumentado significativamente su volumen de producción con Citroën. Sin embargo, la compra de las operaciones de Chrysler Europe dio a Peugeot acceso a mercados donde no era tan fuerte, como el Reino Unido (con la fábrica de Ryton), España (con la fábrica de Villaverde, que hoy produce el Citroën C4 Cactus) y Francia (con la fábrica Simca de Poissy). La estrategia de ganar presencia en nuevos mercados no era mala en sí misma.

Lamentablemente, la crisis del petróleo de 1979 impactó de lleno en Peugeot y llevó a una serie de decisiones poco acertadas respecto a las marcas recién adquiridas. La decisión de reunirlas todas bajo la resucitada marca Talbot, sin invertir lo suficiente en el desarrollo de modelos verdaderamente nuevos debido a las restricciones económicas de la crisis, resultó ser un fracaso. Finalmente, el Grupo PSA decidió desmantelar la marca Talbot en 1982.

Este precedente histórico de la desaparición de Talbot bajo el paraguas de Peugeot es lo que genera preocupación en el Reino Unido sobre el futuro de Vauxhall. ¿Mantendrá PSA las fábricas británicas? ¿Seguirá existiendo la marca Vauxhall? Los británicos temen que su histórica marca pueda correr la misma suerte que Talbot. Sin embargo, existe la posibilidad de que, en el contexto del Brexit, mantener viva la marca Vauxhall y sus factorías pueda tener sentido estratégico para seguir abasteciendo el mercado local, una posibilidad que el CEO de PSA, Carlos Tavares, seguramente tiene en cuenta.

Antes de que se decida el destino de Opel/Vauxhall, queda por ver si la adquisición se concreta esta vez, o si General Motors, como ya hizo en 2013, decide retirarse de la negociación en el último momento. La historia de adquisiciones de PSA, con éxitos como la integración de Citroën (a pesar de sus vaivenes) y fracasos como el caso de Talbot, sirve de telón de fondo para entender los desafíos y oportunidades que se presentan en la posible incorporación de Opel y Vauxhall al grupo francés.

Preguntas Frecuentes sobre la adquisición de Citroën y el Grupo PSA:

¿Quién compró Citroën?

Citroën fue comprada por Peugeot (que más tarde formaría el Grupo PSA) en un acuerdo finalizado en 1976.

¿Por qué Peugeot compró Citroën?

Peugeot compró Citroën porque esta última marca atravesaba graves dificultades financieras y estaba al borde de la bancarrota. Peugeot quería evitar que Citroën cayera en manos del estado francés a través de Renault o en manos extranjeras, asegurando así su propia supervivencia y alcanzando un volumen de producción comparable al de Renault.

¿Qué sucedió con Citroën después de la compra por parte de Peugeot?

Citroën se integró en el Grupo PSA. Inicialmente, muchos modelos de Citroën se basaron en plataformas y diseños de Peugeot, con diferencias mínimas en algunos segmentos. Con el tiempo, las marcas han buscado una mayor diferenciación estética, aunque la superposición de gamas sigue existiendo. La marca DS, que se separó de Citroën, asumió parte de su identidad premium y técnica. Citroën ha intentado reinventarse con diseños más originales.

¿Qué otras marcas adquirió Peugeot además de Citroën?

Además de Citroën, Peugeot adquirió las operaciones europeas de Chrysler en 1978, que incluían marcas como Rootes (Vauxhall), Simca y Chrysler España (antigua Barreiros). Estas marcas fueron posteriormente agrupadas bajo la marca Talbot.

¿Qué le pasó a la marca Talbot?

La marca Talbot fue resucitada por Peugeot para agrupar las marcas adquiridas de Chrysler Europe. Sin embargo, debido a la falta de inversión en nuevos modelos, agravada por la crisis de 1979, la marca no tuvo éxito y fue desmantelada por el Grupo PSA en 1982.

¿Está el Grupo PSA comprando Opel?

En el momento de redacción, el Grupo PSA está negociando con General Motors la posible compra de sus operaciones europeas, que incluyen Opel y Vauxhall. La adquisición aún no está confirmada.

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