25/07/2025
La vida de Roberto Carlos Rivas, conocido en el ambiente automovilístico como "Kaki", es un testimonio de pasión, superación y resiliencia inquebrantable. Su nombre resonó con fuerza en las pistas argentinas, escalando posiciones con talento y determinación hasta alcanzar la cima en una de las categorías más emblemáticas del país. Sin embargo, un giro inesperado del destino, marcado por un trágico suceso fuera de las competencias, puso a prueba no solo su espíritu deportivo, sino también su voluntad de vivir.

Desde muy joven, Kaki Rivas sintió una atracción irrefrenable por los autos y la velocidad. Una pasión que nació, como él mismo recuerda, en el simple acto de lavar el Renault 12 de su madre en el garaje familiar. "Soñaba con correr", confiesa, una meta que persiguió con ahínco desde la infancia. El sueño de tener un karting lo acompañaba en el camino de vuelta del colegio, una ilusión que finalmente se materializó gracias a la insistencia que convenció a su madre.
Su primer contacto con la velocidad fue en un ciclomotor a los nueve años, seguido por otro a los 12. En la adolescencia, mientras vendía motos en el negocio de su padre, exploró el mundo del motocross y los cuatriciclos, llegando a ser campeón en picadas a los 18 años. Aunque el entrenamiento intensivo le resultaba difícil de mantener, la adrenalina y la competencia ya formaban parte de su ADN.
El verdadero salto al automovilismo profesional llegó a los 20 años, cuando le ofrecieron un karting de carrera. Empezó a competir, logró el campeonato y decidió dedicarse de lleno a este deporte. Pasó por la categoría Citroën, donde no solo pulió sus habilidades al volante, sino que también forjó amistades valiosas en el ambiente.
Su talento no pasó desapercibido. En 1997, tuvo la oportunidad de ser copiloto de Emilio Satriano, una experiencia que lo catapultó. En 1998, Satriano lo inscribió en el TC Pista, la antesala del Turismo Carretera. Fue un año consagratorio para Kaki: ganó dos carreras, sumó seis podios y se coronó campeón, un logro que le abrió las puertas del Turismo Carretera en 1999. Llegar al TC era la realización de un sueño largamente anhelado.
- El Trágico Suceso que Cambió Todo
- De la Oscuridad a la Aceptación: Un Proceso Doloroso
- La Vida Continúa: Explorando Nuevos Horizontes Deportivos
- El Sonido de la Pasión: Descubriendo el Tenis para Ciegos
- Cómo se Juega al Tenis para Ciegos
- Inspirando a Otros y Volviendo al TC (de una Manera Única)
- Nuevos Aprendizajes: Navegando el Mundo con Otros Sentidos
- Preguntas Frecuentes
- Reglas del Tenis para Ciegos (Resumen)
El Trágico Suceso que Cambió Todo
Kaki Rivas disputó 15 de las 16 carreras de la temporada 1999 en el Turismo Carretera. Estaba viviendo su sueño al máximo, preparándose para la última fecha de la categoría más importante del país. Pero el destino tenía otros planes. El 6 de noviembre de 1999, una semana antes de esa carrera final, su vida dio un giro de 180 grados en un instante desgarrador.
“Yendo al banco con dos personas de seguridad, quedo en el medio de un tiroteo”, relató Kaki. Un hecho de inseguridad brutal que lo convirtió en una víctima colateral. Fue trasladado de urgencia al Hospital Italiano, donde luchó por su vida durante 15 días en terapia intensiva. Había recibido 15 perdigones, principalmente en la cabeza. Al despertar de la gravedad, la realidad lo golpeó con una fuerza devastadora: no veía.
En esos primeros momentos de confusión, la magnitud de lo sucedido no era clara. "Yo pensaba en que se venía mi última carrera y no me había dado cuenta de que me había quedado ciego", confesó. La luz de su mundo, que antes se reflejaba en las pistas y la velocidad, se había apagado de repente. "Fue un cambio terrible, se me apagó la luz", recuerda sobre ese momento que truncó sus sueños de pelear el campeonato de TC en la temporada 2000 para la que ya tenía todo preparado.

De la Oscuridad a la Aceptación: Un Proceso Doloroso
Los primeros tiempos tras el accidente fueron de desesperación y negación. Kaki soñaba con recuperar la vista, con volver a correr, aferrándose a la idea de que la ceguera sería temporal. Le costaba entender por qué le había sucedido a él, un deportista de alto riesgo que se cuidaba en las pistas, y que el daño viniera por otro lado, en un hecho ajeno a su pasión.
La aceptación no llegó de inmediato. Fue un proceso largo y doloroso que tomó 12 años. "Tuve que hacer el clic en mi cabeza y acepté que había quedado ciego", afirmó. Este momento de quiebre fue fundamental. Significó aceptar la nueva realidad, la necesidad de salir a la calle con un bastón, de aprender a ser independiente de una manera completamente nueva.
Hubo lágrimas, sí, pero también un diálogo interno de auto-superación. "Vamos campeón, tenés que salir a la calle", se dijo a sí mismo, contrastando la adrenalina de doblar a 200 km/h en una pista con el nuevo desafío de caminar con un bastón. Al principio, la vergüenza de ser señalado, de que la gente lo viera como "el pobre pibe" a quien le había pasado algo terrible, era un obstáculo. Pero decidió que no importaba, que su vida continuaba más allá del juicio ajeno.
La Vida Continúa: Explorando Nuevos Horizontes Deportivos
Con la aceptación llegó una energía renovada para enfrentar la vida. Kaki se propuso explorar otros deportes, buscando esa adrenalina y esa sensación de superación que tanto amaba. Su incursión en el deporte adaptado comenzó corriendo una maratón de 3 kilómetros, que para él, al principio, parecieron eternos. Pero fue solo el comienzo.
Se animó a probar una amplia gama de actividades: andar en bicicleta tándem, tirarse de un paracaídas, manejar un avión de doble comando, hacer surf, andar en cuatriciclos, esquiar en la nieve. "Hoy disfruto la vida haciendo cosas diferentes", explica, demostrando que la pérdida de un sentido no significó el fin de las experiencias emocionantes. Encontró nuevas formas de sentir la velocidad, el viento, la libertad, adaptándose a cada desafío con valentía.
El Sonido de la Pasión: Descubriendo el Tenis para Ciegos
Entre las muchas disciplinas que probó, el tenis para ciegos se presentó como una posibilidad inesperada. Kaki conocía el fútbol para ciegos, pero no le atraía particularmente. Cuando le hablaron del tenis, su primera reacción fue de incredulidad: "Yo no entendía cómo un ciego le podía pegar a la pelota".
Sin embargo, la curiosidad lo llevó a intentarlo. El desafío era grande, difícil al principio, pero la sensación de golpear la pelota y escuchar su sonido lo cautivó. Se dio cuenta de que, aunque no veía, podía desarrollar las habilidades necesarias para jugar. Encontró en este deporte no solo una nueva pasión, sino también un camino competitivo.

Su dedicación y talento en el tenis adaptado lo llevaron a representar a Argentina en competiciones internacionales. En 2019, participó en un torneo mundial de tenis para ciegos en España, donde finalizó en un respetable quinto puesto. Este logro reafirmó su compromiso y le dio un objetivo claro: "Quiero salir campeón del mundo", un sueño que persigue con la misma determinación que lo llevó a la cima del TC Pista.
Cómo se Juega al Tenis para Ciegos
El tenis para ciegos es una disciplina fascinante que adapta las reglas del tenis convencional para permitir la participación de personas con discapacidad visual. Se juega con una pelota especial hecha de goma espuma, de mayor tamaño (9 cm de diámetro), que contiene en su interior una pelota de tenis de mesa con municiones. Esto hace que la pelota emita sonido al moverse, permitiendo a los jugadores localizarla.
La cancha también presenta adaptaciones. Es más pequeña que una cancha de tenis reglamentaria (12,80 por 6,10 metros). Las líneas de la cancha tienen un relieve táctil (una soga de 4mm) que los jugadores pueden tocar con sus pies o bastones para orientarse y saber dónde están ubicados en la pista.
Una de las diferencias clave en las reglas, especialmente para la categoría B1 (ciego total), es la posibilidad de que la pelota pique hasta tres veces en su campo antes de ser golpeada. El primer pique ayuda al jugador a saber dónde cayó la pelota, el segundo le permite acercarse a ella, y el tercero (si es necesario) le da una oportunidad adicional para ejecutar el golpe. Para las categorías con disminución visual (B2, B3), se permiten menos piques. La raqueta utilizada puede ser cualquiera aceptada por la Federación Internacional de Tenis.
Jugadores como Gabriel Caparrós y Rosana Lescano, también argentinos, han demostrado el alto nivel de este deporte al consagrarse campeones mundiales en la categoría B1, mostrando que la ceguera no es un impedimento para alcanzar la excelencia deportiva.
Inspirando a Otros y Volviendo al TC (de una Manera Única)
La historia de superación de Kaki Rivas trascendió las canchas de tenis y las pistas de carrera. Empezó a ser invitado a dar charlas motivacionales en colegios, universidades y empresas, compartiendo su experiencia para inspirar a otros a enfrentar sus propios desafíos. "Eso me llenó el corazón de ganas, de vivir la vida", comenta sobre el impacto positivo que tiene compartir su historia.
Uno de los momentos más emotivos en su camino de superación fue la oportunidad de volver a subirse a un auto de TC después de 15 años. Guiado por el piloto Emanuel Moriatis y conectado por radio, Kaki giró en un circuito. Aunque ciego, la memoria muscular y la pasión estaban intactas. "Para mí fue increíble. Estando ciego, manejar un auto en un circuito... y fui muy rápido. Pero lo más lindo fueron las emociones", recordó sobre la experiencia, que presenciaron más de 60 mil personas.

Ese día reforzó su mensaje principal: "no hay que ponerse límites" ni trabas, porque "la vida continua". Aceptó vivir el presente, aunque antes vivía en el pasado (sus logros) y el futuro (sus sueños truncados). El presente, para él, consiste en aceptar la pérdida de la vista y jugar con las cartas que le tocaron. "Vamos a pelear el campeonato de la vida", afirma con determinación.
La ceguera forzó a Kaki a desarrollar y confiar en otros sentidos para orientarse. Aprendió a tomar referencias del entorno de una manera completamente nueva: la textura de la vereda, la presencia de pozos, la ubicación de los árboles, la distancia a la esquina. "Un ciego toma referencia de todo", explica.
Ahora, se maneja con el oído y el olfato, sintiendo el olor de la verdulería o la carnicería para saber dónde está. "Uno se va ambientando en la calle", dice, describiendo un proceso de adaptación constante que convirtió lo que parecía insuperable en algo natural. Enfrentar la realidad de su ceguera fue un camino lleno de obstáculos, superados con perseverancia y coraje.
Preguntas Frecuentes
¿Quién es Kaki Rivas?
Roberto Carlos Rivas, conocido como "Kaki", es un expiloto argentino de automovilismo, campeón del TC Pista en 1998, cuya carrera en el Turismo Carretera fue interrumpida al quedar ciego tras un tiroteo en 1999. Actualmente, es un destacado deportista de tenis para ciegos y orador motivacional.
¿Cómo perdió la vista Kaki Rivas?
Kaki Rivas perdió la vista el 6 de noviembre de 1999 al quedar en medio de un tiroteo en un hecho de inseguridad. Recibió 15 perdigones, principalmente en la cabeza, lo que le causó la ceguera total.
¿Cómo se juega al tenis para ciegos?
El tenis para ciegos se juega con una pelota sonora y en una cancha adaptada con líneas táctiles. Para jugadores con ceguera total (categoría B1), se permite que la pelota pique hasta tres veces en su campo antes de golpearla. Se utilizan raquetas de tenis convencionales.
Reglas del Tenis para Ciegos (Resumen)
| Aspecto | Descripción |
|---|---|
| Pelota | De goma espuma, sonora (contiene municiones), 9 cm diámetro. |
| Cancha | 12,80m x 6,10m, líneas con relieve táctil (soga 4mm). |
| Piques (Cat. B1) | Hasta 3 piques permitidos en el propio campo. |
| Raqueta | Cualquiera aceptada por la ITF. |
| Orientación | Jugadores usan sonido de la pelota y referencias táctiles y auditivas. |
La historia de Kaki Rivas es un faro de esperanza y determinación. Demuestra que, incluso cuando la vida presenta los desafíos más duros, la pasión, la aceptación y la búsqueda de nuevos objetivos pueden abrir caminos inesperados hacia la felicidad y la realización. Desde las pistas de carreras hasta las canchas de tenis para ciegos, Kaki sigue siendo un campeón, no solo en el deporte, sino en el campeonato de la vida.
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