21/12/2024
Cuando se menciona el nombre "Centauro" en el contexto automotriz, surge la pregunta sobre su origen y la marca detrás de él. Basándonos estrictamente en la información proporcionada, encontramos dos referencias distintas que utilizan este nombre. Por un lado, un vehículo blindado de origen italiano; por otro, un proyecto de vehículo de pasajeros desarrollado en Venezuela. Nuestro enfoque principal en este artículo será desentrañar la historia del segundo, el auto conocido como Centauro, un ambicioso proyecto binacional con un destino marcado por la política y las circunstancias económicas.

El Centauro, en el contexto de vehículos de pasajeros, no es una marca independiente en sí misma, sino el nombre de un modelo o proyecto automotriz impulsado por Venirauto Industrias C.A. Esta empresa, de capital binacional aportado conjuntamente por Venezuela e Irán, fue inaugurada en noviembre de 2006. Su planta principal de producción se estableció en la Zona Industrial "San Vicente" en Maracay, Estado Aragua. La concepción de Venirauto y el proyecto Centauro estaba fuertemente ligada a la política, buscando promover una supuesta independencia tecnológica para Venezuela y representar un hito en la política antiimperialista del gobierno de entonces, al promover un esquema de transferencia tecnológica sin la participación de naciones del bloque industrializado tradicional. Fue producto de acuerdos bilaterales entre los presidentes Hugo Chávez y Muhammad Jatami, ampliados posteriormente por Mahmud Ahmadineyad.
El proyecto Centauro, bajo el paraguas de Venirauto, nació con la intención de ofrecer vehículos populares. El plan inicial de distribución contemplaba la venta de estos vehículos a través de la red de concesionarios Peugeot ya existente en Venezuela. Sin embargo, poderosos intereses dentro de la estructura gubernamental impidieron que esta estrategia de comercialización se aplicara. En su lugar, la distribución se canalizó de manera exclusiva a través del Instituto de Previsión Social de las Fuerzas Armadas Venezolanas (IPSFA). Esto significó que el Centauro, un vehículo de bajo costo supuestamente subsidiado directamente por el Estado venezolano, nunca pudo ser adquirido por la sociedad civil venezolana en general. Su acceso quedó restringido únicamente a los integrantes privilegiados de la institución castrense, así como a funcionarios de diversas entidades gubernamentales con afinidad demostrada por el régimen vigente y a diversas personalidades del clientelismo político nacional.
Este sistema de comercialización, restrictivo y con un fuerte componente político-social, se mantuvo sin cambios hasta el año 2011. En ese momento, el gobierno iraní decidió suspender la línea de crédito otorgada al gobierno venezolano. La razón principal detrás de esta suspensión fueron los fuertes retrasos en los pagos correspondientes a los convenios binacionales existentes entre ambos países. Esta decisión tuvo un impacto directo en Venirauto, ya que Irán dejó de suministrar el material CKD (completely knocked down), es decir, los kits de piezas para ensamblar los vehículos.
A pesar de la interrupción en el suministro de CKD, la empresa Venirauto continuó operando por aproximadamente dos años adicionales. Durante este período, en lugar de realizar ensamblaje local a partir de kits, se recurrió a la importación de vehículos pre-ensamblados directamente desde Irán. El promedio de vehículos importados bajo esta modalidad fue de aproximadamente 700 unidades por año durante 2011 y 2012. Sin embargo, esta solución temporal no fue sostenible a largo plazo. Finalmente, en el año 2013, Venirauto paralizó de manera definitiva su producción y comercialización dentro del país suramericano, poniendo fin a la breve y tumultuosa existencia del Centauro en el mercado venezolano.
Desde sus inicios, el proyecto Venirauto y sus productos fueron objeto de fuertes y reiteradas críticas, especialmente por parte del sector opositor al gobierno de Hugo Chávez. Los señalamientos no se limitaban únicamente a posibles detalles técnicos propios del vehículo, sino que se extendían de manera significativa a los detalles y la opacidad de su comercialización. La crítica se centró también en el polémico estrechamiento de vínculos comerciales y tecnológicos con Irán, país que generaba preocupación por su potencial repercusión en las relaciones internacionales de Venezuela.
Otro punto de crítica recurrente fue la supuesta insuficiente experiencia técnica de Venezuela para poder ensamblar vehículos o gerenciar empresas de tal complejidad. Esta crítica se enmarcaba en un contexto más amplio, dado que los proyectos de transferencia tecnológica acordados por el gobierno de Chávez abarcaban diversas áreas, incluyendo, por ejemplo, el desarrollo de un teléfono celular de fabricación venezolana con tecnología china, conocido coloquialmente como el "Vergatario".
Aunado a las críticas y la controversia política, el proyecto Centauro sufrió importantes retrasos en el cronograma de producción previsto inicialmente. Estos factores incidieron de manera decisiva en el escaso éxito de mercado del vehículo. Entre los años 2007 y 2010, la marca Centauro estuvo prácticamente ausente de la opinión pública venezolana. La falta de visibilidad y actividad llegó a generar rumores sobre la total desaparición del proyecto.

Fue a mediados de 2010 cuando el propio presidente Hugo Chávez Frías se encargó de relanzar el proyecto Venirauto, anunciando que los vehículos Centauro servirían para combatir los sobreprecios en el mercado automovilístico venezolano. Sin embargo, de manera paradójica, debido a la alta inflación registrada ese año en Venezuela, los precios de venta al público de los vehículos Venirauto Centauro aumentaron considerablemente, mitigando el supuesto beneficio de bajo costo.
Los datos económicos de la automotriz venezolana-iraní, contenidos en la memoria y cuenta del Ministerio Ciencia, Tecnología e Industrias Intermedias, revelaron una situación financiera preocupante. Para el ejercicio económico financiero terminado al 31 de diciembre de 2010, la empresa registró una pérdida que ascendió a la significativa cantidad de Bs 33.447.428. Resulta particularmente incomprensible que Venirauto presentara pérdidas en sus operaciones durante esos años, considerando que el gobierno venezolano le aprobaba recursos subsidiados para la adquisición de materias primas (material CKD) a una tasa cambiaria preferencial de bolívares 6,30 por US$.
Esta situación contrasta fuertemente con la de sus competidores en el mercado venezolano. Las automotrices americanas, europeas o japonesas recibían divisas del Banco Central de Venezuela para la obtención de material CKD a una tasa de bolívares 50 por US$. A pesar de esta enorme ventaja cambiaria para Venirauto, sus vehículos terminados eran comercializados en el mercado venezolano a un precio que apenas se ubicaba entre un 10% y un 15% por debajo del de sus competidores. La paradoja se acentúa si se considera que las automotrices privadas debían mantener un margen de ganancia razonable para su red de concesionarios autorizados, mientras que los vehículos Venirauto eran distribuidos directamente, en gran medida, por el Ministerio de Defensa, supuestamente sin un margen de comercialización significativo.
| Factor | Venirauto Centauro | Competidores Privados |
|---|---|---|
| Origen | Venezuela-Irán | América, Europa, Japón |
| Tasa Cambiaria Preferencial (Adquisición CKD 2010) | Bs 6,30 por US$ | Bs 50 por US$ |
| Precio de Venta al Público | 10-15% por debajo de competidores | Precio de mercado + margen concesionarios |
| Canal de Distribución | Principalmente IPSFA / Entidades gubernamentales | Red de concesionarios autorizados |
| Acceso al Público General | No disponible | Disponible |
| Resultado Financiero (2010) | Pérdidas (Bs 33.447.428) | Presumiblemente con margen de ganancia |
Si el balance económico fue desfavorable, las cifras de producción del Centauro tampoco resultaron alentadoras. En 2010, Venirauto ensambló 2.108 unidades. Adicionalmente, concluyó 1.214 unidades que se encontraban en el patio de la planta desde años anteriores. Este total de unidades terminadas en 2010 supuso un 10% más de la meta interna planteada para ese año. Sin embargo, estas cifras quedaron muy por debajo de las proyecciones que tanto el Ejecutivo como los directivos de la compañía habían anunciado públicamente a la prensa. Por ejemplo, en noviembre de 2009, el entonces ministro Jesse Chacón prometió ensamblar 16.000 carros para 2010. A mediados de 2009, Manuel Mora, antiguo presidente de Venirauto, bajó esta meta a 5.400 unidades. La cifra real de vehículos ensamblados durante 2009 fue de 1.700 unidades. Como se mencionó, a partir de 2011, la planta venezolana dejó de ensamblar in situ y se limitó a importar un promedio de 700 vehículos pre-ensamblados por año durante 2011 y 2012, hasta la paralización total en 2013.
El proyecto Centauro no se limitó solo a la planta de ensamblaje en Maracay. Durante el año 2009, se puso en marcha un plan para desarrollar una capacidad local de fabricación de auto-partes. La alcaldía del municipio Simón Bolívar del estado Miranda adquirió un parque industrial ubicado en la población de San Francisco de Yare. Este parque industrial fue transferido en comodato a la empresa Venirauto con el propósito de construir en ese sitio una enorme planta destinada específicamente a la fabricación de auto-partes para los vehículos de la marca Centauro. La construcción de esta infraestructura industrial se extendió por más de tres años, siendo descrita como lenta y sobrevaluada. Los recursos para su construcción provinieron tanto de la mencionada alcaldía como de fondos propios de la empresa Venirauto, procedentes del convenio Irán-Venezuela.
Finalmente, en el año 2012, las instalaciones de la planta de auto-partes en San Francisco de Yare fueron terminadas de construir. Sin embargo, en ese mismo período o poco después, la línea de la ensambladora principal ubicada en Maracay fue suspendida de manera indefinida. Esto significó que no tenía ningún sentido ni viabilidad económica fabricar auto-partes destinadas a una marca de vehículos que ya no se estaba produciendo ni tenía presencia en Venezuela. Como consecuencia, esta instalación industrial, recién terminada, fue cedida a la empresa estatal Complejo Industrial del Plástico. Esta última empresa había sido fundada en el año 2003 por el entonces Presidente Hugo Chávez Frías, pero, al menos hasta ese momento, no había tenido actividad industrial alguna. Tristemente, la planta de auto-partes en Yare también quedó inoperativa tras ser cedida, luciendo abandonada al menos hasta el año 2016, un testimonio físico de un proyecto que no llegó a consolidarse.
Es importante aclarar que el nombre "Centauro" también se utiliza para describir un vehículo militar completamente diferente. El B1 Centauro es un cazacarros o vehículo blindado de ruedas desarrollado en Italia. Fue una respuesta a una petición del Ejército Italiano que buscaba un vehículo con la potencia de fuego de un carro de combate (como el antiguo Leopard 1) pero con una mayor movilidad estratégica. Este vehículo italiano es el heredero de una larga tradición de blindados de ruedas italianos. Fue desarrollado en los años 80 para sustituir a los tanques M47 y entró en producción en 1991 para el Ejército Italiano, completando sus entregas en 2006. Ha sido exportado a países como España y Omán. La principal misión de este Centauro militar es la protección de elementos de caballería más ligeros, utilizando su relación potencia-peso, alcance, habilidad campo a través (a pesar de ser de ruedas) y su sistema de control de tiro. Este vehículo blindado no tiene relación directa con el proyecto del auto de pasajeros venezolano-iraní.

En resumen, el Centauro automotriz al que se refiere la información proporcionada es un proyecto de vehículo de pasajeros desarrollado por Venirauto Industrias C.A., una empresa binacional entre Venezuela e Irán. Su historia está marcada por su origen político, un plan de distribución restrictivo que lo mantuvo fuera del alcance del público general, problemas de producción, pérdidas financieras a pesar de subsidios preferenciales y un eventual cese de operaciones debido a la suspensión del crédito iraní y retrasos en los pagos por parte de Venezuela. Es un caso de estudio sobre cómo los factores políticos y económicos pueden determinar el destino de un proyecto industrial, incluso uno subsidiado y con grandes aspiraciones.
Preguntas Frecuentes sobre el Venirauto Centauro
- ¿Qué marca es el Centauro?
El Centauro es un modelo o proyecto de vehículo de pasajeros desarrollado por la empresa Venirauto Industrias C.A., una empresa venezolana-iraní. No es una marca independiente en el sentido tradicional.
- ¿Por qué el Centauro no se vendió al público general en Venezuela?
Según la información proporcionada, la estrategia de comercialización fue canalizada de manera exclusiva a través del IPSFA (Instituto de Previsión Social de las Fuerzas Armadas Venezolanas) y otras entidades gubernamentales y personalidades afines al gobierno, impidiendo su adquisición por la sociedad civil venezolana.
- ¿Qué pasó con la producción del Centauro?
La producción en la planta de ensamblaje en Maracay se suspendió definitivamente en 2013. Esto ocurrió después de que Irán suspendiera la línea de crédito en 2011 debido a retrasos en los pagos por parte de Venezuela, lo que interrumpió el suministro de material CKD. Posteriormente, se importaron vehículos pre-ensamblados por un par de años antes del cese total.
- ¿El Centauro tuvo éxito financiero?
No, la información indica que la empresa Venirauto registró pérdidas significativas, como la de Bs 33.447.428 en 2010, a pesar de recibir subsidios y una tasa cambiaria preferencial para la adquisición de materias primas que era mucho más favorable que la de sus competidores.
- ¿Qué motor usa el Centauro?
La información proporcionada no especifica qué motor utilizaba el vehículo Venirauto Centauro.
- ¿Hay otro vehículo llamado Centauro?
Sí, existe un vehículo militar italiano llamado B1 Centauro, que es un cazacarros blindado de ruedas. Es un vehículo completamente distinto al proyecto automotriz venezolano-iraní y no tiene relación con él.
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