¿Cuál es la teoría de Barthes?

Roland Barthes: El Discurso Más Allá del Texto

25/04/2021

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Roland Barthes, una figura central en la semiología y la teoría de la comunicación, ofreció una perspectiva profundamente influyente sobre la naturaleza del discurso. Lejos de reducirlo a la simple decodificación de un texto, Barthes lo concibió como un fenómeno social complejo, arraigado en la construcción y el uso compartido de sentidos. Su trabajo nos invita a mirar más allá de las palabras escritas o habladas para comprender las estructuras subyacimiento que dan forma a nuestra comunicación y, por extensión, a nuestra realidad social.

¿Qué dijo Roland Barthes?
"Lo que bloquea la escritura amorosa es la ilusión de expresividad", dice el ensayista francés en una de sus entradas más preciosas de su clásico Fragmentos de un discurso amoroso (Siglo XXI). "Saber que no se escribe para el otro, saber que esas cosas que voy a escribir no me harán jamás amar por quien amo".

Tradicionalmente, el estudio del discurso ha oscilado entre la lingüística y diversas disciplinas sociales, a menudo asumiéndolo como sinónimo de 'texto' o como una herramienta instrumental para analizar contenido. Sin embargo, Barthes desafió esta visión, argumentando que el discurso es algo mucho más amplio y fundamental.

Índice de Contenido

¿Qué es el Discurso para Roland Barthes?

Para Barthes, el discurso no se limita a un texto particular que construye un sentido, como podría entenderse en otras teorías. Su concepción es más ambiciosa: el discurso es el sentido socialmente creado y compartido que atraviesa a los textos. Es un acervo común de significados, una 'imaginería' colectiva que una sociedad produce sobre un tema en un momento histórico determinado. Los textos individuales, ya sean cartas de amor, discursos políticos o artículos periodísticos, son solo manifestaciones o 'puertas' para acceder a este torrente discursivo, nunca su totalidad.

Esta distinción es crucial. Si el discurso fuera solo texto, su análisis se centraría en el 'qué' se dice, en el contenido explícito. Pero al entender el discurso como el sentido social subyacente, Barthes desplaza el foco del análisis. Ya no se trata primordialmente de comprender el texto en sí, sino de comprender a los sujetos que se comunican *a través* de él, y cómo al hacerlo, utilizan y actualizan ese sentido compartido.

El Discurso en el Plano de la Enunciación

La teoría de Barthes se basa en gran medida en la distinción fundamental de la teoría de la enunciación entre el plano del enunciado y el plano de la enunciación. El enunciado corresponde al contenido, a lo que se dice. La enunciación, en cambio, se refiere al acto mismo de comunicar, al 'cómo' se dicen las cosas, y a la construcción de las posiciones del que comunica (enunciador) y del que recibe (destinatario) dentro del discurso.

El fenómeno discursivo barthesiano se sitúa en el nivel de la enunciación. Esto significa que el acervo común de sentidos compartidos socialmente sobre un tema no está hecho tanto de la codificación de las cosas que se dicen (el contenido), sino de la codificación de las *formas de decir* las cosas. La imaginería que Barthes busca desentrañar está compuesta por maneras de hablar, lugares comunes, estereotipos (entendidos no como ideas inmutables, sino como repeticiones discursivas mutables y aceptadas), trazos y posicionamientos, todo lo relacionado con las *maneras* en que algo es dicho o representado socialmente.

Mientras que otras teorías del discurso (como la de Van Dijk, enfocada en denunciar ideologías a través del contenido) se centran en el nivel del enunciado, la perspectiva barthesiana pone el énfasis en el 'cómo', porque es precisamente este 'cómo' el que se construye, codifica y comparte socialmente, dando forma al sentido colectivo.

Estructuralismo y Semiología: Las Bases de Barthes

Roland Barthes se autoidentificó como parte del movimiento estructuralista. Para él, ser estructuralista implicaba un compromiso riguroso con la búsqueda de la estructura de los objetos sociales, las imágenes culturales y los estereotipos. Esta búsqueda no era un fin en sí mismo, sino un camino para comprender al sujeto social. La estructura del discurso, sus mecanismos de funcionamiento y sus reglas de combinación, bastan para comprender cómo los sujetos lo usan, lo actualizan y se relacionan con él.

El estructuralismo barthesiano, inspirado por la lingüística, encontró su disciplina modelo en la semiología, tal como fue trazada por Ferdinand de Saussure. Saussure concibió la semiología como el estudio de los signos en el seno de la vida social, ubicándola dentro de la psicología social. Definió la lengua como un sistema de signos convencional y social, distinto del habla individual.

¿Dónde está enterrado Barthes?
Roland BarthesSepulturaUrtNacionalidadFranciaEducaciónEducado enLiceo Louis-le-Grand Lycée Montaigne (Paris) Facultad de Arte de París

La semiología saussureana distingue entre:

  • Significante y Significado: El significante (forma acústica o visual) asociado al significado (concepto) forma el signo, que es convencional y arbitrario.
  • Lengua y Habla: La lengua es el sistema estático y social del idioma; el habla es el uso individual y dinámico de la lengua.
  • Sincronía y Diacronía: Estudio de la lengua en un momento dado (estático) vs. estudio de su evolución a lo largo del tiempo (dinámico).
  • Paradigma y Sintagma: El paradigma es el conjunto de opciones posibles para un punto en el sistema; el sintagma es la combinación lineal elegida por el sujeto.

Saussure tendió a priorizar el estudio de lo estático (lengua, sincronía, paradigma) para comprender el sistema. Barthes, sin embargo, adoptó una postura metodológica diferente. Aunque su interés último seguía siendo la estructura (lo estático), creía que el único camino para acceder a ella era a través de lo dinámico: el habla, lo diacrónico, el sintagma, es decir, el discurso tal como es actualizado por los sujetos en los textos cotidianos.

Barthes también amplió el campo de la semiología más allá de la lengua, aplicándola a sistemas como la moda o la comida, pero concluyó que, en una sociedad compleja, el significado de estos sistemas no lingüísticos a menudo solo se hace accesible a través del lenguaje. La semiología barthesiana, por tanto, sigue siendo tributaria del lenguaje, buscando comprender los mecanismos sociales de creación de sentido que operan detrás de él, no solo inventariar su gramática.

La Composición del Discurso Barthesiano: Tópicas, Figuras y Actos

Barthes proporciona un modelo para comprender la estructura del discurso, no como un bloque homogéneo, sino como un sistema compuesto por elementos interrelacionados. Partiendo de un tema cualquiera (el amor, la educación, la política), este convoca un discurso, un torrente de lugares comunes asociados a él.

Dentro de este discurso, Barthes identifica las tópicas. Estas son las acepciones o formas socialmente aceptadas de entender o referirse a la gran temática. Por ejemplo, en el discurso sobre la educación, una tópica podría ser "la educación como acción".

Cada tópica se especifica o se manifiesta a través de figuras. Las figuras son escenarios o especificaciones de la acepción de la tópica. Siguiendo el ejemplo de la tópica "educación como acción", figuras asociadas podrían ser "el deber" (entender la acción educativa como una obligación) o "el placer" (entenderla como algo gozoso).

Finalmente, las figuras se concretan en el texto o el habla a través de actos. Los actos son las expresiones lingüísticas específicas que manifiestan una figura particular de una tópica. Para la figura "el deber" de la tópica "educación como acción", actos podrían ser frases como "el gobierno tiene la obligación de educar", "los padres deben educar a sus hijos", etc. Para la figura "el placer", actos serían expresiones como "el gozo de educar", "educar con alegría".

Podemos visualizar esta composición de la siguiente manera:

NivelDescripciónEjemplo (Discurso Educativo)
DiscursoTorrente de lugares comunes convocados por un temaDiscurso sobre la Educación
TópicaAcepción o forma de entender el temaLa educación como acción
FiguraEspecificación o escenario de la tópicaEl deber / El placer
ActoConcreción textual o hablada de la figura"El gobierno tiene la obligación de educar" / "El gozo de educar"

Según Barthes, el discurso es inherentemente fragmentado y discontinuo, compuesto por episodios de lenguaje que los sujetos eligen y combinan. El análisis busca reconstruir este sistema de tópicas, figuras y actos para dar cuenta del sentido social que opera detrás de las formas del decir.

El Análisis del Discurso Según Barthes

El método de análisis que Barthes propone no busca describir el discurso en su totalidad (una tarea imposible, ya que requeriría analizar todos los textos históricos sobre un tema), sino simularlo tal como es puesto en acción por un tipo de sujeto. El análisis se convierte en una especie de gramática o sintaxis de las formas discursivas.

El proceso implica:

  1. Identificar las unidades discursivas en los textos (los 'actos').
  2. Agrupar estos actos bajo las figuras que especifican (escenarios).
  3. Clasificar las figuras bajo las tópicas (acepciones) a las que pertenecen.
  4. Reconstruir el acervo de estereotipos o lugares comunes que conforman el discurso.
  5. Buscar las reglas formales de transformación o funcionamiento lógico entre estas unidades (las 'unidades de sentido').

Este análisis, al reconstruir la 'simulación' del discurso, revela la afirmación de una serie de sentidos o valores socialmente compartidos sobre el objeto del discurso. Estos valores, especialmente aquellos relacionados con la convivencia ('vivir juntos'), son fundamentales para la ética social.

¿Cuáles fueron los aportes de Roland Barthes?
En sus libros intentó demostrar que un texto literario podía tener diversos significados y que lo importantes de ellos residía en el signo. Entre sus obras están: Mitologías, Ensayos críticos, Roland Barthes por Roland Barthes, La aventura semiológica, El grado cero de la escritura y Fragmentos de un discurso amoroso.

El Impacto Social del Discurso Barthesiano

La visión de Barthes subraya que el discurso no es un fenómeno aislado de la vida social, sino que está profundamente encarnado en ella. Es parte de la formación social que tenemos sobre el mundo. Al hablar o actuar sobre un objeto, los sujetos recurren al repertorio discursivo común. Este repertorio no solo permite la comunicación y el entendimiento mutuo, sino que también dicta, de alguna manera, cómo comportarse con respecto a dicho objeto. Decir algo de cierta forma es ya tomar una posición y, por tanto, actuar.

El discurso se convierte así en un repertorio de posibilidades de acceso común para referirse a algo. Sin este acervo compartido, la interacción social, la construcción de identidades y las relaciones de poder (temas de interés en el campo de la comunicación) serían incomprensibles. Barthes, al centrarse en los imaginarios contenidos en el discurso, busca comprender al sujeto a través de la estructura y el funcionamiento de esos imaginarios, considerándolos elementos constitutivos de la actividad humana.

Preguntas Frecuentes sobre la Teoría de Barthes

¿Cuál es la principal diferencia entre el discurso de Barthes y el de Van Dijk?

La principal diferencia radica en su enfoque. Barthes ve el discurso como el sentido socialmente compartido que atraviesa los textos, centrándose en el 'cómo' se dicen las cosas (enunciación) y la imaginería colectiva. Van Dijk tiende a equiparar discurso con texto y se enfoca más en el 'qué' se dice (enunciado), buscando desentrañar contenidos ideológicos.

¿El discurso para Barthes es solo lenguaje?

Barthes reconoce que la semiología puede aplicarse a otros sistemas de signos (moda, comida), pero concluye que, en nuestra sociedad, el significado de estos sistemas a menudo se hace accesible a través del lenguaje. Aunque el discurso barthesiano se centra en las formas del decir, estas formas se manifiestan primordialmente a través del lenguaje, aunque su interés semiológico trascienda la lingüística pura.

¿El análisis de Barthes se centra en la intención del autor del texto?

No, el enfoque de Barthes no está en la intención individual del autor, sino en el uso que el autor (como sujeto social) hace del repertorio discursivo colectivo. El análisis busca comprender el sentido social presente en las formas del decir, no el significado particular que un autor quiso imprimir a su texto.

¿Es el discurso barthesiano un fenómeno estático o dinámico?

El discurso en sí, como acervo de sentidos compartidos (las estructuras, tópicas, figuras), tiene un carácter que Barthes busca aprehender como algo relativamente estable (lo estático). Sin embargo, Barthes cree que la única forma de acceder y comprender esta estructura es a través de su manifestación y uso constante por parte de los sujetos en el habla y los textos (lo dinámico). Es una relación dialéctica.

¿La teoría de Barthes solo sirve para analizar textos literarios?

Aunque Barthes aplicó su teoría a la literatura (como en Fragmentos de un discurso amoroso), su marco semiológico y estructuralista está diseñado para analizar cualquier fenómeno social que produzca sentido, desde la moda hasta la comida, pasando por los medios de comunicación y las interacciones cotidianas. Cualquier sistema de signos socialmente compartido es susceptible de análisis barthesiano.

Conclusión

La teoría del discurso de Roland Barthes representa un aporte fundamental para el campo de la comunicación y la semiología. Al definir el discurso no como texto, sino como el sentido social compartido y la imaginería colectiva que atraviesa las prácticas comunicativas, Barthes nos ofrece una herramienta poderosa para comprender cómo las sociedades construyen y negocian la realidad a través de las formas del decir. Su enfoque estructuralista y semiológico, centrado en la enunciación y la composición del discurso en tópicas, figuras y actos, sigue siendo una vía fértil para desentrañar los complejos mecanismos de creación de sentido que dan forma a nuestra vida cotidiana y cultural.

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