Tlaxcala: Historia, Alianza y Cultura Clave

23/12/2024

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Tlaxcala, a menudo percibido como el estado más pequeño de México, encierra una historia de resistencia, estrategia y una alianza que cambió para siempre el rumbo del continente. Más allá de su tamaño territorial, su papel en la Conquista de México y su posterior evolución lo convierten en un punto clave para entender el pasado y el presente de la nación.

Antes de la llegada de los españoles, Tlaxcala era una poderosa y densamente poblada República de Tlaxcala que, a pesar de estar rodeada y bloqueada por el vasto Imperio Azteca, nunca cedió a su dominio. Hacia 1519, esta nación se había organizado como una confederación de cuatro señoríos, cada uno con su propio gobernante y oficiales, manteniendo una población significativa y estructuras defensivas sólidas, además de cobrar tributos a sus propios súbditos.

Índice de Contenido

La Llegada de Cortés y el Encuentro Inesperado

Cuando Hernán Cortés desembarcó en la costa del Golfo en 1519, se encontró inicialmente con los Totonacas, quienes vivían bajo el yugo azteca y vieron en los recién llegados una esperanza de liberación. Fueron los Totonacas quienes advirtieron a Cortés sobre los Tlaxcaltecas, describiéndolos como enemigos acérrimos de los Mexicas y sugiriendo una posible alianza. Con esta información, Cortés planeó su ruta hacia Tenochtitlán a través de territorio tlaxcalteca, esperando encontrar aliados.

La entrada en Tlaxcala no fue pacífica. El ejército de Cortés, compuesto por españoles y aliados Totonacas, se enfrentó a feroces resistencias por parte de los Tlaxcaltecas. A pesar de la abrumadora superioridad numérica de los ejércitos tlaxcaltecas, los españoles lograron resistir gracias a su armamento y tácticas. Las batallas fueron intensas, con bajas en ambos bandos, y los Tlaxcaltecas demostraron una valentía inusual, sin temor incluso a los caballos españoles.

La Transformación de la Hostilidad en Alianza

Tras varios días de enfrentamientos, el rey tlaxcalteca Xicoténcatl se mostró impresionado por la tenacidad y capacidad de lucha de los españoles. Decidió permitir el paso del ejército de Cortés y, lo que es más significativo, forjar una Alianza con España. El 18 de septiembre de 1519, los españoles entraron en la capital tlaxcalteca y fueron recibidos como héroes. Durante veinte días, Cortés y sus hombres se recuperaron de sus heridas y establecieron una relación con los líderes tlaxcaltecas. Xicoténcatl accedió a proporcionar provisiones y, crucialmente, miles de guerreros. Esta alianza nació de un odio mutuo hacia el Imperio Azteca, y los Tlaxcaltecas vieron en Cortés el aliado poderoso que necesitaban para destruir a sus opresores históricos.

Esta Alianza con España es uno de los eventos más importantes de la historia de México. La coalición formada por los europeos, los Totonacas y, fundamentalmente, los Tlaxcaltecas, se convirtió en una fuerza formidable que eventualmente llevaría a la caída del Imperio Azteca. La lealtad de los Tlaxcaltecas hacia la Corona Española perduraría por varios siglos.

El Camino hacia Tenochtitlán y la Noche Triste

El 1 de noviembre de 1519, Cortés y su ejército partieron de Tlaxcala con una fuerza ampliada que incluía hasta 6,000 guerreros tlaxcaltecas. En su camino hacia el Valle de México, continuaron tejiendo alianzas con pueblos sometidos por los Mexicas, comprendiendo la profundidad del resentimiento que existía contra el imperio dominante. Al llegar al valle, quedaron maravillados con el esplendor de Tenochtitlán.

La entrada a Tenochtitlán fue inicialmente pacífica, con el recibimiento del emperador Moctezuma II. Sin embargo, la tensión escaló rápidamente. Cortés tomó a Moctezuma como rehén, buscando controlar la situación y obtener riquezas. Meses después, la situación se complicó con la llegada de Pánfilo de Narváez, enviado para arrestar a Cortés. Mientras Cortés lidiaba con Narváez, su lugarteniente Pedro de Alvarado provocó una masacre de nobles aztecas en Tenochtitlán, desatando una revuelta masiva.

Cortés regresó a una ciudad en caos. Atrapados y asediados en el palacio, los españoles y sus aliados intentaron huir. La noche del 1 de julio de 1520, conocida como la Noche Triste, fue un desastre. Cientos de españoles y miles de Tlaxcaltecas murieron mientras intentaban escapar de la ciudad por las calzadas. El ejército diezmado huyó hacia el este, buscando refugio en Tlaxcala, perseguido por los Aztecas. La batalla de Otumba, aunque una victoria crucial para Cortés, demostró el estado precario de sus fuerzas.

El Refugio en Tlaxcala y la Planificación Final

Al llegar a Tlaxcala, los sobrevivientes españoles y tlaxcaltecas fueron recibidos y refugiados por sus aliados. Sin la ayuda tlaxcalteca, la expedición de Cortés probablemente habría perecido. En este momento crítico, los líderes tlaxcaltecas establecieron sus condiciones para continuar la ayuda: exención perpetua de tributos, una parte del botín y control sobre dos provincias vecinas. Cortés aceptó estas condiciones, y, notablemente, España mantuvo esta promesa, eximiendo a Tlaxcala de tributos durante casi trescientos años de dominio colonial.

Mientras se recuperaban en Tlaxcala, un factor inesperado y devastador para los Aztecas entró en juego: la viruela. Traída por un marinero africano, la enfermedad se extendió rápidamente por Tenochtitlán, diezmando a su población y líderes, incluyendo al sucesor de Moctezuma, Cuitláhuac. Esta epidemia debilitó enormemente la capacidad de resistencia azteca y dio a los españoles y Tlaxcaltecas un tiempo precioso para recuperarse y reagruparse.

El Sitio Final y la Caída de Tenochtitlán

Fortalecido por refuerzos llegados de Veracruz y con un número aún mayor de guerreros tlaxcaltecas y de otros aliados indígenas, Cortés preparó la ofensiva final. En diciembre de 1520, partieron de Tlaxcala con un ejército formidable. Tras conquistar sistemáticamente las ciudades circundantes del Valle de México, el ejército aliado, compuesto por cientos de españoles y hasta 150,000 guerreros indígenas, inició el Sitio de Tenochtitlán en mayo de 1521.

El sitio duró 75 días. Los Mexicas defendieron su capital con ferocidad, pero la falta de alimentos, agua potable y el impacto continuo de la viruela los debilitaron. Finalmente, el 13 de agosto de 1521, Tenochtitlán cayó. Las bajas fueron inmensas en ambos lados, con decenas de miles de mexicas y miles de aliados indígenas pereciendo durante el asedio.

El Legado de la Alianza Tlaxcalteca

Antropólogos e historiadores coinciden en la importancia fundamental de los aliados indígenas, especialmente los Tlaxcaltecas, en la Conquista de Tenochtitlán. No solo proporcionaron la mayor parte de la infantería y la mano de obra logística (alimentos, transporte, comunicación), sino que también fueron esenciales en la construcción de los bergantines que resultaron decisivos en el sitio lacustre. Sin su apoyo, el armamento español y la caballería habrían sido insuficientes contra el poderío mexica.

Tlaxcala en la Época Colonial

La alianza con los españoles continuó después de la caída de Tenochtitlán. Los Tlaxcaltecas acompañaron a Cortés y otros capitanes en campañas posteriores por diversas partes de lo que se convertiría en Nueva España, incluyendo Pánuco, Guatemala y el noroeste de México con Nuño de Guzmán. Gracias a su estatus especial y su relación directa con la Corona, Tlaxcala gozó de una inmunidad relativa frente a las opresiones que sufrieron otros pueblos indígenas en las primeras décadas de la colonia.

Los franciscanos llegaron a Tlaxcala en 1524, iniciando la "conquista espiritual" y fundando la ciudad de Tlaxcala de Nuestra Señora de la Asunción en 1525. La conversión al cristianismo fue significativa, y en 1535, la ciudad recibió un escudo de armas y se convirtió en sede del primer arzobispado de Nueva España.

Uno de los legados más duraderos de la alianza fue la participación de los Tlaxcaltecas en la colonización del norte de México, conocido entonces como la Gran Chichimeca. A finales del siglo XVI, en un esfuerzo por pacificar a los grupos nómadas Chichimecas, la Corona Española promovió el asentamiento de indígenas cristianos y agrícolas del centro. Los Tlaxcaltecas negociaron privilegios excepcionales a cambio de mudarse al norte. Las Capitulaciones de 1591 les otorgaron:

  • Ser hidalgos (nobles) a perpetuidad, libres de tributos, impuestos (pecho y alcabala) y servicio personal para siempre.
  • Permiso para asentarse separados de los españoles, en distritos propios (barrios).
  • Asentamiento siempre separado de los Chichimecas, incluyendo sus tierras y recursos.
  • Sus tierras no serían expropiadas por no ocupación.
  • Mercados libres en los nuevos asentamientos, exentos de impuestos de venta (alcabala) y otros gravámenes.
  • Gozar de todas las exenciones y privilegios ya concedidos o por conceder a la provincia y ciudad de Tlaxcala.
  • Sus principales y descendientes podrían portar armas y montar a caballo con silla sin penalización.

Cientos de familias tlaxcaltecas se trasladaron al norte, fundando asentamientos que jugaron un papel clave en la pacificación y el establecimiento de la frontera. Su influencia fue tal que muchos Chichimecas imitaron sus formas de vida sedentaria y cristiana. Estos asentamientos se extendieron por Coahuila, San Luis Potosí y Zacatecas, llegando incluso hasta el actual territorio de Estados Unidos (El Paso) y Texas. Aunque hubo mestizaje, la identidad tlaxcalteca persistió a través de los siglos.

Evolución Política y Tlaxcala en la Actualidad

Tras la Independencia de México, Tlaxcala pasó por varios estatus: inicialmente territorio federal (1824), parte del Departamento de México, y nuevamente territorio, hasta que finalmente fue reconocido como estado libre y soberano el 9 de diciembre de 1856, instalándose su gobierno el 1 de junio de 1857.

Hoy en día, Tlaxcala es conocido por ser el estado más pequeño de México en términos de territorio (aproximadamente 4,061 km²). Su geografía se caracteriza por su ubicación en el Eje Volcánico Transversal, con altitudes elevadas y la presencia del volcán La Malinche. El clima varía según la altitud, y su hidrografía se basa principalmente en la cuenca Atoyac-Zahuapan.

La economía del estado se centra en la agricultura, los textiles y el comercio. Ciudades como Santa Ana Chiautempan (la más poblada), Apizaco (textil) y Huamantla (agrícola) son importantes centros. La capital, Tlaxcala de Xicohténcatl, es una de las ciudades más antiguas de México con una rica historia colonial.

La cultura tlaxcalteca es vibrante. Su gastronomía comparte similitudes con estados vecinos pero tiene particularidades, como el uso de insectos comestibles (escamoles, larvas de maguey) e ingredientes locales como hongos, flores de calabaza y xoconostle. Los moles, como el mole prieto y el mole de ladrillo, son esenciales en celebraciones.

Aunque la mayoría de la población habla español y se ha "mexicanizado", la cultura y el idioma Náhuatl han logrado mantenerse en algunas comunidades. El censo de 1895 ya mostraba que, si bien representaban un porcentaje pequeño de los hablantes de Náhuatl a nivel nacional, constituían la gran mayoría de los hablantes de lenguas indígenas dentro del propio estado de Tlaxcala.

El sistema educativo estatal coexiste con sistemas de educación indígena, y el estado cuenta con instituciones de educación superior y centros de capacitación técnica. Los medios de comunicación locales incluyen periódicos como El Sol de Tlaxcala y Síntesis.

Preguntas Frecuentes sobre Tlaxcala

A continuación, respondemos algunas preguntas comunes sobre este fascinante estado:

¿Qué idioma se habla principalmente en Tlaxcala?

El idioma principal es el español. Sin embargo, el Náhuatl sigue siendo hablado en algunas comunidades, preservando una importante herencia cultural indígena.

¿Por qué es Tlaxcala tan importante en la historia de México?

Su importancia radica fundamentalmente en su papel crucial como aliado de Hernán Cortés durante La Conquista del Imperio Azteca. Sin el apoyo militar, logístico y estratégico de los Tlaxcaltecas, la caída de Tenochtitlán habría sido mucho más difícil, si no imposible, para los españoles.

¿Es Tlaxcala el estado más pequeño de México?

Sí, Tlaxcala es el estado con menor extensión territorial de la República Mexicana.

¿Qué beneficios obtuvieron los Tlaxcaltecas por su alianza con los españoles?

Recibieron privilegios significativos y duraderos, incluyendo la exención perpetua de tributos y servicios personales, el derecho a mantener sus propias estructuras de gobierno en cierta medida y un estatus especial que los protegió de muchas de las opresiones coloniales. También se les concedieron tierras y se les permitió portar armas y montar a caballo, privilegios vedados a la mayoría de los indígenas.

¿Cómo influyó Tlaxcala en la colonización del norte de México?

Los Tlaxcaltecas fueron clave en el programa de pacificación y colonización de la Gran Chichimeca a finales del siglo XVI. Fundaron asentamientos modelo que sirvieron para enseñar a los grupos nómadas las formas de vida sedentaria y cristiana, contribuyendo a establecer la paz en la frontera norte de Nueva España.

En resumen, Tlaxcala es mucho más que un punto en el mapa; es un testigo vivo de la compleja interacción de culturas que forjó a México, un estado pequeño con un impacto histórico inmenso y una rica herencia que perdura hasta nuestros días.

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