24/06/2022
El nacimiento de la industria del automóvil en España es una historia fascinante que se remonta a finales del siglo XIX. Aunque los coches empezaban a circular por las calles de las grandes ciudades europeas, la fabricación propia era un desafío reservado a unos pocos pioneros. En este contexto, emerge la figura de Emilio de la Cuadra y su audaz proyecto, que daría lugar a la que hoy reconocemos como la primera marca española dedicada a la fabricación de automóviles: La Cuadra.

Los Orígenes de un Sueño Automotriz
La Compañía General Española de Coches Automóviles E. de la Cuadra, Sociedad en Comandita, fue fundada en septiembre de 1898 en Barcelona. Su impulsor, Emilio de la Cuadra Albiol, un militar fascinado por el potencial del automóvil tras visitar la Exposición Universal de París en 1889, se propuso no solo comerciar con vehículos extranjeros como los producidos por Benz & Cie, sino también construir sus propios diseños. Inicialmente, la visión de La Cuadra se centró en la propulsión eléctrica, un campo en el que Emilio de la Cuadra ya tenía experiencia, siendo propietario de una central eléctrica. Para este ambicioso proyecto, contó con el apoyo financiero de su suegro, Joaquín Escrivé de Romaní, y con la colaboración técnica del ingeniero suizo Carlos Vellino, un experto en acumuladores.
El Desafío de la Propulsión Eléctrica
La elección de la propulsión eléctrica no fue casual. En 1894, Francesc Bonet Dalmau había patentado un vehículo de 3 ruedas (el "Bonet", que no llegó a ser marca) y había obtenido la exclusiva para la producción de vehículos con motor de explosión en España. Ante esta situación, La Cuadra dirigió sus esfuerzos iniciales hacia los vehículos eléctricos. Se comenzaron a construir prototipos de un camión, un ómnibus y un coche. Sin embargo, la tecnología de baterías de la época representaba un obstáculo insalvable. Las baterías disponibles se agotaban con una rapidez extrema, especialmente bajo el peso de los vehículos diseñados. Los prototipos apenas podían recorrer unos pocos kilómetros antes de quedarse sin energía, lo que llevó a su desguace. Se intentó una solución híbrida, instalando un motor de explosión para recargar las baterías, pero tampoco funcionó.
El Proyecto del Ómnibus Eléctrico: Un Fracaso Sonado
Uno de los proyectos más ambiciosos y, a la postre, más problemáticos para La Cuadra fue el ómnibus eléctrico. Existía un pedido concreto por parte del Hotel Oriente de Barcelona, que necesitaba un vehículo capaz de transportar a sus clientes desde la Estación de Francia. Se diseñó un lujoso carruaje con capacidad para 20 personas y una impresionante lista de características: 5,5 metros de largo, 2,2 metros de ancho, 3 metros de alto, cortinillas, redes para objetos, alumbrado eléctrico interior y exterior, y un espacio cubierto para 500 kg de equipaje. El vehículo, con un peso cercano a las 7 toneladas, debía ser impulsado por dos motores eléctricos con una potencia total de 43 CV, suficientes para alcanzar 20 km/h y superar pendientes del 12%. El precio estimado de venta era de 30.000 pesetas, prometiendo interesantes beneficios.
Sin embargo, la teoría chocó con la realidad. El acumulador diseñado por Carlos Vellino falló. Los plazos se alargaban y los costos aumentaban. Fue entonces cuando un joven ingeniero suizo de 21 años, Marc Birkigt, que había llegado a la empresa en agosto de 1899, asumió un papel crucial. Birkigt optó por montar baterías convencionales, a pesar del aumento de peso y la consiguiente disminución de prestaciones. La presentación oficial del ómnibus, programada para agosto de 1900 con un viaje a Vich (a 67 km), resultó en un desastre. El vehículo apenas recorrió unos metros al salir de la fábrica antes de detenerse por completo. No hubo forma de ponerlo en marcha y tuvo que ser remolcado. Este fracaso supuso el cese de Vellino y el nombramiento de Birkigt como director técnico. Todos los proyectos eléctricos fueron abandonados. El ómnibus, símbolo del fracaso eléctrico, tuvo un final trágico: se incendió junto al barco que lo transportaba hacia Valencia.
El Giro Hacia el Motor de Explosión
Tras el fiasco de los vehículos eléctricos, La Cuadra, bajo la dirección técnica de Marc Birkigt, se centró por completo en el desarrollo de automóviles con motor de explosión. Se diseñaron dos motores de dos cilindros: uno de 4,5 HP y otro de 7,5 HP. La idea era fabricar una serie inicial de seis vehículos equipados con estos nuevos propulsores. El primer ejemplar con el motor de 4,5 HP demostró ser prometedor, incluso ganando una carrera pilotado por Stahel. Esto impulsó la construcción de las seis unidades planificadas, que recibieron el nombre de Centauro.
El Final Inevitable y el Legado
A mediados de 1901, los nuevos vehículos Centauro estaban listos. Sin embargo, la situación financiera de la empresa era crítica. Los elevados costos de desarrollo y fabricación, sumados a la inactividad provocada por una huelga general en mayo de 1901, agotaron las arcas de La Cuadra. A esto se sumaba la dificultad para vender los vehículos Benz, de los que eran agentes, debido a su complejidad técnica. A pesar de que los nuevos coches La Cuadra con motor de explosión funcionaban correctamente, la necesidad de mayores inversiones para mantener la producción hizo inviable la continuidad. En noviembre de 1901, la compañía se vio obligada a presentar suspensión de pagos.
Tras la bancarrota, Emilio de la Cuadra, el visionario detrás del proyecto, abandonó el mundo empresarial y regresó al ejército. Los activos restantes de la empresa (autos sin terminar, maquinaria y utillajes) fueron adquiridos por uno de sus principales acreedores, José María Castro. Castro continuó la actividad automovilística, dando origen a la marca Castro. Sin embargo, la empresa de Castro también tuvo dificultades. Fue entonces cuando Marc Birkigt, el ingeniero suizo que había sido clave en el desarrollo de los motores de explosión de La Cuadra, se asoció con Damián Mateu. Juntos, fundarían una de las marcas más legendarias de la historia del automovilismo español e internacional: Hispano-Suiza.
La Producción de La Cuadra y el Único Sobreviviente
Se planificó la fabricación de seis automóviles con motor de explosión, los Centauro. No se conoce con certeza cuántos de ellos se llegaron a completar antes de la suspensión de pagos. Sin embargo, existen datos sobre algunos de los ejemplares producidos:
- Uno de los primeros coches, equipado con el motor de 4,5 HP, fue vendido al empresario catalán Francisco Seix (quien más tarde sería cofundador de Hispano-Suiza) y, según los registros, funcionó con excelentes resultados.
- Otro vehículo La Cuadra tuvo el honor de ser el primer coche matriculado en la provincia de Lérida, a nombre de Juan Pellisó.
- El ejemplar más significativo es un Centauro equipado con el motor de 7,5 HP (un bicilíndrico en paralelo de 1106 cc). Este coche fue matriculado en la provincia de Soria con la matrícula SO-2 y, sorprendentemente, ha llegado hasta nuestros días. En la década de 1920, Miguel Mateu (hijo de Damián Mateu, el socio de Birkigt en Hispano-Suiza) lo encontró en una romería en un pueblo de Soria y lo adquirió. Este automóvil no solo se ha conservado en buen estado, sino que ha participado en eventos históricos como el Rally de Sitges. Pertenece a la familia Mateu y es el único automóvil La Cuadra sobreviviente conocido.
Preguntas Frecuentes sobre La Cuadra
A continuación, respondemos algunas de las preguntas más comunes sobre esta marca pionera:
¿Cuándo se fundó La Cuadra?
La empresa se fundó en septiembre de 1898 en Barcelona.
¿Quién fundó La Cuadra?
Fue fundada por el militar e industrial Emilio de la Cuadra Albiol.

¿Fue el primer coche fabricado en España?
Sí, La Cuadra es reconocida como la primera marca que fabricó automóviles en España, aunque hubo un vehículo anterior (el Bonet, de 1889) que no llegó a ser una marca registrada.
¿Qué tipo de vehículos fabricaba inicialmente?
Al principio, La Cuadra se centró en la fabricación de vehículos con propulsión eléctrica (coches, camiones, ómnibus).
¿Por qué fracasaron los vehículos eléctricos?
El principal problema fue la tecnología de las baterías de la época, que se agotaban muy rápidamente debido al peso de los vehículos.
¿Quién fue Marc Birkigt y cuál fue su papel?
Marc Birkigt fue un joven ingeniero suizo contratado por La Cuadra. Tras los problemas con los vehículos eléctricos, asumió la dirección técnica y diseñó los exitosos motores de explosión que equiparon los modelos Centauro. Posteriormente, fundaría la legendaria marca Hispano-Suiza.
¿Por qué cerró La Cuadra?
La empresa presentó suspensión de pagos en noviembre de 1901 debido a los altos costos de desarrollo, la falta de ventas suficientes y el impacto de una huelga general.
¿Qué ocurrió con La Cuadra después de su cierre?
Sus activos fueron adquiridos por José María Castro, quien fundó la marca Castro. Posteriormente, Marc Birkigt y Damián Mateu fundaron Hispano-Suiza, dando continuidad al legado técnico iniciado en La Cuadra.
¿Sobrevive algún automóvil La Cuadra?
Sí, se conserva un ejemplar del modelo Centauro 7,5 HP con matrícula de Soria (SO-2). Es el único automóvil La Cuadra conocido que ha llegado hasta la actualidad.
La historia de La Cuadra es un testimonio del espíritu pionero y los desafíos técnicos a los que se enfrentaron los primeros fabricantes de automóviles en España. Aunque su existencia fue efímera, sentó las bases para el desarrollo de la industria automotriz en el país y fue el crisol donde forjó su talento uno de los ingenieros más brillantes de la historia, Marc Birkigt, cuyo trabajo posterior con Hispano-Suiza dejaría una huella imborrable en el mundo del automóvil de lujo y la competición.
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