02/06/2020
Cuando pensamos en el impacto ambiental de los vehículos, a menudo nos centramos en las emisiones de carbono. Sin embargo, el consumo de agua es otro factor crucial que considerar. Una pregunta común que surge es si los vehículos eléctricos, a pesar de ser más limpios en cuanto a emisiones directas, podrían consumir más agua que los coches tradicionales de gasolina, quizás debido a los procesos intensivos en agua de la minería de minerales críticos.
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La intuición podría sugerir que sí, que la extracción de materiales para baterías requeriría un uso considerable de agua. Sin embargo, los datos disponibles pintan un cuadro más complejo y, en muchos casos, más positivo de lo que se podría esperar a primera vista. La clave para entender el consumo de agua de un vehículo eléctrico no reside tanto en su fabricación, sino en su operación diaria y, fundamentalmente, en la fuente de la energía que lo impulsa.

El Mayor Consumidor de Agua: La Fuente de Energía
Contrario a la creencia popular, la mayor parte del agua utilizada a lo largo de la vida útil de un coche, ya sea eléctrico o de combustión, proviene de la 'producción' de su combustible. Para un coche de gasolina, esto implica la extracción y refinación del petróleo. Para un coche eléctrico, se trata de la generación de la electricidad que carga sus baterías.
Aquí es donde la diferencia entre ambos tipos de vehículos se vuelve crucial. Un coche eléctrico que se carga con electricidad generada a partir de fuentes de energía basadas en combustibles fósiles, como el carbón, efectivamente puede llegar a consumir más agua que un coche de gasolina equivalente. Esto se debe a que las centrales termoeléctricas (carbón, gas natural e incluso nucleares en algunos casos) utilizan grandes cantidades de agua, principalmente para sus sistemas de enfriamiento.
Sin embargo, la historia cambia drásticamente cuando esa electricidad proviene de fuentes bajas en carbono y con bajo consumo de agua, como la energía solar fotovoltaica o la eólica. Estas fuentes de energía requieren una cantidad de agua significativamente menor por unidad de energía generada en comparación con las centrales térmicas.
Comparativa del Consumo de Agua por Fuente de Electricidad
Un metaanálisis realizado por Yi Jin et al. (2019), que incluyó 32 estudios, analizó el consumo promedio de agua a lo largo del ciclo de vida de diversas fuentes de electricidad por megavatio-hora (MWh) generado. El ciclo de vida incluye no solo la operación de la planta, sino también el uso de agua en las cadenas de suministro.
| Fuente de Electricidad | Consumo Promedio de Agua (Litros por MWh) |
|---|---|
| Biomasa | Alto (el mayor) |
| Energía Hidroeléctrica | Alto (segundo mayor) |
| Energía Nuclear | Moderado-Alto |
| Carbón | Moderado-Alto (similar a nuclear) |
| Gas Natural | Moderado |
| Energía Solar Fotovoltaica | Bajo |
| Energía Eólica | Muy Bajo |
Esta tabla, basada en los valores medianos del estudio, muestra claramente que la energía solar y la eólica se sitúan en el extremo inferior del espectro en cuanto a consumo de agua. Otras fuentes como la biomasa y la hidroeléctrica pueden tener consumos muy elevados, mientras que las centrales térmicas (carbón, nuclear, gas) se encuentran en un rango intermedio a alto.
Estudios como el de la UNECE, que analizó los impactos del ciclo de vida de la generación eléctrica en Europa, han arrojado resultados similares, confirmando que la energía nuclear y el carbón suelen requerir más agua que el gas natural, y este último más que la solar fotovoltaica y la eólica.
Es importante señalar que existe una gran variabilidad en el consumo de agua para una misma fuente de energía dependiendo de la región, la tecnología específica utilizada (especialmente en los sistemas de enfriamiento de las centrales térmicas) y las condiciones locales. Las estimaciones pueden variar significativamente, a veces en órdenes de magnitud, como se observa en los rangos completos proporcionados por estudios como el de Yin et al. Sin embargo, la conclusión general se mantiene: solar y eólica tienden a usar mucha menos agua que carbón, gas y nuclear.
El Coche Eléctrico y la Matriz Energética
Volviendo a los coches eléctricos, esta comparación de fuentes de electricidad es fundamental. Un estudio de Wang et al. (2020) comparó el uso de agua a lo largo del ciclo de vida de un Ford Focus de gasolina y un Ford Focus eléctrico en China y Estados Unidos.
- Un coche de gasolina utilizó alrededor de 137 metros cúbicos (m³) de agua a lo largo de su vida útil. El 72% de este consumo provino del 'combustible' (extracción y refinación de gasolina).
- Un coche eléctrico en China (con una matriz energética más dependiente del carbón e hidroeléctrica) utilizó aproximadamente 262 m³. El 82% de este consumo se debió a la generación de electricidad.
- Un coche eléctrico en Estados Unidos (con una matriz energética diferente y en proceso de descarbonización) utilizó menos, alrededor de 170 m³, pero aún así fue más que el equivalente de gasolina en ese estudio.
Estos datos, respaldados también por estudios anteriores como el de Kim et al. (2016), confirman que el mayor consumo de agua de un coche eléctrico en la actualidad, en muchas regiones, se debe a la matriz energética de la red eléctrica, no a la fabricación del vehículo o la minería de minerales críticos.
Sin embargo, la transición hacia los vehículos eléctricos está intrínsecamente ligada a la descarbonización de la red eléctrica. A medida que más países se mueven hacia fuentes de energía renovable de bajo consumo de agua como la solar y la eólica, la huella hídrica de los coches eléctricos disminuirá significativamente. Un coche eléctrico funcionando con energía solar o eólica consumiría mucha menos agua a lo largo de su vida útil que un coche de gasolina.
Por lo tanto, la adopción de coches eléctricos solo tiene sentido desde una perspectiva de uso de agua si va acompañada de una descarbonización de la red eléctrica, especialmente si esta transición se orienta hacia fuentes como la solar, eólica o geotérmica. En redes dominadas por energía nuclear, por ejemplo, el consumo de agua asociado a los coches eléctricos podría incluso aumentar.

La Otra Cara de la Moneda: El Agua en la Minería de Minerales Críticos
Aunque la generación de electricidad es el principal factor en el consumo de agua de un coche eléctrico a lo largo de su vida útil, no se puede ignorar el uso de agua en la producción del vehículo, especialmente en la minería de los minerales necesarios para las baterías, como el litio, el cobalto, el níquel, etc.
La minería de estos minerales, particularmente el litio, puede ser un proceso intensivo en agua y, lo que es más importante, a menudo se concentra en regiones que ya sufren de estrés hídrico. Aquí es donde coexisten dos realidades: la posible reducción global del uso de agua gracias a la transición energética y del transporte, y el aumento de la presión sobre los recursos hídricos locales en áreas mineras específicas.
El estrés hídrico se evalúa comparando la cantidad de agua disponible (superficial y subterránea) con la cantidad que los humanos extraen anualmente. Regiones con "estrés extremadamente alto" extraen más del 80% del agua disponible, mientras que aquellas con "estrés alto" extraen más del 40%. Aunque no significa necesariamente que el agua se vaya a agotar de inmediato, sí indica una extracción significativa en comparación con la disponibilidad y la capacidad de recarga natural.
El Caso del Litio: Extracción y Estrés Hídrico Localizado
Más de la mitad de la producción mundial de litio proviene de áreas con "estrés hídrico alto" o "extremadamente alto". El "triángulo del litio" en América del Sur (Chile, Argentina y Bolivia) es un ejemplo clave. Aquí, el litio se extrae principalmente de salmueras: se bombea líquido salado subterráneo a la superficie y se deja evaporar en grandes piscinas abiertas, dejando atrás el litio y otros minerales.
Este método de evaporación requiere una gran cantidad de agua y se localiza precisamente en zonas áridas o semiáridas que ya experimentan escasez. Esto genera una preocupación significativa, ya que la demanda de litio aumenta exponencialmente con la electrificación del transporte, y el uso de agua para la minería puede competir con las necesidades de la agricultura y el suministro básico de agua para las poblaciones locales.
Sin embargo, incluso en países con alta producción de litio y estrés hídrico, como Chile, el problema es altamente localizado. A nivel nacional, la minería representa un porcentaje relativamente pequeño del consumo total de agua (alrededor del 4% en Chile, mientras que la agricultura consume el 72%). Pero en regiones mineras específicas, como el norte de Chile y particularmente en áreas como Antofagasta, la minería puede consumir más de la mitad del agua total utilizada, ejerciendo una presión insostenible sobre los recursos locales.
Abordando el Estrés Hídrico en la Minería
Es fundamental no pasar por alto los problemas de estrés hídrico localizados que genera la minería de minerales críticos, incluso si la transición energética reduce el consumo total de agua a nivel global. Se están buscando soluciones para mitigar este impacto:
- Reducir la demanda de litio: Fomentar el reciclaje de baterías, invertir en transporte público, promover la movilidad activa (caminar, bicicleta) y explorar tecnologías de baterías alternativas que no dependan tanto del litio (como las de sodio-ion).
- Diversificar las fuentes de suministro: Obtener litio de fuentes con menor impacto hídrico, como la minería de roca dura (predominante en Australia), que utiliza menos agua que la extracción de salmuera por evaporación.
- Mejorar la gestión del agua en las operaciones mineras: Implementar tecnologías y prácticas para reducir el consumo de agua, reutilizar el agua en los procesos y explorar opciones como la desalinización (aunque esta también tiene sus propios impactos ambientales y energéticos). Países como Chile se han fijado objetivos ambiciosos para reducir la proporción del agua consumida por la minería en las próximas décadas.
- Desarrollar nuevas tecnologías de extracción: La Extracción Directa de Litio (DLE) es una tecnología experimental que busca capturar el litio directamente de la salmuera sin necesidad de evaporar grandes cantidades de agua, lo que podría reducir drásticamente el consumo hídrico.
Estas inversiones y esfuerzos son cruciales para garantizar que la transición hacia un transporte más limpio no genere problemas ambientales severos en otras áreas.
El Agua Necesaria para Extinguir Incendios en Coches Eléctricos
Otro punto que a menudo se menciona en relación con el agua y los coches eléctricos es la cantidad de agua necesaria para extinguir un incendio en uno de estos vehículos. Las noticias sobre incendios en coches eléctricos, aunque menos frecuentes que en los de combustión, tienden a generar alarma social.
Es importante aclarar las estadísticas: los coches eléctricos se incendian significativamente menos que los vehículos con motor de combustión interna tradicionales. Datos de la Agencia Sueca de Contingencias Civiles entre 2018 y 2023 mostraron que solo hubo 3.8 incendios por cada 100,000 coches eléctricos e híbridos en Suecia, frente a 68 por cada 100,000 coches de combustión. En Noruega, con una alta penetración de VE, los incendios en coches de combustión son cinco veces más numerosos que en los eléctricos.
Las causas de los incendios son a menudo similares: accidentes, mal uso, manipulación indebida o mantenimiento deficiente. Sin embargo, cuando la batería de iones de litio de un coche eléctrico se daña y se incendia, el fuego es diferente. La reacción química dentro de las celdas de la batería puede llevar a un proceso llamado "fuga térmica" (thermal runaway), que genera un calor intenso y es difícil de detener.
Apagar el fuego de una batería de coche eléctrico requiere grandes cantidades de agua para enfriar las celdas y detener la reacción en cadena. Mientras que para apagar un coche de gasolina o diésel se suelen necesitar menos de 3,000 litros de agua, para un coche eléctrico pueden hacer falta entre 11,000 y 30,000 litros (aproximadamente 3,000 a 8,000 galones), según guías de fabricantes y experiencias de bomberos, como la del Departamento de Bomberos de Sacramento que utilizó unos 6,000 galones (unos 22,700 litros) para un Tesla Model S incendiado.
Esta gran cantidad de agua es necesaria para enfriar la batería y evitar que el fuego se reactive. Los bomberos de todo el mundo están recibiendo formación específica y desarrollando nuevas técnicas, como el uso de espumógenos especiales o incluso la inmersión controlada del vehículo en contenedores de agua, para manejar estos incendios de manera segura y efectiva. También se están explorando mantas ignífugas que asfixian el fuego y reducen drásticamente la temperatura, aunque requieren mantener el coche cubierto durante muchas horas.

Prevención es Clave
Aunque menos frecuentes, los incendios en VE son un riesgo real. La prevención es fundamental:
- Realizar un mantenimiento adecuado del vehículo.
- Utilizar puntos de recarga en perfecto estado.
- Evitar el uso de enchufes improvisados o no certificados.
- Inspeccionar el vehículo tras impactos fuertes, especialmente en los bajos donde se aloja la batería, o si ha estado sumergido en agua.
Conclusión: Un Panorama Matizado
Entonces, ¿los vehículos eléctricos usan agua? Sí, de diferentes maneras, pero la respuesta sobre si usan más agua que los de combustión es un rotundo 'depende'.
A lo largo de su vida útil, el principal factor determinante del consumo de agua de un coche eléctrico es la forma en que se genera la electricidad que utiliza para cargarse. Si proviene de fuentes renovables como la solar o eólica, la huella hídrica del VE es significativamente menor que la de un coche de gasolina. Si proviene de centrales térmicas (carbón, nuclear), puede ser mayor.
Además, la minería de minerales críticos para las baterías, como el litio, sí consume agua y puede generar un estrés hídrico localizado importante en ciertas regiones, aunque su contribución al consumo total de agua a lo largo de la vida del vehículo suele ser menor que la de la generación de energía (si la red no está descarbonizada) o la producción de combustible fósil.
Finalmente, aunque menos comunes, los incendios en vehículos eléctricos requieren una cantidad considerablemente mayor de agua para ser extinguidos de forma segura en comparación con los de combustión.
La transición hacia la movilidad eléctrica es una oportunidad clave para reducir el consumo global de agua asociado al transporte, pero solo será plenamente efectiva si va de la mano de la descarbonización de la red eléctrica y si se abordan de forma proactiva los desafíos del uso de agua en la minería de minerales críticos mediante el reciclaje, la diversificación de fuentes y la mejora de tecnologías y gestión del agua en las zonas afectadas.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Un coche eléctrico utiliza agua para funcionar mientras conduces, como un motor de combustión para enfriar?
No, un coche eléctrico no utiliza agua de la misma manera que un coche de combustión para la refrigeración del motor o la expulsión de gases. Su consumo de agua está ligado a la generación de la electricidad que consume y a su producción.
¿Qué consume más agua: fabricar un coche eléctrico o cargarlo durante su vida útil?
En la mayoría de los casos, la generación de la electricidad que consume un coche eléctrico a lo largo de su vida útil (el 'combustible') requiere mucha más agua que el proceso de fabricación del vehículo y la minería de sus componentes, especialmente si la red eléctrica depende de fuentes térmicas.
¿Los coches eléctricos siempre consumen menos agua que los de gasolina?
No siempre. Si un coche eléctrico se carga predominantemente con electricidad generada a partir de fuentes de alto consumo de agua (como el carbón o, en algunos casos, la nuclear o hidroeléctrica), puede consumir más agua a lo largo de su vida útil que un coche de gasolina. La ventaja hídrica del VE se manifiesta cuando se carga con energía de bajo consumo de agua como la solar o la eólica.
¿La minería de los materiales para las baterías de los coches eléctricos usa mucha agua?
Sí, especialmente la extracción de litio de salmueras mediante evaporación, que es muy intensiva en agua y a menudo se realiza en regiones con estrés hídrico. Aunque puede no ser el mayor consumidor de agua en el ciclo de vida total del coche, es un problema ambiental importante debido a su impacto localizado.
¿Arden más los coches eléctricos que los de gasolina?
No. Las estadísticas demuestran que los incendios en vehículos eléctricos son significativamente menos frecuentes que en los vehículos con motor de combustión interna.
Si un coche eléctrico se incendia, ¿necesita más agua para ser apagado?
Sí. Debido a la naturaleza de los incendios en las baterías de iones de litio, que implican reacciones químicas intensas y riesgo de reactivación, se requieren cantidades de agua considerablemente mayores (hasta 30,000 litros o más) para enfriar y extinguir completamente la batería, en comparación con los incendios en coches de gasolina o diésel.
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