¿Cómo eran los autos antes?

¿Cuándo Inició la Producción de Autos en México?

17/05/2020

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La industria automotriz mexicana es hoy en día un pilar fundamental de la economía del país, reconocida a nivel mundial por su capacidad de producción y exportación. Sin embargo, este estatus no surgió de la noche a la mañana. La historia de México como productor de automóviles se remonta a casi un siglo atrás, comenzando de manera modesta antes de evolucionar hacia la compleja y vital red de ensamblaje y manufactura que conocemos hoy.

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Contrario a lo que algunos podrían pensar, México no ha tenido armadoras propias de gran escala con presencia global, pero sí ha sido un destino clave para la inversión extranjera y la producción de vehículos de marcas internacionales. Este artículo explorará los inicios de esta industria en el país, las políticas que moldearon su desarrollo y cómo se transformó, especialmente bajo el amparo de acuerdos comerciales como el TLCAN.

¿Qué antigüedad tiene el automóvil promedio en México?
El parque automotor ligero de México está conformado por aproximadamente 36.7 millones de automóviles y camionetas (un vehículo de pasajeros por cada 3.6 habitantes). La edad promedio de un automóvil en el país es de 12 años . Unos 48.1 millones si se incluyen los camiones pesados.
Índice de Contenido

Los Primeros Pasos: Ensamblaje en los Años 20 y 30

La aventura de México en la producción de automóviles comenzó formalmente en 1925. Fue en este año cuando Ford se convirtió en la primera compañía automotriz internacional en establecer operaciones en el país. Iniciaron con el ensamblaje de sus icónicos Modelos T en la Ciudad de México. Este fue un hito crucial, marcando el comienzo de la manufactura de vehículos dentro del territorio mexicano.

Poco después, otras grandes compañías estadounidenses siguieron el ejemplo. General Motors (GM) y Chrysler construyeron sus primeras plantas de ensamblaje en México durante la década de 1930. Para 1960, el panorama había crecido modestamente, con una docena de empresas ya ensamblando vehículos y abasteciendo una parte significativa del mercado interno.

Las Políticas Gubernamentales: Del Sustitución de Importaciones a la Promoción de Exportaciones

Un factor determinante en el desarrollo de la industria automotriz mexicana fue la implementación de políticas comerciales específicas por parte del gobierno. Durante la primera mitad del siglo XX, los vehículos vendidos en México eran principalmente importados como productos terminados o ensamblados en pequeñas plantas utilizando partes importadas.

Esto cambió drásticamente con los decretos automotrices. El decreto de 1947 impuso cuotas a la importación de partes para las plantas de ensamblaje, buscando fomentar el uso de componentes locales. Sin embargo, la política de sustitución de importaciones se consolidó con el decreto de 1962. Este decreto prohibió la importación de vehículos terminados, motores y otras partes automotrices, elevando significativamente las barreras comerciales. La medida obligó a los fabricantes de automóviles a adaptar sus operaciones en México, impulsando la construcción de varias plantas de ensamblaje y motores. Por ejemplo, Ford construyó una nueva planta en Cuautitlán en 1964, y Chrysler en Toluca en 1968. Además, Nissan y Volkswagen establecieron sus primeras plantas de ensamblaje a gran escala en Puebla (VW en 1965) y Cuernavaca (Nissan en 1966). Estas plantas, estratégicamente ubicadas en el centro del país, cerca de la Ciudad de México, vieron un notable aumento en el volumen de producción, pasando de 48,841 vehículos en 1962 a 189,000 en 1970.

A pesar del aumento en la producción, el decreto de 1962 no logró mejorar la competitividad de la industria mexicana en términos de calidad y costos de producción. Los vehículos producidos localmente eran a menudo de menor calidad y más caros que sus contrapartes extranjeras.

Durante las décadas de 1970 y 1980, una serie de decretos automotrices posteriores buscaron relajar moderadamente las barreras comerciales mientras continuaban protegiendo la producción nacional. Esta flexibilización, combinada con otros factores económicos, permitió que la producción de vehículos ligeros creciera rápidamente, pasando de 189,000 unidades en 1970 a 490,000 en 1980 y 801,000 en 1990. Para 1981, los tres grandes de Detroit (Chrysler, Ford y GM) ya contaban con dos plantas de ensamblaje a gran escala cada uno en México. En 1983, el gobierno mexicano dio un giro importante en su política, enfocándose en la promoción de exportaciones. Esto marcó el inicio del proceso de integración de México en la industria automotriz de América del Norte.

El decreto automotriz de 1989 permitió que las importaciones representaran hasta el 20% de las ventas de cada fabricante en México, siempre y cuando el valor de sus exportaciones desde México superara el de sus importaciones. También estableció requisitos de contenido local en 36%. Aunque liberalizó significativamente las reglas, mantuvo impedimentos como el requisito de valor agregado nacional.

Un paso importante hacia la integración con el mercado estadounidense fue el establecimiento del programa Maquiladora (o maquila) en 1965. Este programa permitía a las operaciones de manufactura en México ensamblar componentes importados libres de aranceles para productos de exportación. Los aranceles estadounidenses se aplicaban solo al valor agregado en México. Aunque el programa existía desde 1965, la industria automotriz no lo aprovechó plenamente hasta la década de 1980, impulsada por la devaluación del peso mexicano, que abarató drásticamente los costos operativos.

De mayor relevancia para el sector automotriz fue la promulgación del programa PITEX (Programa de Importación Temporal para Producir Artículos de Exportación) en 1990. A diferencia de las maquiladoras, que estaban diseñadas principalmente para empresas extranjeras que exportaban casi toda su producción, PITEX permitía a empresas nacionales y extranjeras vender la mayor parte de su producción en México, calificando aun así para alivios arancelarios. En 2006, los programas Maquiladora y PITEX se fusionaron en un único programa llamado IMMEX.

La Era del TLCAN: Integración y Crecimiento Exponencial

La implementación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), que entró en vigor en 1994, fue un punto de inflexión para la industria automotriz mexicana. Durante un período de diez años, el acuerdo eliminó la mayoría de las restricciones comerciales restantes entre México, Estados Unidos y Canadá. Las disposiciones clave del TLCAN que afectaron a la industria automotriz incluyeron:

  • La reducción gradual y eventual eliminación de los requisitos de exportación mínimos para importar vehículos.
  • La disminución y eventual eliminación de los requisitos mínimos de contenido mexicano para exportar sin aranceles.
  • La reducción de los aranceles de importación del 20% en 1993 a cero en 2004.
  • La autorización para que las plantas de partes en México fueran 100% propiedad extranjera después de 1998.

El TLCAN también estableció un requisito de contenido regional del 62.5% para que un vehículo calificara para la exportación libre de aranceles dentro de América del Norte después de 2002, un umbral más alto que el 50% anterior, diseñado para evitar que fabricantes no norteamericanos usaran a México como plataforma de exportación a EE. UU.

Contrario a algunas predicciones iniciales que cuestionaban si México se beneficiaría de la integración, las negociaciones del TLCAN estimularon una ronda de inversión por parte de los fabricantes de automóviles existentes, dotando a las plantas mexicanas de tecnología de punta. Esto permitió que las instalaciones de ensamblaje en México se volvieran esencialmente intercambiables con las de Estados Unidos y Canadá.

Con la apertura del mercado, los fabricantes de automóviles comenzaron a optimizar sus operaciones de producción en toda América del Norte. El TLCAN también impulsó a México a negociar acuerdos comerciales con muchos otros países, otorgándole acceso libre de aranceles a una gran parte del mercado global de vehículos nuevos. Para 2016, México tenía 14 acuerdos con 46 países, buscando también reducir su dependencia económica de Estados Unidos.

Crecimiento de la Producción y Cambios en el Paisaje

Bajo el TLCAN, la producción de vehículos ligeros en México experimentó un crecimiento espectacular. Pasó de 821,000 unidades en 1990 a casi 3.5 millones en 2016, lo que representa un aumento anual promedio del 13%. Gran parte de este crecimiento se concentró en dos períodos: 1995-2000 y 2004-2016.

La participación de México en la producción de vehículos ligeros de América del Norte aumentó significativamente, pasando del 6.2% en 1995 al 19.5% en 2016. Durante el mismo período, la participación de Estados Unidos disminuyó del 78% al 67% y la de Canadá del 16% al 13%.

Tabla Comparativa de Producción de Vehículos Ligeros en América del Norte (Miles de unidades)

AñoMéxicoEstados UnidosCanadáTotal América del Norte
19908219,7821,95612,559
199593011,9812,46615,377
20001,87712,7992,95817,634
20051,61511,9462,58316,144
20102,2367,7562,06912,061
20163,46512,1432,37017,978

El aumento de la producción en México no solo significó un crecimiento cuantitativo, sino también un cambio en los actores. La participación de los tres grandes de Detroit en la producción mexicana ha ido disminuyendo a medida que nuevos fabricantes, principalmente de Asia y Europa, han establecido o expandido sus operaciones. Entre 2005 y 2016, la participación de los tres grandes de Detroit en la producción mexicana cayó del 56% al 45%.

Tabla Comparativa de Producción de Vehículos Ligeros en México por Fabricante Principal (Miles de unidades)

FabricanteProducción en México (1995)Producción en México (2016)% Producción NA en México (1995)% Producción NA en México (2016)
Chrysler/FCA675364%13%
Ford734328%15%
GM437894%20%
Nissan15884517%45%
VW364431100%82%
Otros225432N/AN/A
Total México93034656.2% (de NA)19.5% (de NA)

Es evidente que México se ha convertido en una ubicación de producción crucial para varios fabricantes, especialmente para VW y Nissan, quienes producen una proporción muy alta de sus vehículos para América del Norte en México.

México como Plataforma de Exportación

El crecimiento de la producción en México está estrechamente ligado a su papel como plataforma de exportación. La brecha entre la producción y las ventas internas ha crecido, lo que significa que una gran proporción de los vehículos fabricados en México están destinados a otros mercados. La participación de la producción de vehículos ligeros en México que se exporta aumentó del 14% en 1985 al 80% en 2016.

Tabla de Exportación de Vehículos Ligeros desde México por Destino (Porcentaje de la Producción)

Destino200520102014
Estados Unidos y Canadá60%60%59%
México (Ventas Internas)26%25%18%
América Latina5%8%10%
China0%1%2%
Resto del Mundo9%6%11%
Destino DesconocidoN/AN/AN/A (Producción total exportada ~83% en 2014)

La mayoría de las exportaciones de vehículos ligeros desde México se dirigen a sus socios del TLCAN, Estados Unidos y Canadá. Sin embargo, la participación de las exportaciones a otras regiones, particularmente América Latina y China, ha ido en aumento. México produce una mezcla distintiva de vehículos, especializándose en segmentos como los autos pequeños y las camionetas grandes (large pickups), que representan una proporción significativa de su producción total y de las exportaciones a América del Norte.

La Geografía de la Producción Automotriz en México

La industria automotriz en México muestra una fuerte tendencia a la agglomeración geográfica, similar a la observada en el "auto alley" de Estados Unidos. Para acomodar el aumento en la producción, los fabricantes han construido numerosas plantas de ensamblaje. El número de plantas de ensamblaje de vehículos ligeros en México aumentó de 8 en 1990 a 11 a finales de los 90, 12 a principios de los 2000, y se proyectaba que alcanzaría las 21 para 2020 con la apertura de nuevas plantas por parte de fabricantes como Audi, Kia, BMW y Toyota, entre otros.

Esta expansión se ha concentrado en gran medida en una región rectangular en el centro de México, entre Aguascalientes y San Luis Potosí al norte y Cuernavaca, Cuautitlán y Puebla al sur. En 2016, el 72% de la producción total de vehículos ligeros de México se ensambló en las 11 plantas ubicadas dentro de este clúster central. Se espera que esta concentración continúe.

La ubicación en el centro de México responde a varios factores. Históricamente, esta región estaba cerca del principal mercado interno (la Ciudad de México). Más recientemente, la proximidad a una red de transporte eficiente, especialmente los ferrocarriles de Clase I que conectan el centro de México con la frontera estadounidense y los puertos marítimos como Veracruz y Lázaro Cárdenas, es crucial. El ferrocarril es el medio principal para transportar vehículos terminados a Estados Unidos y Canadá, y las inversiones en infraestructura ferroviaria han mejorado significativamente la eficiencia logística.

La concentración en el centro también facilita la exportación a países fuera de América del Norte a través de los puertos. Las plantas más cercanas a Veracruz tienden a exportar una mayor proporción de su producción a destinos no pertenecientes al TLCAN.

El Surgimiento de un Segundo Clúster Automotriz en América del Norte

El rápido crecimiento de la producción automotriz en México ha llevado al surgimiento de un segundo clúster de producción importante dentro de América del Norte, además del tradicional "auto alley" en Estados Unidos y Canadá. Aunque el "auto alley" estadounidense sigue siendo el principal centro de producción, México ha aumentado su participación en la producción regional de manera notable.

A pesar de los costos de transporte más altos asociados con el envío de vehículos desde México a los mercados de Estados Unidos y Canadá, los fabricantes encuentran ventajas competitivas, principalmente debido a los costos de producción de partes y ensamblaje significativamente más bajos en México.

La ubicación central de México en el continente americano también le otorga un potencial estratégico para servir como centro de producción y exportación no solo para América del Norte, sino también para América del Sur, fortaleciendo aún más su posición en la industria automotriz global.

Preguntas Frecuentes sobre la Producción Automotriz en México

¿Cuándo se fabricó el primer coche en México?
La producción, entendida como ensamblaje inicial, comenzó en 1925 cuando Ford abrió una planta en la Ciudad de México para ensamblar el Modelo T.

¿Qué marcas de autos se producen en México?
Históricamente, las principales marcas han sido Ford, General Motors, Chrysler (ahora FCA), Nissan y Volkswagen. En años recientes, se han sumado otras como Honda, Toyota, Mazda, Audi, Kia y BMW, entre otras.

¿Por qué México es importante en la producción automotriz?
México es importante por su alta capacidad de producción, bajos costos laborales en comparación con sus socios del norte, su ubicación geográfica estratégica, su red de acuerdos comerciales (especialmente el TLCAN/T-MEC) y su infraestructura logística que facilita la exportación.

¿Qué tipo de vehículos se producen principalmente en México?
México se especializa en la producción de ciertos segmentos para la exportación, principalmente autos pequeños y camionetas grandes (large pickups).

¿El TLCAN impulsó la industria automotriz mexicana?
Sí, la implementación del TLCAN en 1994 fue un catalizador importante que eliminó barreras comerciales, atrajo inversión extranjera y permitió que la producción y exportación de vehículos desde México crecieran exponencialmente.

Conclusión

La historia de la producción automotriz en México es un claro ejemplo de transformación industrial impulsada por la inversión extranjera, políticas gubernamentales evolutivas y la integración en acuerdos comerciales regionales. Desde el ensamblaje rudimentario en 1925, pasando por décadas de políticas proteccionistas y de fomento a la exportación, hasta convertirse en un actor global bajo el TLCAN, México ha cimentado su posición como una potencia manufacturera automotriz. El surgimiento de un clúster de producción altamente especializado en el centro del país, enfocado en la exportación a América del Norte y otras regiones, demuestra la capacidad de adaptación y crecimiento de la industria en México. Aunque sin marcas nacionales de gran renombre global, el país se ha convertido en un eslabón indispensable en la cadena de suministro automotriz mundial, con una infraestructura y una mano de obra que atraen a los principales fabricantes del mundo.

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