02/09/2023
Imagina que la vida te ha dado un golpe bajo. Tu serie de televisión ha sido cancelada, o quizás tus inversiones no salieron como esperabas. De repente, tu situación financiera es tan estable como el peso. Tu Testarossa ha sido embargado, el apartamento en la montaña se vendió, y hasta tu guardarropa de alta costura te aprieta porque has tenido que recurrir a la comida más económica. La respetabilidad se ha esfumado, el estatus social se ha evaporado, y en tu desesperación, buscas cualquier trabajo, contactando a personas a las que antes ni siquiera habrías mirado.

¿Es ese tu problema? Bueno, anímate. El estatus instantáneo, aunque sea un poco falso, está tan cerca como tu concesionario Pontiac más cercano. Reúne los últimos activos líquidos que te queden, dirígete al concesionario y pide un Mera.
- ¿Qué era exactamente el Pontiac Mera?
- La Transformación: Más Allá de un Simple Kit
- Calidad de Construcción y Acabados
- Experiencia al Volante: Un Fiero con Traje de Gala
- Cómo Adquirir un Mera (en los años 80)
- El Costo del Estatus Instantáneo
- Comparativa Rápida: Pontiac Fiero vs. Pontiac Mera
- Preguntas Frecuentes sobre el Pontiac Mera
- ¿Qué es exactamente un Pontiac Mera?
- ¿El Mera es un Ferrari?
- ¿Se vendía el Mera como un kit de carrocería?
- ¿Podía convertir mi Fiero usado en un Mera?
- ¿Cómo se comparaba el precio del Mera con el de un Fiero o un Ferrari?
- ¿El Mera conducía como un coche deportivo exótico?
- ¿Era de buena calidad la transformación del Mera?
- Conclusión
¿Qué era exactamente el Pontiac Mera?
El Pontiac Mera no era un modelo fabricado directamente por Pontiac en su línea de producción habitual. Era, en esencia, un Pontiac Fiero nuevo que pasaba por un proceso de transformación especializado. La empresa encargada de esta metamorfosis era Corporate Concepts Limited (CCL), con sede en Capac, Michigan.
La idea era simple pero audaz: tomar la plataforma de un coche deportivo de motor central relativamente asequible y popular, como el Fiero, y dotarlo de una apariencia que evocara la de un supercoche exótico italiano de ensueño, específicamente el que muchos asociaban con el éxito y la opulencia en la década de 1980. Aunque CCL insistía en que el Mera tenía un diseño propio y no era una réplica, la inspiración era innegable y el objetivo era claro: ofrecer el 'look' de un Ferrari Testarossa sin el precio estratosférico del original.
Este coche estaba dirigido a aquellos que deseaban la apariencia de un vehículo exótico y llamativo para recuperar o proyectar una imagen de éxito, sin importar que la mecánica subyacente fuera la de un Fiero. Era una declaración de intenciones visual más que una proeza de ingeniería de alto rendimiento.
La Transformación: Más Allá de un Simple Kit
Es crucial entender que el Mera no era un kit de carrocería que pudieras comprar y montar en tu Fiero usado en el garaje. El proceso era mucho más integrado y exclusivo. Si un cliente pedía un Mera en un concesionario Pontiac, el concesionario ordenaba un Fiero nuevo y hacía que la fábrica lo enviara directamente a Corporate Concepts Limited.
Una vez en las instalaciones de CCL, el Fiero experimentaba una transformación completa de su carrocería. Los paneles de plástico originales del Fiero eran cuidadosamente retirados. En su lugar, se instalaban nuevas pieles de fibra de vidrio que se atornillaban directamente a los puntos de montaje estándar del chasis del Fiero. Este uso de fibra de vidrio de alta calidad era un punto clave, ya que CCL tenía más de una década de experiencia en el moldeo de este material para vehículos de producción limitada, incluyendo autocaravanas, maquinaria pesada e incluso motos de nieve.
La transformación no se limitaba solo a los paneles de la carrocería. También incluía el reemplazo de los neumáticos de serie por unos Goodyear Gatorbacks de tamaño 245/50VR-15, más anchos y de perfil más bajo, que contribuían a la postura más agresiva del coche. Las llantas originales del Fiero se disimulaban con centros de rueda de plástico, aunque se mencionaba la posibilidad de ofrecer llantas de aleación Cromodora en el futuro.
Para aquellos dispuestos a invertir un poco más (alrededor de 700 dólares adicionales en 1987), CCL ofrecía incluso la opción de retapizar los asientos para que se parecieran a los del equipamiento estándar de ese fabricante de coches exóticos con sede en el norte de Italia. Este detalle interior reforzaba aún más la ilusión de estar en algo mucho más caro y exclusivo de lo que realmente era.
Calidad de Construcción y Acabados
A pesar de su controvertido parecido, la ejecución de la transformación del Mera era destacable. Aunque eran relativamente nuevos en el "juego" del Fiero, la experiencia de CCL en el moldeo de fibra de vidrio se notaba. Los paneles del Mera eran de alta calidad, sorprendentemente libres de ondulaciones, deformaciones y bordes ásperos. La calidad de la fibra era un punto fuerte, y, a diferencia de otros kits de la época, los paneles del Mera no sonaban a hueco ni vibraban. Las juntas y tolerancias de la carrocería eran casi tan ajustadas como las de los paneles de plástico originales del Fiero de fábrica.
Esto significaba que, desde el exterior, el Mera ofrecía una apariencia pulida y bien terminada, lejos de los acabados a menudo rudimentarios de muchas réplicas o kits de carrocería de la época. La atención al detalle en el moldeo y la instalación contribuía significativamente a la credibilidad visual del coche, ayudando a lograr ese codiciado estatus instantáneo.
Experiencia al Volante: Un Fiero con Traje de Gala
Aquí es donde la ilusión se encontraba con la realidad del Pontiac Fiero. Dado que Corporate Concepts Limited no alteraba ninguno de los componentes mecánicos del Fiero (motor, transmisión, suspensión, frenos), el Mera se sentía y se conducía exactamente igual que el coche donante. Si esperabas el rendimiento o la dinámica de conducción de un auténtico supercoche italiano, te llevarías una decepción.
El Mera heredaba las características de manejo del Fiero de su año, incluyendo sus puntos fuertes y débiles. La configuración de motor central del Fiero le daba un equilibrio interesante, pero no tenía la potencia ni la sofisticación de ingeniería del vehículo que imitaba. Las prestaciones eran las de un Fiero, no las de un Ferrari Testarossa.
La transformación de la carrocería, si bien estéticamente lograda, introducía algunas desventajas prácticas, como una visibilidad trasera y lateral limitada. Sin embargo, para el comprador objetivo del Mera, que priorizaba la apariencia sobre la funcionalidad pura o el rendimiento extremo, estos inconvenientes eran un pequeño precio a pagar por la atención y la envidia que el coche generaba.
Cómo Adquirir un Mera (en los años 80)
Como se mencionó, el Mera no era un producto de posventa que pudieras montar tú mismo. La única forma de obtener uno era pidiéndolo a través de un concesionario Pontiac autorizado. El concesionario ordenaba un Fiero nuevo y coordinaba su envío a CCL para la conversión. Una vez completada, el coche se enviaba de vuelta al concesionario para su entrega al cliente final.
Esta exclusividad en el canal de venta era parte de lo que distinguía al Mera de otros intentos de réplica. No era un proyecto para aficionados al bricolaje; era un coche "nuevo" que se compraba completo y transformado.
Además, CCL no vendía los paneles ni los kits por separado. Tampoco convertían Fieros usados que los clientes ya poseyeran. La conversión solo se aplicaba a Fieros nuevos pedidos específicamente para este propósito a través de la red de concesionarios.
El Costo del Estatus Instantáneo
Como era de esperar, esta transformación de alta calidad y el proceso de venta exclusivo tenían un precio. El costo de un Mera era significativamente más alto que el de un Fiero estándar. En 1987, se podía esperar pagar alrededor de 24,000 dólares por un Mera equipado con el motor V6, transmisión de cinco velocidades, aire acondicionado y radio AM/FM/cassette.
El coche de prueba mencionado en el artículo, que incluía los asientos opcionales retapizados y un juego de llantas modulares Hayashi Racing, tenía un precio de 24,995 dólares. Comparado con el precio de un Fiero de esa época (que rondaba los 10,000-15,000 dólares dependiendo del modelo y las opciones), el Mera era considerablemente más caro.
Sin embargo, era una fracción del costo de un Ferrari Testarossa real, que en 1987 costaba más de 100,000 dólares. Para alguien que buscaba la apariencia exótica y el estatus instantáneo sin poder (o querer) desembolsar la suma de un supercoche auténtico, el Mera ofrecía una alternativa, aunque costosa para ser un Fiero.
El precio final, como siempre en la compra de un coche, dependía del nivel de equipamiento deseado y de la habilidad de negociación del comprador. Pero, ¿qué importaban unos miles de dólares más o menos cuando estabas en la lona pero listo para un gran regreso, al menos en apariencia?
Comparativa Rápida: Pontiac Fiero vs. Pontiac Mera
| Característica | Pontiac Fiero (Base) | Pontiac Mera |
|---|---|---|
| Base del Vehículo | Pontiac Fiero nuevo | Pontiac Fiero nuevo |
| Carrocera Principal | General Motors | Corporate Concepts Limited (CCL) |
| Material de Paneles | Plástico (Enduraflex) | Fibra de vidrio de alta calidad |
| Diseño Exterior | Original Pontiac Fiero | Diseño modificado (similar a exótico italiano) |
| Mecánica | Motor, transmisión, chasis, suspensión de Fiero | Sin cambios mecánicos (hereda la mecánica del Fiero) |
| Disponibilidad | A través de concesionarios Pontiac | Solo a través de concesionarios Pontiac, como coche nuevo convertido |
| Venta como Kit | No | No |
| Precio (aprox. 1987) | $10,000 - $15,000+ | $24,000 - $25,000+ |
Preguntas Frecuentes sobre el Pontiac Mera
¿Qué es exactamente un Pontiac Mera?
Es un Pontiac Fiero nuevo que ha sido profesionalmente convertido por Corporate Concepts Limited (CCL) con una nueva carrocería de fibra de vidrio para parecerse a un coche deportivo exótico italiano.
¿El Mera es un Ferrari?
No, rotundamente no. Aunque su diseño exterior se inspira fuertemente en el Ferrari Testarossa, mecánicamente es un Pontiac Fiero y no tiene ninguna relación oficial con Ferrari.
¿Se vendía el Mera como un kit de carrocería?
No. El Mera solo se vendía como un coche completo a través de concesionarios Pontiac autorizados. Pedías un Mera, y el concesionario ordenaba un Fiero nuevo que era enviado a CCL para la conversión antes de entregártelo.
¿Podía convertir mi Fiero usado en un Mera?
No. CCL solo convertía Fieros nuevos pedidos específicamente para ser Meras a través de los concesionarios. No ofrecían el servicio de conversión para coches usados ni vendían los paneles por separado.
¿Cómo se comparaba el precio del Mera con el de un Fiero o un Ferrari?
En 1987, un Mera costaba alrededor de 24,000-25,000 dólares, significativamente más que un Fiero estándar (que costaba entre 10,000 y 15,000 dólares), pero una fracción del precio de un Ferrari Testarossa real, que superaba los 100,000 dólares.
¿El Mera conducía como un coche deportivo exótico?
No. Dado que no se realizaban cambios mecánicos, el Mera conducía y se sentía como un Pontiac Fiero de la época. Tenía el manejo de motor central del Fiero pero no la potencia ni el rendimiento de un supercoche italiano.
¿Era de buena calidad la transformación del Mera?
Sí, según los reportes de la época, la calidad de los paneles de fibra de vidrio y el acabado de la carrocería eran excelentes, sin los problemas comunes de muchos kits de réplica.
Conclusión
El Pontiac Mera fue un fenómeno peculiar de finales de los 80, un coche nacido de la audacia y el deseo de proyectar una imagen. Tomando la base sólida del Pontiac Fiero y vistiéndolo con una carrocería de fibra de vidrio de alta calidad que recordaba fuertemente al icónico Ferrari Testarossa, Corporate Concepts Limited creó un vehículo que ofrecía estatus instantáneo a un precio (relativo) más accesible que el del supercoche original.
No era un Ferrari, ni pretendía serlo en cuanto a rendimiento, a pesar de las apariencias. Era un Fiero con un disfraz muy convincente y bien ejecutado, vendido a través de canales oficiales de Pontiac. Para aquellos que, por la razón que fuera, necesitaban un impulso inmediato a su imagen pública y podían permitirse el sobrecosto, el Mera representaba una solución llamativa y, sorprendentemente, bien construida dentro de su nicho. Hoy en día, sigue siendo un recordatorio interesante de una época en la que la apariencia a menudo podía ser tan valorada como la sustancia en el mundo automotriz.
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