Did the dea take down Pablo Escobar?

Plata o Plomo: La Caza de Pablo Escobar

08/09/2023

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El nombre de Pablo Escobar evoca imágenes de un poder inmenso, una violencia despiadada y un control absoluto sobre un imperio de drogas. Desde Medellín, Colombia, este narcotraficante tejió una red criminal que desafió a gobiernos enteros, dejando un rastro de muerte y destrucción a su paso. Su reinado de terror estuvo marcado por una frase que se convirtió en sinónimo de su método de operación: "Plata o Plomo". Este ultimátum, simple y brutal, ofrecía una elección clara a quienes se interponían en su camino: aceptar un soborno (plata) o enfrentar la muerte (plomo, refiriéndose a las balas).

Índice de Contenido

El Origen de "Plata o Plomo"

La frase "Plata o Plomo" no era una mera expresión; era la política de facto de Pablo Escobar para manejar a funcionarios gubernamentales, policías, jueces y cualquier otra persona que pudiera representar una amenaza para su vasto imperio. Se trataba de un soborno o un contrato de asesinato. Esta táctica le permitió corromper gran parte del sistema y sembrar un miedo paralizante que dificultaba enormemente los esfuerzos por detenerlo. La simple mención de esta frase, o la implicación de su uso, era suficiente para que muchos se doblegaran ante su voluntad.

Did Pablo Escobar actually say plata o plomo?
The title of the album, "plata o plomo", translates from Spanish to "silver or lead", meaning "money or bullets". The phrase was used by Colombian drug lord Pablo Escobar who would offer government officials and law enforcement the choice of taking a bribe, or having a murder contract placed against them.

Este dilema encapsulaba la brutalidad y el pragmatismo de Escobar. No buscaba convencer ni negociar en un sentido tradicional; buscaba controlar mediante la coacción absoluta. Aquellos que aceptaban la "plata" se convertían en cómplices o informantes dentro de las estructuras del estado, mientras que aquellos que elegían el camino de la integridad y rechazaban el soborno se convertían en blancos directos de sus sicarios, asesinos a sueldo, muchos de ellos jóvenes reclutados de los barrios marginales que rodeaban Medellín. Estos sicarios eran leales y letales, dispuestos a llevar a cabo cualquier orden de Escobar, sin importar cuán atroz fuera.

La Cacería: Agentes de la DEA en Colombia

Poner fin al reinado de Escobar se convirtió en una prioridad internacional. La Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA) envió a sus agentes más experimentados a Colombia para colaborar con las autoridades locales en la cacería del narcotraficante. Entre estos agentes se encontraban Javier F. Peña y Steve Murphy, quienes se convirtieron en figuras clave en la misión de capturar a Escobar y llevarlo ante la justicia en Estados Unidos. La amenaza de la extradición a Estados Unidos era, de hecho, lo que impulsó gran parte de la guerra de Escobar contra el gobierno colombiano y los agentes estadounidenses.

La llegada a Colombia para agentes como Peña y Murphy significaba adentrarse en un entorno de tensión palpable y peligro constante. Las calles de Bogotá y Medellín estaban militarizadas, con tanques en el aeropuerto y soldados armados con ametralladoras. Los coches bomba eran una amenaza recurrente. El ambiente estaba cargado con el recuerdo de los asesinatos brutales ordenados por Escobar: el ministro de justicia, la masacre de la mayoría de los jueces de la Corte Suprema, un prominente editor de periódico. Todo esto había ocurrido antes de su llegada, pero la atmósfera de miedo persistía.

La misión de Peña y Murphy era integrarse y trabajar con el Bloque de Búsqueda, un grupo de élite compuesto por policías y agentes de inteligencia colombianos. Este bloque estaba dedicado las veinticuatro horas del día a la localización de Escobar, movilizando a cientos de hombres en la búsqueda. Peña y Murphy pasaban una parte significativa de su tiempo en la base policial de Medellín, inmersos en el día a día de la caza. Sin embargo, operar dentro de este entorno requería una cautela extrema. Se rumoreaba que algunos miembros de la fuerza policial estaban corruptos y en la nómina de Escobar, lo que obligaba a los agentes de la DEA a ser muy cuidadosos con quién interactuaban y en quién confiaban.

Amenazas Constantes: La Experiencia de Javier Peña

Vivir y trabajar en Colombia significaba estar bajo la amenaza constante del Cartel de Medellín. Javier Peña experimentó esto de primera mano. Después de ocho meses en el país, completamente concentrado en su misión de "conseguir" a Escobar, recibió una llamada telefónica que cambiaría drásticamente su percepción de seguridad.

La voz de su supervisor, Bruce Stock, sonaba tensa y con un ligero temblor. Bruce, un hombre grande y experimentado agente de la DEA, conocido por su calma inquebrantable, le dio una instrucción urgente y aterradora: "Javier, escúchame: ve a buscar tu arma, deja todo lo demás atrás y sal de ahí. Lo siento, pero no hay tiempo para explicar. Es Escobar. Sabe dónde estás."

En ese instante, Peña supo que su vida corría grave peligro. Dejó atrás su amplio y lujoso apartamento en Bogotá, que le ofrecía vistas espectaculares y un respiro aparente del caos. Buscó su pistola semiautomática de 9 mm, sintiendo el frío metal como único consuelo. Se movió como un fugitivo asustado, escaneando los pasillos, sintiendo su mano temblorosa al presionar el botón del ascensor. Al llegar al garaje, se subió a su vehículo oficial blindado, un Ford Bronco a prueba de balas, y arrancó el motor con un rugido, dándose cuenta al instante de que no había revisado si había explosivos debajo. Afortunadamente, el vehículo no explotó, y salió a toda velocidad hacia la embajada de Estados Unidos, a pocos kilómetros de distancia.

Eligió la ruta más congestionada a través del tráfico de Bogotá, creyendo que así podría mezclarse y volverse anónimo. La llegada a las puertas de acero de la embajada, construida como una fortaleza, le trajo un suspiro de alivio. Allí lo esperaba Bruce, su supervisor.

Aunque nunca se confirmó si Escobar planeaba matarlo o secuestrarlo como peón en su guerra contra la extradición, la inteligencia indicaba que había ordenado a sus sicarios encontrar al agente de la DEA "el mexicano", que era Javier, el único estadounidense de origen mexicano en el personal. Sabían la intersección donde vivía, y era solo cuestión de tiempo antes de que rastrearan su edificio. A pesar de los esfuerzos combinados de la Policía Nacional Colombiana y los expertos de inteligencia de la DEA, no lograron determinar el alcance exacto de la amenaza.

Esa noche, Peña se trasladó a una casa de seguridad. Después de unas semanas sin nuevas amenazas, se mudó a un apartamento en una zona más lujosa y segura de la ciudad, cerca de la residencia del embajador. Aunque extrañaba su antiguo apartamento, la realidad de ser buscado por el narcotraficante más grande del mundo era mucho más inquietante. Durante semanas, no pudo relajarse, el sueño era esquivo. Sin embargo, su mayor temor no era la muerte, sino ser enviado de vuelta a casa por su propia protección. Por eso, minimizó la amenaza ante sus colegas, aunque en privado seguía comprobando la inteligencia y admitía que estaba muerto de miedo. Pero, impulsado por la determinación y el recuerdo de su abuela, se negó a dejar que Escobar ganara y se negó a abandonar el caso de su vida.

Peligro en las Calles: El Incidente de Steve Murphy

Steve Murphy y su esposa, Connie, también experimentaron de cerca el peligro de vivir en Colombia mientras cazaban a Escobar. Una tarde, de camino a casa desde la embajada en uno de los vehículos oficiales blindados, un Renault azul se les cruzó abruptamente, forzándolos a salirse de la carretera. El vehículo de la embajada, un SUV grande modificado con placas de acero, ventanas a prueba de balas y barras de acero, era prácticamente un tanque sobre ruedas, pesando aproximadamente el doble que un vehículo normal. A pesar de su blindaje, el peso dificultaba el control en una situación de frenado de emergencia.

Murphy logró detener el SUV a pocos centímetros del pequeño Renault. Su primera reacción fue la furia por el incidente de tráfico, y se preparó para salir del coche. Sin embargo, al mirar, vio que los tres ocupantes del otro vehículo se acercaban de manera amenazante. Vestían chaquetas ligeras y vaqueros, y a medida que se acercaban, se hizo evidente que cada uno llevaba una pistola metida en la cintura.

Did Pablo Escobar actually say plata o plomo?
The title of the album, "plata o plomo", translates from Spanish to "silver or lead", meaning "money or bullets". The phrase was used by Colombian drug lord Pablo Escobar who would offer government officials and law enforcement the choice of taking a bribe, or having a murder contract placed against them.

Después de más de un año trabajando en el caso de Escobar, Murphy sabía que él y su compañero, Javier Peña, tenían muchos enemigos. La inteligencia colombiana había interceptado llamadas de Escobar refiriéndose a los "dos gringos" en la base del Bloque de Búsqueda en Medellín, llegando incluso a mencionar a "Peña y Murphy" por nombre. Por lo tanto, cuando los tres hombres comenzaron a gritarles en español para que salieran del coche, Murphy se dio cuenta de que aquello no era un simple incidente de tráfico. Era una trampa, y estaban superados en número. Además, su esposa, la persona que más quería en el mundo, estaba sentada a su lado, y su prioridad era protegerla a toda costa.

Inicialmente, Murphy se negó a abrir la puerta y les mostró su placa de identificación de la policía colombiana, esperando disuadirlos. Pero no se movieron. Intentó frenéticamente contactar por radio a la embajada para pedir refuerzos. Cada coche de la embajada estaba equipado con radios de emergencia portátiles para llamar a los Marines en caso de problemas. Llamó una, dos, tres veces, pero nadie respondió.

Mientras tanto, los hombres pateaban los neumáticos y trataban de abrir las puertas. Connie, aunque intentaba mantener la calma, estaba visiblemente asustada, al igual que Steve. Poco después, la esposa de otro agente de la DEA los contactó por radio para asegurarse de que estaban bien. Murphy le dio su ubicación y le pidió que solicitara ayuda inmediatamente. Minutos después, su supervisor de la DEA estaba en la radio. Murphy le pidió que se apresurara y que trajera la "margarita", su nombre en clave para una mini Uzi que guardaban en la oficina para este tipo de ocasiones.

Mientras esperaban, indefensos, los hombres continuaban burlándose y pateando el coche. Fue entonces cuando Connie, sorprendiendo a Steve como siempre hacía en situaciones difíciles, señaló a los atacantes y dijo: "No son tan grandes. Puedo encargarme de uno si tú manejas a los otros dos." Murphy hubiera aceptado, pero estaban armados, y abrir la puerta expondría a Connie a ser disparada.

Una vez que el supervisor de la DEA estuvo en posición detrás de ellos con la mini Uzi, Murphy se preparó para salir y enfrentarse a los tres hombres. Ambos agentes eran buenos tiradores y sabían que podrían eliminarlos si intentaban algo. Pero su deseo era simplemente llegar a casa y cenar. Justo cuando Murphy estaba abriendo su puerta, una patrulla de motocicletas de la Policía Nacional Colombiana se acercó. Al principio, solo los miraron sin detenerse. Murphy comenzó a tocar la bocina insistentemente para llamar su atención, lo que hizo que la patrulla se diera la vuelta.

Con su pistola en la mano y luego metiéndola en la cintura, Murphy se acercó a los policías, les mostró su placa y les explicó quién era: un agente de la DEA trabajando en la captura del criminal más buscado de Colombia. Les contó que los tres hombres en el Renault los habían acorralado y temía que fueran sicarios de Escobar. Recordó el caso de Enrique "Kiki" Camarena Salazar, otro agente de la DEA secuestrado y asesinado en México años atrás por órdenes de un narcotraficante, un temor compartido por todos los agentes en América Latina.

Murphy les informó que los hombres estaban armados. Al mencionar las pistolas, los policías rodearon a los tres hombres y les apuntaron con sus armas. Les tomó un tiempo asimilar la situación, pero cuando los policías se dieron cuenta de quién era Murphy y que tenía contactos de alto nivel dentro de la policía colombiana, comenzaron a disculparse con él y con Connie. Resultó que los tres hombres eran miembros de bajo rango del ejército colombiano que estaban dando un paseo. No era una trampa de Escobar, sino simplemente un incidente de tráfico y un intento de intimidación por parte de tres jóvenes. No se dieron cuenta de lo cerca que estuvieron de la muerte esa noche.

Murphy los reprendió en su mejor español y amenazó con llamar a su oficial al mando. Los hombres se mostraron muy arrepentidos y le rogaron que no llamara a nadie, temiendo terminar en el calabozo. Después de agradecer a la policía, Steve y Connie condujeron a casa, aún con los nervios de punta por la experiencia. Mientras cenaban pollo asado y patatas, Steve no podía dejar de pensar en el próximo incidente peligroso. Y sabía que, esta vez, ni siquiera un vehículo blindado de la embajada podría protegerlos, no contra el apocalipsis, y ciertamente no contra Pablo Escobar.

¿La DEA Capturó a Pablo Escobar?

Esta es una pregunta común, popularizada en parte por representaciones mediáticas. Basándonos estrictamente en la información proporcionada, la respuesta es matizada. Los agentes de la DEA, como Javier Peña y Steve Murphy, desempeñaron un papel absolutamente crucial en la caza de Pablo Escobar. Trabajaron incansablemente en Colombia, integrados en el Bloque de Búsqueda, colaborando con la Policía Nacional Colombiana, recopilando inteligencia y participando activamente en los esfuerzos por localizar al narcotraficante. Su misión principal era ayudar a capturarlo y ponerlo en un avión hacia Estados Unidos para ser juzgado.

Sin embargo, según el texto proporcionado, la persona que finalmente acabó con la vida de Pablo Escobar fue la Policía Nacional Colombiana. El texto de los agentes Peña y Murphy menciona explícitamente que Escobar fue "asesinado por la Policía Nacional Colombiana" el 3 de diciembre de 1993. Por lo tanto, si bien la DEA fue fundamental en la persecución, la inteligencia y la colaboración que llevaron a su localización, fue la fuerza policial colombiana la que ejecutó la operación final que resultó en su muerte. Los agentes de la DEA "ayudaron a poner fin" a uno de los narcoterroristas más infames del mundo, pero no fueron quienes directamente apretaron el gatillo, según este relato.

Preguntas Frecuentes sobre Pablo Escobar y la Cacería

¿Dijo Pablo Escobar realmente la frase "Plata o Plomo"?
Sí, según la información proporcionada, la frase "Plata o Plomo" fue utilizada por el narcotraficante colombiano Pablo Escobar. La usaba para ofrecer a funcionarios gubernamentales y fuerzas del orden la opción de aceptar un soborno (plata) o enfrentar un contrato de asesinato (plomo).
¿La DEA capturó o mató a Pablo Escobar?
Los agentes de la DEA, como Javier Peña y Steve Murphy, estuvieron profundamente involucrados en la búsqueda y caza de Pablo Escobar, trabajando en colaboración con la policía colombiana. Sin embargo, según el texto fuente, Pablo Escobar fue asesinado por la Policía Nacional Colombiana. Los agentes de la DEA "ayudaron a poner fin" a su reinado a través de su participación en la búsqueda.
¿Qué era el "Bloque de Búsqueda"?
El Bloque de Búsqueda era un grupo élite de policías y agentes de inteligencia colombianos, con cientos de hombres, que trabajaba casi las veinticuatro horas del día buscando a Pablo Escobar. Los agentes de la DEA, como Peña y Murphy, se integraron y colaboraron con este grupo.
¿Qué significaba la amenaza de extradición para Escobar?
La amenaza de ser extraditado a Estados Unidos para enfrentar juicio por sus crímenes fue la principal razón por la que Escobar inició su guerra de terror contra el gobierno colombiano y los agentes de la ley estadounidenses. Prefería enfrentarse a las autoridades en Colombia, donde podía ejercer influencia y corrupción, que en el sistema judicial estadounidense.

La historia de la caída de Pablo Escobar es un testimonio de la brutalidad del narcotráfico y el coraje de quienes lucharon contra él. Los peligros que enfrentaron agentes como Peña y Murphy, operando en un entorno donde la corrupción y la violencia eran herramientas cotidianas, subrayan el alto precio que se pagó en la lucha contra el Cartel de Medellín. La frase "Plata o Plomo" sigue resonando como un recordatorio sombrío del poder que Escobar ejerció y el dilema mortal que impuso a una nación.

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