¿Qué tipo de coche arde más?

¿Qué coche arde más? Desmontando mitos.

12/11/2021

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Recientemente, un lamentable suceso en Alcorcón, Madrid, donde un incendio provocado por un accidente de coche eléctrico en un garaje causó víctimas, ha reavivado una pregunta recurrente en la mente de muchos: ¿son los vehículos eléctricos más propensos a incendiarse que los coches tradicionales de combustión interna? La proliferación de noticias como esta, aunque aisladas, tiende a generar desconfianza hacia las nuevas tecnologías de propulsión. Sin embargo, es crucial examinar los hechos y las estadísticas disponibles para obtener una imagen clara y objetiva sobre este tema que afecta directamente a la seguridad y a la percepción pública de la movilidad eléctrica.

La idea de que los coches eléctricos se inflaman con mayor facilidad o intensidad es una creencia bastante extendida, pero ¿cuánto hay de cierto en ella? Expertos en seguridad automotriz y asociaciones del sector insisten en que esta percepción no se alinea con la realidad que muestran los datos. Analicemos a fondo qué tipo de vehículo, según las estadísticas y los informes de diversas fuentes, presenta una mayor probabilidad de sufrir un incendio.

¿Qué tipo de coche arde más?
Sus datos al respecto son muy reveladores: los híbridos resultan ser los más propensos a incendiarse, seguidos de los de combustión. En concreto, los eléctricos sufren 25 incendios por cada 100.000 unidades vendidas; los de diésel, 1.530; y los híbridos, 3.475.
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Desmontando el mito: La verdad sobre la inflamabilidad de los coches eléctricos

Contrario a la intuición que podría generar una noticia puntual, la vasta mayoría de los estudios y estadísticas disponibles apuntan en una dirección diferente a la creencia popular. La compañía Dekra España, especializada en ensayos de seguridad e inspección, es categórica al afirmar que la idea de que los vehículos eléctricos con batería se inflamen más rápidamente que los convencionales es una "idea errónea muy extendida, que apenas cuenta con pruebas que la respalden". Esta afirmación inicial ya pone en tela de juicio la premisa de que los eléctricos son inherentemente más peligrosos en cuanto a incendios.

Profundizando en esta línea, la Asociación Empresarial para el Desarrollo e Impulso de la Movilidad Eléctrica en España y Portugal (AEDIVE) corrobora esta perspectiva en uno de sus informes. Según la AEDIVE, "las baterías de los vehículos eléctricos provocan muchos menos incendios que los de combustión". Esta declaración es significativa, ya que proviene de una entidad directamente involucrada en la promoción y el estudio de la movilidad eléctrica, basándose en datos del sector.

Es fundamental entender que cualquier vehículo, independientemente de su tipo de propulsión, contiene materiales inflamables y sistemas complejos que, bajo ciertas circunstancias (accidentes graves, fallos mecánicos, mantenimiento deficiente, etc.), pueden desencadenar un incendio. Sin embargo, la pregunta clave es la probabilidad de incendio comparativa entre las diferentes tecnologías.

Estadísticas globales: ¿Qué números manejan otros países?

Para obtener una visión más amplia, es útil observar lo que sucede en países donde la penetración del vehículo eléctrico es mayor y, por lo tanto, existe un volumen de datos más significativo. Noruega es un ejemplo paradigmático, ya que registra la mayor proporción de ventas de coches eléctricos a nivel mundial. Un informe citado por el diario británico The Guardian revela que, en este país, "se producen entre cuatro y cinco veces más incendios en vehículos de gasolina y diésel" que en vehículos eléctricos, según datos de la Dirección de Seguridad Social y Preparación de Emergencias noruega. Este dato es contundente y sugiere que, en un entorno con alta presencia de VE, los coches de combustión siguen siendo estadísticamente más propensos a incendiarse.

Cruzando el Atlántico, encontramos datos igualmente reveladores procedentes de Estados Unidos. La aseguradora estadounidense AutoinsuranceEZ ha realizado un análisis sobre la probabilidad de incendio por tipo de vehículo. Sus conclusiones son sorprendentes para muchos: los vehículos de gasolina tienen una mayor probabilidad de incendiarse tras una colisión que los eléctricos. La aseguradora atribuye esto, en parte, al simple hecho de que los coches de gasolina son, todavía, mucho más numerosos en las carreteras, aunque también señalan que esto ocurre "a pesar de la mayor temperatura de combustión de los coches eléctricos".

Los datos específicos proporcionados por AutoinsuranceEZ son particularmente ilustrativos. Al analizar el número de incendios por cada 100.000 unidades vendidas, las cifras son las siguientes:

Tipo de VehículoIncendios por cada 100.000 unidades vendidas
Coches Eléctricos25
Coches Diésel1.530
Coches Híbridos3.475

Como se puede observar en esta tabla comparativa, los vehículos híbridos resultan ser los más propensos a incendiarse según este análisis, con una tasa significativamente más alta que los coches de combustión pura (diésel o gasolina). Los vehículos de combustión (diésel en este caso específico, aunque otras fuentes incluyen gasolina en cifras similares) les siguen, pero con una tasa considerablemente menor que los híbridos. Y en último lugar, con una diferencia abismal, se sitúan los coches eléctricos, con la menor probabilidad de incendio por cada 100.000 unidades vendidas. Este dato es uno de los más citados para rebatir la idea de que los eléctricos son más peligrosos en este aspecto.

Otro estudio relevante proviene de la Agencia Sueca de Contingencias Civiles. Su análisis también posiciona a los vehículos eléctricos en el último lugar en cuanto a la probabilidad de incendiarse. Sus datos de 2022 indicaron que se produjeron 3,8 incendios por cada 100.000 coches eléctricos o híbridos. Comparado con los 68 incendios por cada 100.000 coches si se consideran todos los tipos de combustible (donde se incluyen diésel, gasolina y también incendios provocados), la diferencia es sustancial. Aunque la inclusión de incendios provocados complica un poco la comparativa directa, la cifra para VE/Híbridos sigue siendo drásticamente inferior a la media general del parque automovilístico sueco.

Causas comunes de incendios en vehículos

Más allá del tipo de propulsión, es interesante conocer cuáles son las causas más habituales de incendios en cualquier tipo de coche. El informe de la AEDIVE, elaborado en colaboración con empresas relevantes del sector como Huawei, Iberdrola, Naturgy o la Mutua Madrileña, identifica las causas más comunes. Entre ellas se encuentran: incendios provocados (que, lamentablemente, no son tan raros como podríamos pensar y distorsionan las estadísticas de incendios espontáneos), frenos sobrecalentados (un problema común, especialmente en descensos prolongados o con sobrecarga), la combinación de líquidos inflamables (como aceite, gasolina o diésel derramados) y superficies calientes del motor o el escape, y fallos eléctricos en el comportamiento del motor o en otros componentes del vehículo.

Entender estas causas ayuda a contextualizar el riesgo. Un fallo en el sistema de combustible de un coche de gasolina o diésel, una fuga de aceite sobre un colector de escape caliente, o un problema eléctrico grave en cualquier vehículo moderno (ya que todos tienen sistemas eléctricos complejos, no solo los VE) pueden ser detonantes. En el caso de los vehículos eléctricos, los incendios relacionados con las baterías, aunque menos frecuentes según las estadísticas, suelen recibir más atención mediática, en parte por ser una tecnología más novedosa y menos comprendida por el público general, y en parte porque su extinción puede requerir procedimientos diferentes y más prolongados.

La situación en España: Probabilidad baja en coches modernos

Volviendo a nuestro país, los primeros datos registrados y analizados en el informe de la AEDIVE también son tranquilizadores. Indican una probabilidad de incendio muy baja en el parque de coches modernos en general. Específicamente, se menciona una tasa de 3,2 incendios por cada 100.000 coches modernos. Esta cifra es notablemente baja y sugiere que, independientemente de la tecnología, los vehículos fabricados con los estándares de seguridad actuales presentan un riesgo intrínseco de incendio bastante reducido en comparación con vehículos más antiguos o en condiciones de mantenimiento precarias.

Es importante destacar que las estadísticas sobre incendios de vehículos pueden variar ligeramente entre fuentes y metodologías (si incluyen incendios provocados, si se basan en reclamaciones de seguros, informes policiales o datos de bomberos, etc.). Sin embargo, la tendencia general observada en múltiples países y por diversas organizaciones es consistente: los vehículos eléctricos no solo no arden más que los de combustión, sino que estadísticamente lo hacen con mucha menos frecuencia. Los híbridos, por su parte, parecen presentar un riesgo comparativamente mayor según algunos estudios, posiblemente debido a la complejidad de combinar dos sistemas de propulsión (motor de combustión, tanque de combustible, motor eléctrico y batería).

Por qué la percepción no siempre coincide con la realidad

Si las estadísticas muestran consistentemente que los coches eléctricos tienen una menor probabilidad de incendiarse, ¿por qué persiste la idea contraria y por qué noticias como la de Alcorcón generan tanta alarma? Varios factores pueden contribuir a esta desconexión entre percepción y realidad:

  • Novedad y Desconocimiento: La tecnología de las baterías de iones de litio es relativamente nueva en el ámbito automotriz masivo. Existe un menor conocimiento público sobre cómo funcionan, qué puede fallar y cómo se gestionan los riesgos asociados.
  • Atención Mediática: Cuando ocurre un incendio en un coche eléctrico, a menudo recibe una cobertura mediática más extensa y detallada que un incendio en un coche de gasolina o diésel, precisamente por su carácter de "novedad" y por el debate público sobre la transición energética. Esto crea una sensación de que son eventos más frecuentes de lo que realmente son.
  • Naturaleza de los Incendios de Batería: Aunque menos frecuentes, los incendios de baterías de iones de litio pueden ser particularmente difíciles de extinguir, requieren grandes cantidades de agua y pueden reavivarse horas o incluso días después de haber sido aparentemente controlados (fenómeno conocido como fuga térmica). Esta complejidad en la respuesta de emergencia puede generar imágenes o relatos que impactan más y contribuyen a la percepción de un mayor peligro.
  • Casos Aislados vs. Tendencias Estadísticas: Un único incidente grave, como el de Alcorcón, es trágico y noticioso, pero no representa la norma estadística. Basar la percepción de riesgo en casos aislados, sin considerar el contexto del millón de vehículos en circulación, lleva a conclusiones erróneas.

Es vital separar el impacto emocional de una noticia de la fría realidad de los datos. Las estadísticas son una herramienta fundamental para evaluar el riesgo de manera objetiva.

Preguntas Frecuentes sobre Incendios en Coches

A raíz de este tema, surgen a menudo ciertas dudas. Aquí abordamos algunas de las más comunes basándonos en la información proporcionada:

¿Son los coches eléctricos intrínsecamente inseguros frente al fuego?
Según las estadísticas de diversas fuentes (AutoinsuranceEZ, Agencia Sueca, datos de Noruega y España), los coches eléctricos presentan una probabilidad significativamente menor de incendiarse por cada 100.000 unidades vendidas o en circulación, en comparación con los vehículos de gasolina, diésel o híbridos. Los datos sugieren que son, estadísticamente, los más seguros en este aspecto.

¿Qué tipo de coche tiene la mayor probabilidad de incendiarse?
Según el análisis de AutoinsuranceEZ, los vehículos híbridos son los que muestran la mayor probabilidad de incendio por cada 100.000 unidades vendidas, seguidos por los de combustión (diésel/gasolina), y finalmente los eléctricos, con la tasa más baja.

¿Por qué parece que se habla más de los incendios en coches eléctricos?
La mayor atención mediática a los incendios de vehículos eléctricos puede deberse a que son una tecnología más nueva y menos familiar, lo que los hace más noticiables. Además, la naturaleza de los incendios de baterías, que pueden ser difíciles de extinguir, también contribuye a generar más interés y, potencialmente, alarma.

¿Cuáles son las causas más comunes de incendios en coches en general?
Las causas más frecuentes identificadas incluyen incendios provocados, sobrecalentamiento de frenos, la combinación de líquidos inflamables y superficies calientes, y fallos eléctricos en diversos componentes del vehículo, no solo en el motor o la batería.

Conclusión: La seguridad estadística favorece al eléctrico

En resumen, aunque cualquier incidente de incendio en un vehículo es un evento grave y lamentable, especialmente cuando hay víctimas, las estadísticas disponibles a nivel internacional y los primeros datos de España desmienten la idea de que los coches eléctricos sean más propensos a incendiarse que los vehículos de propulsión tradicional. De hecho, la evidencia sugiere lo contrario: tanto los coches de gasolina como los diésel, y particularmente los híbridos según algunos estudios, presentan una probabilidad de incendio significativamente mayor por unidad.

La seguridad en los vehículos modernos, independientemente de su tecnología, ha mejorado enormemente. La probabilidad general de que un coche moderno se incendie es baja. Sin embargo, si nos basamos estrictamente en las tasas de incendio por número de vehículos, los datos actuales posicionan a los coches eléctricos como los menos propensos a sufrir este tipo de incidentes. La percepción pública, influenciada por la cobertura de eventos puntuales y el desconocimiento de la tecnología, a menudo no refleja esta realidad estadística.

Es fundamental que la información sobre la seguridad de los vehículos se base en datos fiables y análisis rigurosos, no en el impacto de noticias aisladas. La transición hacia la movilidad eléctrica implica desafíos, pero el riesgo de incendio, según las estadísticas actuales, no parece ser uno de los argumentos válidos para desaconsejar su uso en comparación con otras tecnologías ya establecidas.

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