¿Qué auto hizo Peron?

El Legado Automotriz de Perón

15/02/2021

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Juan Domingo Perón, figura central de la historia argentina, tuvo una conexión particular con el mundo automotriz, no solo impulsando la industria nacional sino también asociándose a vehículos de gran simbolismo. Dos automóviles destacan en esta relación: un lujoso Cadillac descapotable y el pionero deportivo Justicialista Sport Coupé. Ambos representan momentos distintos en su trayectoria y en la historia del país, cada uno con su propia narrativa fascinante.

Índice de Contenido

El Cadillac Descapotable: Un Símbolo Nunca Usado por Perón

Corría el año 1955 cuando, por encargo de Juan Domingo Perón, se adquirió un vehículo de gran distinción y porte: un Cadillac descapotable. Esta majestuosa máquina, fabricada por la reconocida General Motors, era una verdadera joya de la ingeniería de su época. Contaba con un potente motor V8 de 5424 centímetros cúbicos, capaz de entregar una potencia de 250 caballos de fuerza, acoplado a una moderna transmisión automática de 4 velocidades. Su carrocería lucía un elegante color negro, digno de las más altas esferas.

¿Qué auto deportivo creó Argentina?
En 1955, previo a su intempestivo final, IAME desarrolló el Justicialista Sport Coupé GT (Gran Turismo), un modelo que se caracterizó por llevar un motor modular de ocho cilindros en V diseñado y desarrollado en Argentina por ingeniero Ambrosio Taravella.Jun 30, 2023

Sin embargo, a pesar de haber sido encargado por el entonces Presidente y de haber sido bautizado popularmente como “el Cadillac de Perón”, la historia quiso que Juan Domingo Perón nunca llegara a utilizarlo. La llegada de la autodenominada Revolución Libertadora en septiembre de 1955 interrumpió abruptamente su mandato, y el flamante Cadillac quedó como un testigo silencioso de los acontecimientos políticos que marcaron un antes y un después en Argentina.

Casi 70 años después de aquellos sucesos, este icónico automóvil descansa en el corazón del Museo de la Casa Rosada, conservando su relevancia histórica. A lo largo de las décadas, el Cadillac ha sido utilizado en contadas ocasiones por diversas figuras políticas para trayectos protocolares. Entre quienes lo usaron se encuentran gestiones de facto, como la de Jorge Rafael Videla, y presidentes constitucionales como Arturo Frondizi, Arturo Illia, Raúl Alfonsín, Carlos Menen y Fernando de la Rúa. Es interesante notar las elecciones de otros mandatarios recientes: Alberto Fernández optó por usar su propio Toyota Corolla y conducirlo él mismo, mientras que Mauricio Macri eligió un Volkswagen Touareg Híbrido. Incluso tuvo un uso internacional cuando el entonces presidente de Venezuela, Hugo Chávez, lo utilizó brevemente en 2006 durante una visita a la residencia de Olivos junto a Julio de Vido, bajo la presidencia de Néstor Kirchner.

La Minuciosa Restauración del Cadillac

En 2018, el Cadillac descapotable fue sometido a un exhaustivo proceso de recuperación y restauración para devolverle su antiguo esplendor y funcionalidad. Solo las tareas de chapa y pintura demandaron dos meses de trabajo dedicado. Se removió la pintura original que el tiempo había deteriorado y se procedió a reparar y poner a punto todos los accesorios externos que forman parte de la carrocería y su ornamentación.

El trabajo mecánico fue igualmente profundo. El carburador y la bomba de nafta mecánica originales fueron reemplazados por un nuevo kit importado de origen americano, asegurando un funcionamiento óptimo del sistema de alimentación. Este cambio se complementó con la sustitución de todas las correas esenciales para el funcionamiento del motor, incluyendo las del ventilador, la bomba de agua y la dirección hidráulica. Asimismo, se reemplazaron todas las mangueras del sistema de agua para garantizar la correcta refrigeración del motor.

Los especialistas a cargo de la restauración se abocaron a reparar a nuevo componentes clave como el motor eléctrico de arranque, la bomba de agua y el sistema de dirección hidráulica. Un punto destacable fue el reemplazo del alternador original por uno fabricado especialmente para este tipo de motores, asegurando una generación eléctrica confiable. La labor incluyó una limpieza profunda del sistema de enfriamiento utilizando una técnica que permitió conservar el radiador original del auto, un elemento crucial para mantener la autenticidad del vehículo. Se sustituyeron los viejos rulemanes por rulemanes del tipo blindado, mejorando la durabilidad sin alterar la originalidad del cuerpo principal de la bomba.

El cuidado en la restauración se extendió a la pintura de las partes internas del motor y sus componentes asociados. Se pintaron el propio motor, la tapa de válvulas, la cacerola del filtro de aire, el recubrimiento del filtro de aceite, los encauzadores de aire, los soportes del alternador y la bomba de dirección hidráulica. Incluso el sistema limpiaparabrisas, conocido popularmente como "sapito", fue restaurado completamente a nuevo, respetando su sistema original Vacum de vacío, que funcionaba por succión del motor.

Las tareas mecánicas se completaron con el cambio total del cableado, que fue reemplazado por mazos nuevos para asegurar la correcta operación de todos los sistemas eléctricos. También se realizaron modificaciones en los dos caños de escape y los silenciadores para optimizar su funcionamiento y sonido. El interior del vehículo recibió una atención especial, con un nuevo tapizado que cubrió las butacas, asientos, paneles laterales, traseros y las puertas. Este tapizado se elaboró utilizando cueros naturales vacunos, seleccionados cuidadosamente para respetar la originalidad y el lujo propio de un vehículo de esta categoría y época.

Finalmente, se reparó el motor eléctrico que impulsa la bomba hidráulica encargada de operar el techo desplegable del descapotable, un elemento distintivo y complejo del vehículo. Se reemplazó la totalidad de las telas que componen el cobertor del techo, asegurando su estanqueidad y estética.

El Cadillac y la Asunción Presidencial

Recientemente, el Cadillac de Perón volvió a cobrar relevancia mediática ante la posibilidad de ser utilizado por el presidente electo Javier Milei durante su asunción el 10 de diciembre. Según trascendió, la idea, impulsada por el encargado del acto de asunción, Jorge Faurie, era que Milei hiciera el trayecto entre el Congreso y la Casa Rosada en un auto descapotable para mostrar cercanía con la ciudadanía.

Si bien Faurie descartó que el uso de un descapotable implicara un riesgo significativo para la seguridad en este contexto particular, señaló otros condicionantes importantes. El principal es la compleja logística para sacar el Cadillac de su actual ubicación en el subsuelo del Museo de la Casa Rosada. Además, surge la duda sobre si el vehículo cuenta con toda la documentación y autorizaciones necesarias para circular por la vía pública en un evento de tal magnitud. Otro factor clave es el estado actual del auto. A pesar de la restauración de 2018, se estima que no se enciende hace por lo menos cinco años, lo que muy probablemente requeriría un mantenimiento de urgencia para garantizar su correcto funcionamiento en un día tan importante.

El Justicialista Sport Coupé: El Primer Deportivo Argentino con ADN Propio

Paralelamente al lujo importado, la Argentina de mediados de los 50 fue escenario del nacimiento de un automóvil con un fuerte componente nacional y una notable innovación tecnológica para la época: el Justicialista Sport Coupé. Presentado en 1953, este vehículo se destacó por ser el primer auto con un verdadero ADN argentino y por incorporar una tecnología de vanguardia a nivel mundial: su carrocería estaba fabricada en plástico reforzado de fibra de vidrio (PRFV).

El uso de PRFV en carrocerías automotrices era algo casi inédito en la industria global en 1953. Argentina se convirtió así en el tercer país del mundo en adoptar este novedoso y ligero material. El pionero en trabajar con esta tecnología fue el constructor británico de autos deportivos Sidney Hebert Allard, quien la utilizó a partir de 1937. Meses antes del lanzamiento del Justicialista, General Motors también incursionó en el PRFV para dar vida a uno de sus modelos más icónicos: el Chevrolet Corvette, presentado en enero de 1953.

Más allá de su innovadora carrocería, el Justicialista Sport sorprendió por su mecánica, que combinaba componentes importados de alta calidad con producción nacional. El motor provenía de Porsche, un propulsor de cuatro cilindros opuestos horizontalmente (configuración Boxer) de 1.5 litros de cilindrada. Este motor entregaba 55 caballos de fuerza, lo que le permitía al liviano Coupé alcanzar una velocidad máxima de 120 km/h, una marca respetable para la época.

El desarrollo del Justicialista Sport estuvo a cargo de la estatal Industrias Aeronáuticas y Mecánicas del Estado, conocida por su sigla IAME. Esta empresa fue creada el 28 de marzo de 1952 en reemplazo del anterior Instituto Aerotécnico. Las actividades de IAME se iniciaron en la ex Fábrica Militar de Aviones en Córdoba, con el ambicioso objetivo de diversificar la producción industrial del Estado, abarcando no solo aviones, sino también tractores, motocicletas y automotores. El éxito más popular de IAME sería, poco tiempo después, el entrañable utilitario Rastrojero.

El Coupé Justicialista Sport fue presentado oficialmente el 7 de abril de 1953, poco después de que IAME lanzara la familia completa de vehículos Justicialista, que incluía un sedán de dos puertas, una pickup y un furgón. La comercialización de toda la gama estuvo a cargo del Consorcio Industrial para la Producción Automotriz Sociedad Anónima (CIPA).

La producción en serie del Justicialista Sport fue relativamente limitada, alcanzando un total de solo 167 unidades vendidas entre 1954 y 1955. Todos los modelos de serie se construyeron sobre un robusto chasis de cajón, sobre el cual se montaba la ultraliviana carrocería de PRFV. El peso total del Coupé Justicialista Sport era de apenas 850 kilos, una cifra muy baja considerando sus dimensiones de 4,15 metros de longitud. Esta ligereza, combinada con la mecánica Porsche, le otorgaba un buen desempeño.

El motor Porsche estaba acoplado a una caja de cambios manual de cuatro velocidades con palanca al piso. La tracción era delantera. La suspensión, también de origen Porsche, era independiente en ambos ejes: adelante utilizaba semiejes y un elástico transversal, mientras que atrás contaba con barras de torsión y amortiguadores hidráulicos. Esta configuración contribuía a un comportamiento dinámico ágil y deportivo para su tiempo.

¿Cuál es el auto justicialista?
El Automóvil “El Justicialista” fue una demostración de la capacidad de crear un vehículo adaptado a las reales necesidades de nuestro país, utilizando nuestra tecnología para llenar una franja de mercado importante y que, después de varias décadas de haber cesado su producción, se ha convertido en un emblema.

Aunque se trataba de una cupé, el diseño interior, con una configuración 2+2, permitía que viajaran hasta cuatro pasajeros, aunque los traseros lo harían con comodidad limitada. Quien se sentaba al volante podía apreciar un tablero de diseño deportivo con tres cuadrantes principales: velocímetro, tacómetro e indicadores combinados de nivel de combustible, manómetro de aceite, amperímetro y medidor de temperatura. Este tablero, al igual que la carrocería, también estaba fabricado en PRFV, otro detalle innovador.

El Justicialista Sport no solo tuvo relevancia nacional, sino que también obtuvo reconocimiento internacional. Fue exhibido en la ciudad de Nueva York en 1954 y tuvo el notable logro de ganar el Gran Premio de Elegancia en el Salón del Automóvil que se realizó en el icónico Madison Square Garden, poniendo en alto la incipiente industria automotriz argentina.

En 1955, poco antes del cese de su producción debido a los cambios políticos, IAME llegó a desarrollar una evolución del modelo, el Justicialista Sport Coupé GT (Gran Turismo). Esta versión se caracterizó por incorporar un motor modular de ocho cilindros en V, diseñado y desarrollado íntegramente en Argentina por el ingeniero Ambrosio Taravella, demostrando la capacidad de la ingeniería nacional.

El Justicialista de Perón y su Exhibición

Como es común en el desarrollo automotriz, antes de la serie de producción del Justicialista Sport se fabricaron unas 10 unidades de pre-serie. Una de estas unidades, con características distintivas, perteneció a Juan Domingo Perón durante su presidencia. Estas unidades de pre-serie se diferenciaban del modelo de serie principalmente por contar con un techo removible, conocido como Quipón, que permitía disfrutar de la conducción a cielo abierto. El diseño de la carrocería también presentaba sutiles diferencias, especialmente en la caída de la parte trasera.

Uno de estos valiosos ejemplares de pre-serie, el que perteneció a Perón y que estuvo guardado por 68 años, fue recientemente exhibido al público. El sábado 1° de julio se llevó a cabo una conmemoración especial en la explanada del Centro Cultural Kirchner (CCK) en Buenos Aires, organizada por el Club IAME, celebrando el 70° aniversario de la presentación del Coupé Justicialista Sport. Esta exhibición permitió al público contemporáneo apreciar de cerca este hito de la industria automotriz argentina y su conexión histórica.

Preguntas Frecuentes sobre los Autos de Perón

¿Qué auto encargó Perón en 1955?

En 1955, Juan Domingo Perón encargó un lujoso Cadillac descapotable de fabricación estadounidense, con motor V8 y transmisión automática.

¿Perón llegó a usar el Cadillac descapotable?

No, a pesar de haberlo encargado, Juan Domingo Perón nunca llegó a utilizar el Cadillac descapotable debido a los eventos políticos de septiembre de 1955 que interrumpieron su mandato.

¿Quiénes usaron el Cadillac de Perón después de 1955?

El Cadillac fue utilizado por diversas figuras políticas argentinas en ceremonias protocolares, incluyendo presidentes de facto (como Videla) y presidentes democráticos (Frondizi, Illia, Alfonsín, Menem, De la Rúa). También fue usado brevemente por Hugo Chávez durante una visita en 2006.

¿Dónde se encuentra actualmente el Cadillac descapotable?

Actualmente, el Cadillac descapotable se encuentra en el Museo de la Casa Rosada en Buenos Aires.

¿Cuándo se restauró el Cadillac y qué trabajos se hicieron?

El Cadillac fue restaurado en 2018. Los trabajos incluyeron chapa y pintura, reparación de accesorios externos, reemplazo de carburador y bomba de nafta, cambio de correas y mangueras, reparación de motor de arranque, bomba de agua y dirección hidráulica, reemplazo de alternador, limpieza del sistema de enfriamiento, cambio de rulemanes, pintura de componentes internos, restauración del limpiaparabrisas, cambio de cableado, modificación de escapes y silenciadores, y retapizado interior con cuero natural. También se reparó el sistema del techo desplegable.

¿Qué auto deportivo argentino está relacionado con Perón?

El Coupé Justicialista Sport, presentado en 1953, es un auto deportivo argentino con el que Perón tuvo relación, ya que una de las unidades de pre-serie le perteneció.

¿Qué hizo especial al Justicialista Sport Coupé en su época?

Fue especial por ser el primer auto con ADN argentino y por utilizar carrocería de plástico reforzado de fibra de vidrio (PRFV), siendo Argentina el tercer país del mundo en adoptar este material para autos deportivos. También destacaba por su mecánica Porsche.

¿Quién fabricó el Justicialista Sport Coupé?

Fue fabricado por la empresa estatal argentina Industrias Aeronáuticas y Mecánicas del Estado (IAME).

¿Cuántas unidades del Justicialista Sport Coupé se produjeron?

La producción en serie del Justicialista Sport Coupé alcanzó solo 167 unidades, vendidas entre 1954 y 1955. Se produjeron además unas 10 unidades de pre-serie.

¿El Justicialista Sport Coupé tuvo reconocimiento internacional?

Sí, fue exhibido en Nueva York en 1954 y ganó el Gran Premio de Elegancia en el Salón del Automóvil del Madison Square Garden.

En resumen, la historia automotriz ligada a Juan Domingo Perón es rica y diversa, abarcando desde símbolos de lujo importado hasta pioneros de la industria nacional. Tanto el Cadillac descapotable como el Justicialista Sport Coupé son testigos de una época y continúan siendo objetos de interés histórico y técnico, reflejando las complejidades y ambiciones de un período clave en la Argentina.

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