19/02/2020
En el vasto y dinámico tapiz del idioma español, existen ciertas palabras que desafían las reglas convencionales del género gramatical. Nos referimos a los sustantivos que, sin cambiar su significado principal, pueden ser utilizados indistintamente con género masculino o femenino. Estos son los llamados sustantivos de género ambiguo, un fenómeno lingüístico interesante que revela la flexibilidad y la evolución constante de nuestra lengua.

Uno de los ejemplos más notables y mejor documentados de esta ambigüedad es el sustantivo tizne. Aunque hoy en día su uso con género masculino es predominante en la norma culta, un vistazo a la historia de la lengua y a sus usos regionales nos muestra una realidad mucho más rica y variada, donde el género femenino ha jugado y sigue jugando un papel significativo.

¿Qué es un Sustantivo de Género Ambiguo?
Un sustantivo de género ambiguo es aquel que admite su uso tanto en masculino como en femenino sin que ello implique un cambio en su significado fundamental. A diferencia de los sustantivos que cambian de significado según el género (como 'el capital' y 'la capital') o los que cambian de significado y a menudo de forma (como 'el cura' y 'la cura'), los sustantivos ambiguos mantienen su sentido sin importar si se les antepone 'el' o 'la'.
Además de tizne, el texto proporcionado menciona otros ejemplos de sustantivos que pueden presentar esta ambigüedad de género. Conocerlos nos ayuda a comprender mejor este fenómeno. Algunos de ellos son:
- Agravante
- Armazón
- Azumbre
- Interrogante
- Maratón
- Prez
- Pringue
Es importante destacar que la ambigüedad puede no ser uniforme en todas las regiones hispanohablantes o a lo largo de la historia, como veremos detalladamente con el caso de tizne.
El Particular Caso del Sustantivo Tizne
El Diccionario de la lengua española (DLE), en su vigesimotercera edición (2014), define el sustantivo tizne, derivado del verbo tiznar, con dos acepciones principales. La primera, y la que nos interesa por su ambigüedad, se refiere al «humo que se pega a las sartenes, peroles y otras vasijas que han estado a la lumbre». Para esta acepción, el diccionario lo marca como de género ambiguo (m. o f.). La segunda acepción, con un uso exclusivamente masculino, se refiere a un «tizón o palo a medio quemar».
Nuestro enfoque aquí está en la primera acepción: el residuo negro y humeante. ¿Por qué esta palabra en particular presenta esta dualidad de género?
Un Viaje Histórico: Tizne a Través del Tiempo
La ambigüedad de tizne no es un fenómeno reciente. Las bases de datos lingüísticas de la Real Academia Española, como el CORDE (Corpus Diacrónico del Español), nos permiten rastrear su uso a lo largo de los siglos y observar cómo ha fluctuado la preferencia por el género masculino o femenino.
El Predominio Femenino en Siglos Pasados
Según el análisis del CORDE presentado en la información, el uso femenino de tizne fue habitual en textos de los siglos XVI y XVII. Conviviendo con el masculino, el femenino parece haber tenido un predominio notable en esta época.
Encontramos ejemplos tempranos del femenino en obras de gran relevancia:
- Bartolomé de las Casas (1527-1550): En su Apologética historia sumaria, utiliza «la tizne» para describir costumbres indígenas, como tiznarse el cuerpo en rituales funerarios o festividades religiosas, e incluso para comparar el color de los gusanos que aparecían en una masa vegetal con «una tizne». Curiosamente, también transfiere el género femenino del sustantivo a un adjetivo en la frase «úntanse con tinta o tizne negra».
- Documento Anónimo Mexicano (1541): Se documenta el uso femenino en referencia a la tizne utilizada para teñir rostros en sacrificios.
- Fray Luis de Granada (1569): En su Manual de diversas oraciones, emplea «la tizne de los pecados» en un contexto espiritual.
- Fray Juan Bautista de la Concepción (hacia 1613): En Diálogos entre Dios y un alma fingida, usa «la tizne y suciedad de estas cosas bajas».
- Lope de Vega (1618): En la comedia Servir a señor discreto, invoca a un personaje como «¡Ah, tizne mía!».
- Rodrigo Carvajal y Robles (1627): Habla metafóricamente de «la tizne de la noche escura» y «la tizne de sus sombras».
- Juan de Zabaleta (1654): Se refiere a la «tizne trasnochada» para describir restos de cosméticos.
- Francisco de Quevedo: Varios ejemplos poéticos y en prosa de este autor del Siglo de Oro muestran una clara inclinación por el femenino, refiriéndose a la tizne usada para disimular canas en cejas y cabello («la tizne, presumida de ser ceja», «mi nevada pluma en sucia tizne», «la tizne decía: / seré cejas toda») o en otros contextos («el miserable, que del miedo del tufo y de la tizne», «ni quién había pegado la tizne al otro», «y el tris de la tizne»).
- Bernardo de Balbuena: También usa el femenino para la tizne que esconde las canas.
- Pedro de Valderrama (1604): Incluso se documenta el uso del femenino en plural, «las tiznes», en Exercicios espirituales.
Estos ejemplos, que se remontan incluso al siglo XV con Juan Álvarez Gato («Desta tizne os alynpiad»), sugieren que el femenino no solo coexistió, sino que pudo haber sido la forma dominante o, al menos, muy extendida en los primeros siglos de documentación literaria.
La Coexistencia y el Ascenso del Masculino
A pesar del aparente predominio femenino en los siglos XVI y XVII, el género masculino también estaba presente desde fechas tempranas. El texto menciona ejemplos como:
- Álvar Núñez Cabeza de Vaca (1542): En sus Naufragios, usa «del tizne» en una descripción funeraria indígena.
- Toribio de Benavente (Motolinía) (1536-1541): Prefiere «aquel tizne» al describir cómo los indios se pintaban los rostros.
- Lazarillo de Tormes (anónimo): Se documenta «el tizne de las sartenes».
- José de Acosta (1590): Utiliza el masculino en su Historia natural y moral de las Indias.
- Fray Gerónimo de Mendieta (1604): También usa «el tizne».
- Fray Prudencio de Sandoval: Habla de «el tizne fingido».
- Baltasar Gracián (1653): Elige el masculino en El Criticón.
- Padre Isla (1787): Usa «tizne más generoso».
Según Corominas y Pascual (DCECH), en sus orígenes, el vocablo «hubo de ser masculino». La hipótesis que se baraja para explicar la aparición y extensión del uso femenino es la analogía con otros sustantivos femeninos que terminan en -e y comparten un campo semántico similar, a menudo relacionado con la suciedad o sustancias pegajosas. Palabras como mugre, pringue y podre podrían haber influido en el cambio o la coexistencia de género de tizne. Curiosamente, de estas, solo pringue sigue mostrando signos de ambigüedad en el DLE actual, mientras que mugre y podre son definidas exclusivamente como femeninos.

Tizne en el Español Contemporáneo
El análisis de corpus más recientes confirma un cambio en la tendencia. Las bases de datos CREA (Corpus de Referencia del Español Actual, 1976-2004) y CORPES (Corpus del Español del Siglo XXI, posterior a 2000) muestran una clara prevalencia del género masculino en el uso actual de tizne.
Según el texto:
- El CORDE, en su conjunto, muestra 20 usos masculinos y 21 femeninos que sí permiten identificar el género (sobre un total de 109 sustantivos), aunque el análisis cronológico apunta al declive del femenino.
- El CREA, con 45 casos identificables, registra 25 masculinos y ninguno femenino.
- El CORPES, con 66 referencias posteriores al año 2000, muestra solo 3 usos femeninos frente a 30 masculinos (sin contar los casos ambiguos). Esto significa que, en textos contemporáneos, solo un 9% prefiere el femenino, mientras que el 91% opta por el masculino, alineándose con la observación del DLE sobre el predominio de este género.
La Persistencia Regional del Femenino
A pesar de la clara tendencia hacia el masculino en el español general, el uso del femenino no ha desaparecido por completo y parece estar más vivo en ciertas áreas geográficas, particularmente en España y, dentro de la península, en provincias de la Andalucía occidental como Córdoba y Sevilla. Esta variación sugiere que la ambigüedad de tizne podría estar sujeta a variación diatopica (geográfica).
El texto proporciona varios ejemplos de esta persistencia regional:
- Lexicalizaciones y Topónimos: El femenino aparece en nombres propios o lexicalizados como el topónimo urbano «Giro La Tizne» en El Carpio (Córdoba), una de las bodegas del itinerario de vinos de Montilla (Córdoba) llamada «La Tizne», o la calle «La Tizne» en Fuenlabrada de los Montes (Badajoz).
- Usos en Prensa y Literatura Regional: Un lector del Diario de Córdoba titula una carta «La tizne entre dos palacios». El periodista andaluz Luis Miguel Fuentes titula una columna en El Mundo «La tizne y el vals». Félix Machuca usa el femenino en una crónica deportiva en el ABC de Sevilla («la tizne que deshonra hoy el rostro de vuestro sevillismo»). El dramaturgo cordobés Miguel Romero Esteo usa el femenino plural («Marinero de las tiznes»).
- Festejos Tradicionales: En Escalona (Toledo) se celebraba el «Día de La Tizne», y en La Adrada (Ávila) el «Baile de La Tizne», ambos relacionados con la acción de tiznar.
- Contextos Específicos: El parásito del olivo conocido técnicamente como Saissetia oleae se sigue denominando popularmente en muchas páginas de agricultura andaluzas como «la cochinilla de la tizne». Una tienda de artículos deportivos usa «la tizne de la carretera».
Estos ejemplos demuestran que, aunque minoritario en el corpus general contemporáneo, el femenino de tizne goza de vitalidad en contextos muy concretos, especialmente en el sur de España.
El Caso Mexicano: ¿Sustantivo o Adjetivo?
Un ejemplo interesante del español mexicano es la cadena de restaurantes «La Tizne Tacomotora». El texto señala una posible ambigüedad aquí, pero no necesariamente solo de género. Podría ser que «Tizne» funcione como sustantivo femenino y «Tacomotora» como adjetivo, pero también cabe la posibilidad en el español coloquial mexicano de que «Tacomotora» sea el sustantivo y «Tizne» funcione como adjetivo con valor descriptivo, similar a cómo palabras como «pinche» o «padre» adquieren valores adjetivos o superlativos en ese dialecto. El texto no resuelve esta duda, simplemente la plantea como un uso a analizar aparte.
Cómo Saber si un Sustantivo es Ambiguo
La forma más fiable de determinar si un sustantivo es de género ambiguo, basándonos en la información proporcionada, es consultar un diccionario de referencia actualizado, como el Diccionario de la lengua española de la RAE. Estos diccionarios suelen marcar este tipo de sustantivos indicando ambos géneros posibles (por ejemplo, «m. o f.»).
Observar el uso en diferentes contextos y regiones también puede dar pistas, pero esto requiere un conocimiento profundo de la lengua y sus variantes, o el acceso a grandes bases de datos textuales como las utilizadas en la investigación que fundamenta este artículo. Para el hablante común, la consulta al diccionario es la herramienta principal.
Otros Ejemplos de Sustantivos Ambiguos
Como mencionamos anteriormente, tizne no es el único sustantivo que presenta esta particularidad. El texto nos lista otros ejemplos. Aunque no se detalla la historia o variación de cada uno como en el caso de tizne, su mera mención confirma que la ambigüedad de género es un rasgo presente en el español.

| Sustantivo Ambiguo | Posibles Géneros |
|---|---|
| Agravante | El agravante / La agravante |
| Armazón | El armazón / La armazón |
| Azumbre | El azumbre / La azumbre |
| Interrogante | El interrogante / La interrogante |
| Maratón | El maratón / La maratón |
| Prez | El prez / La prez |
| Pringue | El pringue / La pringue |
Es interesante notar la presencia de pringue en esta lista, dado que el texto sugirió que palabras como mugre, pringue y podre pudieron haber influido en la ambigüedad de tizne. Esto refuerza la idea de que ciertas terminaciones y campos semánticos pueden estar asociados con una mayor propensión a la variación de género.
Preguntas Frecuentes sobre Sustantivos Ambiguos
¿Cambia el significado de un sustantivo ambiguo si uso un género u otro?
No, por definición, los sustantivos de género ambiguo mantienen su significado principal independientemente de si se usan con artículo masculino o femenino. El significado de «humo pegado» es el mismo tanto para «el tizne» como para «la tizne».
¿Es correcto usar ambos géneros para un sustantivo ambiguo?
Sí, ambos usos son considerados correctos según la norma. Sin embargo, es posible que en ciertas regiones o contextos uno de los géneros sea mucho más frecuente o preferido que el otro, como hemos visto con tizne.
¿Cómo puedo saber si un sustantivo es ambiguo si no estoy seguro?
La forma más segura es consultar un diccionario de la lengua española reconocido, como el DLE. Allí se indicará si el sustantivo admite ambos géneros para una misma acepción.
¿Por qué algunas palabras son ambiguas?
Los motivos exactos pueden variar y a menudo están relacionados con la historia de la palabra, influencias de otras lenguas, analogías con otras palabras de similar terminación o significado, o simplemente fluctuaciones en el uso a lo largo del tiempo que la norma acaba por reconocer.
¿La ambigüedad de género es común en español?
No es un fenómeno masivo, pero tampoco es extremadamente raro. Afecta a un número limitado de sustantivos, pero incluye palabras de uso relativamente común como 'maratón' o 'interrogante', además de tizne y pringue.
Conclusión
El estudio del sustantivo tizne nos ofrece una ventana fascinante a la complejidad y la evolución del género gramatical en español. Lo que hoy vemos en el diccionario como un sustantivo predominantemente masculino con una acepción ambigua, revela al ser explorado un rico pasado donde el femenino tuvo un peso considerable y una interesante realidad regional donde aún mantiene su vitalidad. La ambigüedad de tizne, influenciada quizás por palabras como mugre y pringue, es un recordatorio de que el idioma es un ente vivo, en constante cambio y adaptación, y que incluso las reglas que parecen más fijas, como el género de las palabras, pueden tener sus excepciones y su propia historia que contar.
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