16/01/2026
Cuando pensamos en la artillería histórica, la imagen del imponente cañón viene rápidamente a la mente. Sin embargo, tan crucial como el propio tubo de metal era el dispositivo que lo sostenía, lo movía y le permitía apuntar: la cureña. Este elemento fundamental, a menudo pasado por alto, era el 'carro' o soporte que hacía posible el uso efectivo de estas poderosas armas, adaptándose a las necesidades específicas de su entorno, ya fuera el inestable puente de un navío o el terreno irregular de una campaña militar.

La cureña, en su esencia, es la estructura sobre la cual se monta un cañón o mortero. Su diseño ha evolucionado significativamente a lo largo de los siglos, adaptándose a los avances en la fabricación de artillería y a los distintos escenarios de combate. No existía un único tipo de cureña; su forma y características dependían en gran medida de si el cañón estaba destinado a ser utilizado en el mar, en tierra firme para asedios o batallas de campaña, o si se trataba de artillería especializada como los morteros.

Uno de los tipos más conocidos es la cureña naval, diseñada específicamente para su uso a bordo de buques de guerra. Estas cureñas debían ser robustas para soportar el considerable retroceso del cañón al disparar, pero también lo suficientemente compactas y funcionales para operar en los limitados espacios de las cubiertas de un barco. La información disponible nos permite vislumbrar una interesante evolución en su diseño.
Por ejemplo, se menciona que en el siglo XVI, las fuerzas navales inglesas utilizaban cureñas de dos ruedas. Este diseño, más simple, probablemente facilitaba el movimiento lateral del cañón en la cubierta y era adecuado para los cañones de la época. Sin embargo, a partir del siglo XVII, la Armada Española adoptó un diseño diferente y más complejo: la cureña naval de cuatro ruedas. Esta modificación sugiere una búsqueda de mayor estabilidad o capacidad para manejar cañones más pesados, distribuyendo mejor el peso y el impacto del retroceso sobre la cubierta del buque.
El funcionamiento de una cureña naval en combate era un proceso bien coreografiado. Cuando el cañón estaba listo para disparar, en lo que se conocía como estar 'en batería', la cureña se colocaba de tal manera que tocaba el interior del costado del buque. El brocal del cañón, es decir, su boca, sobresalía por una de las aberturas practicadas en el costado del barco para este fin, llamadas troneras. Era una posición crítica que exponía el cañón al enemigo pero permitía el ataque.
El momento del disparo era dramático. La enorme fuerza generada impulsaba el cañón hacia atrás en un movimiento de retroceso violento. Para controlar este retroceso y evitar que el cañón se descontrolara o dañara la estructura del barco, se utilizaba un cable grueso y resistente conocido como braga. La braga actuaba como un ancla elástica, permitiendo que el cañón retrocediera una distancia controlada antes de detenerse.
Una vez que el cañón había retrocedido y se había detenido gracias a la braga, era necesario volver a ponerlo 'en batería' para recargarlo y disparar de nuevo. Esta tarea se realizaba mediante dos aparejos, uno a cada lado de la cureña, denominados palanquines. Estos palanquines, descritos como similares a polipastos (sistemas de poleas que multiplican la fuerza), permitían a la dotación del cañón, utilizando la fuerza mecánica, arrastrar el pesado cañón junto con su cureña de vuelta hacia la tronera. Una vez en posición, se procedía a la recarga por la boca, introduciendo la pólvora, el proyectil y el taco, preparándolo para la siguiente andanada.
La complejidad de la cureña naval se refleja en la diversidad de sus componentes. Aunque la información proporcionada no detalla la función exacta de cada una, se listan varias partes que nos dan una idea de su estructura: el Telerón, la Gualdera (que probablemente era una de las piezas laterales largas que soportaban el cañón), el Ensamble de sobremuñonera (incluyendo la Sobremuñonera, el Cáncamo y la Chaveta, elementos que sujetaban el cañón por sus muñones), el Eje Delantero y el Eje Trasero (para las cureñas de cuatro ruedas), las Ruedas (llamadas 'Truck' en inglés, esenciales para el movimiento), y el Ensamble de tornillo elevador (con su Base y el propio Tornillo, utilizado para ajustar la elevación y, por tanto, el alcance del disparo), además de la Cuña de puntería (Quoin), la Banqueta y la Almohada, que también servían para la elevación o el soporte del cañón.
Cureñas de Campaña: Movilidad en Tierra
A diferencia de las cureñas navales, las cureñas de campaña estaban diseñadas para el movimiento y la operación en tierra. Estas cureñas debían ser capaces de ser arrastradas por caballos o bueyes a través de diferentes terrenos y permitir el despliegue rápido del cañón en el campo de batalla. Un ejemplo visual de una cureña de campaña, como la de un pequeño cañón de la época de la Revolución inglesa o un obús alemán de la Primera Guerra Mundial, típicamente muestra una estructura robusta con grandes ruedas que facilitan el desplazamiento.
Aunque el texto se centra más en los afustes para morteros bajo este subtítulo, la distinción principal con las cureñas navales radica en su propósito: movilidad terrestre frente a estabilidad y operación en un entorno marítimo confinado y en movimiento constante. Las cureñas de campaña requerían un diseño que soportara los rigores del transporte terrestre y permitiera una puntería efectiva en situaciones tácticas cambiantes.
Afustes para Morteros y Cañones de Campaña
Dentro de la artillería terrestre, los morteros y algunos cañones utilizaban afustes con características particulares. Los afustes para morteros descritos constaban de dos 'guarderas' de bronce, que actuaban como los soportes laterales principales. Estas guarderas tenían 'muñoneras' donde descansaban los muñones del mortero. Estaban unidas por pernos que atravesaban 'entretoesas' o 'almohadillas'. Estas almohadillas tenían rebajos cóncavos donde el mortero se apoyaba.
Notablemente, la almohadilla de 'contera' era más baja que la de 'testera' y formaba un declive, permitiendo que el mortero se apoyara mejor y formando un plano inclinado hacia el centro del afuste. La forma general de este afuste era la de un paralelepípedo. Un detalle interesante era la presencia de 'cascabeles' en los ángulos exteriores de las guarderas, que sobresalían lo suficiente para que los artilleros pudieran usar un 'espeque' (una palanca) y mover el mortero fácilmente para ajustar su posición o puntería.
Se menciona también un tipo de cureña antigua para morteros que consistía en una pieza maciza de madera en forma de paralelepípedo con un hueco central donde descansaba la pieza. Estas cureñas antiguas eran muy gruesas para absorber el impacto y tenían mortajas y sobremuñoneras para sujetar los muñones. Estaban reforzadas con abrazaderas de hierro y varios pernos y pasadores para aumentar su resistencia.
Otros Tipos de Afustes Especializados
Además de las cureñas navales y de campaña/mortero, existían afustes diseñados para propósitos muy específicos.
Uno de ellos era el Afuste para morterete de probar pólvora. Este era un dispositivo mucho más pequeño y menos reforzado que las cureñas de mortero convencionales. Tenía una forma de paralelepípedo rectangular de madera, similar a la cureña antigua para morteros pero en miniatura. En lugar de cascabeles, disponía de cuatro asas que permitían manejarlo fácilmente. Su función específica, como su nombre indica, era probar la calidad y potencia de la pólvora antes de utilizarla en las piezas de artillería principales.
Otro afuste especializado era el Afuste de potro. Este formaba parte de una máquina más grande conocida simplemente como 'potro'. Su propósito no era el combate, sino el mantenimiento y la fabricación. En este afuste se aseguraban las piezas de artillería para poder trabajar en ellas. Consistía en un 'cabezal de madera' con un rebajo en forma de canal, diseñado para recibir y sujetar firmemente la pieza mientras se realizaban tareas de reparación, limpieza o fabricación. Estaba equipado con los herrajes necesarios para asegurar su resistencia y la correcta fijación de la pieza.
Podemos resumir algunas de las diferencias clave basándonos en las descripciones:
| Característica | Cureña Naval (Ej. Española S. XVII) | Cureña de Campaña / Afuste Mortero |
|---|---|---|
| Entorno Principal | Mar (Cubierta de barco) | Tierra (Campo de batalla, asedio) |
| Número de Ruedas | Cuatro (Ej. Español S. XVII), Dos (Ej. Inglés S. XVI) | Generalmente Dos (Campaña), Ninguna/Bloque (Mortero/Antigua) |
| Mecanismo Retroceso | Controlado por Braga | Diseño absorbe impacto |
| Mecanismo Recarga/Reposición | Palanquines | Manejo directo (espeques, asas) |
| Ajuste Elevación | Tornillo Elevador, Cuña (Quoin) | Cuña (Quoin), Almohadillas (Mortero) |
| Movilidad | Limitada en cubierta, sin arrastre externo | Diseñada para ser arrastrada (Campaña), Movimiento posicional (Mortero) |
| Estructura Típica | Gualderas, ejes, ruedas, mecanismos complejos | Guarderas, muñoneras, entretoesas, almohadillas, ruedas grandes o base maciza |
Preguntas Frecuentes sobre las Cureñas
A partir de la información proporcionada, podemos responder algunas preguntas comunes sobre este importante elemento de la artillería histórica:
¿Cómo se llama el carro o soporte para un cañón?
Se llama cureña o afuste. La cureña es el término más común para el soporte móvil de cañones y morteros.
¿Cuántas ruedas tenían las cureñas históricamente?
Dependía del tipo y la época. Las cureñas navales inglesas del siglo XVI podían tener dos ruedas, mientras que las españolas del siglo XVII adoptaron cuatro. Las cureñas de campaña típicamente tenían grandes ruedas para el movimiento terrestre. Los afustes para morteros podían no tener ruedas o tener una base tipo bloque.
¿Qué función tenía la braga en una cureña naval?
La braga era un cable grueso que sujetaba el cañón a la estructura del barco, controlando y deteniendo su retroceso violento después de cada disparo.
¿Cómo se volvía a poner un cañón naval en posición de disparo después del retroceso?
Utilizando dos aparejos llamados palanquines, uno a cada lado de la cureña. Estos sistemas de poleas permitían a la dotación arrastrar el pesado cañón de vuelta a la tronera para ser recargado.
¿En qué se diferenciaba una cureña de mortero de una de cañón?
Los afustes para morteros descritos tenían un diseño diferente, a menudo sin ruedas o con una base maciza. Utilizaban guarderas de bronce y almohadillas con rebajos cóncavos para soportar el mortero, que dispara con ángulos elevados, a diferencia de los cañones que buscan el tiro tenso o rasante.
¿Qué eran los cascabeles en los afustes de mortero?
Eran protuberancias en los ángulos exteriores de las guarderas que servían para que los artilleros pudieran insertar un espeque (palanca) y mover o ajustar la posición del mortero.
En conclusión, la cureña era mucho más que un simple soporte; era una pieza de ingeniería crucial que permitía a los cañones cumplir su propósito. Desde las robustas cureñas navales que dominaron los mares, con sus sistemas de bragas y palanquines, hasta las móviles cureñas de campaña y los especializados afustes para morteros y otras tareas, cada diseño reflejaba la ingeniosa adaptación a las exigencias del campo de batalla o del entorno naval. Comprender la cureña es fundamental para apreciar plenamente la historia y la evolución de la artillería.
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