18/10/2021
En los círculos políticos y automovilísticos de Argentina, ciertos vehículos trascienden su función original para convertirse en símbolos cargados de historia y leyenda. Recientemente, la especulación sobre el vehículo que utilizará el presidente electo Javier Milei en su asunción ha puesto nuevamente en el centro de atención a uno de estos iconos: el Cadillac Serie 62 Coupé Convertible, popularmente conocido como "el Cadillac de Perón". Su historia es tan rica como paradójica, entrelazándose con otro hito de la industria nacional: el Auto Justicialista.

- El Cadillac que Perón Compró, Pero Nunca Usó
- Un Símbolo al Servicio de la Historia
- La Minuciosa Restauración de una Joya
- El Cadillac en el Museo del Bicentenario
- El Auto Justicialista: Industria Nacional
- Traspasos de Mando y Símbolos Presidenciales
- Comparativa: Cadillac Serie 62 vs. Auto Justicialista Sedán
- Preguntas Frecuentes
El Cadillac que Perón Compró, Pero Nunca Usó
El Cadillac Serie 62 Coupé Convertible de 1955 es, sin duda, una pieza central en el imaginario automovilístico argentino. Identificado por su estilo 556267X, este imponente descapotable de fabricación estadounidense se asocia indefectiblemente con la figura de Juan Domingo Perón. Sin embargo, la realidad histórica revela una paradoja fascinante: aunque la documentación encontrada en la Casa Rosada acredita que Perón adquirió el vehículo, nunca llegó a utilizarlo. La Revolución Libertadora, que interrumpió el proceso democrático el 16 de septiembre de 1955, se interpuso entre el General y su deseo de estrenar el exótico modelo importado que había comprado pocos meses antes.
Esta circunstancia ha cimentado la leyenda del coche: el Cadillac de Perón que nunca fue de Perón en la práctica. Perón sí utilizó otro Cadillac, un modelo 75 Limousine de 1951, durante su segunda presidencia, el cual incluso fue subastado en Inglaterra en 2016 por unos 120.000 dólares. Pero el Serie 62 Coupé Convertible, el descapotable icónico, permaneció al margen de su uso directo.
Un Símbolo al Servicio de la Historia
A pesar de la ausencia de Perón tras su volante, el Cadillac Serie 62 no permaneció inactivo. Por el contrario, se convirtió en testigo y protagonista de numerosos eventos históricos argentinos. Fue utilizado por las autoridades que perpetraron el golpe de estado de 1955 y posteriormente desfiló por las gestiones de facto y democráticas que siguieron.
Presidentes como Arturo Frondizi, Arturo Illia, Jorge Rafael Videla, Raúl Alfonsín, Carlos Menem y Fernando de la Rúa lo eligieron para desplazarse en momentos clave de sus mandatos o asunciones. Su presencia no se limitó al ámbito nacional; también fue el vehículo de figuras internacionales de la talla de Charles De Gaulle, Dwight Eisenhower y el Príncipe Felipe de Edimburgo durante sus visitas al país. Incluso, en 2006, Hugo Chávez lo condujo brevemente por los jardines de la residencia de Olivos en compañía de Julio De Vido.
Este historial de usuarios, que incluye militares, peronistas y radicales, subraya la capacidad del Cadillac para trascender las divisiones políticas, convirtiéndose en un verdadero auto de todos los argentinos, un clásico con una historia vastísima y compartida.
La Minuciosa Restauración de una Joya
Durante años, el Cadillac Serie 62 estuvo relegado al olvido, acumulando polvo en un viejo galpón de la quinta de Olivos. Su estado de deterioro era notable. El gobierno de Mauricio Macri decidió emprender su puesta en valor patrimonial a comienzos de 2018. Este proyecto de restauración fue un esfuerzo notable que contó con la intervención ad honorem de numerosos expertos y actores de la industria automotriz, demostrando el cariño y respeto que el vehículo inspira.
Luis Spadafora, coleccionista y director del Museo del Automóvil de la ciudad de Buenos Aires, fue una figura clave en este proceso. Él mismo visitaba regularmente el auto en Olivos para ponerlo en marcha y circular por las calles internas, asegurando el correcto funcionamiento de la dirección y los frenos, y evitando la deformación de los neumáticos. Spadafora confesó su devoción por el coche desde que le fue encargado un diagnóstico inicial, constatando que, si bien había tenido un derrotero por el cine y exhibiciones estáticas, su estado ameritaba una profunda restauración cosmética y mecánica.
El equipo de restauración convocó a especialistas de diversas áreas: Luis Zschocke como restaurador, Heriberto Pronello como diseñador, la curtiembre Fonseca para el tratamiento del cuero original, un importador anónimo de cubiertas y expertos en chapa y pintura. Todos colaboraron desinteresadamente. Se emuló el color original de la pintura, identificado por el style code en una chapa en el motor (556267X). Se repararon daños históricos, como la abolladura en el capó provocada por la patada del caballo de un granadero y el raspón de una tranquera de la Sociedad Rural en un lateral. Se conservó el dominio original (434676) con números de época y el escudo argentino en bronce.
Técnicamente, el Cadillac es un fiel representante de los autos norteamericanos de su época: un motor V8 de 5.4 litros capaz de erogar hasta 250 caballos de potencia, caja automática de cuatro marchas, levantavidrios eléctricos (una innovación para la época), dirección hidráulica y frenos de tambor. Con dos metros de ancho y 6.8 metros de largo, es una presencia imponente. La boca para cargar combustible se encuentra escondida bajo la óptica trasera izquierda. Su velocidad máxima es de 180 kilómetros por hora. La suspensión trasera es a eje rígido. La restauración implicó reemplazar neumáticos, partes del tapizado de cuero, el caño de escape y el tanque de nafta. Se sustituyó por completo el sistema de motorización, frenos y dirección, mientras se mantuvieron intactos elementos originales como el tablero, las ópticas, los paragolpes y el chasis. Con setenta años de antigüedad y solo 18 mil kilómetros recorridos, el objetivo era rejuvenecerlo para su exhibición permanente.
El Cadillac en el Museo del Bicentenario
Una vez restaurado, el Cadillac fue trasladado para su exposición permanente al Museo del Bicentenario, ubicado en el subsuelo de la Casa Rosada, sobre las centenarias arcadas del antiguo Fuerte de Buenos Aires. Su instalación en las galerías abovedadas fue un desafío logístico que demandó siete horas de operativo. El ingeniero Heriberto Pronello coordinó el ensamble en tramos de rampas diseñadas especialmente, a las que se les aplicó un abrasivo para evitar deslizamientos en las pendientes y curvas pronunciadas. Para no arriesgar la joya, se ensayó previamente el traslado con un vehículo de características similares, un Chevrolet Caprice amarillo también en proceso de restauración.
Desde enero de 2018, el Cadillac Serie 62 descansa en el museo, cuidado y exhibido. Sacarlo de allí, según explicó Jorge Faurie, es un proceso complejo debido a las características del lugar. Esto añade un factor de dificultad a la posibilidad de que sea utilizado nuevamente en una ceremonia de traspaso de mando.
El Auto Justicialista: Industria Nacional
Paralelamente a la historia del Cadillac importado, Argentina tiene su propio emblema automovilístico de la época peronista: el Auto Justicialista. Este vehículo no llegó de afuera, sino que fue concebido y producido en el país por las Industrias Aeronáuticas y Mecánicas del Estado (IAME) entre 1953 y 1955, durante el segundo gobierno de Juan Domingo Perón.
El proyecto IAME buscaba crear vehículos adaptados a las necesidades del mercado interno, utilizando tecnología nacional. Se proyectaron cuatro modelos, de los cuales se pusieron en producción la Pick Up o Chatita, los Furgones o Multicargas, el Sedán dos puertas (conocido como Automóvil “El Justicialista”) y el Sport Plástico o Coupé. Los diseñadores aeronáuticos del IAME imprimieron su sello particular en el diseño, inspirándose en modelos extranjeros populares: el Sedán en el Chevrolet 51 y la Coupé en el Corvette 1951.

El modelo Sport Plástico fue particularmente innovador para su tiempo y región, al aplicar la novísima tecnología del plástico reforzado con fibra de vidrio (poliéster) para reducir peso. Se fabricaron solo 167 unidades de este coupé antes del cierre de la fábrica. Fue el primer auto en serie (más de 100 unidades) producido con esta tecnología en Sudamérica.
La producción del Auto Justicialista fue abruptamente detenida por el golpe militar de 1955 y el posterior Decreto-Ley N° 4161/56. Hasta ese momento, en casi dos años de trabajo, se habían producido 2.300 vehículos entre chatitas, furgones y sedanes.
El Automóvil “El Justicialista” es considerado una demostración de la capacidad industrial y tecnológica argentina de la época. Llenó un nicho de mercado importante y, décadas después de cesar su producción, se ha convertido en un emblema reconocido por su valor histórico. De hecho, el modelo Sedán fue declarado Bien de Interés Histórico Nacional por Decreto N° 1.673/2015, ubicándolo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Traspasos de Mando y Símbolos Presidenciales
La elección del vehículo para el desplazamiento presidencial en el día de la asunción es un detalle que a menudo adquiere relevancia simbólica. Mientras que Mauricio Macri optó por un Volkswagen Touareg blanco sin blindaje en 2015 y Alberto Fernández condujo él mismo un Toyota Corolla en 2019 hasta la asamblea legislativa, la posibilidad de utilizar el Cadillac Serie 62 para Javier Milei, deslizada por Jorge Faurie, reaviva el interés en este coche histórico.
Faurie sugirió que, dado que Milei realizó gran parte de su campaña en vehículos abiertos, el Cadillac podría ser una alternativa, desestimando preocupaciones sobre la seguridad aludiendo al respeto de los argentinos por sus presidentes. Sin embargo, el obstáculo principal, según él, es la complejidad de extraer el coche del Museo del Bicentenario.
La potencial elección del Cadillac por parte de un presidente ideológicamente liberal libertario añadiría otra capa de significado a la historia del vehículo, que ya ha sido utilizado por un espectro político amplio, y por figuras que, paradójicamente, derrocaron al presidente que lo compró. Sería un nuevo capítulo en la vida de un auto que, aunque nunca llevó a Perón, lleva su nombre y encapsula gran parte de la compleja historia argentina.
Comparativa: Cadillac Serie 62 vs. Auto Justicialista Sedán
| Característica | Cadillac Serie 62 Coupé Convertible (1955) | Automóvil "El Justicialista" Sedán (1953-1955) |
|---|---|---|
| Origen | Estados Unidos | Argentina (IAME) |
| Época de Producción/Adquisición | Adquirido en 1955 | Producido 1953-1955 |
| Tipo Principal | Descapotable de lujo | Sedán popular/nacional |
| Motor | V8 de 5.4 L, 250 hp | No especificado en el texto para el Sedán (el Sport usó motor de moto Puma o Institec, pero no se detalla para el Sedán) |
| Innovación Tecnológica (modelo relacionado) | Levantavidrios eléctricos (para la época) | Plástico reforzado con fibra de vidrio (en modelo Sport) |
| Volumen de Producción/Adquisición | 1 unidad adquirida por Perón | 2.300 vehículos (incluyendo Pick Up, Furgón, Sedán) |
| Estatus Actual | Bien de valor patrimonial, en exposición permanente | Bien de Interés Histórico Nacional |
Preguntas Frecuentes
¿Es cierto que Juan Domingo Perón usó el famoso Cadillac descapotable?
No, aunque el Cadillac Serie 62 Coupé Convertible es conocido como "el Cadillac de Perón" porque él lo compró en 1955, fue derrocado antes de poder utilizarlo. Sí usó otro modelo de Cadillac, una Limousine de 1951, que fue subastada años después.
¿Qué presidentes argentinos sí utilizaron el Cadillac Serie 62?
El Cadillac fue utilizado por varios presidentes después de 1955, incluyendo a Arturo Frondizi, Arturo Illia, Jorge Rafael Videla, Raúl Alfonsín, Carlos Menem y Fernando de la Rúa, entre otros. También fue usado por figuras internacionales como Charles De Gaulle y Dwight Eisenhower.
¿Dónde se puede ver el Cadillac Serie 62 actualmente?
Después de una extensa restauración que finalizó alrededor de 2018, el Cadillac se encuentra en exposición permanente en el Museo del Bicentenario, ubicado en el subsuelo de la Casa Rosada en Buenos Aires.
¿Qué es el Auto Justicialista?
El Auto Justicialista es un vehículo fabricado en Argentina por las Industrias Aeronáuticas y Mecánicas del Estado (IAME) entre 1953 y 1955. Fue parte de un proyecto para desarrollar una industria automotriz nacional y se produjo en varios modelos, incluyendo un sedán, una coupé sport, pick ups y furgones.
¿Por qué se dejó de fabricar el Auto Justicialista?
La producción del Auto Justicialista fue detenida abruptamente tras el golpe militar de 1955 y formalmente cesada por un decreto-ley posterior.
La historia del Cadillac Serie 62 y el Auto Justicialista nos habla no solo de vehículos, sino de momentos clave en la historia política e industrial de Argentina. El Cadillac, un símbolo de lujo importado que se convirtió en testigo de asunciones y cambios de gobierno, y el Justicialista, un esfuerzo genuino por motorizar el país con producción propia. Ambos coches, cada uno a su manera, siguen rodando en el imaginario colectivo argentino, esperando quizás, en el caso del Cadillac, un nuevo capítulo en su ya extensa y singular trayectoria.
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