14/04/2022
Cuando hablamos del “Imperial” en el contexto automotriz, nos referimos a una línea o marca de vehículos de lujo producida por la Corporación Chrysler. Nacido en 1926, el Imperial fue la respuesta de Chrysler a las grandes marcas de prestigio de la época, como Packard, Pierce y Peerless. Su nombre, evocador de imperio, sugería predominio, fortaleza y majestad, buscando posicionarse inmediatamente en la cúspide del mercado automotriz.

Desde sus inicios, el Imperial no fue solo un alarde corporativo, sino un automóvil con capacidades reales. Debutó con un potente motor de 6 cilindros que, con 92 caballos de potencia y 4.73 litros, lo situó como el segundo automóvil más potente de América, superando incluso al Cadillac V8 de la época. Su capacidad para mantener una velocidad de crucero de 80 millas por hora (127 km/h) le valió el apodo de "Imperial 80".

Los Primeros Años y la Búsqueda de la Excelencia
La reputación del Imperial se forjó rápidamente a través de impresionantes hazañas. En 1926, el pionero Floyd Clymer condujo un Imperial 1.129,5 km en caminos difíciles, logrando una velocidad promedio destacada. Un año después, dos Imperiales Tourer de cinco pasajeros rompieron el récord de velocidad transcontinental en ambos sentidos. Estas demostraciones de robustez y rendimiento le valieron el honor de ser el coche de seguridad en la Indianapolis 500 en 1926 y 1933.
En 1928, el Imperial se consolidó como "El Automóvil más Poderoso de América". Con un motor de 5 litros y 112 HP, ofrecía una amplia gama de 15 carrocerías, muchas de ellas fabricadas por prestigiosos carroceros como Locke, Dietrich y LeBaron. Estos diseños, sobre una distancia entre ejes de 3.45 metros, incluían grandiosos convertibles y sedanes, dirigidos a una clientela que valoraba tanto el lujo como el rendimiento.
La adquisición de la compañía Dodge Brothers por parte de Walter Chrysler en 1928 fortaleció la corporación, permitiendo al Imperial crecer incluso ante el inminente inicio de la Gran Depresión. Los modelos de 1931, con sus líneas redondeadas, radiador inclinado y guardabarros alargados, fueron considerados entre los automóviles más hermosos construidos hasta entonces.
Innovación Tecnológica en Tiempos Difíciles
Bajo el capó, el Imperial de 1931 introdujo el primer motor de 8 cilindros en línea de 6.3 litros y 135 HP. Aunque no era el de mayor cilindrada, sí era notablemente eficiente y potente, superando a competidores como Packard y Pierce-Arrows. La inclusión de una caja de cambios de rangos múltiples de cuatro velocidades, una rareza en los automóviles americanos de la época, permitía un accionamiento rápido y eficiente.
Las capacidades del Imperial fueron probadas en Daytona Beach en 1931, donde un sedán y un Roadster marcaron varios récords de velocidad y rendimiento. El Roadster alcanzó una velocidad máxima de 145.4 km/h, una cifra impresionante para la época. Además de su rendimiento, el Imperial de 1931 destacó por su innovadora construcción de carrocería de acero, demostrada con la famosa prueba del elefante sobre el techo.
Sin embargo, la Gran Depresión impactó duramente al mercado de lujo. Las ventas del Imperial cayeron significativamente después de 1931. Para enfrentar esta realidad económica, Chrysler introdujo en 1933 el Imperial Eight CQ, un modelo más pequeño y accesible, con un precio casi la mitad del gigantesco Imperial Custom CL. Aunque menos potente, el CQ incluía numerosas innovaciones como limpiaparabrisas dobles, bocinas externas, potencia flotante (para minimizar vibraciones) y embrague automático de vacío. El éxito del CQ, con 3.838 unidades vendidas en 1933, superó la producción total de los dos años anteriores.
La Era Airflow: Una Apuesta Radical
La investigación aerodinámica llevó a Chrysler a una revolución de diseño en 1934 con la introducción del Imperial Airflow. Basado en estudios de túnel de viento que demostraron la ineficiencia de los diseños tradicionales, los Airflow adoptaron una forma de gota radical. A pesar de sus innovaciones técnicas (mejor distribución de peso, cabina avanzada para mayor confort, chasis unitario súper resistente), su apariencia rompedora no fue bien recibida por el público, acostumbrado a estéticas más clásicas.
Los modelos Airflow variaban desde coupés compactos hasta gigantescas limusinas personalizadas por LeBaron, equipadas con lujos y tecnologías avanzadas como el primer parabrisas curvado de seguridad. Sin embargo, las bajas ventas (solo 2.450 unidades en 1934) llevaron a la interrupción del Imperial Airflow en 1937. Aunque fracasó comercialmente, sus formas influirían en futuros diseños automotrices.
Confusión y Resurgimiento Post-Guerra
El final de los años 30 fue un período confuso para el Imperial. El nombre se usó a veces en modelos menos lujosos e incluso desapareció temporalmente en 1939, siendo reemplazado por los Saratoga y New Yorker como modelos tope de gama. La situación se remedió en 1940 con la reintroducción de los Imperial Custom y Imperial Crown, que aunque no siempre hacían gala de su nombre, cumplieron roles importantes, como el Imperial Crown Phaeton que sirvió de coche oficial en Nueva York.
Antes de la Segunda Guerra Mundial, se construyeron prototipos futuristas como los Newports de 1941, basados en chasis Imperial y diseñados por LeBaron. Con faros ocultos y líneas resbaladizas, anticiparon el diseño de los "Dream Car" de los años 50 y sirvieron como herramientas publicitarias y coches de seguridad en Indianapolis.
Tras la guerra, Chrysler se reafirmó en el mercado de lujo. Sus modelos de 8 cilindros, incluyendo carrocerías glamurosas como el Town & Country, competían directamente con Cadillac y Lincoln. El Imperial se posicionó para una clientela discretamente rica. Sin embargo, a principios de los 50, Chrysler buscó elevar aún más el estatus del Imperial, separándolo de la marca principal.
En 1951, con una línea más potente y casi arrogante, el Imperial se lanzó a competir directamente con los modelos tope de gama. Ofrecía la mayor distancia entre ejes y fue pionero en características como dirección hidráulica, elevalunas eléctricos y transmisión semiautomática. Además, reintrodujo el potente motor Hemi V8 con válvulas a la cabeza, desarrollando 180 HP y convirtiéndolo nuevamente en el automóvil más potente de América. La respuesta del mercado fue positiva, con 17.300 Imperiales vendidos en 1951.
La Revolución de Virgil Exner y el Pico de Lujo
El verdadero punto de inflexión llegó en 1955 cuando Chrysler decidió registrar al Imperial como una marca separada. Diseñados por el visionario Virgil Exner, los Imperiales de 1955 exhibieron un estilo revolucionario, parte del famoso "Forward Look" de Chrysler. Con capós largos, techos cortos y elegantes aletas traseras, contrastaban fuertemente con los diseños más abultados de la competencia. Eran automóviles exclusivos y caros, con equipo estándar que otros ofrecían como opción.
El motor Hemi-Head de 5.42 litros (331.1 c.i.d) desarrollaba 250 caballos, acoplado a la transmisión automática PowerFlite de dos velocidades operada por botones. Los interiores eran suntuosos, con materiales de alta calidad y alfombras profundas. Sin embargo, a pesar de su excelencia, la producción fue limitada (11.430 unidades en 1955), y la propia estrategia de Chrysler con modelos opulentos como el New Yorker Brougham comenzó a crear competencia interna.
El año 1957 marcó el apogeo del Imperial. Los diseños de Exner alcanzaron su máxima expresión con aletas traseras delgadas y un perfil bajo. El motor FirePower Hemi V8 de 6.42 litros (392 c.i.d) y 325 HP lo convirtió en el automóvil de lujo más potente del mercado. La transmisión TorqueFlite de tres velocidades, operada por una innovadora botonera vertical, contribuía a una aceleración impresionante (0 a 96.5 km/h en 9.8 segundos) y una velocidad máxima de 201.1 km/h. Además, destacó en economía de combustible en el Mobilgas Economy Run.
El Imperial de 1957 ofrecía un tablero funcional y estético, dirección hidráulica precisa y la suspensión Torsión Aire para un confort inigualable. Los interiores eran lujosos, con asientos eléctricos y detalles como encendedores y ceniceros en cada puerta. Se ofrecían diversas carrocerías, y a pesar de sus altos precios (hasta 12.000 $ para una Limousine), las ventas alcanzaron un récord de 37.593 unidades, superando a Lincoln y quedando en segundo lugar entre los automóviles de lujo más vendidos.
Declive y el Final de una Era
Tras el éxito de 1957, la recesión de 1958 y el creciente interés por automóviles más pequeños afectaron al Imperial. Aunque la ingeniería se mantuvo sólida, con innovaciones como el control de velocidad de crucero y el cierre eléctrico de puertas en 1958, y un nuevo motor V8 de 6.76 litros en 1959, las ventas nunca recuperaron su pico. Los diseños siguieron evolucionando, a veces de forma controvertida como las enormes aletas de 1961, pero el Imperial mantuvo su reputación de potencia y manejo.
En 1964, bajo la dirección de Elwood Engel, el diseño se volvió más conservador, influenciado por el Lincoln Continental. Sin embargo, la decisión de compartir la línea de montaje y, a partir de 1969, paneles exteriores con los Chrysler de menor gama (como el New Yorker) comenzó a diluir la exclusividad del Imperial, una medida adoptada debido a sus reducidas ventas.
Los años 70 marcaron la decadencia. Los gustos del mercado cambiaron hacia coupés de dos puertas, y el Imperial, a pesar de rediseños y de ser tecnológicamente avanzado (fue el primero en la industria americana en ofrecer frenos ABS en 1971, llamados "los frenos seguros"), perdió su distinción. La reintroducción del emblema "By Chrysler" en 1971 simbolizó la pérdida de su independencia como marca. Modelos como el Chrysler New Yorker Brougham, con estilos y lujos similares pero a menor precio, canibalizaron sus ventas. Aunque el Imperial de 1973 tuvo buenas ventas (16.729 unidades), fue el último año de éxito.
El final llegó en 1975. Las ventas cayeron drásticamente, afectado por la recesión y la percepción de que se parecía demasiado a un Chrysler. A pesar de ser un automóvil lujoso y bien equipado, no pudo competir con el estilo pseudo-clásico de Lincoln y Cadillac. El 12 de junio de 1975, el último Imperial, un LeBaron de cuatro puertas, salió de la línea de montaje, poniendo fin a una producción de casi 50 años. Al año siguiente, el Chrysler New Yorker Brougham adoptó su parrilla y adornos, una despedida poco honrosa para el que fue el buque insignia de Chrysler.
Breves Resurrecciones Fallidas
El nombre Imperial fue revivido brevemente dos veces más. Entre 1981 y 1983, Chrysler produjo un cupé Imperial. Aunque original, fue un diseño y momento inoportunos, plagado además por problemas con un sistema de inyección electrónica que obligó a la fábrica a reemplazarlo por carburadores convencionales. El nombre regresó de 1990 a 1993, pero para entonces, Chrysler parecía haber olvidado la grandeza y el significado de la palabra Imperial. En 1994, el nombre desapareció definitivamente.
| Modelo/Año | Motor | Potencia (HP) | Distancia entre ejes (m) | Peso (Kg) | Precio (aprox.) | Producción (unidades) |
|---|---|---|---|---|---|---|
| Imperial '80 (1926) | 6 cil. 4.73L | 92 | N/D | N/D | N/D | N/D |
| Imperial (1931) | 8 cil. en línea 6.3L | 135 | N/D | 2055 | N/D | 3228 |
| Imperial Airflow (1934) | N/D | N/D | hasta 3.65 | hasta 2692 | hasta 5000 $ | 2450 |
| Imperial (1951) | V8 Hemi 5.42L | 180 | Mayor | N/D | 3839 $ (sedan) | 17300 |
| Imperial (1957) | V8 Hemi 6.42L | 325 | N/D | 2148 | 4838 $ (base) | 37593 |
| Imperial (1967) | V8 7.2L | 350 | 3.22 | N/D | N/D | 17620 |
| Imperial (1975) | N/D | N/D | 3.15 | N/D | N/D | 8830 |
Preguntas Frecuentes sobre el Imperial de Chrysler
¿Qué era exactamente el Imperial?
El Imperial fue una línea de automóviles de lujo producida por la Corporación Chrysler, y durante un período (1955-1975) se comercializó como una marca separada para competir directamente con Cadillac y Lincoln.
¿Por qué desapareció el Imperial?
La desaparición del Imperial en 1975 se debió a una combinación de factores: la recesión económica, el cambio en los gustos del mercado hacia otros tipos de vehículos de lujo (como los coupés de dos puertas), y la decisión de Chrysler de integrar el Imperial más estrechamente con sus modelos Chrysler de gama alta, lo que diluyó su exclusividad y lo hizo menos atractivo frente a sus competidores directos.
¿Era el Imperial solo un Chrysler más caro?
Originalmente, el Imperial era el modelo tope de gama de Chrysler. A partir de 1955, se posicionó como una marca independiente con diseños y características exclusivas para diferenciarse. Sin embargo, en sus últimos años, compartió cada vez más componentes y estilo con los modelos Chrysler, lo que llevó a la percepción de que era simplemente una versión más cara de un Chrysler, afectando sus ventas y distinción.
¿Cuáles fueron algunas de las innovaciones clave del Imperial?
A lo largo de su historia, el Imperial introdujo varias innovaciones: motores potentes para su época (Imperial 80, primeros Hemi V8), caja de cambios de rangos múltiples, construcción de carrocería de acero (1931), diseños aerodinámicos radicales (Airflow), potencia flotante, dirección hidráulica y elevalunas eléctricos de serie (años 50), suspensión Torsión Aire y, notablemente, el primer sistema de frenos antibloqueo (ABS) en la industria americana en 1971.
¿Quién diseñó los Imperial más famosos?
Los diseños más icónicos del Imperial, especialmente los de la era "Forward Look" de mediados a finales de los años 50, fueron obra de Virgil Exner. Posteriormente, Elwood Engel diseñó los modelos de 1964, influenciado por el Lincoln Continental.
La historia del Chrysler Imperial es un testimonio de la ambición de Chrysler por competir en el segmento más alto del mercado. Aunque tuvo sus altibajos, incluyendo experimentos audaces y períodos de gran éxito, finalmente sucumbió a los cambios del mercado y las decisiones corporativas. Queda en la memoria como un automóvil que, en sus mejores momentos, representó la cúspide del lujo, la potencia y la innovación americana.
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