24/05/2022
En el mundo de los superdeportivos de finales de los años 80 y principios de los 90, emergió una máquina que desafió las convenciones y se atrevió a soñar con la ingeniería aeroespacial. No era italiano, ni alemán, sino puramente americano: el Vector W8 TwinTurbo. Este coche representó la visión audaz de Gerald Wiegert de crear el automóvil deportivo definitivo, una amalgama de tecnología de punta, diseño futurista y prestaciones extremas que lo diferenciaban de sus contemporáneos.

La historia del Vector W8 no es solo la de un coche; es la saga de una visión perseverante que superó obstáculos económicos y técnicos para materializarse en un vehículo de producción extremadamente limitado. Nacido como una evolución del prototipo W2 presentado en 1976, el W8 tuvo que esperar más de una década para ver la luz. La recesión económica mundial y la falta de financiación retrasaron su desarrollo, pero la determinación de Wiegert finalmente dio sus frutos a finales de los 80. La empresa creció significativamente, pasando de un pequeño taller con cuatro empleados a cuatro edificios y 80 trabajadores, lo que permitió que el sueño de Wiegert se convirtiera en realidad.
Orígenes y Evolución de una Visión
El camino hacia el W8 comenzó con el prototipo W2, que ya en 1976 mostraba las líneas maestras del diseño que Vector perseguiría. Sin embargo, el contexto económico de la época no era favorable para un proyecto tan ambicioso. A pesar de los contratiempos, la idea de un superdeportivo americano de alta tecnología no murió. Gerald Wiegert continuó trabajando y refinando el concepto, buscando la financiación necesaria para llevarlo a producción. Fue a finales de la década de 1980 cuando finalmente se aseguraron los recursos financieros suficientes, permitiendo que la empresa Vector Aeromotive diera el salto necesario para pasar del prototipo a la producción en serie, aunque muy limitada.
Este periodo de espera no fue en vano. Permitió a Vector incorporar los avances tecnológicos y de materiales que se desarrollaron durante esa década. Cuando el proyecto del W8 se reactivó con fuerza, la empresa estaba en una mejor posición para utilizar técnicas y materiales de vanguardia, muchos de ellos provenientes de la industria aeroespacial. Este enfoque en la ingeniería aeroespacial se convertiría en una de las señas de identidad más fuertes del W8.
Diseño Inspirado en la Aeronáutica
El diseño del Vector W8 era inconfundible y radical para su tiempo. Claramente influenciado por el Alfa Romeo Carabo de Bertone, continuó con su forma de cuña futurista y aerodinámica. Pero el W8 llevó esta inspiración un paso más allá, incorporando referencias explícitas a los aviones de combate de la época. Las tomas de aire, la disposición de algunos elementos y la filosofía general del coche gritaban 'jet de combate'. Esta fusión de la estética de los superdeportivos italianos con la robustez y la tecnología de la aviación militar americana le otorgaba una presencia única en la carretera.
La construcción del W8 reflejaba esta filosofía. Vector utilizó los materiales más avanzados disponibles en ese momento. El chasis monocasco semi-aluminio estaba unido con epoxi y remachado, complementado con un suelo de estructura de panal de abeja de aluminio. Se utilizaron 5,000 remaches con especificaciones de aeronave en su montaje, un detalle que subraya el enfoque en la durabilidad y la ligereza. La carrocería estaba hecha en gran parte de fibra de carbono ligera y Kevlar, materiales que hoy son comunes en los supercoches, pero que en aquella época eran mucho menos habituales y más caros de trabajar. Este uso extensivo de materiales compuestos no solo contribuía a la ligereza del vehículo, sino también a su rigidez estructural.
Corazón Mecánico: Potencia Desbordante
Bajo esa carrocería de inspiración aeronáutica latía un corazón mecánico igualmente impresionante. El W8 estaba propulsado por un motor Rodeck V8 de aluminio de 365 pulgadas cúbicas (6.0 litros), montado transversalmente. No era un motor V8 cualquiera; se trataba de un motor de carreras resleevable, equipado con componentes internos de alta resistencia como pistones forjados TRW, bielas de acero inoxidable Carrillo, válvulas de acero inoxidable, balancines de rodillo, un cigüeñal forjado y un sistema de lubricación por cárter seco con tres filtros separados. Las mangueras trenzadas de acero inoxidable y los accesorios anodizados en rojo y azul añadían un toque de ingeniería de precisión.
Para alcanzar las cifras de potencia de superdeportivo, el motor Rodeck estaba equipado con dos turbocompresores Garrett intercooler. La potencia anunciada era de 625 hp a 5,700 rpm y un par motor de 880 N⋅m a 4,900 rpm con 8 psi de presión de soplado. Sin embargo, la presión de soplado era ajustable por el conductor entre 8 y 14 psi. Durante las pruebas en dinamómetro en la fábrica, el motor registró una potencia máxima de 1,200 bhp (895 kW) a 14 psi de presión de soplado, una cifra asombrosa para la época que demostraba el potencial real del propulsor, aunque la potencia para el uso en carretera estaba limitada para garantizar la fiabilidad.
La transmisión era un punto que generó debate. Vector optó por una transmisión automática Turbo-Hydramatic 425 de General Motors, altamente modificada. Esta caja de tres velocidades había sido utilizada en el Oldsmobile Toronado de tracción delantera dos décadas antes. Si bien su robustez y capacidad para manejar alto par eran ventajas, una transmisión automática de tres velocidades no era lo que la mayoría esperaba de un superdeportivo de este calibre en la década de 1990, cuando las cajas manuales de cinco o seis velocidades o automáticas más modernas eran la norma. Sin embargo, Vector confió en las modificaciones realizadas para que pudiera soportar la potencia brutal del V8 biturbo.
Interior de Lujo y Tecnología con Toque de Cabina
El interior del Vector W8 buscaba combinar el lujo con la funcionalidad inspirada en la aviación. Estaba tapizado en cuero y ante, con alfombras de lana. Los asientos Recaro de cuero, ajustables eléctricamente, y un sistema de aire acondicionado completaban el habitáculo. La posición de conducción estaba ligeramente desplazada hacia el centro del coche, una característica inusual diseñada para mejorar la sensación de control y la visibilidad.
El salpicadero era una de las características más distintivas. Contaba con una pantalla principal que ofrecía cuatro modos de visualización con información sobre el estado del coche, junto con botones para ajustar diversas funciones. La disposición de la pantalla y los controles recordaba a la cabina de un avión de combate de la época, reforzando la identidad 'Aeromotive Engineering' del vehículo. Sin embargo, en aras de reducir el peso en vacío, se omitieron algunas comodidades comunes en coches de lujo, como la dirección asistida y los frenos ABS. El W8 lograba una aceleración lateral en el skidpad de 0.97g, considerada la más alta de su clase en aquel momento, lo que hablaba de su excelente agarre y manejo, a pesar de la falta de ciertas ayudas electrónicas.
Prestaciones y Producción Limitada
Vector hizo afirmaciones audaces sobre las prestaciones del W8. Anunciaron una velocidad máxima proyectada de 242 mph (389 km/h) y una aceleración de 0 a 60 mph (0 a 97 km/h) en 3.9 segundos. Las pruebas realizadas por revistas especializadas arrojaron cifras ligeramente diferentes pero aún impresionantes. Road & Track registró un 0-60 mph en 4.2 segundos en 1991 y 1992, mientras que Car and Driver logró 4.1 segundos en 1991. Aunque no se realizó una prueba de velocidad máxima en carretera, Road & Track estimó una velocidad máxima de 218 mph (351 km/h) basándose en las RPM de la línea roja de la transmisión automática de 3 velocidades en su marcha superior. La aerodinámica del coche fue optimizada, logrando un coeficiente de arrastre (Cd) de solo 0.32, un valor muy bueno para la época.
La producción del W8 fue extremadamente limitada y sufrió algunas modificaciones sutiles a lo largo de su corta vida. Los cambios incluían la eliminación de algunas branquias, una fascia delantera y splitter más bajos, y ajustes en el alerón trasero, las tomas de los espejos y la parrilla delantera. Después de las pruebas de velocidad, los modelos de producción ya no incluían el techo de cristal extraíble debido a las vibraciones que se producían a velocidades extremas. En total, solo se produjeron diecisiete coches para clientes y dos coches de preproducción antes de que Vector entrara en administración judicial en 1993.
Legado y Controversias
La historia del Vector W8 estuvo marcada tanto por su ingeniería innovadora como por las controversias que rodearon su producción y entrega. Uno de los incidentes más publicitados ocurrió en 1991, cuando el tenista Andre Agassi devolvió su coche exigiendo un reembolso. Según se informó, la alfombra trasera se quemó debido a un sistema de escape excesivamente caliente. Vector argumentó que Agassi insistió en recibir el coche antes de que estuviera completamente listo y legalizado para la carretera, y que se le entregó bajo la condición de que se almacenara y no se condujera hasta que Vector ajustara las emisiones. Este incidente, junto con los retrasos en la legalización, obligó a Vector a despedir a 50 de sus 80 empleados mientras la producción se paralizaba temporalmente.
Otra crítica provino de la revista Car and Driver, que en 1991 no pudo completar sus pruebas porque los tres coches proporcionados sufrieron averías de diferentes tipos. Años después, la revista citó al W8 como un ejemplo de por qué no confían en las afirmaciones de los fabricantes sin pruebas independientes y lo describió como "vaporware", un término para productos anunciados que nunca llegan a materializarse completamente o de forma fiable. Sin embargo, Road & Track tuvo una experiencia mucho más positiva, probando el coche sin problemas y elogiando casi todos los aspectos de su rendimiento. Su reseña concluyó con un reconocimiento a Gerald Wiegert y su equipo por su determinación.
El final de la producción del W8 llegó en 1993, tras una adquisición hostil por parte del accionista principal, Megatech. Aunque Wiegert demandó a Megatech y recuperó los derechos de diseño, el equipo y los coches no vendidos, la era del W8 había terminado. Vector planeaba un sucesor, el AWX-3 (Avtech Wiegert Experimental, 3ª generación) y su versión roadster AWX-3R, pero nunca llegaron a producción en serie bajo la dirección original. Megatech, por su parte, lanzó en 1995 el M12, basado en el Lamborghini Diablo y vagamente inspirado en el diseño del AWX-3, pero que se desvió significativamente de la filosofía de ingeniería de Vector.
El Vector W8 Hoy
A pesar de su corta producción y las controversias, el Vector W8 sigue siendo un coche de culto. Representa un intento valiente de Estados Unidos de competir en el segmento de los superdeportivos con una propuesta única basada en la innovación y la ingeniería aeroespacial. Los pocos ejemplares que existen son piezas de colección muy buscadas, valoradas por su rareza, su diseño radical y su lugar en la historia automotriz como el supercoche americano que se atrevió a volar cerca del sol.
Preguntas Frecuentes sobre el Vector W8
Aquí respondemos algunas de las preguntas más comunes sobre este fascinante superdeportivo:
- ¿Qué tipo de coche es el Vector W8?
Es un superdeportivo americano de motor central, producido a finales de los años 80 y principios de los 90. Se caracterizó por su diseño futurista inspirado en aviones de combate y el uso de materiales y técnicas de la industria aeroespacial. - ¿Quién fabricó el Vector W8?
Fue fabricado por Vector Aeromotive Corporation, fundada por Gerald Wiegert. - ¿Cuántos Vector W8 se construyeron?
Se construyeron un total de 19 coches: 2 de preproducción y 17 para clientes. - ¿Qué motor utilizaba el Vector W8?
Montaba un motor V8 Rodeck de aluminio de 6.0 litros con doble turbocompresor Garrett. - ¿Cuál era la velocidad máxima del Vector W8?
Vector anunciaba una velocidad máxima proyectada de 242 mph (389 km/h). Las pruebas de revista estimaron alrededor de 218 mph (351 km/h). - ¿Por qué es controversial el Vector W8?
Su historia incluye retrasos en la producción, incidentes de fiabilidad reportados por algunos medios (como Car and Driver) y la controversia con Andre Agassi. - ¿Qué pasó con Vector Aeromotive después del W8?
La empresa fue objeto de una adquisición hostil por parte de Megatech, lo que puso fin a la producción del W8. Gerald Wiegert continuó luchando por sus diseños, pero la empresa bajo su control nunca volvió a producir coches en serie de la misma manera.
El Vector W8 sigue siendo un testimonio de una era en la que la audacia en el diseño y la ingeniería podían dar lugar a máquinas verdaderamente únicas. Aunque su producción fue efímera y su historia estuvo salpicada de desafíos, su impacto en el imaginario de los superdeportivos es innegable.
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