02/12/2021
Con la llegada de las bajas temperaturas, uno de los momentos clave en cualquier hogar es la puesta en marcha del sistema de calefacción. Tras meses de inactividad, es común encontrarse con que algunos radiadores no calientan de manera uniforme o, peor aún, apenas emiten calor. Además, a veces se escuchan ruidos molestos, como borboteos o silbidos, provenientes de las tuberías. Estos síntomas, lejos de ser una avería mayor, suelen ser indicativos de un problema muy habitual y de fácil solución: la acumulación de aire dentro del circuito de calefacción. Este aire impide que el agua caliente circule correctamente, afectando el rendimiento de los radiadores y, consecuentemente, aumentando el consumo de energía y el coste de la factura. La buena noticia es que la solución pasa por purgar los radiadores, una tarea de mantenimiento simple que se recomienda realizar anualmente.

El aire se introduce en el sistema de calefacción principalmente durante los meses en que no se utiliza, cuando el agua puede evaporarse ligeramente o el sistema no está presurizado. En instalaciones antiguas, incluso puede filtrarse a través de poros en las tuberías o juntas desgastadas. Cada vez que el sistema se llena de agua, una pequeña cantidad de aire, ya sea disuelta o en forma de burbujas, puede entrar también. Aunque una pequeña cantidad no cause problemas inmediatos, una acumulación significativa sí puede generar ruidos, provocar corrosión en los conductos, crear bolsas de aire que impiden la circulación del agua (reduciendo la eficiencia del radiador) e incluso causar cavitación en las bombas de circulación, lo que acelera el desgaste de la instalación.

- Cómo Saber Si Tus Radiadores Necesitan Purga
- Preparativos Antes de Purgar Manualmente
- Proceso de Purga Manual Paso a Paso
- Revisar la Presión del Sistema Después de Purgar
- ¿Qué Hacer Si Un Radiador Sigue Frío Después de Purgar?
- Purgadores Automáticos: Una Alternativa Conveniente
- Instalación y Mantenimiento de Purgadores Automáticos
- Tabla Comparativa: Purgado Manual vs. Automático
- Preguntas Frecuentes Sobre el Purgado de Radiadores
Cómo Saber Si Tus Radiadores Necesitan Purga
Identificar si un radiador requiere ser purgado es relativamente sencillo. Lo primero es encender la calefacción y asegurarse de que no hay objetos cubriendo los radiadores que pudieran impedir una distribución uniforme del calor. Una vez encendida la calefacción, presta atención a los siguientes signos:
- Ruidos Extraños: Si escuchas ruidos como gorgoteos, borboteos o silbidos en las tuberías o dentro de los radiadores, es una señal clara de que hay aire atrapado en el sistema.
- Calor Irregular: Toca cada radiador con la mano una vez que el sistema lleva un tiempo encendido. Pasa la mano por la parte superior, inferior y los laterales. Si notas que la parte superior está notablemente más fría que la parte inferior o que hay zonas frías en el radiador (especialmente en la parte alta), significa que el aire está ocupando ese espacio e impidiendo que el agua caliente llegue correctamente. La acumulación de aire tiende a producirse en la parte más alta de los radiadores debido a que el aire es menos denso que el agua y asciende.
Si detectas cualquiera de estos síntomas, es muy probable que necesites purgar uno o varios radiadores de tu vivienda.
Preparativos Antes de Purgar Manualmente
Antes de comenzar el proceso de purgado manual, es importante seguir unos pasos previos para asegurar que la tarea se realice de manera eficiente y segura:
- Verificar la Presión de la Caldera: Una vez que has identificado los radiadores que necesitan purga (o si prefieres purgar todos como mantenimiento preventivo), dirígete a la caldera. Revisa el manómetro para comprobar la presión del agua en el circuito de calefacción. Aunque siempre se recomienda consultar el manual específico de tu caldera, la presión óptima suele estar entre 1 y 1,5 bares. Es importante conocer este valor inicial para compararlo después del purgado.
- Apagar el Sistema de Calefacción: Para purgar correctamente, es fundamental que el sistema de calefacción esté apagado. Esto evita que el agua caliente circule mientras trabajas y reduce el riesgo de quemaduras. Además, al enfriarse el sistema, el aire se acumula en la parte superior de los radiadores, facilitando su expulsión. Deja pasar un tiempo prudencial para que los radiadores se enfríen completamente.
Proceso de Purga Manual Paso a Paso
Una vez que el sistema está apagado y frío, puedes proceder a purgar los radiadores. Se recomienda purgar todos los radiadores de la casa, comenzando por los que están más cerca de la caldera y avanzando progresivamente hacia los más alejados. Esto sigue el sentido natural del flujo del agua en el circuito.
- Localizar el Purgador: Busca la válvula de purgado en el radiador. Generalmente se encuentra en la parte superior, en uno de los laterales. Puede ser una pequeña rosca de metal o plástico, o un tornillo que requiere una herramienta.
- Preparar el Recipiente: Ten a mano un recipiente (un vaso, un pequeño cubo o una botella cortada) y un trapo o papel absorbente. El recipiente servirá para recoger el agua que saldrá junto con el aire, y el trapo para limpiar cualquier goteo.
- Abrir la Válvula de Purga: Dependiendo del tipo de purgador, necesitarás un destornillador plano pequeño, una llave de purgado (a veces se incluye con el radiador o la caldera) o incluso una moneda. Si es una rosca, a menudo puedes girarla con los dedos. Gira la válvula lentamente en sentido contrario a las agujas del reloj.
- Expulsar el Aire y el Agua: Al abrir la válvula, comenzarás a escuchar un silbido o un burbujeo, que es el aire escapando. Es posible que al principio no salga nada, solo aire. Mantén el recipiente debajo de la válvula para recoger el agua que inevitablemente saldrá después del aire. Al principio, puede salir una mezcla de aire y agua, a veces con un color oscuro debido a sedimentos.
- Saber Cuándo Parar: El objetivo es expulsar todo el aire. Sabrás que el radiador está completamente purgado cuando, al mantener la válvula abierta, deja de salir aire o la mezcla de agua y aire, y comienza a salir un chorro constante y limpio de agua, sin burbujas ni ruidos de silbido.
- Cerrar la Válvula: Una vez que solo sale agua de forma continua, cierra la válvula de purgado girándola en sentido de las agujas del reloj hasta que quede bien sellada. No la aprietes en exceso para evitar dañar la rosca.
- Repetir el Proceso: Continúa purgando el resto de los radiadores de la casa, siguiendo el orden de cercanía a la caldera.
Revisar la Presión del Sistema Después de Purgar
Después de haber purgado todos los radiadores, es fundamental volver a revisar la presión del agua en la caldera. Es casi seguro que la presión habrá disminuido durante el proceso de purgado, ya que se ha expulsado aire y algo de agua del sistema. Si la presión está por debajo del rango recomendado (generalmente 1 a 1,5 bares), deberás aumentarla.
Para ello, localiza la llave de llenado de agua de tu caldera (consulta el manual si no la encuentras). Ábrela lentamente para permitir que entre agua en el circuito hasta que el manómetro indique la presión correcta. Una vez alcanzada la presión deseada, cierra la llave de llenado por completo.
Con estos pasos, tus radiadores deberían estar libres de aire y calentar de manera uniforme, mejorando la eficiencia de tu sistema de calefacción. Esto no solo te proporcionará un mayor confort térmico, sino que también se traducirá en un menor consumo energético y, por tanto, en una factura de calefacción más baja.
¿Qué Hacer Si Un Radiador Sigue Frío Después de Purgar?
En la mayoría de los casos, purgar los radiadores resuelve el problema de las zonas frías o la falta de calor. Sin embargo, si después de purgar correctamente un radiador y ajustar la presión de la caldera, este sigue sin calentar o lo hace de forma insuficiente, puede haber otra causa: el detentor.
El detentor es otra válvula, generalmente ubicada en la parte inferior del radiador, en el lado opuesto a la llave de paso principal. Su función es regular la salida de agua del radiador y ayudar a equilibrar el caudal de agua caliente que llega a cada radiador en el sistema. Esto permite compensar la distribución del calor, asegurando que los radiadores más cercanos a la caldera no "roben" todo el caudal a los más lejanos.

Si un radiador no calienta, es posible que la válvula del detentor esté cerrada o parcialmente cerrada en exceso. Para ajustarla, necesitarás una llave tipo Allen (hexagonal). Retira la tapa del detentor y utiliza la llave Allen para girar el vástago interior. Si el radiador está frío, prueba a abrir un poco el detentor (girando en sentido contrario a las agujas del reloj). Si el radiador calienta demasiado o está en una estancia que no requiere tanto calor, puedes cerrarlo parcialmente (girando en sentido de las agujas del reloj) para reducir el caudal de agua que circula por él.
Realiza pequeños ajustes y espera un tiempo para ver el efecto en el radiador. Es un proceso de equilibrio que puede requerir paciencia, especialmente si necesitas ajustar varios detentores en la instalación.
Purgadores Automáticos: Una Alternativa Conveniente
Mientras que el purgado manual es una tarea que debe realizarse periódicamente, existen también los purgadores automáticos. Estos dispositivos están diseñados para eliminar el aire del sistema de forma autónoma, sin requerir intervención manual. Son una excelente opción para quienes prefieren olvidarse de esta tarea de mantenimiento anual.
Los purgadores automáticos suelen instalarse en las partes más altas de la instalación o en los propios radiadores, ya que es donde el aire tiende a acumularse. Su funcionamiento se basa en un mecanismo sencillo:
- Funcionamiento por Boya: Los modelos más comunes utilizan una pequeña boya flotante dentro de una cámara. Cuando se acumula aire, el nivel del agua desciende, haciendo que la boya baje. Este movimiento de la boya abre una pequeña válvula que permite que el aire atrapado escape. Una vez que el aire ha salido y el agua vuelve a llenar la cámara, la boya sube de nuevo, cerrando la válvula.
- Funcionamiento por Membrana: Algunos modelos utilizan membranas de cartón prensado. Cuando hay aire, las membranas se secan y se contraen, abriendo un paso para que el aire salga. Al entrar en contacto con el agua de nuevo, las membranas se mojan, se hinchan y cierran el paso.
- Modelos Mixtos: Combinan ambos sistemas para una mayor fiabilidad.
La principal ventaja de los purgadores automáticos es la comodidad. Mantienen el sistema libre de aire constantemente, lo que asegura una eficiencia óptima de los radiadores sin necesidad de recordar purgar manualmente. Sin embargo, al igual que con el purgado manual, es posible que la presión del sistema descienda ligeramente a medida que se expulsa el aire, por lo que es importante revisar periódicamente la presión de la caldera y ajustarla si es necesario.
Instalación y Mantenimiento de Purgadores Automáticos
Sustituir un purgador manual por uno automático es un proceso relativamente sencillo que se puede realizar siguiendo estos pasos:
- Cerrar la llave de paso del radiador para aislarlo del sistema.
- Purgar el radiador manualmente para liberar la presión y vaciar el aire y el agua restante.
- Aflojar y retirar el purgador manual existente utilizando una llave inglesa.
- Enroscar el nuevo purgador automático en el mismo lugar, asegurándose de que la pequeña salida de aire esté orientada hacia arriba.
- Abrir de nuevo la llave de paso del radiador.
- Verificar la presión del sistema en la caldera y ajustarla si ha disminuido.
Aunque los purgadores automáticos requieren poco mantenimiento, no son infalibles. Con el tiempo, pueden perder estanqueidad o el mecanismo interno puede fallar. Si notas que la caldera hace ruidos extraños a pesar de tener purgadores automáticos, o si hay pérdidas inusuales de agua, podría ser indicativo de un problema con los purgadores. En estos casos, puede ser necesario sustituirlos por unos nuevos para asegurar el correcto funcionamiento del sistema de calefacción.
Tabla Comparativa: Purgado Manual vs. Automático
| Característica | Purgado Manual | Purgado Automático |
|---|---|---|
| Coste Inicial | Bajo (solo herramienta y recipiente) | Moderado (coste de los purgadores) |
| Mantenimiento Requerido | Anual o según necesidad (requiere acción del usuario) | Mínimo (funciona de forma autónoma) |
| Eficacia | Alta si se realiza correctamente | Alta (mantiene el sistema libre de aire continuamente) |
| Comodidad | Baja (requiere tiempo y esfuerzo) | Alta (proceso desatendido) |
| Detección de Problemas | Ayuda a identificar radiadores con aire | Previene la acumulación significativa de aire |
| Control de Presión | Siempre requiere revisar y ajustar la presión de la caldera después | Puede requerir revisión y ajuste ocasional de la presión |
Preguntas Frecuentes Sobre el Purgado de Radiadores
Aquí respondemos algunas dudas comunes sobre la purga de radiadores:
¿Cuándo es el mejor momento para purgar los radiadores?
Los expertos recomiendan hacerlo entre septiembre y noviembre, justo antes de que empiece la temporada de frío y necesites usar la calefacción de forma continua. Si detectas ruidos o zonas frías durante el invierno, también puedes purgar en ese momento.
¿Es necesario apagar la calefacción antes de purgar?
Sí, es fundamental apagar el sistema de calefacción y esperar a que los radiadores se enfríen. Esto hace que el aire se acumule en la parte superior y evita riesgos con el agua caliente.

¿Por qué debo empezar a purgar por los radiadores más cercanos a la caldera?
Purgar siguiendo el sentido del flujo del agua (de los más cercanos a los más lejanos de la caldera) ayuda a expulsar el aire de manera más eficiente a través de todo el circuito.
¿Cuánta presión debe tener el circuito de calefacción?
Aunque puede variar según el fabricante de la caldera, lo habitual es que la presión óptima se sitúe entre 1 y 1,5 bares cuando el sistema está frío.
¿Qué hago si al purgar no sale agua, solo aire, o viceversa?
Si solo sale aire al principio, es normal, significa que hay una bolsa grande. Espera a que empiece a salir agua. Si solo sale agua desde el principio, es que ese radiador probablemente no tenía aire o ya se ha expulsado. Si nunca sale agua después de mucho aire, podría indicar un problema de presión muy baja en el sistema o una obstrucción.
¿Es normal que baje la presión de la caldera después de purgar?
Sí, es completamente normal y esperado. Al expulsar el aire (y algo de agua), el volumen dentro del circuito disminuye, lo que se refleja en una caída de presión. Por eso es crucial revisar y ajustar la presión después de haber purgado todos los radiadores.
Mi radiador sigue frío después de purgarlo y ajustar la presión, ¿qué puede ser?
Podría ser un problema con la válvula del detentor, ubicada en la parte inferior. Asegúrate de que no está completamente cerrada, ya que regula el flujo de agua que sale del radiador.
Realizar un purgado adecuado es una tarea de mantenimiento sencilla que marca una gran diferencia en el confort y la eficiencia de tu hogar durante los meses fríos. Siguiendo estos pasos, podrás asegurarte de que tus radiadores funcionan a pleno rendimiento.
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