26/01/2025
La historia económica de Estados Unidos está intrínsecamente ligada a su política comercial, y los aranceles, esos impuestos que se aplican a los bienes importados, han jugado un papel crucial a lo largo de los siglos. Entender quién ha tenido el poder de fijarlos y con qué propósitos es clave para comprender no solo la evolución económica del país, sino también cómo estas decisiones han impactado en industrias específicas, como la automotriz, que dependen en gran medida del comercio global. Desde los primeros días de la nación, la cuestión de los aranceles ha sido un tema recurrente de debate, con diferentes facetas y actores involucrados. No siempre fue el presidente quien tuvo la última palabra, y la política arancelaria ha reflejado los cambios en las prioridades económicas y las relaciones internacionales del país.

Los Primeros Años: De las Colonias a la Constitución
En la era colonial, antes de 1775, la política arancelaria era un asunto local. Casi todas las colonias imponían sus propios aranceles a las importaciones, aunque a menudo con tasas más bajas para los productos provenientes de Gran Bretaña, en línea con la política mercantilista del gobierno de Londres. Existían impuestos variados: sobre los barcos (por tonelaje), sobre la importación de esclavos y bebidas alcohólicas, e incluso impuestos a la exportación de productos como el tabaco. La Revolución interrumpió gran parte de este comercio, y en el período de la Confederación (1783-1789), la situación se volvió aún más fragmentada. Cada estado establecía sus propias reglas comerciales, lo que a menudo resultaba en aranceles o restricciones sobre los estados vecinos. Esta falta de uniformidad y las barreras internas fueron un factor importante que impulsó la creación de una nueva Constitución. La Constitución, que entró en vigor en 1789, cambió radicalmente el panorama. Prohibió los aranceles o restricciones comerciales entre estados, así como los impuestos estatales sobre las exportaciones. A partir de entonces, la regulación del comercio exterior y la imposición de aranceles se convirtieron en una facultad del gobierno federal, específicamente del Congreso.

El Auge de los Aranceles y la Gran Depresión
Durante gran parte del siglo XIX y principios del XX, los aranceles federales fueron una fuente significativa de ingresos para el gobierno y se utilizaron a menudo para proteger las industrias nacionales emergentes. Las tasas arancelarias variaron con el tiempo, influenciadas por los debates políticos y las necesidades económicas. Un punto culminante en la historia de los altos aranceles fue el período que culminó en el Acta Arancelaria Smoot-Hawley de 1930. Si bien esta ley fue una iniciativa del Congreso y no de un presidente específico como impulsor principal, fue promulgada durante la presidencia de Herbert Hoover y se convirtió en un símbolo de las políticas proteccionistas de la época. El Acta Smoot-Hawley elevó drásticamente los aranceles sobre cientos de productos importados. El impacto de esta ley fue objeto de intenso debate histórico. El economista Douglas A. Irwin evaluó que, en los dos años posteriores a su imposición en junio de 1930, el volumen de las importaciones estadounidenses cayó más del 40%. Aunque otros factores como la caída de los ingresos contribuyeron, se estima que el arancel en sí mismo redujo las importaciones entre un 4% y un 8%. Una simulación sugiere que casi una cuarta parte de la caída observada del 40% en las importaciones podría atribuirse al aumento del arancel efectivo. Irwin argumenta que, si bien el Acta Smoot-Hawley no fue la causa principal de la Gran Depresión, sí contribuyó a su severidad. Provocó represalias internacionales, reduciendo el comercio global. La ley elevó el nivel promedio de aranceles sobre las importaciones sujetas a impuestos entre un 15% y un 18%. Sin embargo, el impacto global fue mitigado por el pequeño tamaño del sector comercial en ese momento; solo un tercio de las importaciones totales de EE. UU. en 1930 estaban sujetas a derechos, representando solo el 1.4% del PIB. La política resultó contraproducente incluso desde una perspectiva keynesiana, ya que la disminución de las exportaciones superó la reducción de las importaciones. Aunque la caída de los ingresos extranjeros fue un factor clave en el colapso de las exportaciones estadounidenses, el arancel también limitó el acceso extranjero a dólares estadounidenses, apreciando la moneda y haciendo que los bienes estadounidenses fueran menos competitivos en el exterior. Quizás una de las consecuencias más perjudiciales del Acta fue el deterioro de las relaciones comerciales de Estados Unidos con socios clave. Promulgada cuando la Liga de las Naciones buscaba implementar una 'tregua arancelaria' global, Smoot-Hawley fue percibida como un movimiento unilateral y hostil, socavando la cooperación internacional. Irwin enfatiza que el impacto a largo plazo más significativo fue que el resentimiento generado alentó a otros países a formar bloques comerciales discriminatorios, desviando el comercio de Estados Unidos y dificultando la recuperación económica global.
El Giro Hacia la Liberalización Comercial
La percepción sobre los aranceles comenzó a cambiar, especialmente después de la experiencia de la Gran Depresión. En 1934, en una delegación de autoridad poco común, el Congreso de EE. UU. aprobó el Acta de Aranceles Recíprocos, que autorizó al poder ejecutivo, es decir, al presidente y su administración, a negociar acuerdos bilaterales de reducción de aranceles con otros países. Esta fue una señal de que la creencia predominante se inclinaba hacia la idea de que la liberalización comercial podía estimular el crecimiento económico. Entre 1934 y 1945, el ejecutivo negoció más de 32 acuerdos bilaterales. Después de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos promovió activamente el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT), establecido en 1947, con el objetivo de minimizar aranceles y otras restricciones y liberalizar el comercio entre los países capitalistas. En 1995, el GATT se convirtió en la Organización Mundial del Comercio (OMC). La ideología de mercados abiertos y aranceles bajos se volvió dominante a nivel mundial en la década de 1990. Actualmente, las tasas arancelarias promedio cobradas por Estados Unidos se encuentran en un mínimo histórico. Hasta 2025, solo alrededor del 30% de todos los bienes importados están sujetos a aranceles en Estados Unidos; el resto se encuentra en la lista libre. La lista de aranceles negociados se detalla en el Harmonized Tariff Schedule publicado por la Comisión de Comercio Internacional de Estados Unidos.
Aranceles, Cuotas y la Industria Automotriz
La industria automotriz, como sector globalizado, ha sido particularmente sensible a las políticas comerciales. Si bien los aranceles generales disminuyeron significativamente en la era de la liberalización, otras formas de protección comercial surgieron y afectaron a los fabricantes de automóviles. En los años 70 y 80, la industria automotriz estadounidense, centrada en Detroit, enfrentó una dura competencia de productores de bajo costo de todo el mundo, especialmente de Japón, con marcas como Toyota y Nissan. Ante esta amenaza, Detroit y el sindicato de trabajadores automotrices (UAW) buscaron protección gubernamental. No obtuvieron aranceles altos generalizados, sino cuotas (restricciones voluntarias a la importación) negociadas con el gobierno japonés. Estas restricciones voluntarias tuvieron un efecto protector similar al de los aranceles altos, pero con la ventaja de no provocar represalias de terceros países. Sin embargo, tuvieron una consecuencia inesperada: al limitar el número de automóviles que podían exportar a Estados Unidos, las empresas japonesas optaron por aumentar el valor de sus exportaciones para mantener el crecimiento de sus ingresos. Esto las impulsó a penetrar en segmentos de mercado más grandes y caros, amenazando el dominio histórico de los fabricantes estadounidenses en los mercados de automóviles medianos y grandes. Un ejemplo específico de acción presidencial que impuso un arancel significativo en el sector automotriz (vehículos comerciales ligeros) fue la llamada "Chicken Tax" de 1964. Esta medida fue una respuesta del Presidente Lyndon B. Johnson a los aranceles que Alemania (entonces Alemania Occidental) había impuesto a la importación de pollo estadounidense. La disputa comenzó en 1962, bajo la administración Kennedy, cuando Estados Unidos acusó a Europa de restringir injustamente las importaciones de aves de corral estadounidenses a petición de los agricultores alemanes. La diplomacia fracasó, y en enero de 1964, dos meses después de asumir el cargo, el Presidente Johnson tomó represalias imponiendo un impuesto del 25% sobre todas las camionetas ligeras importadas. Esto afectó directamente a las furgonetas Volkswagen fabricadas en Alemania. Oficialmente, se explicó que el impuesto a las camionetas ligeras compensaría el valor en dólares de las importaciones de furgonetas Volkswagen de Alemania Occidental con las ventas perdidas de pollo estadounidense a Europa. Sin embargo, grabaciones de audio de la Casa Blanca de Johnson revelaron que en enero de 1964, el Presidente Johnson estaba intentando convencer al presidente del sindicato UAW, Walter Reuther, de no iniciar una huelga justo antes de las elecciones de 1964 y de apoyar la plataforma de derechos civiles del presidente. A cambio, Reuther quería que Johnson respondiera a los mayores envíos de Volkswagen a Estados Unidos. Así, la "Chicken Tax" tuvo motivaciones complejas, incluyendo consideraciones políticas domésticas y comerciales.
La Aplicación de los Aranceles Hoy
La recaudación de aranceles y la aplicación de la ley comercial son tareas del gobierno federal. Históricamente, los aranceles altos a menudo llevaron a altas tasas de contrabando. El Servicio de Guardacostas de Estados Unidos (originalmente el Servicio de Recaudación de Ingresos) fue establecido en 1790 por Alexander Hamilton como un servicio armado de aplicación de la ley marítima y aduanera. Hoy en día, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP) es la agencia principal encargada de regular y facilitar el comercio internacional, recaudar derechos de aduana (aranceles aprobados por el Congreso) y hacer cumplir las regulaciones de EE. UU. Cuando los envíos de mercancías llegan a un cruce fronterizo o puerto, los oficiales de aduanas inspeccionan el contenido y cobran un impuesto según la fórmula arancelaria para ese producto.
Preguntas Frecuentes sobre Presidentes y Aranceles
¿Qué presidente es conocido por apoyar altos aranceles de forma generalizada, según la información proporcionada?
La información proporcionada no señala a un único presidente como el principal defensor de altos aranceles a lo largo de la historia de EE. UU. Históricamente, el Congreso ha tenido un papel central en la fijación de las tasas arancelarias. El Acta Smoot-Hawley de 1930, que elevó significativamente los aranceles, fue una ley del Congreso, aunque promulgada durante la presidencia de Herbert Hoover. Un caso específico de un presidente imponiendo un arancel notable, particularmente relevante para el sector automotriz (vehículos comerciales ligeros), fue el Presidente Lyndon B. Johnson con la "Chicken Tax" en 1964.
¿El Acta Smoot-Hawley fue decidida por un presidente?
No, el Acta Smoot-Hawley fue una ley aprobada por el Congreso de Estados Unidos. El presidente en funciones en ese momento (Herbert Hoover) la promulgó, pero la iniciativa y los detalles de la ley provinieron del proceso legislativo en el Congreso.
¿Los aranceles o políticas comerciales afectaron específicamente a la industria automotriz?
Sí, la información muestra que las políticas comerciales han afectado a la industria automotriz. Ejemplos clave incluyen la "Chicken Tax" de 1964 impuesta por el Presidente Johnson sobre camionetas ligeras importadas (como las furgonetas VW) y el uso de cuotas (restricciones voluntarias a la importación) en los años 70 y 80 para limitar las importaciones de automóviles japoneses, lo que tuvo efectos significativos en el mercado.
¿Quién es responsable de recaudar los aranceles hoy en día?
Actualmente, la recaudación de aranceles en Estados Unidos es responsabilidad de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), una agencia del Departamento de Seguridad Nacional.
| Periodo/Medida Clave | Actores Principales (Según texto) | Característica Arancelaria/Comercial | Impacto Notado (Según texto) |
|---|---|---|---|
| Era Colonial - Confederación | Colonias, Estados | Aranceles locales/estatales variados. | Fragmentación, barreras internas, contrabando. |
| Post-Constitución (1789 en adelante) | Congreso Federal | Poder de fijar aranceles federales. | Fuente de ingresos, protección industrial. |
| Acta Smoot-Hawley (1930) | Congreso (Promulgada por Hoover) | Aumento significativo de aranceles. | Caída de importaciones, represalias, daño comercial global. |
| Acta de Aranceles Recíprocos (1934) | Poder Ejecutivo (Presidente Roosevelt y siguientes) | Autoridad para negociar reducciones bilaterales. | Inicio de la liberalización comercial. |
| "Chicken Tax" (1964) | Presidente Lyndon B. Johnson | Arancel del 25% sobre camionetas ligeras importadas. | Respuesta a disputa, afectó vehículos (VW vans), contexto político/sindical. |
| Años 70/80 | Industria/Sindicatos de EE. UU., Gobierno Japonés (negociación) | Uso de cuotas (restricciones voluntarias a la importación, ej. autos). | Protección, empujó a fabricantes extranjeros a segmentos de mayor valor. |
| Era GATT/OMC (Post WWII - Presente) | Gobierno de EE. UU., Organizaciones Internacionales | Promoción de liberalización comercial, aranceles promedio bajos. | Comercio multilateral, globalización. |
En conclusión, la pregunta sobre qué presidente apoyó los aranceles altos no tiene una respuesta única y sencilla basada en la información proporcionada. La historia de los aranceles en Estados Unidos es compleja, con el Congreso desempeñando un papel predominante en la fijación de tasas durante largos períodos. Los presidentes han intervenido en momentos clave, ya sea promulgando leyes arancelarias significativas como en la era Smoot-Hawley, o implementando medidas específicas como la "Chicken Tax" bajo Johnson que impactaron directamente en el comercio de vehículos. La tendencia general desde mediados del siglo XX ha sido hacia la liberalización comercial, aunque las presiones proteccionistas y las medidas puntuales siguen siendo parte del panorama político y económico, influyendo continuamente en sectores vitales como la industria automotriz.
Si quieres conocer otros artículos parecidos a Aranceles y Presidentes en la Historia de EE.UU. puedes visitar la categoría Automotriz.
