19/11/2019
El viaje en automóvil, para muchas personas, es sinónimo de libertad y aventura. Sin embargo, para un número significativo de viajeros, especialmente en ciertos grupos de edad, puede convertirse rápidamente en una experiencia muy desagradable marcada por el malestar. Este fenómeno es comúnmente conocido como mareo cinético o, más formalmente, cinetosis, y se manifiesta de manera particular cuando el movimiento es el protagonista, como ocurre al desplazarse en un coche, barco, avión o tren.

La cinetosis es una respuesta del cuerpo a un conflicto sensorial. Ocurre cuando la información que llega al cerebro desde los ojos (que pueden ver un interior estático) no coincide con la información que envían los oídos internos (el laberinto), que detectan el movimiento. Esta discrepancia genera una confusión que el cerebro interpreta como una posible intoxicación, desencadenando una serie de respuestas destinadas a 'expulsar' la supuesta toxina, lo que lleva a los síntomas característicos.

¿Quiénes son más propensos a sufrir el mareo cinético?
Si bien la cinetosis puede afectar a cualquier persona, la susceptibilidad varía notablemente con la edad. Curiosamente, los niños muy pequeños rara vez la padecen. Sin embargo, a partir de los dos años de edad, la sensibilidad aumenta de forma considerable, haciendo que muchos niños en edad escolar sean particularmente vulnerables al mareo en el coche. Esta alta sensibilidad tiende a disminuir gradualmente a partir de los 12 años. No obstante, es importante destacar que muchas personas siguen experimentando este problema a lo largo de toda su vida adulta. Los ancianos también constituyen un grupo con mayor propensión a experimentar mareo cinético, lo que sugiere que los cambios relacionados con la edad en el sistema vestibular pueden influir.
La predisposición individual juega un papel crucial. Algunas personas son simplemente más sensibles a la detección del movimiento por parte del laberinto en el oído interno. Otros factores como la genética, ciertas condiciones médicas preexistentes o incluso el estado emocional (como la ansiedad) pueden influir en la probabilidad y severidad de experimentar mareo cinético durante un viaje.
¿Cuáles son los síntomas de la cinetosis?
Los síntomas de la cinetosis suelen seguir un patrón progresivo, comenzando con signos sutiles y escalando hacia el malestar severo si la exposición al movimiento persiste. Los primeros indicios pueden incluir bostezos frecuentes, una sensación de calor o sudoración fría abundante, palidez en el rostro y un aumento en la salivación. A medida que el mareo avanza, pueden aparecer la somnolencia y la hiperventilación.
Los síntomas más característicos y molestos son las náuseas y los vómitos cíclicos. Estas sensaciones pueden ser intensamente debilitantes y a menudo vienen acompañadas de otros malestares como aerofagia (ingestión de aire), vértigo (sensación de que todo da vueltas), cefalea (dolor de cabeza), malestar general y fatiga. Cuando las náuseas y los vómitos ya están presentes, el afectado suele sentirse muy débil, incapaz de concentrarse o de disfrutar del viaje.
Es interesante observar que, con una exposición prolongada y constante al movimiento, algunas personas pueden experimentar un fenómeno de adaptación, donde los síntomas disminuyen o desaparecen, permitiendo recuperar el bienestar. Sin embargo, esta adaptación no es permanente. Los síntomas pueden reaparecer con fuerza si el movimiento se intensifica (por ejemplo, en carreteras con muchas curvas o durante turbulencias) o si se reanuda el viaje tras una parada breve.
En casos severos y prolongados, especialmente si hay vómitos persistentes, la cinetosis puede llevar a complicaciones más serias como hipotensión arterial (presión baja), deshidratación, inanición (debido a la incapacidad de retener alimentos) e incluso depresión debido al malestar continuo y la limitación de la capacidad de viajar. Para pacientes que ya sufren de otras enfermedades, la cinetosis puede ser una complicación grave que exija atención médica.
¿Cuál es el tratamiento para la cinetosis?
El tratamiento de la cinetosis se centra principalmente en la prevención y el alivio de los síntomas. Existen diversos fármacos que pueden ser muy efectivos para reducir la reactividad del laberinto (el órgano del equilibrio en el oído interno) o para controlar las náuseas.
Para los adultos, se recomienda tomar la medicación de forma preventiva, idealmente unas 2 horas antes de iniciar el viaje. Algunas opciones comunes incluyen:
- Cinarizina (por ejemplo, Stugeron®): Una dosis típica para un adulto es de 30 mg (aproximadamente 10 gotas), que puede repetirse cada 8 horas si es necesario.
- Dimenhidrinato (por ejemplo, Biodramina®): La dosis habitual para un adulto es de 50-100 mg (1 ó 2 comprimidos), que puede repetirse cada 6 u 8 horas.
- Tietilperazina (por ejemplo, Torecan®): Se utiliza en dosis de 6,5 mg (1 comprimido), repetible a las 12 horas si los síntomas persisten. No se aconseja su uso en niños.
Es fundamental ajustar la dosis en niños de forma proporcional a su peso y edad, siguiendo siempre las indicaciones del prospecto del medicamento o, mejor aún, la prescripción de un médico. La tietilperazina no está recomendada para uso pediátrico.
Un efecto secundario común de muchos de estos medicamentos es la somnolencia. Por esta razón, las personas que van a conducir el vehículo deben evitar absolutamente su uso, ya que puede comprometer seriamente su capacidad de respuesta. Asimismo, se debe evitar el consumo de alcohol al tomar estos fármacos, ya que puede potenciar el efecto sedante.
Si las náuseas son particularmente intensas o no se controlan con los fármacos preventivos, se pueden añadir medicamentos antieméticos (contra el vómito) como:
- Cleboprida (por ejemplo, Cleboril®): Una dosis para adulto puede ser de 1 mg (10 cc), con la correspondiente reducción proporcional para niños.
- Metoclopramida (por ejemplo, Primperan®): Para adultos, la dosis puede ser de 10-20 mg (1 ó 2 comprimidos o 10-20 cc), también con ajuste de dosis para niños.
Aunque muchos de estos medicamentos pueden adquirirse sin receta en la farmacia, es siempre más adecuado y seguro que sean recetados por un médico, quien podrá valorar la situación individual y recomendar la mejor opción y dosis.

¿Qué precauciones hay que tener con el tratamiento?
Como se mencionó, la somnolencia es una de las precauciones más importantes a considerar con los medicamentos para la cinetosis. Este efecto secundario puede ser, paradójicamente, beneficioso para algunos viajeros, ya que dormir durante el trayecto puede hacer que la experiencia sea mucho menos desagradable al reducir la percepción del movimiento. Sin embargo, para aquellos en quienes la somnolencia resulta muy molesta o incapacitante, en algunos casos se puede considerar el uso del antiemético en combinación con cafeína, siempre bajo supervisión médica, para contrarrestar parcialmente este efecto.
Es de vital importancia tener en cuenta las contraindicaciones de estos medicamentos, especialmente aquellos con actividad anticolinérgica, como muchos de los antihistamínicos utilizados. Su uso debe evitarse o realizarse con extrema precaución en pacientes que padecen ciertas condiciones médicas, ya que pueden agravar o complicar estos procesos. Entre estas condiciones se incluyen:
- Adenoma de próstata: Puede empeorar los síntomas urinarios.
- Glaucoma en ángulo cerrado: Puede aumentar la presión intraocular.
- Enfermedades obstructivas intestinales o urinarias: Pueden exacerbar la obstrucción.
- Trastornos del ritmo cardíaco: Pueden influir en la conducción eléctrica del corazón.
Si usted padece alguna de estas condiciones o cualquier otra enfermedad crónica, es absolutamente indispensable consultar a su médico antes de tomar cualquier medicamento para la cinetosis.
La precaución más crítica y que no se puede enfatizar lo suficiente es que las personas que toman este tipo de medicamentos NUNCA deben conducir un vehículo. La somnolencia y la posible reducción de la capacidad de respuesta psicomotriz que producen estos fármacos son un riesgo grave para la seguridad vial, tanto para el conductor como para los demás. Si usted es propenso a la cinetosis y necesita viajar en coche, es mejor ser pasajero y permitir que alguien más conduzca, especialmente si ha tomado medicación.
Preguntas Frecuentes sobre la Cinetosis
¿Qué es el síndrome del coche (Cinetosis)?
Es el mareo que experimentan algunas personas al viajar en un vehículo en movimiento, como un coche. Ocurre debido a un conflicto entre la información visual y la del equilibrio en el oído interno.
¿Quiénes son más propensos a padecer mareo cinético?
La sensibilidad aumenta significativamente en niños de 2 a 12 años. Los adultos pueden seguir padeciéndolo, y la susceptibilidad tiende a aumentar nuevamente en los ancianos.
¿Cuáles son los síntomas típicos?
Los síntomas incluyen bostezos, palidez, sudoración fría, somnolencia, y los más característicos son las náuseas y vómitos. También puede haber vértigo, dolor de cabeza y fatiga.
¿Existe tratamiento para la cinetosis?
Sí, existen medicamentos que se toman preventivamente para disminuir la reactividad del órgano del equilibrio. También hay fármacos para controlar las náuseas si ya se han manifestado.
¿Qué precauciones debo tener con los medicamentos?
La principal precaución es la somnolencia que pueden causar. Por ello, las personas que los toman no deben conducir. También hay que evitar su uso si se tienen ciertas condiciones médicas como adenoma de próstata, glaucoma, obstrucciones intestinales/urinarias o problemas cardíacos, y consultar siempre a un médico.
Viajar en coche no tiene por qué ser una experiencia desagradable si se toman las medidas adecuadas. Conociendo qué es la cinetosis, quién puede padecerla y cómo manejarla, es posible minimizar sus efectos y disfrutar del trayecto.
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