¿Qué marca es la DINA?

DINA: Historia del Gigante Mexicano del Transporte

17/10/2022

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En las carreteras y ciudades de México, hay un nombre que resuena con fuerza en el mundo del transporte: DINA. Esta marca, arraigada en la historia industrial del país, ha sido parte fundamental del paisaje vehicular durante décadas. Miles de sus camiones y autobuses continúan circulando, testimonio de una trayectoria que combina innovación, alianzas estratégicas, momentos de auge, profundas crisis y un notorio resurgimiento.

Pero, ¿qué marca es exactamente DINA? Es una empresa mexicana dedicada a la fabricación y comercialización de vehículos para el transporte de carga y pasajeros. Su historia es un reflejo de la evolución económica e industrial de México, marcada por intervenciones estatales, procesos de privatización y la búsqueda constante de adaptación a un mercado desafiante.

¿Qué marca es la DINA?
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Los Primeros Pasos: Una Empresa Paraestatal

La historia de DINA comienza oficialmente el 18 de julio de 1951, con la constitución de Diesel Nacional, S.A. de C.V. Fue una iniciativa del Gobierno Federal de México, con participación de la iniciativa privada, aunque el Estado mantenía la mayoría accionaria. Su planta principal se estableció en Ciudad Sahagún, Hidalgo, un polo industrial clave en aquel entonces.

Los primeros años estuvieron marcados por alianzas internacionales cruciales para adquirir tecnología y know-how. En 1952, DINA firmó contratos con la automotriz italiana Fiat. Esto permitió la producción inicial de unidades ensambladas, comenzando con el tractocamión 682/T. La colaboración con Fiat incluso se extendió brevemente al segmento de automóviles, produciendo modelos como el FIAT 600, FIAT 1100 y FIAT 1400B, además del autobús de pasajeros 682 RN. Sin embargo, los altos costos llevaron a la cancelación del contrato con Fiat en 1960.

Ese mismo año, DINA buscó nuevas asociaciones. Celebró un contrato con la francesa Renault, inicialmente enfocada en la fabricación de autopartes, una relación que duraría hasta 1971. Para el segmento de carga pesada, se asoció con la estadounidense Diamond Reo, produciendo camiones bajo licencia hasta mediados de los años 70. En 1963, llegó otra alianza fundamental con International Harvester Company (hoy Navistar International Corporation) para camiones de carga mediana y semipesada. También en 1963, se unió a Cummins, un gigante de motores, para la producción local de sus unidades, una relación que sería vital y duradera.

Un hito importante ocurrió en 1961 con la asociación con The Flxible Corporation. Esta licencia permitió a DINA construir en México dos modelos de autobuses que se convertirían en verdaderos íconos: el DINA 311, conocido popularmente como 'Dina jorobado' o 'Dina Flexible', y el DINA 323 G1 y G2, inmortalizado como el 'Dina Olímpico'. El Olímpico, en particular, gozó de una aceptación masiva en el transporte foráneo, siendo el autobús insignia de líneas tan importantes como Omnibus de México y ADO.

La Consolidación en el Mercado Mexicano

La década de 1960 trajo consigo políticas gubernamentales que moldearían el futuro de DINA. En 1962, se impusieron barreras arancelarias significativas a la importación de vehículos y componentes, una medida proteccionista que benefició enormemente a las empresas nacionales como DINA durante las siguientes tres décadas. Esta protección, sumada a su capacidad de producción y ensamble, le permitió establecer convenios estratégicos con carroceras mexicanas como CASA (Carrocerías de Aluminio, S.A.), CATOSA (Carrocerías Toluca, S.A.) y CAPRE (Carrocerías Preconstruidas, S.A.), que fabricaban las carrocerías mientras DINA proveía chasis y motores.

La diversificación fue clave en este periodo. En 1974, se creó Maquiladora Automotriz Nacional (MAN) para ensamblar camionetas pick-up bajo la marca DINA. Modelos como el 1000, 3000 y 3200, basados en tecnología International Scout y con motores Perkins, se sumaron al portafolio, aunque esta división cerró en 1983.

Para gestionar su crecimiento, a partir de 1976, Diesel Nacional se reestructuró en diversas divisiones comerciales, operando como un grupo corporativo paraestatal. Este grupo incluía Dina Camiones, Dina Autobuses, Dina Motores (fabricante de motores Cummins bajo licencia), Plásticos y Automotrices Dina (partes de fibra de vidrio), y otras empresas de apoyo. En 1982, incluso incorporó a Mexicana de Autobuses, S.A. de C.V. (MASA).

Durante los primeros años de la década de 1980, DINA y MASA llegaron a monopolizar gran parte de la producción de autobuses y camiones en México. Esta posición dominante fue facilitada por las políticas proteccionistas y, según algunas fuentes, por prácticas de competencia que dificultaban la operación de empresas privadas como Sultana, que tuvo que cerrar temporalmente en 1982 en medio de la crisis económica del país.

Las alianzas continuaron fortaleciéndose. En 1981, DINA y Navistar (International) firmaron un contrato de cooperación tecnológica que introdujo los camiones serie S (7400, 7800, 9400). En 1985, se asoció con General Motors de México. Fue en esta década, bajo la dirección del Ing. Miguel Ángel Anguiano Rodríguez, que Dina Autobuses alcanzó su cúspide de ventas.

En 1987, tras años de éxito del Olímpico, DINA lanzó el D-350 G-7, que evolucionaría al popular Dina Avante, basado en el Eagle 15 y adaptando características de los Flxible. Posteriormente, surgirían variaciones como el Dina Dorado y Avante Plus.

Crisis y el Proceso de Privatización

A pesar de su dominio en el mercado, la situación económica general de México a finales de los años 80 impactó severamente a DINA. La disminución de la demanda paralizó gran parte de la producción a finales de 1986, y la falta de recursos impidió la modernización de equipos. Esto llevó al gobierno federal a iniciar un proceso de desincorporación.

A partir de 1987, las empresas del grupo DINA comenzaron a ser vendidas o cerradas. Dina Motores fue adquirida en su totalidad por Cummins, su socio extranjero. Mexicana de Autobuses (MASA) fue vendida a un grupo de empresarios. Finalmente, entre 1988 y 1989, se completó la liquidación corporativa de DINA, que culminó con la venta del paquete accionario de las empresas restantes (camiones, plásticos y autobuses). Después de 38 años, el Estado mexicano dejaba de ser el controlador de DINA.

La Era de la Privatización y la Expansión Internacional

En 1989, la empresa paraestatal Diesel Nacional fue adquirida por Consorcio Grupo G, propiedad de la familia Gómez Flores. Esta familia ya tenía intereses en el sector a través de Mexicana de Autobuses (MASA) y Motor Coach Industries (MCI).

Bajo la nueva administración privada, DINA mantuvo y buscó fortalecer sus relaciones comerciales. En 1991, introdujo los motores NAVISTAR series DTA-360 y DTA-466. Un paso estratégico importante fue el acuerdo comercial y tecnológico con la brasileña Marcopolo S.A. en 1992. Marcopolo, líder en Sudamérica, comenzó a proveer carrocerías en formato semi-knock-down (SKD) y knock-down (KD) para ser ensambladas en México, permitiendo a DINA abastecer la demanda. De esta alianza surgieron los populares modelos Marcopolo Paradiso y Viaggio con chasis DINA para el mercado mexicano, que incluso se exportaron a Centro y Sudamérica desde 1993.

Grupo G consolidó su red de distribuidores, adquiriendo las participaciones que tenían socios anteriores como Chrysler y Navistar. En 1994, se constituyó DINA Composites para el desarrollo de tecnologías plásticas automotrices. Ese mismo año, en un movimiento ambicioso, Grupo G adquirió las plantas de ensamble de Motor Coach Industries International (MCI), un fabricante clave de autobuses de larga distancia en Estados Unidos y Canadá, famoso por los autobuses Greyhound. Esta adquisición buscaba facilitar la exportación al mercado norteamericano.

En 1996, DINA cambió de proveedor de motores, introduciendo los motores CAT de Caterpillar en lugar de los Navistar. La expansión internacional no se detuvo ahí. En 1997, inauguró una planta de ensamble en Mercedes, Buenos Aires, Argentina. Esta subsidiaria, llamada Internacional Dina y luego DIMEX, comenzó ensamblando camiones serie S importados de México y, a partir de 1999, produjo su propia gama de chasis y camiones HTQ (High Technology and Quality) diseñados para el mercado sudamericano (D1416, D1721, D1725). DIMEX incluso tuvo una filial distribuidora en Chile (DINAMEX Chile).

A finales de los 90, el Grupo Diesel Nacional bajo propiedad privada estaba compuesto por Dina Camiones, Dina Autobuses, MCI (EE.UU.), Internacional DINA (Argentina), DINAMEX (Chile), DINA Composites, Universal Coach Parts (refacciones), Mexicana de Manufacturas Especiales (partes metal-mecánicas y carrocerías urbanas) y Arrendadora Financiera Dina.

En la planta mexicana de Sahagún, DINA también impulsó el desarrollo de diseños propios. En 1997, lanzó el autobús F11, seguido por el F12 (1998) y F14 (1999). Para camiones, desarrolló la serie HTQ (55117572, 66121072, etc.) con tecnologías propias para el mercado estadounidense. El diseño de la serie HTQ fue un proyecto conjunto con firmas internacionales como Design Works (filial de BMW), MCII y Roush Industries USA, con una inversión cercana a los 100 millones de dólares.

Problemas Financieros y la Quiebra Técnica

A pesar de la expansión, la empresa arrastraba pasivos importantes derivados de la crisis económica de México de 1994. La falta de liquidez se hizo evidente en junio de 1999, obligando a DINA a vender MCI Holdings USA y la división de autobuses en México a la firma de inversores JLL Partners. Esta operación redujo significativamente su deuda, pero marcó el inicio de una etapa muy difícil.

La situación empeoró en octubre de 1999. Sterling Trucks (subsidiaria de Daimler) adquirió Western Star Trucks, una empresa estadounidense con la que DINA tenía un contrato crucial para la producción de 9000 camiones HTQ para el mercado norteamericano. Tras la adquisición, en julio de 2000, Freightliner, la nueva dueña de Western Star, canceló unilateralmente el contrato. De los 9000 camiones acordados, solo se fabricaron 700 unidades. Esta cancelación representó un golpe devastador para DINA Camiones.

La empresa enfrentó huelgas laborales en 2000 y 2001, paros técnicos y el incumplimiento de pagos de deuda. En octubre de 2000, DINA reclamó a Western Star Trucks ante la Cámara de Comercio Internacional por 110 millones de dólares debido al incumplimiento del contrato. La crisis financiera llevó a recortes masivos de personal a principios de 2001.

La debacle culminó el 11 de septiembre de 2001, con el cierre definitivo de la planta de DINA Camiones en Ciudad Sahagún. La estrategia implicó la liquidación de un sindicato obsoleto y la venta de los terrenos sobredimensionados, conservando solo el espacio necesario para una posible reactivación futura. El gobierno del estado de Hidalgo se hizo cargo de los activos de DINA Camiones y liquidó a sus trabajadores en 2002.

El Destino de las Filiales: MCI México y DIMEX Argentina

La división de autobuses mexicanos, vendida a JLL Partners en 1999, continuó operando bajo la marca MCI a partir de 2001, produciendo los modelos serie F y comercializando el modelo americano G 45. En septiembre de 2001, la empresa cambió formalmente su nombre a Motor Coach Industries México, S.A. de C.V. A pesar de algunos nuevos diseños en 2002, los problemas económicos resurgieron. El 13 de febrero de 2003, la planta cerró abruptamente, dejando a los trabajadores en la incertidumbre.

Las demandas sindicales por la falta de pagos llevaron a la adjudicación de los bienes de la planta. En 2004, se formó una empresa llamada Frontera Tren Motriz, S.A. de C.V., por exempleados y empresarios, con el objetivo de adquirir la planta, producir otros bienes y generar recursos para las indemnizaciones. Sin embargo, este esfuerzo fracasó y los exempleados volvieron a tomar las instalaciones en 2005. La planta fue finalmente vendida en 2010 a Pacific Internacional Development (PID), pero el pago total nunca se concretó, dejando la situación legal sin resolver hasta la fecha.

La subsidiaria argentina DIMEX también suspendió operaciones en 2001. En 2005, un grupo de empresarios argentinos compró las instalaciones y los derechos sobre las cabinas HTQ. Reiniciaron la producción, inicialmente con componentes mexicanos y luego con fabricación local (salvo motores y transmisiones). Lanzaron un nuevo chasis para autobuses urbanos, el Dimex D1116, e incluso produjeron un camión a gas. En 2007, compartieron la planta con la brasileña Agrale. Sin embargo, la baja demanda provocó el paro de producción en 2008 y la quiebra económica en 2010. Agrale ocupó la totalidad de la planta, poniendo fin definitivo a DIMEX en Argentina.

El Resurgimiento de DINA en México

Tras la quiebra técnica de DINA Camiones en 2001, un grupo de administradores de Grupo Empresarial G llevó a cabo un ambicioso proceso de reestructura financiera. Esto incluyó la venta de las plantas restantes (la de Sahagún al gobierno de Hidalgo en 2002, la de Argentina en 2005) y, crucialmente, el arreglo legal con Freightliner por el contrato cancelado, que resultó en una indemnización significativa para DINA.

A partir de 2004, DINA comenzó el diseño de nuevas unidades para pasajeros, desarrollando chasis y carrocerías propios basados en la tecnología HTQ y adaptados a las condiciones mexicanas. En 2007, concluyeron los prototipos y se construyó una nueva planta más compacta y eficiente en Ciudad Sahagún.

El resurgimiento se concretó en mayo de 2008 con el anuncio oficial del reinicio de operaciones de DINA Camiones. La empresa lanzó al mercado cuatro nuevos modelos de autobuses urbanos: DINA Linner, Runner, Picker y Outsider. Este retorno representó una inversión de 100 millones de dólares, una planta con capacidad de producción considerable y la creación de cientos de empleos directos e indirectos, apoyados por una red inicial de concesionarios.

DINA en la Actualidad

Hoy en día, DINA mantiene sus operaciones, enfocándose principalmente en el mercado de autobuses urbanos y foráneos en México. La empresa ha buscado innovar y diversificar su oferta. En 2010, lanzó el DINA Linner G, un autobús impulsado por gas natural, anticipándose a las tendencias de movilidad sustentable. En 2011, presentó el DINA Hustler, un camión especializado tipo tractor diseñado para el manejo de contenedores en puertos.

La empresa ha logrado incrementar su participación en el mercado mexicano y ha reiniciado las exportaciones a algunos países de Centroamérica, buscando recuperar su presencia internacional. En 2013, marcó su regreso al segmento de transporte foráneo con el lanzamiento del modelo DINA Buller.

La historia de DINA es un testimonio de la resiliencia industrial. Tras décadas de altibajos, incluyendo alianzas, expansión, crisis severas y cierres de plantas, la marca ha logrado reiniciar operaciones y mantenerse activa en el competitivo mercado automotriz, particularmente en el segmento de transporte de pasajeros. Su enfoque actual en autobuses modernos y tecnologías alternativas, como el gas natural, demuestra su compromiso con la evolución del transporte en México.

Preguntas Frecuentes sobre DINA

¿DINA sigue fabricando vehículos?
Sí, actualmente DINA mantiene operaciones y fabrica autobuses en su planta de Ciudad Sahagún, Hidalgo, México. Se enfoca principalmente en autobuses urbanos y foráneos.

¿Qué tipo de vehículos produce DINA?
Actualmente, DINA produce principalmente autobuses para transporte urbano y foráneo. También ha incursionado en vehículos especializados como tractores portuarios y autobuses a gas natural.

¿DINA es una empresa mexicana?
Sí, DINA (Diesel Nacional, S.A. de C.V.) es una empresa de origen mexicano. Aunque tuvo periodos como empresa paraestatal y alianzas con capital extranjero, su control actual y sus operaciones de fabricación están en México.

¿Qué significa DINA?
DINA son las siglas de Diesel Nacional, el nombre original de la empresa cuando fue fundada por el gobierno mexicano.

¿La planta de DINA está en Ciudad Sahagún?
Sí, la planta de fabricación actual de DINA se encuentra en Ciudad Sahagún, Hidalgo, la misma ciudad donde se estableció la planta original en 1951, aunque en instalaciones reestructuradas.

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