06/06/2019
La historia de la industria automotriz en México es rica y fascinante, marcada por hitos que transformaron la movilidad y la economía del país. Uno de los momentos más cruciales fue la llegada de la primera empresa automotriz en establecerse en territorio mexicano. Este honor corresponde a Ford de México, una compañía que no solo introdujo sus vehículos, sino que también sentó las bases para el desarrollo de una industria manufacturera de gran envergadura.
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Fue en el año 1925 cuando Ford, la icónica firma del óvalo azul, decidió apostar por el potencial del mercado mexicano. Esta decisión no solo significó la disponibilidad de autos para los consumidores, sino que impulsó de manera decisiva la incipiente industria automotriz nacional. Su llegada marcó el inicio de una nueva era, donde los vehículos motorizados dejarían de ser una rareza importada para convertirse en una parte fundamental del paisaje y la vida cotidiana.

La Inauguración de la Primera Planta de Ensamble
El compromiso de Ford con México se materializó rápidamente con la inauguración de su primera planta de ensamble. El 26 de agosto de 1925, en la Ciudad de México, específicamente en la calzada de Balbuena y prolongación Candelaria, abrió sus puertas esta instalación pionera. Su propósito inicial era el montaje y acabado de automóviles, un proceso que, aunque modesto en sus inicios, representaba un salto tecnológico y económico significativo para el país.
En aquellos primeros días, la capacidad de producción de la planta era limitada pero constante. Se ensamblaban tan solo cinco vehículos Ford Modelo T al día. Este modelo, conocido afectuosamente como el 'Tin Lizzie' en otras latitudes, tuvo un impacto profundo en México. Fue el auto que, para muchos, significó la primera oportunidad de aprender a conducir. Además, el Modelo T fabricado en México estandarizó la posición del volante a la izquierda, un diseño que con el tiempo fue adoptado por la gran mayoría de los fabricantes de automóviles a nivel mundial, con la notable excepción de los vehículos de origen inglés.
La decisión estratégica de Henry Ford de abrir esta pequeña planta ensambladora en la capital mexicana fue visionaria. Por un lado, representó el verdadero comienzo de la manufactura automotriz en México. Por otro, actuó como un poderoso detonador para futuras inversiones industriales y financieras, atrayendo la mirada de otras compañías y fomentando el crecimiento económico.
Desafíos Iniciales y Desarrollo de Capacidades
Establecer una operación de esta naturaleza en 1925 no estuvo exento de retos. Uno de los principales obstáculos que Ford enfrentó fue la necesidad de contar con mano de obra capacitada. En una época donde la industria automotriz era prácticamente inexistente en México, encontrar trabajadores con las habilidades necesarias para el ensamble y acabado de vehículos era una tarea compleja.
Para superar este desafío, Ford implementó una solución ingeniosa: repatriar a obreros y técnicos mexicanos que habían emigrado y adquirido experiencia trabajando en las plantas de Detroit, Estados Unidos. Esta estrategia no solo resolvió la necesidad de personal cualificado, sino que también trajo de vuelta conocimiento y habilidades valiosas al país.
Otro reto fundamental fue el desarrollo de la proveeduría local. Para el funcionamiento eficiente de la planta y el ensamble de los automóviles, se requerían insumos y piezas básicas. Ford realizó un trabajo previo de desarrollo de proveedores, incentivando la producción nacional de componentes como neumáticos y otros aditamentos necesarios para los vehículos.
La planta ensambladora de San Lázaro, como se conocía a la instalación original en la Ciudad de México, empleaba a 260 trabajadores en sus inicios. Con una producción inicial de cinco vehículos Modelo T por día, la planta fue incrementando su ritmo con el tiempo. Para la época de su inauguración, Ford ya había preparado para su circulación en México 3,200 autos y 1,943 camiones, una cifra considerable que demostraba la creciente demanda y la necesidad de una operación local.
El Impacto del Modelo T en el Paisaje Mexicano
El Ford Modelo T se convirtió rápidamente en un ícono en México. Sus múltiples variantes se integraron al paisaje citadino. Desde el sobrio Tudor sedán hasta el descapotable Touring, estos autos eran comunes en las calles. El texto de referencia incluso menciona los precios de la época: el Tudor sedán costaba 1,894 pesos, mientras que el descapotable Touring tenía un precio de 1,035 pesos. Estos vehículos, junto con taxis y camiones basados en la misma plataforma, eran omnipresentes.
| Modelo | Precio (Pesos Mexicanos) |
|---|---|
| Tudor Sedán | 1,894 |
| Touring Descapotable | 1,035 |
La gran cantidad de automóviles y camiones Ford que circulaban en el país en esa época superaba la capacidad de los importadores y concesionarios existentes para atender las necesidades de mantenimiento, refacciones y control de calidad. Esto subraya la importancia de la apertura de la planta de ensamble, que no solo producía vehículos, sino que también facilitaba la logística y el soporte para la creciente flota Ford.
De la Primera Planta a la Industria Moderna
Con el paso del tiempo, la producción de Ford en México creció y se modernizó. Las operaciones se trasladaron a instalaciones más grandes y eficientes ubicadas en las afueras de la Ciudad de México y otras partes del país. Este crecimiento permitió un incremento paulatino en el número de unidades producidas y exportadas al resto del mundo, incluyendo modelos icónicos como el Modelo A, el Cougar y el Mustang.
Llegando al año 2020, 95 años después de la inauguración de la primera planta, Ford de México se consolidó como un actor clave para la corporación a nivel global. Contaba con cuatro plantas distribuidas estratégicamente en el país y empleaba a aproximadamente 10,197 personas. Además, estableció un centro de ingeniería con alrededor de 2,000 ingenieros mexicanos dedicados al desarrollo de productos y patentes tanto para el mercado local como para el internacional.
La visión de futuro de Ford en México se manifestó en la producción de vehículos de vanguardia. La planta de Cuautitlán se convirtió en la primera en el país en producir un vehículo completamente eléctrico: el Mustang Mach-E. Por su parte, la planta de Hermosillo asumió la responsabilidad de producir la sexta generación del Ford Bronco, un modelo icónico que regresó al mercado después de 24 años de ausencia. El Bronco, además de ser producido por manos mexicanas, fue un proyecto liderado por ingenieros del país, demostrando la evolución de las capacidades de la industria automotriz mexicana.

¿Qué hay de la Primera Agencia o Concesionario?
Aunque el texto proporcionado se centra en la llegada de Ford como la primera empresa automotriz en establecerse y la apertura de la primera planta de ensamble, la existencia de vehículos Ford circulando en México antes de la planta (mencionados como desbordando la capacidad de importadores y concesionarios) sugiere que ya existían mecanismos de venta y distribución. Ford, al establecer su presencia oficial y su planta, no solo comenzó a fabricar localmente, sino que también debió estructurar y ampliar su red de comercialización y servicio para atender la creciente demanda y la flota existente. Si bien el texto no nombra una 'primera agencia' específica en el sentido de un concesionario tal como los conocemos hoy, la llegada de Ford como empresa y la apertura de su planta fueron los eventos fundacionales que sentaron las bases para el desarrollo de la red de ventas y servicio automotriz en México.
La necesidad de atender el mantenimiento, refacciones y control de calidad de los vehículos Ford que ya circulaban fue uno de los factores que impulsaron la decisión de abrir la planta. Esto implica que los 'importadores y concesionarios' ya existían, aunque su capacidad era limitada. La llegada oficial de Ford y su infraestructura de ensamble y soporte técnico fortalecieron y formalizaron estas operaciones iniciales, siendo Ford de México la entidad pionera que organizó y escaló la distribución y venta de automóviles a una escala industrial en el país.
Preguntas Frecuentes sobre los Inicios de Ford en México
Aquí respondemos algunas dudas comunes basadas en la información proporcionada:
¿Cuándo llegó Ford a México?
Ford cumplió 95 años en México el 23 de junio de 2020, lo que sitúa su llegada inicial en 1925.
¿Cuándo se inauguró la primera planta de Ford en México?
La primera planta de ensamble de Ford en México se inauguró el 26 de agosto de 1925.
¿Dónde estaba ubicada la primera planta de Ford en México?
La primera planta estaba localizada en la calzada de Balbuena y prolongación Candelaria en la Ciudad de México.
¿Cuál fue el primer vehículo producido en la planta de Ford en México?
El primer vehículo ensamblado en la planta fue el Ford Modelo T.
¿Cuántos vehículos se producían inicialmente en la primera planta?
Inicialmente, la planta ensamblaba cinco vehículos Ford Modelo T por día.
¿Cuántos trabajadores tenía la primera planta de Ford?
La planta ensambladora de San Lázaro inició operaciones con 260 trabajadores.
¿Qué impacto tuvo la llegada de Ford en México?
La llegada de Ford significó el inicio de la industria automotriz mexicana, fue un detonador de nuevas inversiones industriales y financieras, y transformó la movilidad en el país.
¿Qué modelos icónicos se producen actualmente en las plantas de Ford en México?
En 2020, las plantas de Cuautitlán y Hermosillo producían el Mustang Mach-E (el primer vehículo eléctrico de Ford en el país) y el Ford Bronco Sport, respectivamente.
Desde hace 95 años, Ford ha mantenido un compromiso con México. La pasión y el impulso por la innovación han sido motores clave para ofrecer productos y servicios de alta calidad, contribuyendo al desarrollo de la industria y posicionándose como una empresa con una clara visión hacia el futuro.
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