23/07/2024
El nombre 'tanatorio' evoca una conexión directa con la antigüedad clásica, fusionando la palabra griega Thanatos, que significa muerte, con el sufijo latino -torium, que denota lugar. De esta manera, en su acepción más fundamental, un tanatorio se refiere al lugar destinado a los muertos. Sin embargo, su función y significado en la sociedad moderna van mucho más allá de esta simple definición etimológica.

¿Qué es un Tanatorio en la Actualidad?
Un tanatorio es, ante todo, un establecimiento específicamente diseñado y habilitado para el acogimiento y el velado de los difuntos. Es el espacio donde los cuerpos son recibidos tras un fallecimiento para ser preparados y acondicionados por una empresa funeraria especializada. Posteriormente, se convierten en el punto de encuentro para que las familias y allegados puedan velar al ser querido antes de que se proceda a su inhumación o cremación. En España, el uso de tanatorios para despedir a los fallecidos se ha convertido en una práctica sumamente común en la actualidad, aunque es importante recordar que esta costumbre es relativamente reciente en nuestra historia.
Hasta hace pocas décadas, concretamente hasta los años 70, los tanatorios tal como los conocemos hoy simplemente no existían en nuestro país. No había edificios o instalaciones dedicadas de forma profesional a ofrecer un servicio funerario integral a las familias en el momento de un fallecimiento. En aquel entonces, la tradición dictaba que el velatorio del difunto se llevara a cabo en su propio domicilio, con el cuerpo presente en la casa familiar. Esto se debía, en gran medida, a que la mayoría de los fallecimientos ocurrían en los hogares, a diferencia de la situación actual donde gran parte de los decesos tienen lugar en entornos hospitalarios o residenciales.
Sin embargo, velar a un difunto en casa presentaba desafíos significativos, principalmente en términos de higiene y sanidad. El proceso natural de descomposición del cadáver, aunque lento al principio, podía generar riesgos sanitarios y olores desagradables, lo que no era ideal para la salud de los familiares y visitantes que asistían al velatorio. Además, a medida que las viviendas se volvieron más pequeñas y la sociedad se urbanizó, recibir un gran número de visitas para despedir al difunto en el espacio limitado de un hogar particular dejó de ser una opción práctica o cómoda para las familias. Por estas dos razones fundamentales, tanto la necesidad de abordar los aspectos higiénicos y sanitarios como la búsqueda de un espacio más adecuado y cómodo para el encuentro y la despedida, la existencia y proliferación de los tanatorios se ha vuelto imprescindible en nuestros días, ofreciendo una solución profesional y respetuosa para gestionar los momentos posteriores a un fallecimiento.
Cómo son las Instalaciones de un Tanatorio
Un edificio tanatorio moderno está cuidadosamente diseñado para albergar una serie de zonas diferenciadas, cada una con una función específica orientada a la preparación, exposición y velado del cadáver, así como al confort y la atención de las familias hasta el momento final del sepelio. Estas instalaciones se dividen generalmente en áreas privadas y públicas.
En la parte privada, inaccesible para el público general, se encuentran las salas de preparación y las cámaras de conservación. Estas son áreas técnicas donde el personal funerario cualificado lleva a cabo los procesos necesarios de exhumación (si aplica) y, crucialmente, el acondicionamiento del cadáver. Este acondicionamiento puede incluir la limpieza, el vestido y, en algunos casos, técnicas de tanatopraxia o tanatoestética destinadas a preservar el cuerpo temporalmente y presentarlo de la manera más serena posible para el velatorio. Las cámaras de conservación son esenciales para mantener el cuerpo en condiciones adecuadas, especialmente durante el periodo legalmente establecido antes de la disposición final. Algunos tanatorios de mayor tamaño o aquellos que ofrecen el servicio completo pueden contar también con hornos crematorios dentro de sus instalaciones privadas, permitiendo realizar las incineraciones solicitadas por las familias en el mismo lugar.
Las zonas públicas de un tanatorio están pensadas para acoger a las familias y visitantes en un momento de profundo dolor y vulnerabilidad. Por ello, suelen ser espacios diseñados con un ambiente sobrio, buscando transmitir paz y respeto, a menudo caracterizados por ser luminosos y confortables. El objetivo es proporcionar un entorno lo más sereno y acogedor posible para facilitar el proceso de duelo y la despedida. El corazón de la zona pública son las salas de velatorio o velatorios. Cada sala es un espacio privado asignado a una familia, donde pueden acompañar a su difunto y recibir las condolencias y el apoyo de amigos, familiares y conocidos. Dentro de la sala de velatorio, el difunto suele exponerse en el túmulo. El túmulo es un habitáculo especial, a menudo acristalado y conectado a la sala principal, que cuenta con un sistema de refrigeración para mantener el féretro y el cadáver a una temperatura controlada, asegurando su correcta conservación durante las horas del velatorio. Es en este espacio donde el féretro con el cuerpo se coloca para que los seres queridos puedan acercarse y despedirse.
Además de las salas de velatorio, muchos tanatorios disponen de salas multiconfesionales o capillas. Estos espacios están habilitados para la celebración de funerales o ceremonias de despedida, adaptándose a diferentes creencias y ritos, ya sean religiosos (católicos, protestantes, etc.) o laicos, permitiendo a las familias honrar al difunto según sus convicciones.
Un tanatorio es, inherentemente, un lugar de encuentro para familiares y amigos en un momento delicado. Conscientes de ello, las instalaciones suelen complementar sus servicios principales con una serie de comodidades adicionales diseñadas para mejorar la calidad de la estancia de los visitantes y aliviar algunas preocupaciones logísticas. Es habitual encontrar servicios como cafetería o incluso restaurante, floristería (para la adquisición rápida de arreglos florales), amplias zonas de aparcamiento y, en la actualidad, acceso a internet (Wi-Fi). Estos servicios buscan ofrecer un mínimo de confort y facilitar las gestiones prácticas en unas circunstancias emocionalmente agotadoras.

Servicios Adicionales a Través de la Empresa Funeraria
Más allá de las instalaciones físicas para el velado y la conservación, los tanatorios suelen ser la base de operaciones desde la que la empresa funeraria ofrece una gama completa de servicios a las familias. Estos servicios cubren todas las necesidades que surgen tras un fallecimiento y durante la organización del sepelio. Algunos ejemplos de los servicios que las empresas funerarias gestionan desde el tanatorio incluyen:
- La venta y asesoramiento sobre féretros, urnas (en caso de cremación) y otros artículos funerarios.
- La organización completa de las ceremonias de despedida, coordinando con los oficiantes (religiosos o laicos) y gestionando los detalles del acto.
- La gestión de los traslados del difunto, tanto desde el lugar del fallecimiento hasta el tanatorio, como desde el tanatorio hasta el cementerio o crematorio.
- Asistencia en los trámites administrativos y legales necesarios tras un fallecimiento.
- En algunos casos, ofrecen o facilitan acceso a servicios de apoyo psicológico para ayudar a las familias a afrontar el duelo.
- Coordinación con floristerías para la disposición de coronas y arreglos florales.
Estos servicios integrales buscan centralizar la gestión del proceso funerario, aliviando a la familia de la carga de tener que coordinar múltiples aspectos en un momento de vulnerabilidad.
La Elección del Tanatorio: Factores a Considerar
Las familias tienen la posibilidad de elegir el tanatorio que mejor se adapte a sus gustos, necesidades y circunstancias particulares. Esta elección puede estar influenciada por diversos factores. Si el fallecido contaba con un seguro de decesos, la póliza puede especificar los tanatorios concertados o cubrir los gastos en el que la familia elija. Más allá de la cobertura del seguro, los criterios de elección comunes suelen incluir:
- Calidad de las instalaciones: El estado y el diseño de las salas, la comodidad de las zonas comunes y la limpieza general del establecimiento.
- Servicios ofrecidos: La disponibilidad de los servicios adicionales mencionados (cafetería, floristería, etc.) y la gama de servicios funerarios que la empresa puede gestionar.
- Trato personal: La profesionalidad, empatía y calidez del personal que atiende a la familia en un momento tan sensible.
- Situación: La ubicación geográfica del tanatorio, buscando que sea accesible para la mayoría de los familiares y allegados.
- Precio: Aunque es un momento difícil, el coste de los servicios es un factor importante para muchas familias.
Las familias valoran encontrar un lugar que les ofrezca tranquilidad y facilidades en un momento ya de por sí complicado.
Aspectos Legales y la Permanencia del Cuerpo
Es importante aclarar que no existe una obligación legal estricta de utilizar las salas de velatorio de un tanatorio tras un fallecimiento. Una familia tiene la libertad de decidir no hacer uso de estas salas para realizar un velatorio público. Sin embargo, incluso si se opta por no velar el cuerpo en una sala, la ley en España establece un periodo mínimo de 24 horas desde el fallecimiento antes de que se pueda proceder a la inhumación (entierro) o la cremación del cadáver. Durante este tiempo, el cuerpo debe permanecer en un lugar adecuado para su conservación. En la práctica moderna, si no se vela en una sala, el difunto se depositará en las cámaras de conservación del tanatorio durante este periodo legalmente estipulado. Esto asegura que se cumplen las normativas sanitarias y legales antes de la disposición final del cuerpo. La empresa funeraria se encargará de gestionar este proceso, incluso si la familia decide realizar una despedida más íntima o privada en otro momento o lugar (siempre respetando las regulaciones).
Preguntas Frecuentes (FAQ) sobre Tanatorios
¿Es obligatorio velar al difunto en un tanatorio?
No, no es obligatorio utilizar las salas de velatorio para un velatorio público. Sin embargo, el cuerpo sí debe permanecer en un lugar adecuado para su conservación durante al menos 24 horas desde el fallecimiento antes de la inhumación o cremación, lo que generalmente implica su depósito en las cámaras de conservación del tanatorio.
¿Por qué se dejó de velar a los fallecidos en casa?
La práctica de velar en casa disminuyó a partir de los años 70 en España principalmente por razones de higiene y sanidad (debido al proceso de descomposición del cuerpo) y por la falta de espacio en las viviendas modernas para acoger cómodamente a las visitas.
¿Qué tipo de servicios ofrece un tanatorio además del velatorio?
Un tanatorio ofrece las instalaciones para el velado y la conservación, salas para ceremonias y comodidades como cafetería, aparcamiento o floristería. Además, a través de la empresa funeraria asociada, gestiona servicios como la venta de féretros y urnas, organización de ceremonias, traslados y asistencia en trámites y duelo.
¿Cuánto tiempo debe pasar desde el fallecimiento hasta el entierro o cremación?
Según la ley, deben transcurrir al menos 24 horas desde el momento del fallecimiento antes de que se pueda proceder a la inhumación o cremación del cadáver.
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