¿Qué se necesita para fabricar un coche eléctrico?

¿Fabricar o Convertir Coche Eléctrico?

26/05/2019

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El mundo del automóvil está experimentando una transformación radical, impulsada por la creciente conciencia ambiental y la búsqueda de alternativas a los combustibles fósiles. En este contexto, el coche eléctrico ha pasado de ser una curiosidad a una pieza central del futuro de la movilidad. Pero, ¿qué implica realmente crear uno de estos vehículos desde cero? Y para quienes ya poseen un coche de combustión, ¿es viable y económico transformarlo en eléctrico? Exploraremos ambos caminos: la fabricación y la conversión (retrofit).

Aunque hoy nos parezca una tecnología del futuro, el coche eléctrico tiene una historia sorprendentemente larga. A diferencia de los vehículos de gasolina, su desarrollo no fue lineal. Ya en el siglo XIX, pioneros como Robert Davidson en Escocia construyeron prototipos, y para la década de 1890, los coches eléctricos se fabricaban y vendían tanto en Europa como en América. De hecho, a finales de ese siglo, había más coches eléctricos que de combustión interna en las carreteras de Estados Unidos.

¿Qué se necesita para fabricar un coche eléctrico?
Materias primas. El esqueleto del coche eléctrico se denomina bastidor espacial y está hecho de aluminio para ser resistente y ligero . Las ruedas también están hechas de aluminio en lugar de acero, también para ahorrar peso. Las piezas de aluminio se vierten en una fundición utilizando moldes diseñados específicamente para el fabricante.

Figuras como William Morrison o el equipo de padre e hijo S. R. y Edwin Bailey fueron cruciales en los primeros años. Sin embargo, el gran desafío siempre fue la batería. Aunque la batería de plomo-ácido fue inventada en 1890, y Thomas Alva Edison desarrolló la de níquel-hierro en 1910, la tecnología de la época limitaba la autonomía y encarecía los vehículos. La facilidad de producción en masa del Ford T y la invención del arranque eléctrico por Charles Kettering en 1912 hicieron que los coches de gasolina se volvieran más accesibles y prácticos, eclipsando a los eléctricos, que casi desaparecieron después de la década de 1920, sobreviviendo solo en usos muy específicos como tranvías o vehículos de reparto.

El interés resurgió en la década de 1960, impulsado por la preocupación por la contaminación y la escasez de petróleo. Sin embargo, la reintroducción del coche eléctrico en la parte final del siglo XX estuvo plagada de problemas técnicos, altos costos y un interés público fluctuante. Pese a ello, sus defensores destacaban su bajo consumo de energía, menores costos de mantenimiento, fiabilidad, mínima emisión de contaminantes, facilidad de operación y bajo nivel de ruido.

Algunas regulaciones, como las de California en los 90, impulsaron a los fabricantes a invertir. General Motors lanzó el Impact en 1990, con una velocidad máxima de 176 km/h y una autonomía de 193 km a 88 km/h. Pero las baterías seguían siendo el punto débil: necesitaban reemplazo frecuente, duplicando el costo operativo frente a los modelos de gasolina. La falta de estaciones de recarga también era un impedimento. Honda, por ejemplo, descontinuó su coche eléctrico en 1999 por falta de apoyo público debido a estos mismos problemas.

Índice de Contenido

Componentes Clave para Fabricar un Coche Eléctrico

A diferencia de los coches de combustión, que dependen de un motor complejo con múltiples sistemas (escape, refrigeración, etc.), el coche eléctrico simplifica algunos aspectos, pero introduce otros desafíos, principalmente relacionados con el almacenamiento de energía.

Las baterías son el componente más crítico y costoso. Se utilizan baterías recargables de tipo secundario. Históricamente, se han empleado de níquel-hierro, níquel-zinc, zinc-cloruro y, más comúnmente, plomo-ácido. Actualmente, las baterías de ion-litio y níquel-hidruro metálico (NiMH) son las más prometedoras, aunque el costo y la disponibilidad de las materias primas siguen siendo desafíos. Las baterías suelen colocarse en formación de 'T' a lo largo del centro del vehículo para mejorar la distribución del peso y la seguridad. Son fabricadas por proveedores especializados.

El peso es un factor constante de dificultad en el diseño. Las baterías y el sistema de propulsión eléctrica representan típicamente el 40% del peso total del coche eléctrico, mientras que en un coche de combustión, el motor y sistemas asociados son solo alrededor del 25% del peso total. Esto requiere que el resto de la estructura del vehículo sea lo más ligera posible.

El motor eléctrico (o sistema de tracción) convierte la energía eléctrica almacenada en las baterías en movimiento. Se utilizan tanto motores de corriente continua (DC) como de corriente alterna (AC), aunque los AC son preferidos por requerir menos mantenimiento al no usar escobillas.

Un controlador es esencial para regular el flujo de energía de la batería al motor, permitiendo ajustar la velocidad. En lugar de resistencias, que desperdiciarían demasiada energía, se utilizan rectificadores controlados por silicio (SCRs) que envían pulsos de energía para optimizar la eficiencia.

El chasis o estructura del coche eléctrico, a menudo llamado 'space frame', se fabrica con materiales ligeros pero resistentes como el aluminio para compensar el peso de las baterías. Las ruedas también suelen ser de aluminio en lugar de acero por la misma razón. Los asientos y partes del volante pueden usar magnesio, otro metal ligero. La carrocería se fabrica a menudo con plástico compuesto resistente a impactos y reciclable.

La electrónica avanzada es fundamental. Regula el flujo de energía, controla la conversión a potencia de conducción y gestiona numerosos sistemas del vehículo, desde el panel de control, puertas, ventanas, aire acondicionado, hasta sistemas de monitoreo de presión de neumáticos y el arranque.

Los interiores utilizan plásticos, espumas, vinilo y telas. Los neumáticos son de caucho, pero están diseñados para inflarse a presiones más altas para reducir la resistencia a la rodadura y conservar energía. A menudo contienen sellador para reparar pinchazos automáticamente, eliminando la necesidad de una rueda de repuesto y reduciendo peso.

El parabrisas puede ser de vidrio solar para ayudar a regular la temperatura interior, reduciendo la carga energética del aire acondicionado y la calefacción sobre las baterías.

El Proceso de Fabricación

La fabricación de un coche eléctrico moderno, especialmente los diseñados desde cero en la era contemporánea, implica un proceso cuidadosamente planificado, combinando artesanía y tecnología avanzada.

¿Cuánto cuesta transformar un coche de gasolina a eléctrico?
Precio del retrofit de un vehículo térmico a eléctrico El precio medio de conversión oscila entre 10.000€ y 15.000€ con piezas nuevas en turismos. Para los modelos más grandes el precio puede alcanzar los 50.000€.

Se utilizan estaciones de trabajo donde equipos de ensambladores trabajan de manera colaborativa. Las piezas se organizan en unidades modulares flexibles. La tecnología asiste, por ejemplo, con llaves dinamométricas controladas por ordenador que aplican el torque correcto para cada pieza.

En el taller de carrocería, el 'space frame' de aluminio se ensambla en secciones, uniendo piezas prefabricadas mediante soldadura o, más comúnmente, con adhesivos estructurales que proporcionan conexiones más duraderas y rígidas. Estas subsecciones, tanto de la parte inferior como superior, se unen progresivamente. La estructura completa se cura luego en hornos para endurecer el adhesivo. El techo, a menudo ya pintado, se adjunta. Se aplican selladores protectores, y la carrocería pintada pasa al área de ensamblaje general.

El ensamblaje general implica la instalación de los componentes operativos y el interior. En las primeras estaciones se instala la electrónica compleja, incluyendo el cableado y la bahía de electrónica de potencia que aloja el módulo de control de propulsión y la unidad de transmisión integrada (motor AC y reductor/diferencial). Estas unidades suelen venir preensambladas.

Luego se equipa el interior: piso, asientos, alfombras, consola y tablero. El diseño modular y el uso de piezas grandes y moldeadas simplifican este paso y reducen ruidos futuros. Se instala el sistema de climatización. El paquete de baterías, que es muy pesado, se introduce en el vehículo usando un polipasto especial y se fija al chasis. También se montan los ejes con ruedas y neumáticos. Una vez que las baterías y la unidad de propulsión están en su lugar, el coche puede moverse por sí mismo entre estaciones.

El sistema se enciende y se verifica. Se instala el parabrisas y se añaden otros fluidos. Las puertas, que vienen preensambladas con interiores, ventanas y electrónica, se adjuntan y se conectan. Los paneles exteriores de la carrocería, también previamente pintados, se fijan. Se añade el embellecedor final. En la estación final, se verifica y ajusta la alineación y se atornilla el panel inferior aerodinámico.

El control de calidad es continuo en cada estación. Al final del proceso, se realiza una inspección exhaustiva. Se rocía el vehículo con agua a presión para verificar la estanqueidad de los sellos. En una pista de pruebas especializada, se buscan ruidos o vibraciones durante la conducción. Finalmente, se realiza una inspección visual detallada. Una ventaja única es que, al no emitir gases, el coche puede ser probado en funcionamiento dentro de la planta una vez instalados los componentes clave.

No hay subproductos significativos en la planta de ensamblaje; los residuos son mínimos y generalmente reciclables, ya que la mayoría de los componentes vienen de proveedores.

El Retrofit: Transformar tu Coche Actual

Para muchos, comprar un coche eléctrico nuevo es una inversión considerable. Aquí es donde entra el retrofit, una tendencia en crecimiento para sortear las limitaciones de las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) y dar una segunda vida a vehículos antiguos.

El retrofit consiste en reemplazar el motor de combustión interna de un coche por un sistema de propulsión totalmente eléctrico. Esto permite que un vehículo originalmente de gasolina o diésel obtenga un distintivo ambiental que le permita circular en áreas restringidas, algo especialmente relevante para coches sin etiqueta de la DGT.

Además del acceso a las ZBE, el retrofit ofrece otros beneficios, como un ahorro potencial en combustible (electricidad vs. gasolina/diésel) y menores costos de mantenimiento, ya que los motores eléctricos tienen menos piezas móviles y sistemas complejos que requieren atención.

¿Qué Coches son Aptos para la Conversión?

No todos los vehículos son candidatos ideales para un retrofit. Generalmente, los modelos más pequeños y antiguos son los más adecuados, ya que suelen tener menos componentes electrónicos complejos que deban integrarse o anularse durante la transformación. Sin embargo, los especialistas señalan que son pocos los casos en los que la conversión es completamente inviable.

Proceso de Conversión de Gasolina a Eléctrico

La transformación de un coche de combustión a eléctrico sigue un procedimiento estructurado:

Primero, se realiza una evaluación del vehículo en un taller especializado para determinar la viabilidad técnica de la conversión. El coche debe estar registrado y tener la ITV al día.

Luego, se procede a la eliminación de los componentes térmicos: se retiran el motor de combustión, la transmisión, el sistema de escape y el depósito de combustible (este último requiere precauciones especiales por la inflamabilidad de los restos).

¿Puedes construir tu propio motor eléctrico?
Sin embargo, a un nivel más básico , casi cualquiera puede construir un motor eléctrico con herramientas económicas y fáciles de conseguir . Este sencillo motor eléctrico utiliza electricidad y magnetismo para hacer girar una bobina de alambre sujeta por clips.

Sigue la preparación, que implica adaptar el chasis del vehículo para anclar de forma segura el nuevo motor eléctrico y, crucialmente, el paquete de baterías.

La instalación de las nuevas piezas es el paso central. Se monta el motor eléctrico y se instala la batería, que es el componente más caro y delicado. También se integran los sistemas electrónicos de control.

Finalmente, vienen las pruebas y la homologación. El coche convertido debe pasar diversas pruebas para verificar que todos los sistemas funcionan correctamente, que no se han perdido funcionalidades importantes y que la estructura del vehículo soporta adecuadamente los nuevos elementos. La homologación se realiza en un centro de certificación autorizado, y posteriormente, el vehículo debe pasar una inspección técnica (ITV) para obtener la aprobación final y el nuevo distintivo ambiental.

¿Cuánto Cuesta Convertir un Coche de Gasolina a Eléctrico (Retrofit)?

El coste es, sin duda, uno de los factores determinantes. Convertir un coche de combustión a eléctrico es un proceso complejo y especializado. El coste medio de la conversión se sitúa generalmente entre los 12.000 y los 15.000 euros. Este precio puede variar significativamente dependiendo del modelo específico del coche, el tipo de transformación requerida y si surgen problemas inesperados durante el proceso.

Aunque 12.000-15.000 euros es una inversión considerable, es importante ponerla en perspectiva. Este coste representa apenas una fracción (aproximadamente un tercio o menos) del precio de compra de muchos coches eléctricos nuevos. Además, el ahorro potencial en combustible y mantenimiento a medio y largo plazo puede ayudar a amortizar la inversión, dependiendo del uso que se le dé al vehículo.

El futuro de la movilidad eléctrica se construye tanto desde la fábrica, con diseños innovadores y procesos de producción complejos, como desde el garaje, ofreciendo alternativas viables como el retrofit para adaptar el parque automovilístico existente a los nuevos tiempos y regulaciones.

Preguntas Frecuentes

¿Qué tipo de baterías se usan en coches eléctricos? Se usan baterías recargables (secundarias), históricamente de plomo-ácido, níquel-hierro, níquel-zinc o zinc-cloruro. Actualmente, las más comunes son de níquel-hidruro metálico (NiMH) y, sobre todo, de ion-litio, que ofrecen mayor densidad energética y autonomía.

¿Es caro fabricar un coche eléctrico? El coste de fabricación es elevado, en gran parte debido al alto precio de las baterías y la necesidad de diseñar estructuras ligeras y sistemas electrónicos sofisticados. Históricamente, la producción en masa de coches de gasolina fue más económica, aunque la brecha se está reduciendo con la evolución tecnológica y las economías de escala.

¿Qué es el retrofit? El retrofit es el proceso de sustituir el motor de combustión interna de un coche por un sistema de propulsión totalmente eléctrico.

¿Qué coches se pueden convertir a eléctricos mediante retrofit? Idealmente, los modelos más pequeños y antiguos con menos electrónica compleja son los más adecuados, aunque la viabilidad debe ser evaluada por un taller especializado.

¿Cuánto cuesta convertir un coche de gasolina a eléctrico? El coste medio de la conversión (retrofit) está entre los 12.000 y los 15.000 euros, aunque puede variar según el coche y la complejidad del trabajo.

¿Qué ventajas tiene el retrofit? Permite obtener un distintivo ambiental para circular en Zonas de Bajas Emisiones, reduce el gasto en combustible (electricidad vs. gasolina/diésel) y disminuye los costos de mantenimiento.

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