30/09/2023
Imagina ver una forma así acercándose a ti en la carretera o la pista. En su época, y aún hoy, si un Chevy Cheetah de 1964 aparecía a tu lado, estabas acabado. Durante décadas, hubo muy pocos vehículos que pudieran seguirle el ritmo, tanto en la calle como en la pista (cuando lograban mantenerse intactos). El Cheetah es, desde hace mucho tiempo, una auténtica leyenda, especialmente en California, y con sobrada razón.

Su estatus legendario se cimenta en dos estadísticas brutales: más de 500 caballos de potencia para apenas 680 kilogramos de peso. Pero hay más. En 1964, un Cheetah alcanzó los 346 km/h (215 mph) en Daytona y cerca de 320 km/h (200 mph) en Riverside, un circuito mucho más corto. Aunque los Cheetahs ganaron 11 carreras en las categorías C-Sports/Modified en 1964, también circulan historias sobre chasis flexibles, puertas que salían volando a 320 km/h y un habitáculo comparable a un horno milagroso de esos que se ven en la televisión.

Un Cheetah era un coche rudimentario, construido con un único propósito: ir más rápido que cualquier otra cosa, y de manera muy específica, más rápido que los Cobras de Carroll Shelby. Los dos primeros Cheetahs tenían carrocería de aluminio, mientras que el resto de la producción utilizó fibra de vidrio.
- El Desafío al Rey de las Pistas: Nace el Cheetah
- Diseño Radical y Espartano: Pura Función
- El Corazón del Cheetah: Un V8 Furioso
- ¿Qué Tan Rápido Era el Chevy Cheetah de 1964?
- La Experiencia de Conducir una Leyenda
- Una Producción Limitada y una Historia Compleja
- La Rareza y el Legado del Cheetah
- Comparativa: Chevy Cheetah vs. Shelby Cobra (Según el Texto)
- Preguntas Frecuentes sobre el Chevy Cheetah
El Desafío al Rey de las Pistas: Nace el Cheetah
La razón de ser del Cheetah fue, sin duda, la máquina de Carroll Shelby, el Cobra. Bill Thomas, el creador del Cheetah, era un próspero hombre de negocios e ingeniero del sur de California con experiencia en aviación cuando empezó a competir con Corvettes en 1957. Tuvo tanto éxito que rápidamente se enganchó a la competición y se ganó el apodo de "Mr. Corvette". Comenzó a construir motores y coches para otros, y a principios de la década de 1960, su floreciente empresa, Bill Thomas Race Cars, estaba muy acostumbrada a ganar.
Así que cuando Carroll Shelby apareció en 1962 y empezó a dominar las carreras con sus Cobras propulsados por Ford, Thomas no podía quedarse de brazos cruzados hasta que los coches de Shelby fueran vencidos. Tenía buenas conexiones en Chevrolet y, con algo de ayuda extraoficial, creó la máquina radical de la que estamos hablando.
El Cheetah era una respuesta directa y visceral al dominio del Cobra. Chevrolet, aunque oficialmente no participaba en carreras debido a una prohibición corporativa en 1963, permitió a Thomas desarrollar este proyecto de bajo volumen, que podría volar bajo el radar y aun así plantar cara al competidor de Ford.
Bill Thomas contactó con Ed Cole en Chevrolet y le presentó la idea de atacar al Cobra con un nuevo vehículo propulsado por Chevrolet, que se produciría en un número tan reducido que sería visto como un proyecto no oficial. Una vez que recibió el visto bueno, Thomas encargó a su empleado Don Edmunds una serie de dibujos. Uno de ellos, según se dice, fue dibujado directamente sobre un escritorio del taller, lo que subraya la naturaleza improvisada y apasionada del proyecto.
Diseño Radical y Espartano: Pura Función
El Cheetah era, en esencia, lo más básico posible, construido exclusivamente para la velocidad. No tenía lujos de ningún tipo, ni siquiera ventanillas que se pudieran subir o bajar. El diseño era radical, con el habitáculo muy retrasado. Don Edmunds, su diseñador, explicó que su inspiración provino de sus días en las carreras de óvalos, donde el piloto se sentaba muy cerca del eje trasero.
El chasis empleaba tubos de cromomolibdeno 4130 de 1.0 y 1.3 pulgadas de diámetro, una suspensión delantera completamente independiente y una configuración trasera modificada del Corvette de 1963. La distancia entre ejes era de 228.6 cm (90.0 pulgadas), con una vía delantera de 149.9 cm (59.0 pulgadas) y trasera de 144.8 cm (57.0 pulgadas). Los frenos eran de tambor en las cuatro ruedas, ocultos tras llantas de magnesio American Racing de 15x7.0 pulgadas.
La forma limpia y aerodinámica del Cheetah parece una sábana extendida sobre los componentes mecánicos, y funcionó. En su primera carrera en 1964 en Daytona, el Cheetah fue lo más rápido en la pista, registrando 346 km/h. Nada mal para un coche que un puñado de clientes también usaban en la calle.
El Corazón del Cheetah: Un V8 Furioso
El corazón de esta pequeña bestia era un V8 Chevrolet de 327 pulgadas cúbicas (5.4 litros) con inyección de combustible, acoplado a una caja de cambios manual de cuatro velocidades de aluminio de Corvette. Debido a las compactas dimensiones del Cheetah y al montaje tan retrasado del tren motriz (diseño frontal-central), no hay árbol de transmisión; el eje de salida de la transmisión impulsa el diferencial trasero directamente a través de una única junta universal.

Este no era un motor L-84 de Corvette con inyección de combustible ordinario; el 327 fue perforado y aumentado para que la cilindrada real fuera de 377 pulgadas cúbicas (6.3 litros). Esto, sumado a una gran cantidad de componentes de alto rendimiento, le permitía producir más de 500 caballos de fuerza.
La colocación del motor es un ejemplo perfecto del diseño frontal-central del Cheetah. Se encuentra notablemente por detrás del eje delantero, contribuyendo a un equilibrio de peso inusual y a una sensación de conducción única, con el conductor casi sentado sobre el diferencial trasero. La protuberancia en la parte trasera del capó que cubre el distribuidor ilustra cuán ceñida estaba la carrocería a la mecánica. La simplicidad era la clave.
¿Qué Tan Rápido Era el Chevy Cheetah de 1964?
Aquí llegamos al meollo del asunto. Basándonos en la información proporcionada, el Chevy Cheetah de 1964 era extremadamente rápido, incluso para los estándares actuales.
- Velocidad Máxima: Alcanzó 346 km/h (215 mph) en Daytona en 1964. También registró cerca de 320 km/h (200 mph) en el circuito más corto de Riverside.
- Aceleración: Aunque no se dan cifras oficiales de 0-100 km/h, la relación peso-potencia (más de 500 CV para 680 kg) es comparable a la de algunas motocicletas deportivas de alto rendimiento. La experiencia de conducción describe una aceleración brutal, donde incluso un leve toque al acelerador te pegaba la cabeza al respaldo. Un ejemplo de la velocidad de reacción del motor: pasando de 3000 a 6000 rpm en cuarta marcha en apenas 3-4 segundos.
- Cuarto de Milla: Un ejemplar (#026) registró un tiempo de 10.2 segundos en el cuarto de milla en un drag strip sancionado por la NHRA, llegando a bajar a los 9 segundos. Y esto se logró con los neumáticos de la década de 1960. Con la tecnología actual en neumáticos y quizás algunos ajustes menores, su potencial en aceleración sería aún más impresionante.
Se comenta que, con la habilidad necesaria para dominarlo, un Cheetah podría, teóricamente, rodar junto a un Bugatti Veyron y mostrarle sus luces traseras. Esto subraya la magnitud de su rendimiento, especialmente considerando la tecnología disponible en los años 60.
La Experiencia de Conducir una Leyenda
Montarse en un Cheetah era una aventura. Con cierta aprensión, alguien se subió a la máquina que cariñosamente apodó "Godzilla". Si su aspecto agresivo no daba una idea de su naturaleza monstruosa, arrancarlo y pisar un embrague que sería un excelente equipo de gimnasio definitivamente lo haría. Al pulsar el botón de arranque, el Monte Vesubio entraba en erupción; el motor y el escape explotaban con un ruido ensordecedor, haciendo que un Cobra 427 sonara dócil en comparación.
Sentado en un asiento tipo baquet, contenido en un ligero chasis tubular con una carrocería esbelta que lo cubría como una fina sábana de fibra de vidrio, los taqués mecánicos del V8 de 377 pulgadas cúbicas con inyección de combustible traqueteaban. Todo el coche literalmente temblaba, vibraba y latía con una relación peso-potencia que normalmente se asocia con las motocicletas.
Con un ralentí irregular debido a su radical árbol de levas, soltar el embrague con suavidad hacía que el coche avanzara a tirones. Y ahí empezaba la (¿divertida?) parte, pues incluso un leve toque al acelerador era suficiente para dejar atrás a la mayoría de los coches, tanto modernos como contemporáneos del Cheetah. El V8 del chasis 026 fue construido para girar a 9000 rpm (ciencia ficción para la época), pero por precaución se limitó a 6000 rpm durante la prueba.
Lo más salvaje de la experiencia es que, por mucho que se intentara, nunca se sentía el pedal del acelerador a fondo, independientemente de la marcha. Al principio, el acelerador estaba quizás al 40% antes de necesitar cambiar de marcha. Era similar en segunda y tercera. Intentar engañar a "Godzilla" pasando a cuarta y acelerando gradualmente tampoco funcionó. Contar 3-4-5-6 tan rápido como puedas: ese era aproximadamente el tiempo que tardaba el Cheetah en pasar de 3000 a 6000 rpm en cuarta. Los arbustos al borde de la carretera se desdibujaban a una velocidad increíblemente alarmante, y el coche de seguimiento del propietario se convertía rápidamente en un punto en el espejo vibrante. Al ser catapultado hacia adelante, con los ojos pegados a la parte trasera de la cabeza, una increíble ola de ruido bombardeaba desde todas partes en cualquier marcha: los taqués y pistones del motor sin silenciador delante, y escapes del tamaño de cubos de basura rugiendo justo debajo del brazo y hombro izquierdos.
A pesar del motor masivamente modificado, la dirección sorprendentemente ligera. A bajas velocidades se podía girar el volante con facilidad, y era directa pero no nerviosamente rápida, una bendición porque con la forma en que este coche se mueve cuando aceleras a fondo, podrías corregir de más y salirte de la carretera.
Una Producción Limitada y una Historia Compleja
El Cheetah nunca pudo enfrentarse directamente al Cobra en una competición oficial de alto perfil durante su apogeo. Debido a sus bajos números de producción, la SCCA lo clasificó en la clase C-Sports/Modified, prácticamente sin restricciones, en 1963, donde competía con Chaparrals, Lolas y McLarens. Para colmo, en 1964 la FIA aumentó el requisito de homologación de "coche de producción" a 1000 unidades, una cifra que Thomas sabía que nunca podría alcanzar, incluso con apoyo corporativo. Esto eliminó cualquier posibilidad de la esperada revancha en la clase de coches de producción.

Cuando un Cheetah sí corría contra un Cobra, solía ser porque el Cobra había sido tan modificado que los inspectores técnicos lo habían pasado a la categoría Modified. Aun así, incluso contra los coches de carreras más serios, el Cheetah logró ganar 11 carreras importantes solo en 1964 y obtuvo numerosas victorias en eventos locales y menores por todo el país durante varios años.
Chevrolet perdió interés al no poder competir directamente contra el Cobra, por lo que Bill Thomas y su equipo se dedicaron a otros proyectos. En septiembre de 1965, un incendio en el taller destruyó el utillaje para el nuevo Long Tailed Cheetah (a menudo identificado como el Super Cheetah), así como varias piezas destinadas a coches en diferentes etapas de montaje. Esto puso fin abruptamente a la producción original.
La Rareza y el Legado del Cheetah
Solo se construyeron 11 Cheetahs de primera generación, incluyendo el prototipo, y sobreviven menos. Avistar uno "en estado salvaje" es notable. La escasez y la naturaleza enigmática del Cheetah han generado cierta complejidad en cuanto a su historia y autenticidad.
Existen réplicas producidas tanto por Fiberglass Trends como por una corta tirada de continuaciones de BTM LLC. Esto, sumado a la falta de registros de producción completos y a que solo el coche enviado a Chevrolet para inspección recibió un número de identificación oficial de fábrica (aunque algunos propietarios asignaron sus propios VIN para registrarlos para la calle), contribuye al debate sobre la numeración exacta de los ejemplares originales.
El ejemplar #026 (o #004 según otra numeración) es considerado el más completo y original existente, con solo tres propietarios (dos principales, siendo Sam Goins el dueño por más de 50 años) y una documentación extensa. Ha acumulado menos de 100 horas de funcionamiento en 50 años. Este coche, conocido como el coche de Budd Clusserath/Sam Goins, fue subastado, lo que subraya su valor y rareza. Las subastas anteriores de Cheetahs han visto precios significativos, reflejando el estatus del coche como una pieza de colección muy deseada.
Comparativa: Chevy Cheetah vs. Shelby Cobra (Según el Texto)
| Característica | Chevy Cheetah (1964) | Shelby Cobra |
|---|---|---|
| Creador | Bill Thomas | Carroll Shelby |
| Motor Principal | Chevrolet V8 (327/377 ci) | Ford V8 |
| Potencia (aprox.) | Más de 500 CV | No especificada, pero el rival |
| Peso (aprox.) | 680 kg (1500 lbs) | No especificado, pero el Cheetah era más ligero |
| Transmisión a Eje Trasero | Directa (sin árbol de transmisión) | Con árbol de transmisión |
| Construcción Carrocería | Aluminio (prototipos), Fibra de vidrio (producción) | Aluminio (AC Ace), luego Fibra de vidrio (réplicas, etc.) |
| Producción Original (aprox.) | 11 (primera generación) | Mayor que el Cheetah (1000+ requeridos por FIA) |
| Objetivo Principal | Superar al Cobra | Dominar la competición |
Preguntas Frecuentes sobre el Chevy Cheetah
Aquí respondemos algunas dudas comunes sobre esta fascinante máquina:
¿Qué motor llevaba el Chevy Cheetah?
El Chevy Cheetah de 1964 estaba propulsado por un motor V8 Chevrolet. Inicialmente basado en el 327 ci (5.4L) con inyección de combustible (como el del Corvette L-84), muchos fueron modificados por Bill Thomas para aumentar la cilindrada a 377 ci (6.3L). Estos motores modificados producían más de 500 caballos de fuerza.
¿Por qué se hicieron tan pocos Cheetahs?
La producción del Cheetah fue muy limitada por varias razones. Fue concebido como un proyecto de bajo volumen para volar bajo el radar de la prohibición de carreras de GM. Además, las reglas de homologación de la FIA de 1964, que exigían 1000 unidades para competir en la categoría de producción, hicieron inviable su participación directa contra coches como el Cobra en esa clase. Finalmente, un incendio en el taller de Bill Thomas en 1965 destruyó utillaje y piezas, poniendo fin abruptamente a la producción.
¿Era el Cheetah realmente más rápido que el Cobra?
En términos de velocidad pura y aceleración, el Cheetah tenía una ventaja significativa debido a su extrema relación peso-potencia (más de 500 CV para 680 kg). Los datos de velocidad máxima (346 km/h en Daytona) y tiempos de cuarto de milla (en los 9-10 segundos) sugieren que era potencialmente más rápido en línea recta que el Cobra. Sin embargo, el Cobra tuvo un mayor éxito en competición oficial debido a su mayor producción y mejor homologación. El Cheetah, aunque ganó carreras, competía en categorías diferentes (Sports/Modified) debido a su bajo volumen.
El Chevy Cheetah de 1964 sigue siendo un símbolo de la ingeniería radical y la pasión por la velocidad de una época dorada del automovilismo americano. Una máquina brutal, sin concesiones, nacida para un único propósito: ser la más rápida.
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