¿Cuáles son los 3 modelos económicos de Argentina?

Argentina Agroexportadora y la Gran Guerra

05/05/2021

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La historia económica argentina ha estado marcada por distintas etapas que definieron su inserción en el escenario mundial. Una de las más significativas fue el llamado modelo agroexportador, un periodo extendido desde las décadas finales del siglo XIX hasta la Primera Guerra Mundial, en el cual la economía del país se estructuró fundamentalmente en torno a la producción y exportación de materias primas agrícolas y ganaderas.

¿Cómo se inserta Argentina en el mercado mundial capitalista?
Argentina se inserta en la economía internacional como proveedora de materias primas y carnes congeladas e importadora de manufacturas y “en solo tres décadas, el país fue protagonista de uno de los más espectaculares procesos de expansión de la historia del capitalismo” (Paradiso;1993: 27).

Este modelo se basaba en la explotación de la riqueza natural del vasto territorio argentino, especialmente en la región pampeana, apta para el cultivo de cereales como trigo, maíz y lino, y la cría de ganado vacuno y ovino. La producción estaba fuertemente orientada hacia la demanda de los países industrializados, principalmente de Europa, que requerían alimentos y materias primas para sus crecientes poblaciones e industrias.

La inserción de Argentina en el mercado mundial capitalista durante este periodo fue eminentemente atlántica, dependiendo en gran medida del capital extranjero (para inversiones en infraestructura como ferrocarriles y puertos, y para la comercialización) y de los flujos comerciales con Europa y, en menor medida, Estados Unidos. Aunque la economía creció y se enriqueció, persistían limitaciones importantes: un mercado interno pequeño, un desarrollo institucional aún incipiente, la distancia geográfica a los principales mercados y una limitada capacidad científica y tecnológica propia.

El modelo agroexportador implicó una fuerte dependencia de las ventas al exterior, que constituían una de las principales fuentes de ingreso necesarias para costear las importaciones de bienes de consumo y de capital, provenientes mayoritariamente de Europa y Estados Unidos. Esta dependencia comercial y financiera sería una clave fundamental para entender la postura del país ante los grandes conflictos internacionales, como la Primera Guerra Mundial.

Índice de Contenido

Los Pilares del Modelo: Productos y Destinos Prebélicos

En las décadas previas a la Gran Guerra, la canasta exportadora argentina experimentó cambios significativos. Si bien a fines del siglo XIX las lanas y los cueros eran preponderantes, desde 1890 los artículos agrícolas y las carnes frigoríficas ganaron un terreno cada vez mayor. Esta diversificación, aunque relativa comparada con otros países, y una performance relativamente desconcentrada en productos y destinos, distinguían a Argentina.

El principal comprador de los productos que exportaba Argentina en el periodo inmediatamente anterior a la Primera Guerra Mundial era el Reino Unido. Desde 1890, las plazas británicas se consolidaron como el destino más importante para las exportaciones argentinas, llegando a comprar aproximadamente el 40% del valor total exportado. Esta cifra era incluso mayor a la registrada por las estadísticas oficiales directas, una diferencia que investigaciones posteriores han corregido al distribuir los embarques "a órdenes" (productos que salían sin destino final declarado) y ajustar valores sub o sobrevalorados oficialmente. La tendencia creciente del envío de productos al mercado británico es un factor crucial para entender la posterior neutralidad argentina, a menudo descrita como "benévola" hacia los aliados.

El segundo destino en importancia era Alemania. Desde inicios del siglo XX, Alemania comenzó su ascenso como socio comercial, llegando a representar cerca de un quinto del valor total exportado en el periodo prebélico. Este dato también se ve incrementado con las correcciones estadísticas, ya que una parte significativa de los embarques "a órdenes" se dirigía hacia este destino. Alemania se destacaba como comprador de lanas, lino, artículos de quebracho y cueros vacunos salados. La relevancia de Alemania como segundo socio comercial, a pesar de la clara preponderancia británica, también fue un motivo de peso para que Argentina buscara mantener una postura neutral y evitar conflictos con cualquiera de los bandos que pronto se enfrentarían.

Otros socios comerciales importantes en este periodo incluían a Francia y Bélgica, que aunque habían perdido parte de su preeminencia (especialmente Francia, que pasó de comprar un quinto a un décimo del valor total exportado), seguían siendo clientes relevantes, principalmente de materias primas vinculadas a la industria textil como lanas y cueros. Francia no era un comprador significativo de cereales ni de carnes frigoríficas, lo que limitaba su participación en la canasta exportadora argentina más dinámica.

Es notable el papel menor que desempeñaban los Estados Unidos antes de la guerra. No superaban el 5% del valor total exportado, comprando principalmente lanas ordinarias, artículos de quebracho y cueros vacunos secos. El resto de los bienes argentinos no encontraban un mercado significativo en Estados Unidos debido a la competencia natural y la falta de complementariedad entre sus producciones. Estados Unidos era un socio más entre otros como Chile, Uruguay, Brasil, Italia, España y los Países Bajos, que sumados representaban algo más de un quinto del valor total exportado.

¿Qué fue el modelo agroexportador para Argentina?
El modelo agroexportador, que se desarrolló en el período 1880-1929, implicó la inserción de la economía nacional en la división internacional del trabajo como proveedora de materias primas, en tanto que importaba del exterior manufacturas industriales, pero también mano de obra y de capital.

En resumen, la estructura de las exportaciones argentinas prebélicas mostraba una clara concentración en dos grandes compradores, Reino Unido y Alemania, líderes de los futuros bandos enfrentados, aunque con una balanza notablemente inclinada hacia el primero. Esta distribución geográfica fue un factor material fundamental que influiría en la decisión de Argentina de mantenerse neutral durante la conflagración.

El Impacto de la Primera Guerra Mundial en el Modelo Agroexportador

La Primera Guerra Mundial, que se extendió de 1914 a 1918, fue un punto de inflexión a nivel global, interrumpiendo flujos de inversión, migraciones y desacelerando el intercambio comercial, llevando a un mayor proteccionismo. Para Argentina, cuya economía estaba fuertemente integrada al sistema atlántico, el conflicto tuvo un impacto significativo.

Aunque se ha sostenido que el comercio argentino no recuperó los niveles de preguerra hasta 1918, análisis más detallados muestran que, en términos de valor a precios corrientes, las exportaciones tuvieron un desempeño notable durante la guerra. La tasa de crecimiento anual promedio del valor total exportado entre 1914 y 1918 superó la media de las décadas previas. Sin embargo, es crucial distinguir entre valor y volumen.

La guerra rompió la lógica de crecimiento que había primado hasta 1912, donde el volumen físico de las exportaciones tendía a aumentar más que su valor. Durante la contienda, ocurrió lo contrario: el volumen físico de las exportaciones tendió a decrecer desde 1912 hasta 1917, y luego repuntó, mientras que los valores tendieron a ascender durante toda la guerra. Esta caída drástica en el volumen físico, inédita desde la inserción de Argentina en los mercados internacionales, se debió principalmente a la escasez de bodegas (espacio en los barcos) y a los altos costos del transporte marítimo, afectados por la guerra submarina y la reorientación de buques para usos militares.

La composición de la canasta exportadora también se vio modificada por la coyuntura bélica. Productos estratégicos para la guerra o de fácil transporte y conservación vieron mejorado su desempeño, mientras que otros, especialmente los de bajo valor unitario y gran volumen, sufrieron. Las lanas y el extracto de quebracho, necesarios para la industria textil y otros usos militares, tuvieron una demanda sostenida. La carne conservada y la carne vacuna congelada aumentaron su volumen de exportación, esta última favorecida por acuerdos específicos con el Reino Unido. En contraste, los cereales como trigo, maíz y lino tuvieron una evolución física irregular y tendieron a caer, no solo por la escasez de transporte, sino también porque los europeos reorientaron compras a países más cercanos como Canadá y Estados Unidos, y porque resultaba más sencillo convertir buques cerealeros en navíos de guerra que los frigoríficos.

Transformación de los Destinos de Exportación

La Primera Guerra Mundial alteró significativamente el mapa de destinos de las exportaciones argentinas. Un cambio inmediato y notorio fue la desaparición de Alemania y Bélgica como destinos directos, debido al bloqueo aliado. Aunque hubo intentos de comercio a través de países neutrales, el volumen fue inferior al comercio directo prebélico.

Por otro lado, algunos socios aumentaron su participación relativa. Francia e Italia incrementaron modestamente sus compras, recuperando o alcanzando niveles no vistos antes, con Italia jugando un papel de intermediario al inicio. Pero el caso más destacado fue el de Estados Unidos, que triplicó su participación en las exportaciones argentinas. Este crecimiento se explica por la coyuntura bélica, que lo convirtió en comprador para los aliados, a pesar de ser un competidor natural de muchos productos argentinos. La apertura del Canal de Panamá también favoreció la reducción de costos de transporte hacia Norteamérica. El aumento de la importancia de Estados Unidos se manifestó en misiones de negocios y en su posición como destino relevante de las exportaciones argentinas, una tendencia que continuaría en la década de 1920 con la compra de maquinaria agrícola y automóviles.

A pesar del crecimiento de Estados Unidos, el Reino Unido se mantuvo como el principal destino de las exportaciones argentinas durante la guerra, aunque su participación relativa disminuyó ligeramente respecto al quinquenio previo. La estrecha relación anglo-argentina, descrita a veces como una "época dorada" antes de la guerra, si bien afectada, conservó su centralidad. Las transformaciones para el Reino Unido se dieron más en el lado de las importaciones argentinas que en el de las exportaciones.

La guerra también puso de manifiesto el papel de los intermediarios. Países neutrales como Holanda, Suecia, Dinamarca y Noruega vieron aumentar temporalmente las importaciones de productos argentinos, que en parte podían ser reexportados a Alemania, aunque el control británico limitó esta vía, especialmente desde 1917.

¿Quién era el principal comprador de los productos que exportaba Argentina?
El caso más notorio de crecimiento como destino de las exportaciones argentinas fue Estados Unidos, que triplicó su participación en relación con el quinquenio anterior.

La Difícil Tarea de Mantener la Neutralidad Comercial

La neutralidad argentina durante la Primera Guerra Mundial, sostenida tanto por el gobierno conservador de Victorino de la Plaza (1913-1916) como por el radical de Hipólito Yrigoyen (1916-1922), se explica en gran medida por la dependencia de las exportaciones y su distribución geográfica. Mantener buenas relaciones comerciales con los principales socios, que se encontraban en bandos opuestos, hacía que la participación en el conflicto o una inclinación clara hacia un lado resultara perjudicial para la economía.

Sin embargo, mantener la neutralidad en la práctica comercial fue una tarea compleja y llena de dificultades. Los países beligerantes, especialmente el Reino Unido y Alemania, tomaron medidas que afectaron directamente el comercio de los países neutrales como Argentina.

El bloqueo británico y el control marítimo fueron una fuente constante de fricción. Inglaterra y Francia modificaron las listas de contrabando de guerra, eliminando la distinción entre contrabando absoluto (armas) y relativo (alimentos, materias primas), considerando a estos últimos como contrabando si se dirigían a países enemigos. El objetivo era impedir que los alimentos llegaran a Alemania o Austria-Hungría. Argentina, junto a Estados Unidos inicialmente, intentó defender la interpretación tradicional del contrabando y los derechos de los buques neutrales.

Una medida particularmente controvertida por parte del Reino Unido fue la aplicación de las Listas Negras (Trading with the Enemy Act), que incluían a firmas comerciales sospechosas de representar intereses de los imperios centrales. Estas firmas debían ser proscritas del tráfico internacional, incluso si operaban en países neutrales como Argentina. Esta política generó fuerte oposición en Argentina, por temor a que los aliados concentraran el comercio y por considerarla una violación a la libertad de comercio. Aunque conservadores y radicales se opusieron, fue el gobierno de Yrigoyen el que condenó oficialmente su aplicación. Las listas negras afectaron a firmas alemanas relevantes en el comercio de granos, forzándolas a reducir operaciones o cambiar socios.

Por otro lado, la guerra submarina alemana también impactó el comercio argentino. Alemania, para contrarrestar el poderío marítimo británico, recurrió al hundimiento de buques, incluyendo los de países neutrales que consideraba que transportaban contrabando o abastecían al enemigo. Varios incidentes afectaron a embarcaciones argentinas, como el hundimiento del velero "Monte Protegido" cargado con lino, o del navío "Toro" con lanas y carnes, entre otros. Estos hechos, sumados a revelaciones como el telegrama de Karl von Luxurg sugiriendo el hundimiento de barcos argentinos, generaron tensión y reclamos por parte del gobierno argentino, especialmente bajo la administración de Yrigoyen, que adoptó un neutralismo más activo aunque sin llegar a la ruptura.

Las dificultades para mantener la neutralidad se manifestaron en: la dificultad para el transporte de bienes exportados (escasez de barcos, altos fletes, riesgo de hundimiento), y la interrupción de las cadenas de distribución (listas negras, bloqueo comercial). La falta de una flota mercante propia con capacidad transoceánica hizo a Argentina especialmente vulnerable a las restricciones impuestas por las potencias beligerantes en el transporte marítimo.

Reflexiones Finales: Continuidad y Cambios Post-Guerra

La Primera Guerra Mundial, si bien no transformó la esencia del comercio exterior argentino (que siguió basado en materias primas y alimentos), sí indujo cambios significativos en las tendencias preexistentes. La caída en el volumen total de las exportaciones y el aumento de los valores a precios corrientes, invirtiendo el patrón de crecimiento previo, fue una de las consecuencias más notables.

La coyuntura bélica favoreció la exportación de productos ganaderos sobre los agrícolas, debido a las restricciones en el transporte marítimo. Las carnes congeladas y conservadas, cueros y lanas tuvieron un mejor desempeño en volumen que los cereales.

En cuanto a los destinos, la guerra aceleró el crecimiento de Estados Unidos como socio comercial, aunque el Reino Unido mantuvo su posición como principal comprador. La posguerra (hasta 1929) vería el retorno de Alemania y Bélgica y el crecimiento de otros socios como los Países Bajos, lo que llevó a una mayor diversificación de destinos, diluyendo parcialmente la preponderancia británica, aunque sin que Estados Unidos la reemplazara completamente en el corto plazo.

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En cierto modo, las exportaciones argentinas, como las de otros países latinoamericanos, supieron aprovechar la coyuntura de altos precios durante la guerra y la inmediata posguerra. Este periodo se considera a menudo la última etapa de la gran expansión agroexportadora argentina.

La neutralidad, aunque difícil de sostener en su estado puro debido a las presiones y acciones de los beligerantes (listas negras, guerra submarina), fue la estrategia elegida por Argentina para intentar preservar sus mercados y flujos comerciales. La dependencia económica del exterior y la importancia de mantener relaciones con múltiples socios comerciales de ambos bandos fueron factores determinantes en esta decisión. Los incidentes y las políticas de guerra demostraron la vulnerabilidad de una economía abierta y dependiente ante un conflicto global, a pesar de la postura oficial de no intervención militar.

Preguntas Frecuentes sobre el Modelo Agroexportador y la Primera Guerra Mundial

¿Qué fue el modelo agroexportador para Argentina?
Fue un modelo económico que se desarrolló principalmente entre finales del siglo XIX y principios del XX, basado en la producción y exportación de productos agrícolas y ganaderos como cereales, carnes, lanas y cueros, hacia los mercados europeos, principalmente. Fue una de las etapas fundamentales en la historia económica del país.

¿Quién era el principal comprador de los productos que exportaba Argentina en este periodo?
El principal comprador era el Reino Unido, especialmente desde 1890, adquiriendo alrededor del 40% del total de las exportaciones argentinas antes de la Primera Guerra Mundial.

¿Por qué Argentina mantuvo la neutralidad durante la Primera Guerra Mundial?
Una de las razones principales, entre otras de carácter político y social, fue la estructura de sus exportaciones. Sus dos principales compradores (Reino Unido y Alemania) estaban en bandos opuestos. Mantener la neutralidad buscaba evitar conflictos que pudieran interrumpir el comercio con cualquiera de estos socios vitales para la economía argentina.

¿Cómo afectó la Primera Guerra Mundial a las exportaciones argentinas?
La guerra provocó una caída en el volumen físico de las exportaciones debido a la escasez de barcos y altos fletes. Sin embargo, el valor total exportado aumentó por el alza de precios. Cambió la composición, favoreciendo carnes y lanas sobre cereales. También se modificaron los destinos, con la desaparición de Alemania y Bélgica como destinos directos y un notable aumento de la participación de Estados Unidos, mientras que el Reino Unido siguió siendo el principal comprador.

¿Qué desafíos comerciales enfrentó Argentina siendo neutral durante la guerra?
Argentina enfrentó desafíos como la guerra submarina alemana, que resultó en el hundimiento de barcos argentinos; las políticas británicas de bloqueo y control marítimo; y la aplicación de las Listas Negras por parte del Reino Unido, que afectaban a firmas comerciales con supuestos vínculos con los imperios centrales, generando tensiones y dificultando el comercio con ciertas empresas.

¿Cambió la inserción de Argentina en el mercado mundial después de la guerra?
Si bien el modelo siguió siendo agroexportador, la guerra consolidó la presencia de Estados Unidos como socio comercial importante, aunque el Reino Unido mantuvo su relevancia. La posguerra vio el retorno de Alemania y Bélgica y una mayor diversificación de destinos. La guerra fue una coyuntura que permitió aprovechar los altos precios y representó la última etapa de gran expansión del modelo agroexportador antes de la crisis de 1929.

DestinoParticipación prebélica (aprox.)Participación durante la PGM (tendencia)
Reino Unido~40%Se mantiene alto, ligera caída relativa
Alemania~20%Desaparece como destino directo
Francia~10%Aumenta (recupera nivel de 1900-09)
Bélgica~10%Desaparece como destino directo
Estados Unidos<5%Aumenta significativamente (triplica participación)
ItaliaMenorCrece modestamente
Países Neutrales (Holanda, Escandinavia)MenorAumentan temporalmente (intermediarios)

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