17/06/2021
En el vasto y diverso mundo del automóvil, algunos vehículos trascienden su función básica de transporte para convertirse en iconos con personalidad propia. A menudo, esta personalidad emana de elementos de diseño distintivos que los hacen reconocibles al instante y queridos por generaciones de entusiastas. Y si hablamos de coches con una característica facial que les otorga un carácter casi humano, es imposible no pensar en el Mazda MX-5 de primera generación, conocido popularmente como el coche "con ojos".

Esta particularidad visual se debe a sus faros escamoteables, un rasgo de diseño muy popular en las décadas de 1980 y 1990, que le confiere una apariencia única. Cuando los faros están bajados, el frontal parece estar "durmiendo" o "guiñando un ojo"; al levantarse, simulan unos ojos bien abiertos, llenos de sorpresa o alegría. Este detalle, sumado a su diseño clásico de roadster ligero y divertido, cimentó su leyenda y le valió el apodo que perdura hasta hoy.
El Mazda MX-5 NA: Un Icono con Mirada Propia
La primera generación del Mazda MX-5, conocida internamente como "NA", se lanzó en 1989 y fue un soplo de aire fresco en un mercado que parecía haber olvidado la esencia de los roadsters biplaza ligeros y asequibles. Mazda se propuso revivir el espíritu de los deportivos británicos de los años 60, pero con la fiabilidad y tecnología japonesa. El resultado fue el Miata (como se le conoce en Norteamérica) o Eunos Roadster (en Japón), un coche que rápidamente se ganó el corazón de conductores de todo el mundo.
El diseño del MX-5 NA fue una de sus claves de éxito. Inspirado en clásicos como el Lotus Elan, presentaba líneas limpias, proporciones perfectas y un frontal que, gracias a los faros escamoteables, le daba esa cualidad animada. Estos faros no solo eran una tendencia estética de la época, sino que también contribuían a lograr un frontal bajo y aerodinámico cuando estaban plegados. Sin embargo, era su expresividad lo que realmente cautivaba: la forma en que se "despertaban" al encender las luces de noche.
Más allá de su apariencia, el MX-5 NA se basó en la filosofía japonesa del "Jinba Ittai", que se traduce aproximadamente como "jinete y caballo en perfecta armonía". Este concepto buscaba crear una conexión intuitiva entre el conductor y el coche, donde el vehículo respondiera de forma predecible y gratificante a cada input. Su bajo peso (alrededor de 950 kg), su motor delantero longitudinal, la tracción trasera y una suspensión bien afinada contribuyeron a una experiencia de conducción pura y divertida, incluso con sus modestos motores de 1.6 y posteriormente 1.8 litros. No se trataba de ser el más rápido en línea recta, sino de ofrecer sensaciones al volante en cada curva. Esta combinación de diseño encantador y dinámica de conducción excepcional lo catapultó a la fama, convirtiéndose en el roadster más vendido de la historia, un récord Guinness que aún ostenta.
La Fascinación por los Faros Escamoteables
Los faros escamoteables, también conocidos como "pop-up headlights" en inglés, fueron una característica de diseño muy extendida en las décadas finales del siglo XX, especialmente en deportivos y coupés. Su atractivo residía en la posibilidad de tener un frontal muy bajo y afilado que mejoraba la aerodinámica cuando los faros no estaban en uso. Al activarse, se elevaban mecánicamente para cumplir su función. Eran un rasgo distintivo que añadía un toque de tecnología y dramatismo al diseño del coche.
Aunque el Mazda MX-5 es quizás el ejemplo más conocido por cómo sus faros le daban una apariencia de "ojos", muchos otros coches icónicos de la época los emplearon. Desde superdeportivos exóticos hasta coupés más asequibles, los faros escamoteables eran sinónimo de diseño moderno y, a menudo, de un carácter deportivo. Sin embargo, esta característica no estaba exenta de inconvenientes. Añadían peso y complejidad mecánica al vehículo (con sus motores, engranajes y mecanismos). Además, cuando estaban levantados, interrumpían notablemente el flujo de aire sobre el capó, afectando negativamente a la aerodinámica que se pretendía mejorar al bajarlos. Pero para muchos entusiastas, el encanto visual y la peculiar coreografía de su aparición compensaban estos pequeños detalles técnicos.
Imaginando los 'Ojos' del Miata en Otros Vehículos
El diseño del Mazda MX-5 NA funciona como un todo armonioso, donde sus faros escamoteables son una pieza clave de su identidad simpática y accesible. Pero, ¿qué pasaría si este rasgo de diseño, tan intrínsecamente ligado a la personalidad del Miata, se injertara en otros coches con estéticas radicalmente diferentes? El ejercicio mental propuesto por la fuente original es fascinante y revela cuánto influye un simple elemento en la percepción de un vehículo. Veamos algunos ejemplos:
Pagani Huayra
El Pagani Huayra es la personificación del supercoche exótico y la ingeniería de precisión. Equipado con un motor V12 biturbo de origen Mercedes-AMG que entrega más de 700 CV, es una máquina diseñada para la máxima velocidad (superando los 380 km/h) y el rendimiento aerodinámico extremo, con apéndices activos que se mueven constantemente para optimizar la carga. Su diseño es una mezcla de arte y ciencia, con líneas fluidas, puertas de ala de gaviota y una atención obsesiva al detalle en cada componente de fibra de carbono y metal. Es un coche que impone respeto y admiración por su complejidad y potencia bruta. Imaginar este monstruo de tecnología y velocidad con los sencillos y casi tiernos faros escamoteables del Miata resulta casi cómico. Rompería por completo la fluidez de sus líneas y la seriedad de su propósito. Sería como ponerle gafas de payaso a un atleta olímpico en plena competición.
Subaru Impreza (Segunda Generación)
La segunda generación del Subaru Impreza (conocida por los aficionados como "Blobeye", "Peanut Eye" o "Hawkeye" según su fase) es un icono del mundo del rally y los coches de altas prestaciones para la calle. Especialmente en sus variantes WRX y STI, este sedán japonés se ganó la reputación de ser un devorador de tramos de rally, con tracción integral simétrica y motores bóxer turboalimentados que, en el caso del STI, superaban con creces los 250 CV. Su diseño es robusto, funcional y agresivo, con grandes tomas de aire y alerones que gritan rendimiento y competición. Ponerle los faros escamoteables del Miata a un coche diseñado para saltar y derrapar sobre grava sería un completo sinsentido estético y funcional. Su mirada original, ya sea redonda o más afilada, es parte integral de su identidad aguerrida; los ojos del Miata lo harían parecer sorprendido o incluso asustado en medio de un tramo cronometrado.
Ford T
El Ford T, presentado en 1908, es uno de los coches más importantes de la historia del automóvil. No por su velocidad o diseño deportivo, sino por revolucionar la producción en masa y poner el automóvil al alcance de la clase media. Era un coche sencillo, robusto y relativamente asequible para su época. Su diseño es un reflejo de los albores de la era automotriz, con faros redondos y expuestos, carrocerías altas y líneas que aún recordaban a los carruajes tirados por caballos. Intentar integrar faros escamoteables, una tecnología propia de casi un siglo después, en la estructura elemental del Ford T es un ejercicio de anacronismo absoluto. Simplemente no encajarían ni estéticamente ni tecnológicamente. Destaca cuán lejos ha llegado el diseño automotriz y cómo los elementos de estilo están profundamente ligados a la época y el propósito del vehículo.
Bugatti Veyron
El Bugatti Veyron fue, en su momento, la máxima expresión de la ingeniería automotriz y el lujo extremo. Con su motor W16 tetraturbo de 8.0 litros, fue el primer coche de producción en superar los 1.000 CV y romper la barrera de los 400 km/h, alcanzando los 407 km/h en su versión inicial y 431 km/h en el Super Sport. Su diseño es una obra maestra de la aerodinámica y la estabilidad a alta velocidad, con líneas fluidas pero musculosas, y un frontal dominado por la icónica parrilla de herradura. La integración de los faros en la carrocería es crucial para mantener su coeficiente aerodinámico y su estética de velocidad pura. Añadir los voluminosos y elevados faros escamoteables del Miata arruinaría instantáneamente su perfil aerodinámico y su apariencia de bala sobre ruedas. Sería un sacrilegio para un coche cuyo diseño está dictado en gran medida por las leyes de la física a velocidades extremas.
Smart Roadster
El Smart Roadster, producido entre 2003 y 2005, fue un intento moderno y peculiar de reinterpretar el concepto de roadster ligero. Fiel a la filosofía de Smart, era compacto, ligero (unos 790 kg) y se centraba en la diversión de conducción a velocidades razonables gracias a su bajo peso y su pequeño motor trasero turboalimentado. Su diseño era distintivo, con líneas angulosas y proporciones de "coche de juguete" a gran escala, pero con un comportamiento sorprendentemente ágil y deportivo. Aunque compartía la etiqueta de "roadster" con el Miata, su estética era decididamente más moderna y vanguardista. Ponerle los faros escamoteables del Miata le daría un toque retro que chocaría con sus líneas futuristas y su construcción con paneles de plástico intercambiables. Sería interesante, pero le quitaría esa singularidad moderna que lo caracterizaba.
Carro de Combate
Finalmente, el ejemplo del carro de combate subraya la idea de que ciertos elementos de diseño son intrínsecamente incompatibles con ciertos tipos de vehículos. Un tanque es una máquina diseñada para la guerra, la protección blindada y la potencia de fuego. Su estética es brutal, funcional y carece de cualquier pretensión de "ternura" o "expresividad" facial en el sentido humano. Imaginar un tanque con los simpáticos ojos del Miata es, como bien señala la fuente, absurdo. Sirve para ilustrar de forma exagerada cómo el contexto y el propósito de un vehículo dictan su diseño y hacen que ciertos rasgos sean totalmente inapropiados fuera de su ámbito original. Un recordatorio de que el diseño automotriz, en su mejor forma, es coherente con la identidad y función del vehículo.
El Adiós a los Faros Escamoteables
A pesar de su popularidad y el encanto que añadían a muchos coches, los faros escamoteables comenzaron a desaparecer a finales de los años 90 y principios de los 2000. La principal razón de su declive fue la evolución de las normativas de seguridad, especialmente las relacionadas con la protección de los peatones en caso de atropello. Un faro rígido y saliente al elevarse representaba un punto de impacto peligroso. Las nuevas regulaciones favorecieron los frontales más lisos y con elementos que pudieran deformarse para absorber el impacto.
Además de la seguridad, otros factores contribuyeron a su extinción. Como se mencionó, afectaban la aerodinámica cuando estaban desplegados. Añadían peso y complejidad mecánica, lo que iba en contra de la búsqueda de eficiencia y simplicidad en la fabricación. Y la propia evolución del diseño automotriz y la tecnología de iluminación hizo que ya no fueran necesarios para lograr frontales bajos y atractivos. Los faros fijos se volvieron más compactos y potentes, permitiendo a los diseñadores crear formas aerodinámicas y expresivas sin necesidad de mecanismos retráctiles. Así, los "ojos" que tanto carácter dieron a coches como el Mazda MX-5 pasaron a ser una reliquia del pasado, un rasgo nostálgico que hoy asociamos con una época particular del diseño automotriz.
Conclusión
El Mazda MX-5 de primera generación, con sus inconfundibles faros escamoteables, se ganó merecidamente el apodo de "el coche con ojos". Este simple rasgo de diseño no solo le dio una apariencia única y simpática, sino que se convirtió en una parte inseparable de su personalidad alegre y accesible. A través del ejercicio de imaginar estos "ojos" en vehículos tan dispares como un superdeportivo italiano, un sedán de rally, un pionero de la producción en masa, un hiper coche de récord o un roadster urbano moderno, queda claro cuán potente puede ser un elemento de diseño para definir la identidad de un coche y cómo ciertos rasgos están indisolublemente ligados a la esencia y el contexto para el que fueron creados. El Miata NA sigue siendo un recordatorio encantador de una era en la que los coches podían tener una mirada propia, una conexión visual que iba más allá de la simple funcionalidad.
Preguntas Frecuentes sobre el "Coche con Ojos"
- ¿Por qué el Mazda MX-5 NA tiene faros escamoteables? Los faros escamoteables eran una tendencia de diseño popular en la época de su lanzamiento (finales de los 80) que permitían un frontal más bajo y afilado para mejorar la aerodinámica cuando los faros no estaban en uso. Además, en el caso del Miata, añadían un carácter distintivo.
- ¿Por qué se dice que el Miata "tiene ojos"? La forma en que los faros escamoteables se pliegan y despliegan simula la apertura y cierre de los ojos, dando al frontal del coche una apariencia facial con expresiones que varían entre "dormido" o "sorprendido".
- ¿Eran comunes los faros escamoteables en otros coches? Sí, aunque el Miata es muy conocido por ellos, muchos otros deportivos y coupés de las décadas de 1970, 1980 y 1990 utilizaron faros escamoteables como rasgo de diseño para lograr frontales bajos y aerodinámicos.
- ¿Por qué dejaron de usarse los faros escamoteables? Principalmente debido a las normativas de seguridad para peatones, que consideraban los faros emergentes un riesgo en caso de atropello. También influyeron la complejidad mecánica, el peso y la evolución de la tecnología de iluminación que permitió diseños de faros fijos más eficientes y estéticos.
- ¿Es legal tener faros escamoteables hoy en día? Los coches con faros escamoteables fabricados en la época en que eran legales siguen siéndolo en la mayoría de los lugares. Sin embargo, las normativas actuales hacen que sea prácticamente imposible diseñar y vender un coche nuevo con este tipo de faros debido a los requisitos de seguridad para peatones.
- ¿Qué significa "Jinba Ittai" en el contexto del Mazda MX-5? Es una filosofía japonesa que significa "jinete y caballo en perfecta armonía". Mazda la aplicó al MX-5 para describir la sensación de conexión intuitiva y control que el conductor experimenta al interactuar con el coche, como si fueran una sola entidad.
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