26/12/2022
La historia del automóvil en Argentina es un relato apasionante de innovación, audacia y desafíos superados. Mucho antes de que las calles se llenaran de vehículos, hubo pioneros que se atrevieron a traer y, eventualmente, a construir las primeras máquinas rodantes que transformarían para siempre el transporte y la cultura del país.

Imaginen Buenos Aires a finales del siglo XIX, una ciudad dominada por los carruajes tirados por caballos y los ruidosos tranvías. En ese contexto, la llegada de un artefacto que se movía por sí solo, impulsado por un motor, era algo casi de ciencia ficción. Sin embargo, fue precisamente en 1888 cuando Argentina fue testigo de este hito.

- La Llegada de los Primeros Automóviles (1888)
- Del Asombro al Deporte: La Evolución del Automovilismo
- El Anasagasti: El Primer Automóvil Hecho en Argentina
- Preguntas Frecuentes sobre los Primeros Autos en Argentina
- ¿Cuál fue el primer automóvil en llegar a Argentina?
- ¿Cuál fue el primer automóvil fabricado en Argentina?
- ¿Quién fue Horacio Anasagasti?
- ¿Cuándo se fundó el Automóvil Club Argentino (A.C.A.)?
- ¿Por qué dejó de fabricarse el Anasagasti?
- ¿Cuántos autos Anasagasti se fabricaron aproximadamente?
- ¿Cómo reaccionó la sociedad argentina a la llegada de los primeros autos?
- ¿Cuándo se realizó la primera carrera de autos en Argentina?
La Llegada de los Primeros Automóviles (1888)
En 1888, dos visionarios se destacaron al importar los primeros automóviles que rodaron por suelo argentino. Estos vehículos, que generaron asombro y escepticismo a partes iguales, fueron el triciclo De Dion Bouton, traído por don Dalmiro Varela Castex, y un modelo Holzman, importado por el doctor Eleazar Herrera Motta desde los Estados Unidos.
El Triciclo De Dion Bouton: Un Símbolo de Modernidad en Buenos Aires
El triciclo De Dion Bouton, de origen francés, fue uno de los primeros en ser visto en las calles de la Capital Federal. Dalmiro Varela Castex, un nombre fundamental en esta historia, fue el responsable de traer esta pieza de tecnología avanzada para la época. Su llegada no solo despertó la curiosidad de los porteños, sino que representó el inicio de una nueva era en la movilidad. Varela Castex no solo importó un vehículo; introdujo una nueva forma de concebir el transporte, marcando el comienzo de la transformación radical del paisaje urbano y de la vida cotidiana en Argentina.
El Holzman: Un Destino Menos Afortunado en el Interior
Paralelamente, el doctor Eleazar Herrera Motta hizo lo propio al importar el primer automóvil de fabricación estadounidense, un modelo Holzman. No obstante, su destino fue notablemente diferente al del De Dion Bouton. Tras arribar a Buenos Aires, Herrera Motta envió su vehículo a la provincia de La Rioja, específicamente a la localidad de Chilecito. Allí, el auto enfrentó un destino menos glamoroso. Fue vendido por un precio significativamente inferior al que su importador había pagado, reflejando las dificultades y el escepticismo que rodeaban a esta incipiente tecnología en el interior del país.
El Holzman no logró ganarse el favor de los habitantes de La Rioja. La historia cuenta que incluso fue percibido con desconfianza y superstición. Su nuevo propietario, un tal Laprosa, lo vendió por tan solo $1.500 a un chileno llamado Erauzin. Esta transacción no solo evidenció la rápida devaluación del vehículo, sino también los profundos desafíos culturales que enfrentaba la aceptación de la tecnología en la región. Se dice que la esposa de Laprosa creía que el automóvil estaba 'engualichado' y no cumplía con las 'normas de cristiandad' necesarias para ser bienvenido en su comunidad. La historia del Holzman en La Rioja es un claro ejemplo de cómo la innovación tecnológica a menudo choca con las creencias y costumbres locales, mostrando la resistencia al cambio que existía en aquella época.
Del Asombro al Deporte: La Evolución del Automovilismo
Los primeros automóviles en Argentina fueron mucho más que simples medios de transporte; representaron una exótica curiosidad, un desafío a la rutina y, con el tiempo, una verdadera pasión deportiva. Pioneros como Dalmiro Varela Castex y Eleazar Herrera Motta abrieron el camino, pero fueron seguidos por una generación de aventureros que vieron en estos ruidosos artefactos no solo el futuro del transporte, sino también una nueva forma de competir y disfrutar de la velocidad.
La llegada de más coches, principalmente de Europa, siguió encontrando resistencia. La aduana y el Ministerio de Hacienda impusieron gravámenes elevados, con un impuesto ad valorem del 50%. Las municipalidades no se quedaron atrás, añadiendo altas patentes para desalentar su proliferación. Esta oposición oficial reflejaba el miedo a la modernidad y el impacto que estos vehículos tendrían en la vida urbana. A pesar de estos obstáculos, la importación continuó creciendo. Para el año 1900, ya circulaban más de cien coches en Buenos Aires. La pasión por el automóvil comenzó a expandirse, especialmente entre los jóvenes de la alta sociedad, quienes vieron en estas máquinas una oportunidad para demostrar audacia y destreza.
El punto de inflexión llegó cuando los automóviles dejaron de ser meras curiosidades para convertirse en protagonistas de emocionantes competiciones. En 1901, Marcelo T. de Alvear, al volante de un Locomobile a vapor, se impuso a Aarón de Anchorena y su Panhard en una carrera celebrada en el Hipódromo Argentino. Este evento marcó el comienzo de una era en la que las carreras de autos se transformarían en un espectáculo apasionante y una forma de vida para muchos.
En 1905, el barón Antonio De Marchi organizó una carrera en su parque, ganada por un Decauville de doce HP, consolidando el automovilismo como un deporte emergente. La primera carrera oficial registrada data de 1904, coincidiendo con la fundación de una institución fundamental en la historia del automovilismo argentino: el Automóvil Club Argentino (A.C.A.). Estos primeros competidores, como Juan Cassoulet, quien completó un raid épico conectando la Capital Federal con Bahía Blanca, sentaron las bases de una tradición que no dejaría de crecer, alimentando el espíritu deportivo y aventurero del país.

El Anasagasti: El Primer Automóvil Hecho en Argentina
Mientras los vehículos importados sentaban las bases de la movilidad y el deporte motor, un ingeniero argentino soñaba con fabricar su propio coche. Horacio Anasagasti, estudiante del reconocido ingeniero Otto Krause, hizo realidad ese sueño. Poco después de establecer su propio taller, fundó la compañía Anasagasti en 1909. Inicialmente, su empresa se dedicaba a la reparación de motores de automóviles, aviación y maquinaria agrícola, sentando una base sólida de conocimiento técnico.
En 1910, Anasagasti dio un paso crucial al presentar su primer prototipo en la Exposición Internacional de Ferrocarriles y Transportes Terrestres. Este prototipo, equipado con un motor de 4 cilindros en línea y una caja de cambios de 4 velocidades más retroceso, demostró la capacidad técnica del ingeniero y su equipo. El prototipo fue un éxito rotundo, ganando el Gran Premio Diploma de la exposición, un reconocimiento que validó su visión y potencial.
Decidido a llevar su proyecto más allá del prototipo, Horacio Anasagasti viajó a Europa para asegurar proveedores de componentes de calidad. Este viaje fue fundamental para concretar la fabricación de su primer vehículo. Finalmente, en 1911, creó el primer automóvil que llevaría su nombre. Este coche estaba equipado con un motor francés Ballot de 15 caballos de fuerza (11 kW), combinado con una carrocería de diseño y fabricación argentina. La presentación oficial de este hito automotriz tuvo lugar el 17 de septiembre de 1911, participando en la carrera Rosario-Córdoba-Rosario, una prueba exigente que sirvió como vitrina de su capacidad.
El Anasagasti comenzó a comercializarse en 1912, con un precio de venta de $6500. Las primeras versiones contaban con el motor francés de 2125 cm³ y se ofrecían con carrocerías tipo doble phaeton, caracterizadas por tener una única puerta del lado izquierdo. La combinación de componentes europeos de calidad con la ingeniería y mano de obra argentina lo posicionó como un producto prometedor.
Éxito en las Pistas Europeas
La ambición de Horacio Anasagasti no se limitó al mercado local. Entre 1912 y 1913, decidió poner a prueba sus creaciones en el escenario internacional. Envió tres de sus automóviles a Europa para participar en diversas competiciones, demostrando la calidad y fiabilidad de los vehículos fabricados en Argentina. Un equipo de Anasagasti compitió en el exigente Tour de France de 1912, una prueba de resistencia y velocidad que recorría gran parte del país galo. Además, un modelo equipado con motor Picker participó en la Coupe de l'Auto de 1913. El punto culminante de su incursión europea fue la victoria de un 'Anasagasti' en la carrera París-Madrid de 1515 km, un logro que resonó tanto en Europa como en Argentina y que validó la capacidad de la industria nacional para competir a nivel mundial.
El Final de una Era
Tras sus éxitos en Europa, Horacio Anasagasti regresó a Argentina. Se estima que, a su regreso, la compañía fabricó alrededor de 50 modelos de turismo. Estos vehículos no solo representaban un avance tecnológico, sino también un símbolo del potencial industrial del país.
Sin embargo, el destino jugó una mala pasada a la incipiente industria automotriz argentina. Con el estallido de la Primera Guerra Mundial en 1914, se volvió extremadamente difícil conseguir los suministros y componentes necesarios, muchos de los cuales aún provenían de Europa. La escasez de materiales y las interrupciones en las cadenas de suministro hicieron inviable la continuación de la producción. Como consecuencia, la compañía Anasagasti & Cia se vio obligada a cerrar sus puertas en 1915, apenas unos años después de haber iniciado la fabricación a gran escala.
Al momento del cierre, se estima que existían aproximadamente 50 unidades del Anasagasti, la mayoría de las cuales continuaron operando, principalmente como taxis en la ciudad de Buenos Aires, demostrando su durabilidad y utilidad a pesar del cese de la producción. La historia del Anasagasti es un recordatorio del potencial que existía en Argentina a principios del siglo XX y de cómo los eventos globales pueden impactar drásticamente los emprendimientos locales. Aunque su producción fue breve, el Anasagasti dejó una marca indeleble como el primer automóvil orgullosamente fabricado en Argentina.
Preguntas Frecuentes sobre los Primeros Autos en Argentina
A continuación, respondemos algunas preguntas comunes sobre los inicios del automovilismo en el país:
¿Cuál fue el primer automóvil en llegar a Argentina?
Los primeros automóviles en llegar a Argentina fueron el triciclo De Dion Bouton, importado por Dalmiro Varela Castex, y un modelo Holzman, traído por Eleazar Herrera Motta. Ambos arribaron al país en el año 1888.

¿Cuál fue el primer automóvil fabricado en Argentina?
El primer automóvil fabricado en Argentina fue el Anasagasti, producido por la compañía de Horacio Anasagasti en Buenos Aires entre 1912 y 1914.
¿Quién fue Horacio Anasagasti?
Horacio Anasagasti fue un ingeniero argentino, estudiante de Otto Krause, que fundó la empresa Anasagasti & Cia y fue el responsable de diseñar y fabricar el primer automóvil de producción nacional.
¿Cuándo se fundó el Automóvil Club Argentino (A.C.A.)?
El Automóvil Club Argentino (A.C.A.) fue fundado en 1904, coincidiendo con la primera carrera oficial registrada en el país.
¿Por qué dejó de fabricarse el Anasagasti?
La fabricación del Anasagasti cesó en 1915 debido a las dificultades para obtener suministros y componentes importados a raíz del estallido de la Primera Guerra Mundial.
¿Cuántos autos Anasagasti se fabricaron aproximadamente?
Se estima que se fabricaron alrededor de 50 unidades del modelo Anasagasti, la mayoría de ellas destinadas al uso como vehículos de turismo o taxis.
¿Cómo reaccionó la sociedad argentina a la llegada de los primeros autos?
La sociedad argentina reaccionó con una mezcla de asombro, curiosidad y escepticismo. Los vehículos eran vistos como ruidosos y humeantes, y hubo resistencia inicial tanto del público como de las autoridades, que impusieron altos impuestos y patentes.
¿Cuándo se realizó la primera carrera de autos en Argentina?
Aunque hubo eventos previos informales, la primera carrera oficial registrada en Argentina data de 1904, el mismo año de la fundación del A.C.A. Antes, en 1901, se realizó una carrera notable en el Hipódromo Argentino entre Marcelo T. de Alvear y Aarón de Anchorena.
La historia de los primeros automóviles en Argentina es un testimonio del espíritu pionero y la capacidad de innovación que existió en el país desde sus inicios. Desde la llegada de los primeros importados que desafiaron las calles empedradas, hasta la audaz creación del Anasagasti, cada capítulo de esta historia sentó las bases de la profunda relación que Argentina tendría con el mundo del automóvil y el deporte motor.
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